Pachira: el cuidado según las estaciones
Riego, luz, poda y cuidados adaptados todo el año
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El Pachira o pachirier acuático forma parte de esas plantas de interior que crean auténticos miniárboles. Se aprecia por su follaje exuberante de aspecto exótico, por su tronco, que a menudo va trenzado, y por su bella silueta. Pero también es una planta considerada como un verdadero amuleto de la suerte que atrae la buena fortuna y la prosperidad, por lo que recibe su apodo de «árbol del dinero».
Fácil de mantener y resistente, el Pachira necesitará, no obstante, algunos cuidados para desarrollarse bien, que hay que adaptar según la época del año. Te proponemos ver qué acciones realizar, estación tras estación, para mantener un Pachira precioso.
Las estaciones también influyen en las plantas de interior
Puede parecer un poco inútil tener en cuenta las estaciones cuando se cultiva una planta en interior. Lógicamente, en efecto, está menos expuesta a las inclemencias climáticas y a las grandes oscilaciones de temperatura que una planta cultivada en exterior, en el jardín o en maceta.
Sin embargo, también en interior las condiciones de cultivo y el entorno van a evolucionar y no serán las mismas en invierno y en pleno verano. La luminosidad y la humedad ambiental pueden variar mucho en nuestros hogares.
Además, la planta tiene su propio ritmo, alternando entre un periodo de crecimiento y un periodo de letargo. Y sus necesidades, entonces, no serán en absoluto las mismas.
Riego, fertilización, poda, exposición… Otros tantos aspectos que, por tanto, conviene adaptar a lo largo de todo el año.

Las plantas de interior también necesitan cuidados adecuados según la estación
Ver también
Pachira: plantación, cultivo y cuidadosLa primavera: periodo de crecimiento para Pachira
Como muchas plantas, el Pachira saldrá de su periodo de latencia en primavera y reactivará su crecimiento. Con el alargamiento de los días y el regreso de una luz más intensa, podrá volver a desarrollarse.
En esta época, podrás retomar los riegos con una regularidad algo mayor. Realízalos, por lo general, cada 8 a 10 días, en función de la temperatura ambiente. Aunque es originario de las zonas tropicales de Centroamérica y Sudamérica, donde crece sobre todo en ambientes húmedos, el Pachira agradece un riego moderado. Espera a que el sustrato esté seco en los primeros centímetros. No dudes en comprobarlo tocando el suelo con la punta de los dedos para confirmar si aún está fresco o no. Pero el Pachira tiene la ventaja de ser tolerante: puede soportar faltas de agua puntuales, gracias a su tronco grueso, que le permite acumular reservas. Eso es, en particular, lo que lo convierte en una planta ideal para jardineros principiantes. En cambio, será más sensible al exceso de agua, que puede hacer que se pudran sus raíces. Con él, mejor quedarse corto que pasarse: si has colocado un platillo o un cubre maceta, recuerda vaciarlos al cabo de unos treinta minutos. Si prefieres, aplica el método del bassinage para el riego. Consiste en colocar la planta en un fregadero o recipiente con un fondo de agua y dejar que beba desde abajo, solo la cantidad necesaria para rehidratar bien su tierra. Después, basta con dejar que escurra antes de volver a ponerla en su lugar.
La primavera también es el momento ideal para favorecer el crecimiento de la planta aportando un fertilizante. Puedes añadir un puñado de compost maduro o estiércol descompuesto, que incorporarás con cuidado al sustrato rascando suavemente la superficie. Si no, elige un abono para plantas de interior, en formato sólido o líquido, que apoyará el crecimiento y favorecerá la belleza del follaje. Los gránulos o los bastoncillos para incorporar al suelo tienen una acción lenta, pero de mayor duración. Los abonos líquidos para mezclar con el agua de riego tienen un efecto más “impulsor”, pero de corta duración. Tú eliges la fertilización que mejor se adapte a ti, cuidando siempre de no superar las dosis indicadas por los fabricantes.
Si observas hojas dañadas, ramas frágiles o que quedan ralas, córtalas usando un tijeras de podar limpio, y procura desinfectarlas antes y después para limitar los riesgos de propagación de enfermedades entre plantas. También puedes acortar un poco los brotes que descompensan la silueta. Corta justo por encima de un nudo (punto de partida de una nueva hoja). Este gesto también favorecerá el desarrollo de nuevos brotes y la densidad del follaje.
Esta es, además, la época ideal para hacer un trasplante, que se realiza cada 2 a 3 años. Si el Pachira puede alcanzar cerca de 20 metros de altura en su entorno de origen, en interior normalmente se conforma con 2 a 3 metros. Si su maceta se queda demasiado estrecha (raíces que salen por los orificios de drenaje o por encima del sustrato), es señal de que ya toca trasplantarlo a un recipiente de mayor tamaño. Elige siempre un modelo con agujeros, para que el agua sobrante pueda escurrir sin quedarse estancada en las raíces. Utiliza un sustrato bien drenado y aireado: puedes usar tierra especial para plantas de interior o tierra universal mezclada con materiales drenantes (bolas de arcilla, arena de río, gravas, etc.). También es recomendable colocar una capa drenante en el fondo del recipiente. En los años en los que no trasplantes, haz solo un aclareo de la superficie, sustituyendo los 3 primeros centímetros de tierra por sustrato nuevo.
Por último, en cuanto a la exposición, no dudes en girar la maceta de forma regular durante esta época, para que el crecimiento sea más homogéneo: aproximadamente ¼ de vuelta cada 2 o 3 semanas. Eso sí, procura que la planta no esté expuesta a corrientes de aire.

La primavera es la época ideal para trasplantar las plantas de interior
El verano: aprende a gestionar bien los riegos y la exposición de la Pachira
En esta temporada, el Pachira pedirá menos cuidados.
En verano, las temperaturas pueden subir en nuestros interiores, así que los riegos serán más regulares. Prevé un riego aproximadamente una vez por semana. Dé preferencia al agua a temperatura ambiente, idealmente de lluvia o filtrada.
El Pachira aprecia las exposiciones luminosas, pero sin sol directo. Esto será aún más cierto en verano, cuando los rayos UV pueden ser intensos y abrasadores para su follaje. Prefiere una exposición Este u Oeste. Si está situado detrás de una ventana muy expuesta, piensa en alejarlo un poco o en añadir una gasa/voile para filtrar la luminosidad. Si dispones de un espacio exterior, es posible sacar el Pachira cuando las temperaturas rondan los 20°C, pero en una exposición protegida de los vientos y que nunca sea de sol abrasador.
Como se trata de una planta tropical, al Pachira le gusta disfrutar de una buena humedad ambiental. Puedes pulverizar (brumizar) el follaje en verano para aportarle humedad ambiente. Aprovecha para desempolvar las hojas con un paño ligeramente humedecido, para favorecer la fotosíntesis. También es el momento de comprobar la ausencia de parásitos (pulgones, cochinillas, trips…) o de enfermedades (manchas foliares).
Los aportes de abono también se irán reduciendo poco a poco en esta temporada.

Brumiza además del riego si hace mucho calor
El otoño: una estación de transición para el Pachira
En otoño, el Pachira empieza a prepararse para su reposo vegetativo.
Por lo tanto, los riegos podrán espaciarse de nuevo, aproximadamente cada 10 días.
También piensa en detener los aportes de fertilizantes, que ya no son necesarios en esta temporada.
Si no lo hiciste en primavera, es posible realizar el trasplante en otoño.

En otoño, el Pachira requiere poco mantenimiento
El invierno: periodo de reposo vegetativo para el Pachira
El Pachira aprecia unas condiciones de cultivo alrededor de 20°C y no tolerará bien las temperaturas por debajo de 10°C. Pero también temerá la cercanía a una fuente de calor intensa. Colóquelo, por tanto, lejos de un radiador, de un horno, de una chimenea o de una estufa de leña. Si la luminosidad disminuye demasiado, piense en acercarlo a una ventana bien expuesta.
En invierno, los riegos se reducirán al mínimo, aproximadamente cada 15 días.
Detenga de forma imprescindible cualquier aporte de fertilizante.
En esta época, el Pachira no le pedirá muchos cuidados y le invita a tener paciencia hasta la vuelta de los buenos días en primavera.
El Pachira es una planta que vive mucho tiempo: siguiendo los buenos gestos de mantenimiento a lo largo de las estaciones, podrá disfrutarla durante unos 10 a 15 años, de media.

En invierno, acerque el Pachira a las ventanas
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