Apreciamos las hortensias por sus grandes inflorescencias esféricas, planas o cónicas, a menudo rosas o azules. Tienen una gran presencia en el jardín y lo animan con su floración colorida, que generalmente dura todo el verano. Sin embargo, pese a los cuidados que le prestas a tu hortensia, puede ocurrir que no florezca o que lo haga muy poco… incluso a veces cuando muestra un crecimiento exuberante y parece estar en plena forma. Te explicamos por qué tu hortensia se niega a florecer y nuestros consejos para remediarlo
Y para saberlo todo sobre el cultivo de las hortensias, no dudes en consultar nuestra ficha completa « Hortensias: plantar, podar y cuidar »
1 - Porque la exposición no le conviene
Para que se desarrolle plenamente, es importante cultivar la hortensia con la exposición adecuada. Demasiada sombra o, al contrario, demasiado sol puede impedirle florecer. No todas las hortensias tienen las mismas necesidades de sol, y podemos considerar que se dividen en dos grupos:
- Las Hydrangea macrophylla y H. serrata, que prefieren la sombra o la semisombra
- Las Hydrangea paniculata y H. arborescens, que se sienten bien a pleno sol
Así, las hortensias macrophylla y serrata deben protegerse del sol directo, al menos durante las horas más calurosas del día. Sin embargo, es mejor evitar una sombra densa y espesa: una situación de semisombra o sombra clara, donde disfruten del sol por la mañana y de sombra por la tarde, les irá perfectamente. Las hortensias paniculata, en cambio, necesitan sol: si las plantas a la sombra, se desarrollarán, pero florecerán poco o nada.

2 - Por una poda inadecuada
Las Hortensias macrophylla florecen sobre la madera del año anterior. Por lo tanto, conviene evitar podarlas o, en todo caso, hacer una poda muy ligera, ya que si las cortas demasiado corto corres el riesgo de comprometer la floración al eliminar los botones florales que se forman en la punta de los tallos.
En general, las hortensias macrophylla se desarrollan mejor si no se podan o si se podan muy poco. Si aun así quieres intervenir, puedes hacer una poda muy ligera en marzo-abril, eliminando únicamente la madera muerta, las ramas dañadas y las inflorescencias marchitas. Cada dos años, no dudes en airear el centro del arbusto quitando algunas ramas viejas y debilitadas, cortándolas cerca del suelo. En las ramas que conserves, no cortes a más de 30 cm.
Las Hydrangea serrata, H. aspera, H. quercifolia y las hortensias trepadoras también se podan de forma muy ligera, eliminando únicamente las ramas muertas o dañadas, y pueden pasar perfectamente sin poda.
Las hortensias paniculata y arborescens se podan de manera más severa. En las hortensias paniculata, la poda consiste en estructurar el arbusto conservando algunas ramas principales “de armazón” y eliminando las ramitas pequeñas, débiles o mal colocadas. Elimina también las ramas que crecen hacia el interior para airear el centro del arbusto. En las ramas de armazón, poda dejando solo 2 a 3 pares de yemas. Las hortensias arborescens, por su parte, ganan si se cortan a 30-40 cm del suelo. Esto permitirá regenerar el arbusto y lo animará a producir menos inflorescencias, pero más numerosas y grandes, ¡con un aspecto realmente impresionante!
Para saber más, descubre nuestras fichas de consejos « Cuándo podar las hortensias » y « Cómo podar las hortensias »

3 - Por una mala fertilización
Si se cultivan en un suelo pobre, sin enmiendas, las hortensias pueden carecer de algunos elementos minerales necesarios para sostener la floración. Les vendrá bien si aportas en primavera un poco de compost bien descompuesto en la base, integrándolo en el suelo con un ligero escarificado. Ojo, al contrario: el exceso de materia orgánica o de abonos nitrogenados puede favorecer el crecimiento vegetativo y el follaje, en detrimento de la floración. En otras palabras, tus hortensias se verán bonitas y parecerán estar en plena forma, con hojas bien verdes, pero es probable que florezcan muy poco. Si aportas abono, elige uno rico en fósforo para favorecer la floración.
Descubre nuestra gama de abonos para hortensias
4 - Por una helada tardía
En primavera, cuando las hortensias ya han formado sus yemas y empiezan a reactivarse, una helada tardía puede sorprenderlas y quemar sus yemas, dañando así las hojas jóvenes y destruyendo parte o la totalidad de las flores futuras.
Como prevención, para evitar estos daños por heladas, te recomendamos vigilar las previsiones meteorológicas y cubrir las hortensias con una manta de invernada cuando exista riesgo de helada.
Si es demasiado tarde y el frío ya ha causado daños, poda las partes afectadas para dejar solo brotes y yemas sanas. Así, la hortensia podrá concentrar su energía en estas partes sanas.
5 - Por falta de agua
La hortensia soporta mal la sequía: no debe faltarle agua en el momento de la formación de los botones florales, porque de lo contrario podrían secarse y no abrirse nunca. Las hortensias necesitan que el suelo se mantenga fresco: no dudes en regar en verano y durante cualquier periodo de sequía. Presta especial atención si las cultivas en una maceta grande o en un recipiente: el sustrato se seca mucho más rápido que en campo abierto. No dudes en poner una capa gruesa de acolchado orgánico (paja, hojas secas, BRF…) alrededor de la base para que el suelo se mantenga fresco durante más tiempo. El suelo tampoco debe quedar encharcado ni mantenerse húmedo permanentemente, ya que eso podría hacer que sus raíces se pudran.

6 - Porque es demasiado joven
Si tu hortensia se ha plantado recientemente, puede necesitar algunas temporadas para asentarse. En lugar de dedicar su energía a las flores, la invierte en desarrollar su sistema radicular y adaptarse a sus nuevas condiciones de cultivo. Dale tiempo: espera a que forme un bonito manojo bien frondoso y, si las condiciones le sientan bien, tu hortensia florecerá sin problema.
7 - Porque está enferma
Las enfermedades y plagas afectan a la floración: una hortensia debilitada corre el riesgo de no florecer o de hacerlo muy poco. En particular, el Botrytis puede hacer que se pudran las flores y los botones florales. Para evitar que tu hortensia enferme, evita el exceso de humedad, riega en la base sin mojar el follaje y asegúrate de que el aire pueda circular (evitando plantar demasiado denso y, si hace falta, podando un poco la planta). Y si observas que está afectada por alguna enfermedad (presencia de un polvillo grisáceo en las hojas), elimina las partes dañadas y pulveriza una solución a base de azufre.
Para saber cómo identificarlas y tratarlas, no dudes en consultar nuestra ficha de consejos sobre enfermedades y parásitos de la hortensia
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