Neoregelia: el cuidado a lo largo de las estaciones
Riego, luz, poda, fertilización y otros cuidados adaptados todo el año
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Para aportar un toque de exotismo y de color en nuestros interiores, las Neoregelias son candidatos perfectos. Estas plantas de interior originarias de Brasil se cuidan con facilidad, por lo que son ideales para principiantes. Pero para crecer bien y mantenerse bonitas, las Neoregelias todavía necesitarán algunos cuidados, variables según la época del año. Así que le proponemos ver cómo cuidar bien una Neoregelia, temporada tras temporada.

Las estaciones importan para las plantas incluso en interior
En nuestras viviendas, el impacto de las estaciones se nota de forma menos intensa. En general, mantenemos una temperatura bastante constante durante todo el año. Por lo tanto, las plantas de interior están menos expuestas a las condiciones climáticas y no se ven afectadas por las inclemencias meteorológicas: viento, lluvia, heladas, etc.
Sin embargo, las condiciones de cultivo aun así van a evolucionar y no serán las mismas en verano que en invierno. En particular, la luminosidad y la higrometría (nivel de humedad en el aire) pueden variar mucho según la estación.
No olvidemos tampoco que las plantas tienen su propio ciclo vegetativo: así, el Neoregelia atraviesa un periodo de crecimiento, pero también un periodo de reposo, durante los cuales no tiene en absoluto las mismas necesidades. Por eso, las labores de mantenimiento (riego, fertilización, poda, luminosidad…) conviene adaptarlas en función de las estaciones, incluso en interior. Así te aseguras de mantener un Neoregelia en plena salud.
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Neoregelia: cultivo y cuidadosLa primavera: la estación de pleno crecimiento del Neoregelia
En primavera, la mayoría de los vegetales salen de su periodo de latencia y reinician su crecimiento. El Neoregelia no es una excepción. De hecho, se ajusta al regreso progresivo de la luz y al aumento natural de las temperaturas. Es el momento en el que la planta necesitará más cuidados para desarrollarse bien.
En primer lugar, es la frecuencia de riego la que se va a adaptar. Se volverá más regular, aproximadamente una vez por semana o cada 10 días. Para saber cuándo regar tu Neoregelia, un truco consiste en tocar la tierra con los dedos. Si está seca en los primeros centímetros, es señal de que puedes regar. Debido a sus orígenes tropicales, el Neoregelia le gusta el calor y la humedad. Por lo tanto, necesita un sustrato que se mantenga fresco, es decir, que nunca esté totalmente seco. Además, observa la roseta de hojas de la planta. Si ya no queda agua en el centro, también puedes humedecerla. Sin embargo, evita los excesos de agua, que pueden provocar el desarrollo de enfermedades fúngicas o criptogámicas (procedentes de hongos). Para ello, recuerda siempre vaciar la cubeta-caché o el platillo de tu planta unos 20 minutos después del riego. Para no olvidarlo, basta con poner una alerta en el teléfono. Si sabes que tiendes a regar en exceso, también puedes optar por la solución del baño por inmersión. Consiste en colocar el Neoregelia en un recipiente con agua (un fregadero o una bañera), para que pueda beber poco a poco desde abajo. Así, la planta se hidratará solo lo necesario, según sus necesidades. Pasados unos 20 minutos, deja que el recipiente escurra y vuelve a colocar la planta en su sitio.
Como la primavera es la estación de reactivación del crecimiento, es el momento de ponerlo todo en marcha para que la planta se desarrolle de forma armoniosa. Para ello, no dudes en girar la maceta cada 2 a 3 semanas. Aunque las temperaturas se suavicen, las mañanas y las noches siguen siendo frescas, así que procura que tu Neoregelia no esté en una zona expuesta a corrientes de aire, especialmente cuando ventiles a diario. Reduce al máximo las grandes variaciones de temperatura.
Agua, luz… solo queda alimentar la planta. El Neoregelia es una planta de crecimiento lento que obtiene la mayor parte de sus nutrientes del agua y del aire. Por eso no necesita grandes aportes de fertilizante. En esta época, simplemente puedes darle un pequeño empujón aportándole de l’abono específico para orquídeas o bromelias, con el fin de favorecer el desarrollo del follaje y la intensidad de sus colores. Consulta siempre las indicaciones del fabricante y no dudes en reducir aún más las dosis: un exceso puede causar problemas de cultivo (raíces quemadas, planta más sensible a las plagas, etc.).

Un poco de abono favorecerá unos colores bonitos
Los Neoregelia son plantas bastante compactas, que mantienen un tamaño modesto (20 a 50 cm de diámetro, en promedio). No obstante, si notas que la planta está apretada en su contenedor (cada 2 a 3 años, en general, si las raíces sobresalen de la maceta), realiza el trasplante a un contenedor de mayor tamaño (mejor más ancho que demasiado profundo). Elige obligatoriamente un modelo con agujeros en el fondo, para que el exceso de agua de riego pueda drenar. En cuanto a los materiales, la terracota ayuda a que el sustrato respire mejor, sobre todo si a veces te pasas con los riegos. Recuerda colocar una capa de elementos drenantes en el fondo de la maceta, a base de grava o bolas de arcilla. Completa con sustrato ligero, adecuado para plantas epífitas (por ejemplo, específico para orquídeas o bromelias) y riega ligeramente.
Si hace falta, también puedes podar las hojas amarillentas, secas o estropeadas que haya en la base de la roseta, usando imperativamente un cortasetos limpio, previamente desinfectado con alcohol. Es un gesto sencillo que ayuda a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre plantas. Cuando la planta madre haya florecido, al cabo de unos años irá debilitándose poco a poco. Espera a que la planta esté completamente amarilla para cortarla por la base. Fuera de eso, el Neoregelia no necesita poda.
Por último, la primavera también es la época ideal para la multiplicación. La del Neoregelia se realiza principalmente mediante hijuelos, producidos por la planta madre después de la floración. Son brotecitos que puedes separar con un cuchillo limpio y luego replantar en un nuevo contenedor para obtener nuevas plantas.
El verano: prevenir los golpes de calor
Durante el verano, la Neoregelia sigue creciendo. En esta época, será fundamental prestar toda tu atención al riego y a la humedad ambiental. La planta, en efecto, debe protegerse de los golpes de calor y de la sequedad.
En cuanto a la orientación, si la Neoregelia se coloca detrás de una ventana muy expuesta (especialmente al sur), piensa en situarla un poco más hacia el interior o en instalar una ligera cortina transparente. Si la planta necesita una exposición luminosa, prefiere la luz indirecta, que no corre el riesgo de quemar su follaje. Da prioridad a las exposiciones este u oeste.
Después, los riegos serán más intensos en esta época, pudiendo realizarse una o dos veces por semana. Pero deja siempre secar entre riegos la capa superior de la tierra y el centro del corazón de la roseta. Asegúrate también de que la humedad ambiental se mantenga alta, añadiendo bolitas de arcilla en el platillo o en la jardinera. También puedes pulverizar de forma regular el follaje. Idealmente, utiliza agua no calcárea. Si no tienes la posibilidad de recoger agua de lluvia, puedes usar agua filtrada o agua del grifo mezclada con un producto anticalcáreo o con un poco de vinagre blanco.
Los aportes de abono ya no son útiles.
Por último, observa regularmente tu planta para detectar cualquier signo de plagas o enfermedades: trips, arañas rojas, cochinillas harinosas, pudrición del corazón, etc. Recordemos que una planta cuyas necesidades naturales se cubren adecuadamente será menos sensible a este tipo de problemas de cultivo.

Neoregelia spectabilis
El otoño: periodo transitorio de moderación para la Neoregelia
En otoño, la Neoregelia ralentiza su crecimiento y empieza, poco a poco, a prepararse para su reposo invernal.
Por lo tanto, los riegos irán simplemente espaciándose de forma progresiva.
El invierno: el período de letargo de la Neoregelia
El invierno marca el inicio del periodo de reposo del Neoregelia: entra en dormancia y detiene su crecimiento. Pero eso no significa que haya que descuidarlo.
En primer lugar, es una etapa que puede complicarse, sobre todo por la falta de luz. No dudes en mover tu planta para que pueda beneficiarse de ella durante varias horas al día. Si hace falta, también puedes utilizar una luz artificial adecuada para plantas tropicales.
Además, nuestros interiores a veces están muy calefactados en esta época: radiadores, chimeneas, estufa, horno… Asegúrate de que la planta esté alejada de todas estas fuentes de calor. Pero tampoco la coloques en un lugar expuesto a corrientes de aire o a grandes cambios de temperatura. Idealmente, necesita una media de 18 a 27°C. Por debajo de 15°C, empieza a sufrir.
Durante este periodo, dado que nuestros interiores son muy secos, no descuides la humedad ambiental, que la planta necesita siempre. Si los riegos se van a reducir al mínimo (cada 2 a 3 semanas), piensa en mantener pulverizaciones regulares. Si queda agua estancada en el centro de la roseta, vacíala al cabo de unos 15 días, para limitar los riesgos de desarrollo de bacterias o de hongos, que pueden provocar la pudrición del centro.

Neoregelia ‘Wolfgang’
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