Fracasar al plantar un árbol es más fácil de lo que parece. A pesar de su robustez general comparada con las anuales o las vivaces, con un poco de maña se consigue de maravilla. Sigue nuestros consejos paso a paso y, en nada, también podrás fallar con éxito la plantación de tus árboles y arbustos.
Lección n.º 1: Descuidar la preparación del hoyo de plantación
Los ayatolás de la pala y de la azada colineal que logran sus plantaciones recomiendan cavar una fosa —2 a 3 veces más voluminosa que el cepellón— y añadir compost, materiales drenantes y otras diabluras permaculturales que favorecen el desarrollo radicular. Para fallar bien, sigue con esmero estos pasos:
- Cava un hoyito a la carrera, con pico, azada, plantador o, incluso, con una cucharilla. Lo más estrecho y menos profundo posible.
- Coloca las raíces, que habrás dejado secar previamente al aire libre y al sol durante todo un día. Forma una masa compacta y, sobre todo, no recortes las puntas dañadas; es la mejor forma de que proliferen hongos y parasiten tu árbol.
- MUY IMPORTANTE: ¡Entierra bien el collar! Ya sabes, esa parte que delimita las raíces y el tronco. Es el gesto clave para arruinar la Plantación. Entiérralo a más de 3–4 cm bajo tierra: las raíces ya no podrán respirar y el árbol morirá, más o menos rápido, en primavera o a lo largo del verano. Método especialmente indicado para árboles grandes: robles, hayas comunes, abedules, etc.
- Si tu tierra es húmeda o pobre, no añadas ni materiales drenantes ni compost: ¡NUNCA!
- ¡No apisones! Y, sobre todo, no riegues para conservar el máximo de bolsas de aire en el suelo y así asfixiar las raíces.
Es un método sobradamente probado y que recomendamos. Un hoyo de plantación exiguo es, además, la mejor técnica para que las raíces formen un buen maraño y se asfixien por sí solas. ¡Fracaso asegurado!

Lección n.º 2: ¡Planta cuando sea!
«Por Santa Catalina, toda madera echa raíz», suelen decir los jardineros más viejos. Y solo ellos se animan a meter las manos en la tierra a finales de noviembre, cuando hace gris y frío, mientras el sentido común dicta quedarse calentito bajo el edredón (o frente al fuego con un buen libro) todo el invierno...
Si quieres fallar con estilo, planta, ante todo, cuando TÚ tengas ganas. Empezando por los árboles de raíces desnudas, que instalarás en primavera, justo cuando producen nuevas raíces y sus ramas se llenan de savia. Así bloquearás su crecimiento y los harás decaer con toda seguridad.
¿Las temperaturas superan los 25 °C y luce el sol? Ponte tu mejor short, tus chanclas y corre al jardín... Y, sobre todo, no olvides irte de vacaciones justo después, durante al menos tres semanas. ¡Es el método exprés para estrellarte! Tendrás la suerte de contar con un árbol que no podrá ni aclimatarse a tu terreno ni tomarse el tiempo de enraizar y buscar agua en profundidad. Si por milagro el árbol sobrevive, pasa entonces directamente a la lección n.º 5.

Lección n.º 3: ¡Prescinde del Tutor para árboles!
Los jardineros sectarios, obsesionados con todo lo que crece recto, quizá te dirán que es indispensable rodrigar todo árbol plantado al viento. Esos mismos chalados te dirán también que ese tutor debe dimensionarse según el tamaño del árbol. Emplearán términos extraños, rozando el dialecto, como «tutores oblicuos», «tutores bípedos» o «tutores trípodes». Hablarán de una técnica salvaje llamada «arriostramiento», que permite anclar firmemente los árboles grandes.
Para fallar como es debido la plantación de árboles expuestos al viento o plantados en un suelo demasiado suelto, destierra por supuesto cualquier soporte. Cava, planta y deja actuar a la naturaleza. Con los primeros vendavales, el árbol se inclinará y acabará por tumbarse. Y, para un bonito crecimiento torcido, además de la ausencia de tutor, no apisones en la Plantación. ¿Qué hay más encantador que un árbol que se arrastra por el suelo tras el primer golpe de viento?

Lección n.º 4: ¡Elige cualquier variedad!
«Ten en cuenta tu suelo, tu clima, tu exposición y tu saber hacer para plantar bien», puede leerse en Plantfit, la nueva app que los jardineros expertos usan sin moderación.
Para fallar tus plantaciones, ¡planta lo que TÚ quieras! ¿Vives en Estrasburgo y esa bonita azalea quedaría de maravilla en tus parterres? ¡Plántala! El follaje de ese arbusto de suelo ácido amarilleará en contacto con el suelo alcalino y acabará por estancarse y morir. ¡Bravo! ¿Harto de cultivar plantas de clima mediterráneo en tu preciosa ciudad de Aviñón? Ríndete entonces al encanto de los helechos arborescentes y plántalos en primavera, cuando sopla el mistral. Su follaje verde manzana tomará pronto un bello tono parduzco. Efecto decorativo garantizado.
Así que, cuando elijas tus árboles y arbustos, olvida por completo «plantar adaptado» en función de tu jardín y de tu experiencia: es la mejor manera de no verlos crecer o de tener que usar y abusar de abonos y otros fertilizantes, ¡gestos de lo más responsables!

Lección n.º 5: ¡Riega de vez en cuando, si te acuerdas!
Si tu árbol aún vive, es que lo has mimado demasiado. Los yonquis de la clorofila que triunfan en sus plantaciones suelen citar fragmentos de su literatura esotérica. En ellos puede leerse que, como el primer año es clave para la Vegetación de los árboles, hay que regar regularmente para que desarrollen su sistema radicular, formar un alcorque de plantación alrededor del cepellón para crear una reserva de agua indispensable, evitando que el árbol sufra en verano, u esparcir madera de ramas trituradas (BRF) al pie de tus árboles para mantener el cepellón fresco durante el periodo estival.
¡Olvida todo eso! Para fallar la Plantación, ¡olvida tu árbol! Déjalo a su aire y que se las arregle solo.
¡Buena suerte!
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