El erizo común (Erinaceus europeaus) es un pequeño mamífero omnívoro que antes se veía con frecuencia en nuestros campos y en nuestros jardines, incluso en la ciudad. Verdadero aliado del jardinero gracias a su alimentación (una buena parte de insectos, larvas y babosas), esta simpática bola de púas, sin embargo, está en franca regresión en toda Europa. ¿De verdad corre el erizo el riesgo de desaparecer?
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¿Cuáles son las amenazas que pesan sobre el erizo?
¡Son muchas! En primer lugar, la disminución de insectos y otros artrópodos debida a la destrucción de hábitats naturales y al uso masivo y abusivo de insecticidas (¡y también de gránulos anti-babosas!) le priva de gran parte de su alimentación. Los insecticidas y los gránulos anti-babosas con metaldehído también intoxican a los erizos, causando el 25% del total de mortalidades en el erizo.
Además, tras la gran reordenación y parcelación, se han arrancado sin miramientos los setos bocagianos y campestres que le servían de refugio. Los pequeños bosquecillos que ofrecían refugio a la fauna entre campos son cada vez más escasos. Nuestros jardines están cada vez más “en compartimentos”, lo que impide que el erizo entre o salga. Y cuando hablamos de jardines… la mayoría de los “jardines” de nuestra época, en realidad, no son aptos para la vida silvestre (¡afortunadamente, la tendencia se está revirtiendo desde hace poco!). Esta fragmentación de los hábitats tiene como efecto aislar a los erizos. En consecuencia, el intercambio genético es menor, lo que debilita aún más la salud de los erizos.
El ser humano, por su parte, también se encarga con frecuencia de que la vida del erizo sea un auténtico infierno. Si solo fuese la del erizo… Los erizos mueren aplastados en nuestras carreteras (más de 20%), se ahogan en nuestras piscinas, los destrozan las máquinas del jardín o quedan sofocados por los residuos que se tiran por todas partes.
Bueno, tampoco siempre es culpa nuestra. El erizo sufre también numerosas enfermedades y parásitos, y es depredado por el tejón, el jabalí, el búho real, la lechuza común, el zorro… y el perro (ah, eso, también somos nosotros).

¿Cuál es el estado del erizo?
El erizo común o erizo de Europa está protegido íntegramente en Europa desde 1981 y la protección se reforzó aún más en 2007. El erizo está clasificado ahora como “Preocupación Menor” en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Según un estudio británico, la población de erizo ha disminuido entre un 30 y un 75% en tan solo veinte años según las regiones estudiadas. En nuestro caso aún no hay datos precisos, pero es muy probable que estas cifras sean similares para Francia y Bélgica. Según algunos especialistas, el erizo podría desaparecer ya en 2050.
También puedes leer: el estatus jurídico del erizo en Francia (N. B.: el estatus es prácticamente idéntico para Bélgica).
El erizo, sin embargo, es tan útil
El erizo común es lo que se conoce como una “especie paraguas”. Es decir: si lo protegemos a él y a su hábitat, también protegeremos a toda la fauna y flora que están relacionadas con él: depredadores, parásitos… Si desaparece, el ecosistema de ese biotopo quedará totalmente descompensado, con consecuencias negativas para el resto de la fauna. Además, la presencia de un erizo indica la buena salud de la biodiversidad en los alrededores.

¿Qué hacer para ayudarle?
Conforma un jardín acogedor para él: montones de madera, montones de hojas… para su hibernación y zonas salvajes y naturales (praderas floridas, setos campestres...). Elimina todos los ecocidas (herbicidas, anti-babosas, insecticidas...) . Prevé pequeñas plataformas si tienes una balsa o estanque, para que el erizo pueda salir del agua. Reduce, si es posible, tus salidas nocturnas por carretera en vehículos a motor; además, eso ayudará a la protección de los anfibios. Para más información, lee este documento de la LPO sobre cómo ayudar y recibir al erizo.
Si encuentras en tu casa un erizo enfermo, flaco y tambaleante. Tómalo con delicadeza con guantes y colócalo en una caja de cartón abierta; pon cerca una bolsa de agua caliente o una botella con agua caliente en una vieja media. Ofrécele un poco de agua y deja la caja en una habitación tranquila y ventilada; después, contacta con un centro de revalidación de animales silvestres acreditado. Si no, no toques los erizos que pasean por tu jardín: los estresarás innecesariamente y podría acabar siendo fatal para ellos.
En Bélgica: la LRBPO inició un seguimiento de los erizos; aquí tienes toda la información: suiviherisson.be
En Francia : “misión para los erizos” se encarga de estudiar, con ayuda de voluntarios, las poblaciones de erizos. ¡Anímate a participar!

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