Hoy estoy enfadado. Enfadado pero también cansado porque, a orillas de las carreteras, en los parques y hasta en los jardines, siempre es la misma película de terror que se repite: «Masacre de árboles con motosierra…»
A pesar de las campañas de sensibilización de los arboricultores, se recorta, se poda demasiado severamente, se poda demasiado corto, se desrama, se mutila... a veces incluso se arrancan partes enteras con una máquina grande... ¡De cualquier modo y en cualquier momento!

Podría, a regañadientes, perdonar a mis vecinos que sin duda no están informados. En cambio, me cuesta mucho más cuando se trata de ciertos profesionales, supuestos practicantes de una profesión para la cual han sido formados.
¿Por qué la poda severa daña a los árboles?
Estas mutilaciones, no tengamos miedo de decirlo, tienen como efecto debilitar, e incluso matar a los árboles al provocar podredumbre de la madera central y una vulnerabilidad a ataques fúngicos y parasitarios.
La estructura del árbol se ve afectada y la producción de hormonas se desregula, produciendo nuevos retoños por doquier. Se forman embolias que detienen la circulación de savia en determinados lugares.

Nota bene: este tipo de poda es también perjudicial para la fauna, ya que el árbol ya no puede proporcionar refugio y abrigo durante una buena temporada, e incluso más tiempo si el árbol no se recupera. Sobre todo si la poda se realiza durante la nidificación de las aves: lo cual está prohibido ahora por una directiva europea. Pero, en el caso de los trognes, los árboles desmochados de nuestras campañas (sauces y otras especies), es justamente lo contrario lo que sucede. En efecto, el árbol así (mal)tratado se irá ahondando poco a poco para ofrecer refugio a diversos animales (Chouette chevêche, mésanges, micro-mammifères, murciélagos, ...), de alimento para insectos xilófagos y para hongos y líquenes. Y proporcionar incluso un sustrato para la proliferación de algunas plantas. ¡Un verdadero mini-ecosistema!
¿Hay que podar los árboles?
"¿Cuándo y cómo debo podar?" — Aquí está la eterna pregunta que plantean muchos jardineros al plantar un árbol.
Pero, ¿la buena pregunta no sería más bien: «¿Debo podar?»
Sin caer en antropomorfismo, un árbol es un ser vivo y quitarle trozos de sí no le hace claramente bien. En fin, todo depende del trozo... Una ramilla por aquí, por allá: todo va bien. Quitarle una rama del diámetro de un tubo o quitarle toda su ramura: hola los daños, porque es la puerta abierta a un desarrollo anárquico y a diversas enfermedades fúngicas.

Entonces, la respuesta a la pregunta es sí... y no. Un árbol no necesita de ti para vivir. Se ocupa muy bien de estas pequeñas cosas desde mucho antes de que Homo sapiens se convierta en esta especie invasiva y malintencionada.
Pero...
La poda, un empujón para el árbol
Todavía, la poda, cuando se realiza respetando al árbol y en el momento adecuado, presenta de hecho ventajas no despreciables:
- Sanitarios ante todo: eliminar la madera muerta y las ramas dañadas, aligerar el ramaje, ... El árbol presentará menos aberturas a enfermedades eventuales y estará más aireado. Quitar la madera muerta aporta también un aspecto de seguridad. Si el árbol bordea una carretera transitada o pasa por encima de una escuela, conviene evitar caídas intempestivas de ramas.
- Estéticas: equilibrar las ramas, quitar las ramas más bajas, ... En su juventud, los árboles a veces presentan un crecimiento "anárquico" (bueno, ¡en nuestra mente!), una poda permite guiar un poco ese crecimiento para darle rápidamente una "apariencia de árbol".
- Volumétricas: reducir el volumen y la envergadura que puede tomar un árbol una vez ya lanzado en su vida. Siempre hay que pensar en el tamaño adulto de una planta cuando se planta. Además, existen cada vez más variedades enanas que permiten no tener que errar un bonito árbol para transformarlo finalmente en una especie de bonsái gigante.

¿Por qué no probar la poda en transparencia?
La Judía enana Greta Sturdza había entendido muy bien todo esto cuando se lanzó a la idea de la poda en transparencia dentro de su "jardín" del Vasterival.
Esta poda suave permite, además del hecho de retirar las partes muertas o enfermas, equilibrar y aligerar la ramura, lo que aporta un atractivo estético indudable pero sobre todo aporta de la luz y de la lluvia a las plantas de abajo. Además, esta poda en transparencia hace que tanto atraviese la mirada del visitante del jardín como el viento, reduciendo así los accidentes causados por las tormentas.

Si esta poda le interesa, le recomendamos ir a ver en el lugar el resultado en el jardín del Vasterival en Normandía y leer el libro de Dominique Cousin: «La taille en transparence» en las ediciones Ulmer.
El mejor podador, es el viento...
(Autor anónimo)
Como epílogo...
Ya lo entenderás, la poda de árboles a veces es necesaria, ciertamente, pero requiere entender cómo crece un árbol y qué es lo que le conviene más para que pueda sobrevivir y prosperar durante muchos años.
Evitemos tanto como sea posible los traumatismos a nuestros queridos árboles al no cortar con frecuencia, siempre con criterio y con buenas herramientas. Y seamos también tranquilos y reflexivos en la acción: "En caso de duda, abstente o... vuelve otro día". Esta rama quizá no era tan problemática al final...
Finalmente, si tienes dudas, acude a un profesional. ¡Uno bueno! En efecto, los tiempos cambian (despacio…) y las personas también (un poco). Cada vez hay más podadores que practican la poda suave y reflexionan sobre la mejor forma de mantener los árboles en un buen estado sanitario mientras intervienen solo cuando es absolutamente necesario. No dudes en recurrir a sus servicios !
Para ir más allá...
Si no consideras a los árboles como objetos inanimados que crecen en medio de tu camino, solo podemos recomendarte estas lecturas sanas si no las has leído ya:
- La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben, ediciones Les Arènes
- La inteligencia de las plantas de Fleur Daugey, ediciones Ulmer
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