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Poda de árboles frutales, arbustos y rosales: 10 errores que no debes cometer

Poda de árboles frutales, arbustos y rosales: 10 errores que no debes cometer

Las claves del éxito para podar sin equivocarse

Contenido

Modificado el 21 de enero de 2026  por Stéphanie C. 10 min.

La poda es una de las prácticas clave para favorecer las cosechas de los árboles frutales y los arbustos de frutos del bosque, estimular la floración de numerosas plantas, o conservar una silueta armoniosa, al tiempo que se controla el crecimiento. Por último, podar puede ayudar a mantener los ejemplares en buen estado de salud, siempre que se intervenga en el momento adecuado, con las técnicas correctas y bien equipado. ¡Hagamos juntos un repaso de los 10 errores que no hay que cometer!

Dificultad

Podar rosales en cualquier momento del año

Según el tipo de rosales, las sesiones de poda se realizarán en distintos momentos del año. Aquí tienes un recordatorio de los periodos de poda en función de los tipos de rosales:

  • los rosales remontantes (trepadores, arbustos, matas, cubresuelos…) cuya floración se prolonga de mayo/junio hasta las primeras heladas de otoño, forman flores en los brotes del año, por lo que prevé una poda cada año, a finales de invierno -de mediados de febrero al inicio de la primavera- justo antes de la reanudación de la vegetación;
  • los rosales no remontantes, que florecen una sola vez, a finales de primavera (de mayo a julio), requieren una poda justo después de la floración, de junio a principios de agosto;
  • los rosales de pie alto remontantes que florecen mayoritariamente de mayo a octubre se podan en marzo cuando ya han pasado las heladas fuertes.

Para disfrutar de rosales bonitos que conserven siluetas perfectas y garanticen flores abundantes, realiza la poda en el momento adecuado.

En todos los rosales, eliminar las flores marchitas con el paso de las semanas es muy útil para estimular el desarrollo de nuevos brotes y, por tanto, obtener más flores.

Para saber más: descubre todos nuestros consejos sobre la poda de rosales.

Podar árboles frutales en cualquier momento

Los árboles frutales se podan así:

  • A finales de invierno (de febrero a marzo) para los árboles de pepita (manzanos, perales y membrilleros) o a finales de otoño (de octubre a noviembre) para los árboles de hueso (cerezos, ciruelos, melocotoneros y albaricoqueros). En cualquier caso, poda fuera del periodo de heladas, durante el Reposo vegetativo de los árboles frutales o en descenso de savia en el caso de los frutales de hueso. Se trata de una poda de mantenimiento y de formación, que consiste en cortar la madera muerta, la enferma o en airear la silueta;
  • En verano (de junio a septiembre), hablamos de poda en verde, que consiste en aclarar los árboles para estimular la producción y el tamaño de los frutos.

Una poda de manzano en el momento adecuado impulsará las cosechas de frutos de calidad – S. Chaillot

Aquí tienes algunos consejos valiosos para podar los árboles frutales de porte bajo, los árboles frutales de tronco alto y los árboles frutales en vástago.

Podar arbustos de flor en el momento equivocado

Existen arbustos de floración primaveral, estival, otoñal e invernal. Quien jardina debe prestar atención a los periodos de floración para podar. No todos se podan en el mismo momento. He aquí algunas pautas que conviene conocer para respetar la poda de arbustos de flor en función de la floración:

¡De hecho, una poda en el momento equivocado del año puede perjudicar la floración!

Consigue flores exuberantes con podas bien realizadas de arbustos de flor – S. Chaillot

Por último, descubre algunos consejos adicionales en nuestra ficha «Poda arbustos sin estrés«.

Dejar un corte grande al descubierto tras la poda

Al podar ramillas y otras ramas de arbustos o árboles, el trabajo queda hecho. En cambio, si se podan ramas de gran diámetro, es preferible no dejar la herida al descubierto, una auténtica puerta de entrada a las enfermedades. Aconsejamos aplicar una pasta cicatrizante o arcilla.

Podar realizando un corte recto

Te aconsejamos cortar siempre las ramas de arbustos, rosales o árboles frutales en bisel, es decir, a 45° respecto a la rama. Esa inclinación evita que el agua se estanque en la parte cortada, lo que puede abrir la puerta a la aparición de mohos o enfermedades.

Poda los rosales en bisel

Corte en bisel

Podar en el lugar equivocado

Antes de ponerte con la poda, deberás identificar los órganos presentes en las ramas. Habrá que podar por encima de un ojo, de una hoja, de una yema y de otras partes restantes.
En frutales, debes reconocer las ramillas, lamburdas, dardos, chupones, ojos o botones florales para evitar cortar las ramas en cualquier punto y correr el riesgo de no obtener frutos. Una vez identificados los órganos, infórmate de si tu frutal debe podarse o no, ya que frutales de hueso como el cerezo y el melocotonero requieren poca poda y muy espaciada, tan solo cada 3 o 4 años.

No utilizar equipo adecuado

Si no cuentas con el equipo adecuado, puedes dañar las plantas y cansarte con la tarea. Antes de ponerte a la poda, debes disponer de la herramienta adecuada a tus necesidades:

  • las tijeras de podar de hojas cruzadas (clásicas) o de yunque permiten cortar ramas de 2 a 3 cm de diámetro, así como tallos y follaje;
  • el cortasetos permite devolver una silueta perfecta a setos mixtos o variados;
  • las tijeras para setos sirven para dar forma a los topiarios o dibujar las siluetas de los setos;
  • el cortarramas, el podador de altura y el desramador permiten podar ramas de 3 a 5 cm de diámetro;
  • el serrucho de poda o japonés y la motosierra permiten podar ejemplares más gruesos.

Con las tijeras de podar, debes colocar siempre la hoja cortante del lado de la rama conservada para evitar herir y desgarrar la parte restante. Conviene recalcarlo, porque es un error muy frecuente.

Descubre nuestro artículo sobre las principales herramientas de corte.

No mantener el equipo

Para conservar tus herramientas por más tiempo y cultivar plantas sanas, conviene limpiar a fondo tus herramientas de poda. Antes y después de cada poda, limpia las cuchillas con un paño de algodón empapado en alcohol de 90°. Este gesto evita la propagación de enfermedades. Después, procura afilar con regularidad las cuchillas para realizar un corte limpio y perfecto. Hazlo con una piedra de afilar o un afilador. Una herramienta de poda bien afilada evitará dañar las plantas (una herida es la puerta de entrada a las enfermedades).

Para saber más, lee nuestra ficha de consejos: Limpiar, mantener y proteger tus herramientas de jardinería.

Podar sistemáticamente un arbusto de hoja perenne en otoño

Esto afecta a coníferas perennes como las tuyas y los tejos, pero también al durillo, al acebo, a la fotinia, etc. Justo antes de las heladas, podar en otoño debilita los arbustos de follaje perenne. Es preferible podarlos a finales del invierno y a principios del verano si vives en un clima frío donde las heladas regresan pronto en otoño. En cambio, en climas donde hiela poco o tarde en otoño, puedes permitirte sin problema darles un repaso con las tijeras de podar para que luzcan una bonita silueta en invierno.

 

Podar en exceso

¡Una poda demasiado severa debilita un arbusto! De hecho, una herida puede cicatrizar con dificultad y, por tanto, el arbusto se vuelve propenso a enfermedades. Según las especies, una poda drástica también puede favorecer la producción de chupones o la exudación de goma a través de las heridas de corte, lo cual agota al árbol.

Por supuesto, se puede podar severamente un arbusto para regenerarlo, pero no todos los arbustos toleran este tipo de poda. Para saber más, consulta nuestra ficha de consejos: ¿Cómo podar severamente un arbusto?

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