Plantas de interior colgantes: la decoración gana altura
Plantas colgantes para un interior moderno
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Las plantas colgantes de interior se imponen para insuflar vida a tus paredes y techos. Su porte colgante crea un efecto gráfico y ligero, a la vez que libera espacio en el suelo. Colocadas en una estantería o suspendidas del techo, estas plantas verdes son ideales para espacios pequeños o para dar ritmo a la decoración de un salón, una cocina o incluso de un cuarto de baño. Pothos, cadena de corazones, miseria: descubre cuáles son las plantas colgantes de porte trepador más bonitas y nuestra selección de plantas de interior para cultivar en suspensión !
¿Por qué elegir plantas colgantes en casa?
Porque integrar plantas de interior se ha convertido en todo un arte de vivir. En pocos años, han pasado de su estatus de simples plantas verdes a ser piezas protagonistas del diseño interior. En revistas y también en las redes sociales, la naturaleza se impone como imprescindible en una decoración de interior actual. En suspensión, las plantas de interior adquieren una dimensión totalmente distinta: aportan ritmo y ligereza. Ideales para vestir un rincón un poco vacío, los espacios que a menudo se pasan por alto, como la parte alta de las ventanas o las superficies de los muebles, estructuran el espacio o dan carácter a cualquier estancia. También son una auténtica ventaja en interiores pequeños, donde cada metro cuadrado cuenta.

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¿Cómo regar las plantas verdes de interior?¿Para qué tipo de interior?
Uno de los grandes puntos fuertes de las plantas colgantes es su capacidad para integrarse en una gran variedad de interiores, desde los más bohemios hasta los más clásicos. Se adaptan, e incluso pueden revelar el carácter del espacio. Siempre que elijas bien su ubicación y la forma de su suspensión.
En un interior contemporáneo, de líneas depuradas y tonos minerales, aportan suavidad a la rigidez arquitectónica. Una o dos suspensiones bien colocadas bastan para introducir movimiento y animar el espacio, manteniendo al mismo tiempo la armonía del lugar.
En un universo bohemio o étnico-chic, están totalmente en su elemento. Colgadas en cestas trenzadas, o en suspensiones de cuerda, ratán o fibras naturales, se combinan con textiles, alfombras y objetos artesanales para crear una atmósfera envolvente, acogedora. Contribuyen a una estética orgánica, cálida y muy actual.
También se integran perfectamente en ambientes wabi-sabi, escandinavos o mid-century modern, jugando con la sobriedad del recipiente, la elección de los follajes y el equilibrio de las alturas. La idea es mantenerse en una línea discreta, pero viva.
Y para una ambientación más inmersiva, son ideales para crear un rincón jungle urbano. Al combinarlas con otras plantas de puertos diversos (trepadoras, erguidas, follajes anchos o finos), se consigue una escenografía vegetal. Instaladas en grupo, a distintas alturas, envuelven el espacio y componen una atmósfera exuberante y llena de exotismo, incluso en unos pocos metros cuadrados. Siempre aportan un extra justo de estilo.

Incluso aunque las plantas de interior colgantes encajan a la perfección en interiores bohemios o étnicos, también encuentran su lugar en ambientes más modernos, incluso industriales, donde vienen a romper las líneas rectas y rígidas de la arquitectura.
¿Dónde colocar estas bonitas plantas en suspensión?
Colocadas, colgadas o suspendidas del techo, las plantas de porte colgante ofrecen una gran libertad a la hora de instalarlas y se adaptan a cualquier tipo de configuración. Ayudan a vestir el espacio en altura, que a menudo queda vacío, e introducen vegetación sin saturar las superficies del suelo.
En cuanto a los soportes, está permitido de todo: se pueden colgar de un gancho en el techo, de una viga vista, de una barra de pared o de un soporte diseñado especialmente para acoger varias plantas. También empiezan a proliferar las estructuras metálicas o las escaleras de madera: otras tantas soluciones para crear un decorado a la vez gráfico y vivo. Se adaptan tanto a una sala de estar como a una cocina o a un cuarto de baño, donde se benefician de la humedad ambiental.

Puedes colgar tus plantas de interior con macramé y ganchos, por ejemplo, fijados a una rama de madera flotante.
Alturas de caída: elegir bien según el espacio
No todas las plantas de interior suspendidas tienen el mismo volumen, y la longitud de su caída suele determinar su ubicación ideal. Para las suspensiones instaladas en altura —en el techo o sobre una viga— conviene optar por variedades capaces de formar largas cascadas, a veces espectaculares. Es el caso del Philodendron scandens, que puede superar 1,50 m de longitud, o de la “cadena de los corazones” (Ceropegia woodii), cuyas finas ramas se extienden con facilidad más de 2 m. Estas plantas brillan especialmente en estancias con volumen o por encima de una escalera.
Para una instalación en una estantería, en el alféizar de una ventana o en un mueble alto, elige plantas de porte colgante más compacto. Las Tradescantia o las Peperomia ofrecen caídas de entre 30 y 50 cm, por término medio, ideales para vestir sin abrumar.
Por último, algunas especies como el Senecio herreianus o las Hoya tienen un crecimiento progresivo, pero bien estructurado: también se adaptan tanto a suspensiones bajas como a composiciones en grupo, a distintas alturas.
En interior, las plantas suspendidas se prestan muy bien al arte de la acumulación: la misma planta en macetas idénticas, o bien variedades diferentes, pero asociadas con ritmo, a alturas variadas para un aspecto más espontáneo.

Puedes jugar con las alturas de las suspensiones, colocando por ejemplo las plantas con más caída en la parte superior y las más erguidas en la parte baja, para aportar volumen y marcar el ritmo del espacio.
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¿Cómo crear un muro vegetal en interior?Elegir bien el recipiente
La elección del recipiente desempeña un papel esencial en el éxito de una suspensión vegetal, tanto en el plano estético como en el práctico. Debe, a la vez, realzar la planta de interior suspendida, permitir un buen drenaje del agua y adaptarse a la estructura elegida para colgarla.
Para las plantas que temen la humedad estancada —como las Hoyas, las suculentas o los cactus epífitos—, prefiera macetas de barro cocido, no barnizadas, porosas, que favorezcan una buena aireación del sustrato y limiten los excesos de agua. Los recipientes de gres o de cerámica mate también encajan muy bien, siempre que se garantice un drenaje eficaz.
Muy de moda, las suspensiones de cuerda trenzada, en macramé o en fibras naturales se adaptan perfectamente a interiores bohemios o cálidos, y se han convertido en un imprescindible de las ambientaciones vegetales actuales. Son especialmente adecuadas para plantas de porte flexible o colgante, como los pothos, las hoyas, las tradescantia o los hiedras, que se desarrollan en ellas con naturalidad y elegancia. Los cachemacetas minimalistas o las barras murales gráficas permiten, por su parte, crear suspensiones elegantes, más modernas.
Asegúrese siempre de que la maceta siga siendo accesible para el riego, o elija sistemas de suspensión fáciles de desmontar. Y si la planta se coloca sobre una estantería o sobre un mueble a cierta altura, un cachemacetas estable y ligero será más práctico de manipular.
Plantas de interior colgantes: las variedades ideales
Para lograr suspensiones con éxito, conviene optar por plantas colgantes y caídas: poco exigentes y capaces de lucirse en recipientes aéreos. Pero cultivar en altura también implica algunas limitaciones: a menudo el acceso a la planta es menor y el riego puede resultar delicado, sobre todo en estancias con difícil acceso. Es importante tener en cuenta la luz, el calor ambiental, pero también la dificultad de acceso para regar, que suele ser más exigente que en una planta colocada en el suelo. Por ejemplo, Tradescantia y Peperomia prefieren un sustrato siempre ligeramente fresco, y son más sensibles a los olvidos de riego, especialmente si el aire está seco. En algunos casos, es mejor elegir especies capaces de tolerar un ligero periodo de sequedad entre riegos. Aquí tienes una selección de variedades tan gráficas como fiables, perfectas para crear suspensiones de interior con estilo.
Los imprescindibles de follaje caedizo
El Pothos (Epipremnum aureum) sigue siendo una apuesta segura: poco exigente, resistente a los olvidos de riego, se presenta en muchas variedades abigarradas (como ‘Marble Queen’) y forma muy rápido largas lianas brillantes. Otro clásico, el Philodendron scandens, una de las especies más tolerantes —especialmente en su versión ‘Brasil’, con reflejos chartreuse—, se estira naturalmente hacia abajo formando un cortinaje vegetal denso y elegante. Merece la pena colocarlo en altura, en un rincón luminoso, para que sus tallos tengan espacio para desplegarse en cascada. El Scindapsus pictus, pariente cercano del pothos, destaca por sus hojas satinizadas salpicadas de plata: ideal para captar la luz. Se adapta bien a una suspensión o puede guiarse a lo largo de una estantería para crear un efecto caído con naturalidad y flexibilidad.

Un plantón joven de Philodendron scandens ‘Brasil’, con follaje abigarrado. Con el tiempo, formará largas lianas colgantes.
Las suculentas y cactus de porte original
Entre las plantas más fáciles de cuidar, encontramos especies capaces de almacenar agua en sus tallos u hojas, por lo que son menos sensibles a un olvido de riego. El Epiphyllum anguliger – Cactus zig-zag, con su follaje dentado muy gráfico, prefiere la luz tamizada y tolera secarse entre dos riegos. Como crece en todas las direcciones, gana si se suspende en una maceta que permita que sus tallos se expresen con libertad; idealmente, en terracota para favorecer un buen drenaje. El Senecio herreianus ‘Purple Flush’, con sus cuentas ligeramente teñidas de malva, también es una suculenta perfecta para una suspensión minimalista. Conviene colocarla con buena luz indirecta para evitar que se quede pelada en la parte superior. Las Hoya, especialmente Hoya australis ‘Tricolor’ y Hoya ‘Mathilde Splash’— atraen por su follaje espeso y sus pequeñas flores cerosas: les gusta estar un poco apretadas y prefieren que el sustrato se seque en la superficie entre dos riegos.

Las Hoya son especialmente adecuadas para el cultivo en suspensión. Aquí, la Hoya gracilis.
Follajes decorativos y caedizos
Las hiedras ornamentales, la Hiedra ‘Eva’, la Hedera helix ‘Yellow Ripple’ y ‘Golden Starlight’, son clásicos de hojas abigarradas, muy ornamentales, que agradecen un sustrato siempre ligeramente húmedo. Funcionan bien en espacios luminosos, pero sin sol directo. Se pueden cultivar en suspensión o en una estantería en altura, desde donde sus tallos caerán de forma natural, sugiriendo un efecto arreglado sin esfuerzo. Otro imprescindible, la Ceropegia woodii, o «cadena de corazones», cautiva con sus hojas delicadamente plateadas, con forma de pequeños corazones, sostenidas por finos tallos que caen en cascada.

El Ceropegia woodii forma largas y finas guías que llevan pequeñas hojas en forma de corazón, plateadas.
Texturas gráficas y originales
Algunas plantas juegan con la estructura y la textura para dinamizar una suspensión. La Peperomia ‘Hope’, con sus pequeñas hojas redondas y gruesas, forma tallos arqueados con un aspecto casi suculento, tolerando algunos días de sequedad. Se instala bien tanto en una maceta suspendida como en una estantería mural, donde cae en ligeras mantas. Se puede combinar con una maceta redonda de terracota o de hormigón para acentuar el efecto texturizado de su follaje. En cuanto a la Episcia ‘Silver Shield’, cautiva con sus hojas aterciopeladas plateadas, pero necesita un ambiente constante y riegos frecuentes, especialmente si está en suspensión. Conviene reservarla para quienes prestan más atención. Colócala en un lugar protegido de las corrientes de aire, en una estantería cerca de una ventana, con una buena humedad ambiental.
Plantas colgantes coloridas y luminosas
Por último, para añadir toques de color, Tradescantia o Misères son excelentes candidatas. El Tradescantia zebrina ‘Pink Joy’ brilla por sus reflejos metálicos rosados y verdes, mientras que el Tradescantia sillamontana ‘Variegata’ – Misère laineuse, más raro, presenta una textura lanosa sorprendente. Su crecimiento rápido las convierte en plantas espectaculares, pero requieren un sustrato fresco y riegos regulares, sobre todo en interiores con calefacción. Las suspensiones con cuerda trenzada y las macetas de caña o ratán acentúan su lado vegetal y cálido.

La misère, Tradescantia zebrina, tiene la ventaja de aportar un toque de color con su follaje abigarrado, matizado de púrpura, plateado y rosado.
¿Y por qué no plantas con flores colgantes?
Aunque en interior son menos frecuentes, algunas plantas ofrecen también una bonita floración además del follaje. La Hoya crassipetiolata nos recompensa con flores encantadoras y perfumadas con forma de estrella. Se luce especialmente en suspensión, sobre todo en un macramé de estilo natural. La Tillandsia ‘Mizuki’ cautiva con su floración delicada en tonos rosados, perfecta para una suspensión ligera y aérea. También puedes optar por el Guzmania ‘Candy’, una bromeliácea compacta de floración espectacular, cuya roseta de colores causa sensación colgando a la altura de la vista.
Déjate inspirar y descubre nuestra selección completa de plantas de interior para cultivar en suspensión. Consulta también nuestra ficha-consejo «7 plantas de interior colgantes»
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