Hoya: ¿cuáles son las enfermedades y parásitos más comunes?
Identificar, tratar y prevenir las enfermedades y plagas de la planta de cera
Contenido
Planta ornamental de cualidades estéticas innegables, la Hoya, apodada “planta de cera” o “flor de porcelana”, conquista a los amantes de las plantas de interior por la delicadeza de sus inflorescencias estrelladas, el brillo de su follaje y su crecimiento vigoroso en interior. Sin embargo, detrás de esta aparente robustez se esconde cierta vulnerabilidad frente a los agentes patógenos y los parásitos, especialmente cuando las condiciones de cultivo no son las óptimas.
Descubre las principales enfermedades y plagas de la Hoya, además de los tratamientos y las medidas preventivas para evitar que aparezcan.

La Hoya kerrii ‘Variegata’ y sus bonitas hojas en forma de corazón
Las principales enfermedades de la Hoya
Aunque la Hoya es relativamente resistente, puede verse afectada por enfermedades, que suelen estar relacionadas con no respetar las condiciones de cultivo. Por eso, es fundamental identificar los primeros síntomas para actuar con rapidez y preservar la buena salud de tu Hoya, una planta muy decorativa por su follaje coriáceo y espeso, sus flores estrelladas y cerosas, y sus tallos, que pueden colgar o trepar.
La podredumbre de las raíces
Es una enfermedad criptógama, causada con frecuencia por Phytophthora, y provocada por un exceso de agua o por un sustrato mal drenado. Se trata, por tanto, de una enfermedad que deriva esencialmente de malas condiciones de cultivo. Las raíces se necrosan.
Los síntomas
El follaje empieza a amarillear, las hojas se marchitan y los tallos parecen ablandarse. Las raíces se necrosan, se vuelven marrones y blandas. Puede salir un olor desagradable del sustrato.
¿Qué hacer?
- Extrae la planta del tiesto para inspeccionar las raíces. Si están necrosadas, hay que cortar las partes podridas.
- Trasplanta la planta a un sustrato nuevo, ligero y bien aireado.
- Aplica un fungicida a base de cobre como la mezcla bordelesa.
La prevención
- Controla los riegos: espera a que el sustrato se seque parcialmente entre dos riegos.
- Elige una maceta con buen drenaje y un sustrato rico, muy ligero y perfectamente drenante.
El oídio
Otra enfermedad relacionada con el exceso de humedad afecta bastante a menudo a la Hoya. Se trata del oídio, una enfermedad muy común, provocada por el hongo Podosphaera spp. El oídio suele estar causado por una humedad elevada y una mala circulación del aire.
Los síntomas
Aparece una especie de depósito farináceo blanquecino sobre las superficies foliares, y en especial en las hojas jóvenes y en los tallos. El follaje se deforma y puede caer.

Hojas de Hoya afectadas por oídio (Imagen generada por IA)
¿Qué hacer?
- Elimina las partes infectadas.
- Utiliza un fungicida específico anti‑oídio a base de azufre micronizado, de bicarbonato de potasio o de purín de ortiga.
En prevención
- Mantén una humedad moderada.
- Rocía ligeramente el follaje si el ambiente está demasiado seco, pero evitando la condensación sobre las hojas.
- Asegura una buena ventilación alrededor de las plantas.
El botrytis
También llamada podredumbre gris, esta enfermedad se debe al hongo del género Botrytis, que se desarrolla en condiciones muy húmedas o cuando el aire circula mal.
Los síntomas
Aparecen manchas borrosas marrón‑gris en el follaje, acompañado de un enmohecimiento gris‑azulado en las flores y los tejidos en descomposición.
¿Qué hacer?
- Hay que eliminar las zonas afectadas y tirarlas.
- Se recomienda pulverizar un fungicida a base de cobre como la mezcla bordelesa.
En prevención
- Vigila atentamente el sustrato, que no debe estar demasiado húmedo.
- Elimina bien las hojas muertas o dañadas.
- Mantén las macetas limpias.
- Fomenta un ambiente seco.
Ver también
Hoya, Echeveria: Cultivo y cuidadosLos parásitos más comunes de la Hoya
Hoya no se libra de las plagas más comunes que afectan a las plantas de interior.
Las cochinillas
Sean harinosas o con escudo, las cochinillas se temen, porque son tenaces. Se instalan en los tallos y bajo las hojas, pican los tejidos y se alimentan succionando la savia. Además, secretan melaza (honeydew) que bloquea la fotosíntesis y favorece la aparición de la fumagina.
Los síntomas
Se ven acúmulos blancos algodonosos o marrón rojizos pegados al envés de las hojas y en los tallos.

Hojas de Hoya carmosa infestadas de cochinillas harinosas (imagen generada por IA)
¿Qué hacer?
- Retirarlas manualmente con un bastoncillo de algodón humedecido con alcohol a 90 °C, sobre todo los acúmulos blanquecinos o marronosos.
- Pulverizar, en el envés del follaje y sobre los tallos, una mezcla formada por una cucharada sopera de jabón potásico (jabón negro), una cucharada sopera de aceite vegetal y una cucharada sopera de alcohol a 70 °C, y luego añadir un litro de agua. La pulverización puede repetirse una semana después de la primera.
La prevención
- Inspeccionar el follaje cada semana para detectar a los primeros individuos.
- Evitar temperaturas excesivas y una humedad demasiado alta.
Los pulgones
Menos frecuentes que las cochinillas, los pulgones aun así pueden colonizar la Hoya y instalarse en los brotes jóvenes, donde succionan la savia.
Los síntomas
- Deformación de los brotes jóvenes.
- Presencia de pequeñas cochinillas verdes, negras, marrones o amarillas.
- Presencia de una película pegajosa de melaza.
¿Qué hacer?
- Lavar el follaje con agua con jabón potásico (jabón negro) añadido.
- Chorro de agua para eliminar los últimos pulgones.
- Aplicaciones de purines repelentes de ortiga o de consuelda.
Las arañas rojas
Estos ácaros también pueden adueñarse del follaje de la Hoya. Aunque sean invisibles a simple vista, las arañas rojas se detectan por las telarañas finas que dejan tras de sí.
Los síntomas
Además de las telarañas, las arañas rojas se reconocen por las manchas amarillo pálido punteadas que aparecen en el follaje.
¿Qué hacer?
Basta con pulverizar agua sobre las superficies foliares, ya que las arañas rojas se desarrollan cuando el ambiente es demasiado seco.
En prevención
- Mantener una humedad ambiental del 50–60 %.
- Conservar la limpieza y evitar el polvo que favorece al ácaro limpiando el follaje con regularidad.
Las moscas del sustrato
En estado adulto, las sciáridas se parecen a pequeños mosquitos que revolotean alrededor del follaje. Pero lo que más debe preocupar son sus larvas, porque, instaladas en el sustrato, roen las raicillas.
¿Qué hacer?
- Colocar trampas cromáticas de color amarillo para atrapar a los adultos.
- Trasplantar la planta cambiando el sustrato y limpiando la maceta con agua con jabón negro.
- Colocar una trampa en un platillo con agua azucarada.
En prevención
- Evitar el exceso de humedad en la maceta y dejar secar bien el sustrato entre dos riegos.
- Difundir alrededor de la planta repelentes naturales como el aceite esencial de geranio o de melisa.
Las buenas prácticas de cultivo
Porque, en lo que respecta al mantenimiento de las plantas de interior, es mejor prevenir que curar, establecer buenas prácticas de cultivo permite evitar las enfermedades o la aparición de plagas. Sin ser difícil de llevar, la Hoya aun así necesita buenas condiciones de cultivo, adaptadas a sus necesidades, para estar sana.
- Iluminación : debe recibir una luz indirecta intensa, sin sol directo prolongado, para mantener sus estomas activos. Asimismo, debe mantenerse a una temperatura entre 18 y 25 °C, sin corrientes de aire. La Hoya teme las temperaturas inferiores a 10 °C.
- Sustrato : la mezcla debe ser drenante, ligera y aireada, formada por sustrato especial para orquídeas al que se añade perlita o una mezcla de sustrato ligero con corteza de pino y perlita. Asegúrate de que la maceta (preferiblemente de barro) tenga agujeros de drenaje.

Cultivada en condiciones de cultivo, una Hoya puede florecer
- Riego : la frecuencia de los riegos es moderada en primavera y verano (una vez por semana) y más reducida en otoño e invierno (cada dos o tres semanas). El sustrato debe secarse antes de regar. Los riegos se harán con agua no calcárea y a temperatura ambiente.
- Abono : hay que añadir un abono líquido equilibrado, bajo en nitrógeno, rico en potasio y magnesio, cada dos o tres semanas de marzo a octubre.
- Trasplante : trasplanta cada 2–3 años.
- Inspección regular : al menos una vez por semana para detectar los primeros síntomas preocupantes.
- Suscribirse
- Contenido
Comentarios