Monstera: cuidados a lo largo de las estaciones
Riego, luz, poda y cuidados adaptados durante todo el año
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Las Monstera o falso filodendros son unas plantas de interior muy populares. Con su follaje espectacular y gráfico, aportan rápidamente un toque de exotismo. Entre las distintas especies, el Monstera deliciosa es sin duda el más conocido, con sus bonitas hojas grandes, recortadas y brillantes. Pero también existen variedades menos imponentes, ideales para espacios pequeños.
El Monstera es una planta bastante fácil de cuidar, adecuada para principiantes. Pero para que se mantenga bonita durante todo el año, conviene aplicar algunos cuidados. Porque, incluso en interior, las condiciones de cultivo pueden cambiar y es importante asegurarse de que sigan satisfaciendo a nuestras plantas. Veamos, entonces, cómo cuidar un Monstera temporada tras temporada.

Mantenga un Monstera en plena forma durante muchos años, proporcionándole los cuidados adecuados, temporada tras temporada
Diferentes estaciones: un impacto también en interior
Si es importante tener en cuenta las diferentes estaciones incluso para una planta cultivada en interior, es porque las condiciones de cultivo y el entorno aun así van a cambiar. Por supuesto, las variaciones de temperatura no serán tan grandes como en exterior y la planta no está sometida a las inclemencias del tiempo (viento, lluvia, heladas, etc.). Pero las condiciones de su entorno sí van a variar, sobre todo en lo que se refiere a la luminosidad y la humedad ambiental.
Además, es importante tener en cuenta el ciclo vegetativo de la planta: el Monstera tiene un periodo de crecimiento y luego un periodo de reposo, que no se gestionan de la misma manera.
Al ajustar los distintos cuidados según las estaciones (riego, fertilización, poda, luminosidad…), te aseguras de mantener un Monstera en plena salud. Y una planta con sus necesidades cubiertas es una planta más resistente a posibles ataques de parásitos o al desarrollo de enfermedades.
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Monstera: cultivo y cuidadosLa primavera: la estación de reactivación del crecimiento del Monstera
Es la temporada del renacimiento para la mayoría de las plantas: en primavera, el Monstera también sale de su reposo vegetativo y reactiva su crecimiento. La luz se vuelve poco a poco más intensa y está disponible durante más tiempo, las temperaturas suben y eso permite ir apagando gradualmente la calefacción en interior. En esta época, la planta estará encantada de recibir unos cuidados adaptados para favorecer su desarrollo.
Para empezar, es el momento de retomar un ritmo de riego más constante. El Monstera es una planta tropical originaria de los bosques de América Central, que necesita calor y humedad para prosperar. Aprecia contar con un sustrato fresco, es decir, que nunca se seque por completo. En esta época, un riego semanal o cada 10 días suele ser suficiente. Antes de regar, asegúrate simplemente de que la tierra esté bien seca en los primeros centímetros tocándola con los dedos. Es la mejor forma de evitar los excesos de agua que pueden favorecer enfermedades criptogámicas o fúngicas (causadas por hongos), especialmente la pudrición de las raíces, que puede ser mortal. No olvides que, si has colocado un platillo o un cubremacetas debajo de tu Monstera, es importante vaciarlos unos 20 minutos después del riego. Otra solución: realiza un riego por bassinage, colocando la planta en un recipiente con agua, en un fregadero o en la ducha, para que se hidrate desde abajo.
En cuanto a la exposición, las macetas de las plantas agradecerán que en primavera se giren con regularidad y así asegurar un crecimiento más equilibrado y conservar una silueta armoniosa. Aunque las temperaturas se suavicen, las del exterior todavía pueden ser frescas: procura mantener la planta a salvo de corrientes de aire, especialmente cuando ventiles el interior, para evitar golpes de frío y cambios bruscos de temperatura.
A continuación, llega la época de la poda: elimina las hojas amarillentas o dañadas y luego acorta los tallos mal colocados o demasiado largos. Para ello, usa un seécateur limpio, previamente desinfectado con alcohol, para limitar los riesgos de propagación de enfermedades entre plantas. Por el contrario, no pode por completo las raíces aéreas: son indispensables para que la planta se alimente y se estabilice. También pinza los brotes jóvenes para favorecer la ramificación y conseguir una planta, en general, más densa. Aprovecha para hacer esquejes en esta época si quieres multiplicar tu Monstera. Además, es el momento de asegurarte de que el tutor colocado en la maceta aún sea lo bastante alto para que los futuros brotes puedan sujetarse a él gracias a sus raíces aéreas. Y recordémoslo: el Monstera es una planta trepadora, a la que le gusta desarrollarse en vertical. No dudes tampoco en atar los tallos antiguos con bridas o lazos flexibles para ayudarla a trepar mejor.
Si tu planta empieza a estar demasiado apretada en su contenedor (las raíces salen por los orificios de drenaje que hay debajo de la maceta), esta también es la buena época para ocuparte del trasplante. Elige un contenedor de un tamaño superior, siempre con orificios de drenaje. Añade una capa de elementos drenantes (bolitas de arcilla, grava, etc.) en el fondo de la nueva maceta y completa con sustrato nuevo. Elige siempre un sustrato o sustrato para macetas bien drenante. Puedes optar por un sustrato universal o por un sustrato especial para plantas de interior. El trasplante se realiza cada 2 a 3 años, en función del crecimiento de la planta. En los años en los que no trasplantes, realiza un acolchado superficial: este gesto consiste en sustituir los primeros centímetros del sustrato por sustrato nuevo, para aportar a la planta nuevos elementos nutritivos.
→ Ingrid te explica en detalle el trasplante del Monstera en este tutorial.
Por último, para ayudar a tu Monstera a crecer bien, realiza aportes de abonos líquidos o sólidos ricos en nitrógeno. Este gesto ayudará a sostener el desarrollo del follaje. No obstante, asegúrate de respetar bien las indicaciones de los fabricantes: un exceso de nitrógeno puede debilitar la planta y hacerla más sensible a parásitos y enfermedades. También puedes optar por aportes de compost casero bien descompuesto.

Como con el resto de las plantas, el trasplante se realiza en primavera
El verano: no descuides los riegos del Monstera
La gran época de cuidados ya ha pasado para tu Monstera. En verano, hay dos puntos fundamentales para mantenerlo en plena salud: protegerlo de los golpes de calor y asegurar un riego más regular.
En general, el riego en verano se hace cada semana, e incluso dos veces por semana si la temperatura ambiente es alta. En cuanto el sustrato esté seco en la superficie, puedes regar. Para ayudarte a encontrar el equilibrio adecuado, ten en cuenta que un exceso de agua suele manifestarse con el amarilleamiento de las hojas, mientras que la falta de agua provoca que las hojas se enrollen sobre sí mismas. Recordemos que lo ideal es usar agua no calcárea (de lluvia) o bien mezclar la del grifo con un producto antical. Además, el agua debe estar a temperatura ambiente para evitar golpes térmicos.
El Monstera agradece los ambientes húmedos y, por lo tanto, puede sufrir la sequedad ambiental en verano. Como prevención, no dudes en pulverizar el follaje con regularidad. También piensa en limpiar las hojas con un paño húmedo, para retirar el polvo que puede afectar a la fotosíntesis de la planta. Es el momento ideal para comprobar que no haya plagas (pulgones, cochinillas, trips, arañas rojas…) ni síntomas de enfermedades (en especial, manchas foliares).
Como el crecimiento de la planta vuelve a activarse bien, los aportes de abono pueden reducirse o sustituirse por fertilizantes de liberación lenta.
Por último, piensa en alejar tu planta de las ventanas si el sol le da de forma directa: podría quemar el follaje. Si no es posible, lo ideal es instalar un ligero velo sombreante. Evita la orientación hacia el pleno Sur.

No dudes en pulverizar tu Monstera durante las grandes épocas de calor
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¿Cómo cultivar el Monstera deliciosa?El otoño: una estación de transición para el Monstera
El otoño irá preparando poco a poco tu Monstera para su periodo de latencia invernal. Es la temporada de la moderación. Los riegos se irán reduciendo gradualmente, asegurándote siempre de dejar secar el sustrato entre dos riegos.
Si la luminosidad se vuelve demasiado baja, no dudes en trasladar tu Monstera a un lugar más luminoso.
En otoño, detén también las aportaciones de abono, ya que la planta ralentiza naturalmente su metabolismo.
Si es necesario, en esta época también puede realizarse el trasplante.

En otoño, acerca tu Monstera a una fuente de luz
El invierno: el periodo de reposo vegetativo del Monstera
En invierno, el Monstera entra en reposo. Detiene su crecimiento y entra en periodo de latencia. ¿Cuál es el principal problema en esta época? Nuestros interiores calefactados, que crean un ambiente muy seco. Por lo tanto, es imprescindible alejar la planta de cualquier fuente de calor: radiadores, hornos, chimeneas, estufas, etc. Ojo con las corrientes de aire, que pueden provocar cambios bruscos de temperatura en invierno. Además, una exposición a temperaturas inferiores a 10 °C puede favorecer la aparición de manchas negras en las hojas. Si es posible, mantén una temperatura constante. En esta etapa, no dudes en acercar la planta a una ventana orientada al Sur para que, aun así, pueda aprovechar la máxima luminosidad.
Los riegos se reducirán al mínimo (cada 15 días, por término medio) y se eliminarán los aportes de abono.
Por lo demás, puedes dejar que tu planta se tome su tiempo hasta la primavera y, de paso, aprovechar tú también para ralentizar durante la estación fría.

Cuando llegue el invierno, aleja el Monstera de las fuentes de calor
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