Es posible que formes parte de quienes, al día siguiente del 31 de diciembre, pusieron por escrito algunas buenas resoluciones. Entre los sempiternos «correr dos veces por semana», «dedicar tiempo a uno mismo», «comer más sano»… quizá se coló: «empezar el huerto».
Si las zapatillas siguen en el armario y tu curva de consumo de rillettes está en su punto álgido, tranquilo, no está todo perdido: aún estás a tiempo de empezar tu huerto este año. Y para reforzar tu motivación, aquí tienes 5 buenas razones para lanzarte.
1) El huerto es fácil.
Olvida las advertencias de los gruñones dispuestos a desanimarte porque, sí, el huerto es fácil. Cierto que se aprende, y de hecho ese es uno de sus muchos atractivos, pero sembrar una semilla o plantar una mata de tomate está al alcance de todos. Para guiarte, hemos preparado numerosas fichas de plantación y consejos: te aportarán lo esencial para dar tus primeros pasos. Seguramente conocerás algún que otro fracaso, pero siempre estarán llenos de enseñanzas.
2) Es bueno para el ánimo y para la salud.
Cultivar tus hortalizas es una actividad gratificante: ¿qué mejor para reforzar la autoestima que lograr tus primeras cosechas? Diversos estudios científicos han puesto de manifiesto que la práctica de la jardinería permite reducir el estrés. Y no es de extrañar: el huerto ofrece un contacto con lo real «reconectante». Tocar la tierra, frotar unas hojas aromáticas, descubrir todo un mundo cuya existencia teníamos un poco olvidada: lombrices, mariposas, mariquitas, babosas, pulgones… ¿No es una forma agradable de salir de lo virtual?
Desde el punto de vista deportivo, seamos honestos: a menos que formes parte de los cavadores empedernidos, la actividad física ligada al huerto no liberará endorfinas adictivas en tu cerebro. Pero realizar gestos sencillos como rastrillar, regar, acolchar te permite moverte mientras haces algo útil. Y con tiempo fresco, ¡es muy estimulante!

3) Más que económico, es una afición rentable.
No hace falta equipamiento caro: con un buen par de zapatos, las herramientas esenciales y ¡listo! Y como inversión inicial, varios sobres de semillas y/o plantones. En cuanto a rentabilidad, es sencillo: sembrando unas cuantas semillas, puedes obtener una cesta llena de hortalizas, de sabor y frescura incomparables. Por curiosidad, hicimos el cálculo: una semilla de tomate (Marmande ecológico, por ejemplo) cuesta 0,08 € (3,90 €/50 semillas) y permite cosechar, de media, 5 kilos de tomate. El coste por kilo es, por tanto, de 0,015 €. ¿Lo encontrarás más barato que en tu huerto?
4) Permite hacer nuevos amigos.
Los jardineros suelen compartir. El éxito de «Bienvenido a mi jardín», de los blogs y foros dedicados al huerto así lo demuestra. En nuestra casa, el huerto se muestra deliberadamente a la vista de todos. Para mi gran satisfacción, no es raro que los paseantes se detengan para algunos intercambios informales sobre la mejor manera de rodrigar las judías. Y a menudo, se marchan con unos calabacines que siempre crecen en abundancia en pleno verano…
5) Está increíblemente de moda.
Arrinconado al fondo del jardín o disimulado tras un seto, el huerto fue considerado durante mucho tiempo un arte menor, rozando lo hortera. Esa época quedó atrás con creces: con un espíritu de vuelta a la tierra, el huerto es LA nueva tendencia. Y, con un toque de orgullo, las hortalizas se exhiben ahora tanto en el balcón como en Chaumont.
Entonces, ¿listos para pasar a la acción? ¿Qué sembrarás este año? ¿Rábanos crujientes? ¿Bonitos tomates? ¿Unas judías? ¿Deliciosos guisantes verdes? ¿Dos o tres plantas de calabaza? No dudes en enviarnos fotos, ¡nos encanta!
Para ir más allá:
«El huerto anticrisis» de Rodolphe Grosléziat - Editions Ulmer
«Empiezo mi huerto ecológico» de Sandra Lefrançois y Jean-Paul Thorez – Editions Terre vivante
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