¿Cómo preparar el suelo para empezar tu huerto?
y obtener cosechas productivas
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¿Soñabas con cultivar tus propios hortalizas y por fin dispones del terreno para hacerlo? Solo que, de momento, esta parcela no tiene nada de un huerto rebosante de buenas hortalizas. En descanso o con césped, este pequeño terreno requiere un trabajo meticuloso (y algunos esfuerzos) para convertirse en un espacio adecuado para las siembras y las plantaciones de algunas hortalizas, plantas aromáticas y pequeños frutos. Y la primera etapa en la preparación del terreno es esencial para conseguir un suelo aireado, rico y fértil, y perfectamente sano.
Descubre las acciones imprescindibles para preparar el suelo de tu futuro huerto y ofrecer a las plantas hortícolas las mejores condiciones de crecimiento.
Para ir más allá : Crear tu primer huerto – Guía para principiantes
Un poco de reflexión antes de empezar
Cultivar algunos vegetales o pequeños frutos en un espacio de un jardín es un sueño accesible. Pero para evitar que el sueño se convierta en una pesadilla, conviene pensarlo un poco antes de lanzarse. En efecto, aunque el mantenimiento de un huerto no presenta apenas dificultades por sí mismo, hay que proporcionarle algunos cuidados y un mínimo de mantenimiento. Por eso, antes de empezar su primer huerto, es prudente sopesar los pros y los contras para saber exactamente lo que quiere.
En primer lugar, es primordial elegir la ubicación adecuada, si es posible soleada y protegida de los vientos dominantes. Este futuro huerto también debe estar cerca de un punto de agua (idealmente un espacio para instalar un sistema de recogida de aguas pluviales). Reserve un lugar para montar su montón de compost y acondicione los alrededores para que pueda moverse con una carretilla.

Antes de lanzarse, es primordial pensar en el tamaño del huerto
Después, conviene reflexionar sobre el tamaño de este huerto en función de sus necesidades: ¿quiere cultivar simplemente algunos vegetales por placer? ¿O bien desea alimentar a toda su familia? Sea cual sea su necesidad, es preferible empezar con una superficie pequeña (50 a 100 m²), aunque después pueda ampliarla.
Por último, necesitará hacer un plan sencillo de su huerto para planificar sus cultivos y optimizar el espacio teniendo en cuenta las asociaciones y las rotaciones.
Pero antes de soñar con sus magníficos vegetales, ¡tal vez sea el momento de ponerse manos a la obra!
Ver también
¿Cómo elegir bien la ubicación del Huerto?¿Cuándo preparar el suelo para el primer Huerto?
Idealmente, la primavera es la estación ideal para crear tu primer huerto. En las regiones con inviernos duros, a menudo habrá que esperar hasta el final de las heladas primaverales tardías, es decir, hasta el mes de mayo. En otras zonas, con un clima más suave, las primeras plantaciones pueden hacerse ya en abril. En cuanto a las siembras, se pueden empezar en marzo.
Pero, antes de sembrar o plantar, hay que preparar el suelo. Es un paso imprescindible, esencial, primordial. Porque de la buena preparación de la tierra dependerá el éxito de tus cultivos.
Según el método que vayas a adoptar para desherbar el suelo, tendrás que anticipar más o menos. Así, puedes empezar a preparar el suelo de tu futuro huerto desde el otoño. Incluso es una solución excelente, siempre que no dejes el suelo desnudo durante todo el invierno. Si no, puedes empezar la preparación del suelo justo al final del invierno, cuando el suelo ya se haya calentado lo suficiente. Para facilitar el trabajo, espera un día con poca o ninguna lluvia. Al día siguiente, ya será el momento de sacar las herramientas: la tierra estará, en efecto, un poco menos seca, así que será menos dura de trabajar.
Las diferentes etapas clave de la preparación del suelo
Antes de nada, tal vez convenga dedicar unos minutos a analizar y entender el suelo en términos de textura o acidez. Al fin y al cabo, no se cultiva igual un suelo arenoso que un suelo arcilloso, un suelo ácido que un suelo calizo. Para ello, es posible realizar unas cuantas pruebas sencillas que nuestros redactores os explican en estos dos artículos: Sol acido, sol neutro o sol calizo : como saber ? y Determinar la textura de tu suelo : arcilloso, arenoso, limoso.
¡Ahora sí, hay que ir a lo serio! Ha llegado el momento de afinar los músculos y hacer algunos ejercicios de calentamiento.
Desherbar el suelo
Tanto si habéis decidido crear vuestro primer huerto en una zona en barbecho como en un césped, tendréis que eliminar la hierba y hacer borrón y cuenta nueva con las malas hierbas que hayan crecido de forma espontánea. En este sentido, hay varias técnicas posibles. Lógicamente, olvidad de entrada los herbicidas que solo servirían para contaminar el suelo:
- Soltar gallinas que se lo pasarán en grande picoteando cada brizna de hierba, escarbando el suelo en busca de insectos, larvas y gusanos, y defecando para enriquecer el suelo. En pocas semanas, vuestras gallinas deberían libraros de gran parte de estas malas hierbas
- El método de la ocultación, que hay que aplicar a principios de otoño. Esta técnica consiste en privar de luz a la futura parcela del huerto. Así, las malas hierbas morirán por sí solas, porque no se realizará la fotosíntesis. Para cubrir el suelo, podéis utilizar cartones sin tinta, una lona opaca, o mejor aún, si disponéis de ella, una capa espesa de cortes de césped, paja, hojas muertas, restos de poda… Hay que contar con al menos 6 meses para que el desherbado sea eficaz. Aun así, las malas hierbas más resistentes, como el liseron o el chiendent, aguantan
- El desherbado manual con la azada que os permitirá eliminar la hierba levantándola. Sí, este método requiere esfuerzo, pero sin duda es el más eficaz. De hecho, se eliminará el sistema radicular a una profundidad de al menos 10 cm.

Si tenéis una superficie amplia, también es posible utilizar un motocultor o una motoazada para voltear el suelo. Pero estas máquinas alteran completamente la estructura del suelo, matan la microfauna, fundamental para la buena salud del suelo y, sobre todo, parten las raíces del liseron y el chiendent, que se dispersarán aún más.
Airear y descompactar
Una vez que vuestro suelo esté libre de malas hierbas, habrá que trabajarlo un mínimo. En particular, si ha sido pisoteado. Una vez más, hay dos métodos posibles: la excavación tradicional con una pala o una horca-bêche, o la simple descompactación con una biohorquilla o grelinette®. Este último método tiene la ventaja de no remover ni trastocar las distintas capas del suelo ni los microorganismos que lo habitan.
Una vez descompactado y bien aireado, basta con un croc para romper los terrones más grandes. También podéis pasar el rastrillo para eliminar las últimas piedras o los restos de malas hierbas.
Es el paso más largo y, además, el más fatigoso, pero este trabajo sin duda se verá recompensado de la mejor manera.

Una gran biohorquilla para un gran huerto
Enriquecer y mejorar el suelo
Ahora toca fertilizar este suelo, quizá un poco pobre para los cultivos del huerto. El mejor método consiste en aportar enmiendas, como el compost (con un grosor de 5 a 10 cm), la tierra de hoja, o bien estiércol fresco (en otoño) o en gránulos. Esta enmienda se extiende con el croc y luego con el rastrillo.
Vuestra parcela ya está lista para recibir las primeras siembras y las plantas en maceta o en mini-macetas de verduras. Si la preparación se ha hecho en otoño, para no dejar el suelo desnudo, recúbranlo con una buena capa de paja o de hojas muertas, que se descompondrán durante el invierno.
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