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Clemátides herbáceas: las variedades más bonitas con flores blancas

Clemátides herbáceas: las variedades más bonitas con flores blancas

Pequeños arbustos de luz

Contenido

Modificado el 19 de enero de 2026  por Leïla 4 min.

Las clemátides herbáceas, menos conocidas que las clemátides típicamente trepadoras, forman vivaces, ya sea en forma de arbusto o de trepadoras de crecimiento débil. Las especies y cultivares con flores blancas son pequeños tesoros luminosos que aportan esplendor y elegancia a jardines y balcones. Les presentamos cinco variedades excepcionales de floración blanca abundante, bastante fáciles de cultivar y cuidar. Son perfectas para espalderas, borduras o incluso en macetas: estas clemátides son ideales para quienes quieran crear un espacio lleno de luz y frescura.

Dificultad

Clemátide - Clematis integrifolia 'Hakuree'

La Clématide ‘Hakuree es una variedad hortícola japonesa, derivada de la especie europea Clematis integrifolia. Esta clématide herbácea, poco trepadora se caracteriza por un porte extendido y una floración estival larga y abundante. Las flores, largas campanillas inclinadas, desprenden un perfume delicado que recuerda al gardenia, con matices que van del blanco puro al blanco ligeramente teñido de azul malva, y que varían según la temperatura.

Formando un mata tupida de unos 75 cm de altura, con un porte extendido de 80 cm, ‘Hakuree’ es una planta perenne de desarrollo inicial lento, que enraíza profundamente para acelerar su crecimiento en los años siguientes. En primavera, emergen nuevos tallos frondosos, con pequeñas hojas ovaladas a elípticas de color verde intenso. De junio a agosto, las flores campanuladas, formadas por cuatro pétalos largos y ligeramente retorcidos, miden entre 4 y 5 cm de longitud y esconden estambres con anteras amarillas.

Ideal para macetas, suspensiones o macizos, esta clématide se adapta bien a suelos drenantes y a exposiciones soleadas sin llegar a quemar. Se combina de forma armoniosa con los rosales y con los arbustos de floración estival. Plantada en el borde de un macizo, en una rocalla o sobre un murete, ‘Hakuree’ aporta un toque de romanticismo y encanto bohemio, en un entorno de salvias vivaces, de valerianas y de menta de gato.

flor blanca en forma de campanilla de clématide

Clématis - Clematis mandshurica

La Clematis mandshurica es una especie botánica originaria de China. Esta vivácea herbácea, conocida sobre todo por su comportamiento como cubresuelos más que por sus capacidades trepadoras, se caracteriza por una floración generosa formada por pequeñas flores blancas estrelladas, que desprenden un perfume delicado que recuerda al espino o al anís. Estas flores florecen de junio a agosto, e incluso septiembre, creando un tapiz denso en los largos tallos que pueden extenderse de 3 a 4 metros.

La Clematis mandshurica prospera en un suelo fértil, de pH neutro a ligeramente ácido, y necesita una exposición soleada a semisombreada, con el pie protegido del sol directo. Es resistente al frío y a las heladas, pero requiere un suelo bien drenado para evitar la humedad estancada. Los tallos frondosos y caducifolios, adornados con hojas lanceoladas de color verde oscuro, forman un excelente fondo para las panículas de flores blancas de unos 2 a 3 cm de diámetro, con estameñas ligeramente verdosas.

Esta clemátide es ideal para cubrir setos de aligustres o topiarios de Lonicera nitida, aportando luminosidad y textura. Se integra perfectamente en un macizo dedicado a los colores blancos o pastel. En maceta, también puede embellecer una terraza o un balcón.

flores blancas de Clematis

Clemátide - Clematis recta 'Purpurea'

La clemátide herbácea Clematis recta ‘Purpurea’ es una variedad rastrera que cautiva la atención incluso antes de que florezca. Su follaje púrpura, delicado y fino, es un verdadero encanto en cualquier jardín, ofreciendo un contraste impactante con las nubes de pequeñas flores blancas perfumadas que aparecen más adelante en la temporada. Estas flores no solo son una delicia a la vista, sino que además se valoran por su uso en ramos de novia, gracias a su belleza etérea y a su dulce perfume.

Esta clemátide prefiere suelos frescos y ligeros, donde puede desarrollarse plenamente. Flexible en su modo de crecimiento, puede dejarse rastrera sobre el suelo, guiada a lo largo de arboritos, o incluso tutorada para una presentación más estructurada.

Especialmente adecuada para plantarla delante de arbustos, la Clematis recta ‘Purpurea’ forma un contraste de colores y de texturas que realza el atractivo de ambas plantas.

clemátide con flores blancas y follaje púrpura

Clemátide - Clematis integrifolia 'Baby White'

La clemátide ‘Baby White’® es una forma encantadora de Clematis integrifolia, que reúne todas las cualidades de una vivácea con la ventaja de una floración estival prolongada. muestra unas pequeñas campanillas blancas, recogidas hacia atrás y caídas, que desprenden un perfume sutil y presentan una textura delicada que recuerda a la porcelana. Tras la floración, esta clemátide luce frutos sedosos y plateados que embellecen el jardín mucho después de la temporada de flores.

‘Baby White’ es una clemátide herbácea, poco aparatosa, ideal para espacios pequeños y para macetas con flores. Esta variedad no leñosa forma una mata compacta de aproximadamente 50 cm de alto y de ancho, con tallos y hojas ovales a elípticas de un verde profundo y brillante. Las flores, que aparecen de junio a septiembre, están formadas por cuatro pétalos soldados en la base y ligeramente retorcidos, con 3-4 cm de diámetro, y estambres con anteras amarillas, cobijadas en una garganta azulada.

Bien adaptada a una variedad de condiciones de cultivo, ‘Baby White’ disfruta tanto de situaciones soleadas como de emplazamientos semisombríos. Es resistente a la sequía una vez bien establecida. Además de su uso en borduras y macizos, sus flores también son muy apreciadas para ramos.

Para conseguir un jardín armonioso, combina ‘Baby White’ con geranios vivaces, con hiedra terrestre o con vincas de pequeñas flores, por ejemplo, para crear un decorado realmente encantador en un balcón o en un talud.

clemátide de flores blancas

Clématis - Clematis integrifolia 'Alba'

La Clematis integrifolia ‘Alba’ también se distingue de las demás clemátides por su comportamiento de planta cubresuelos más que trepadora, ideal para vestir el suelo de tus jardines. De junio a agosto, ofrece flores campanuladas de un blanco deslumbrante con un centro de estameñas verde-amarillo. Los bohorodos floridos se alzan con orgullo hasta 50 cm de altura, mientras que el follaje caduco verde oscuro, rastrero y extendido, forma un tapiz exuberante bajo las flores.

Durante su primer año de crecimiento, la clemátide integrifolia ‘Alba’ puede requerir cuidados atentos para asentarse, pero una vez que sus raíces quedan bien ancladas, se convierte en una planta resistente y que retoña por la raíz, extendiéndose con facilidad. Prospera en suelos ricos, frescos y bien drenados, y para lograr la floración máxima, prefiere plantarse en un lugar luminoso. Aun así, es importante protegerla de un sol demasiado fuerte, que puede ser demasiado intenso y secante para sus delicadas flores.

Ideal para bordillos o para cubrir taludes, la clemátide integrifolia ‘Alba’ combina a la perfección con otras plantas perennes como las euforbias. Es una elección excelente para jardines naturales y zonas semisombreadas, donde puede extenderse sin demasiada restricción, ofreciendo un espectáculo floral rico durante todo el verano.

flores blancas de clemátide herbácea

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Clematis mandshurica