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Enfermedades y parásitos de la Fatsia o Aralia del Japón

Enfermedades y parásitos de la Fatsia o Aralia del Japón

Identificar, prevenir, tratar

Contenido

Modificado el 20 de enero de 2026  por Leïla 6 min.

La Fatsia, o Aralia du Japon, es una planta muy apreciada por sus grandes hojas palmeadas y su adaptabilidad, tanto en interior como en exterior. Sin embargo, como cualquier planta, puede verse afectada por problemas relacionados con enfermedades, parásitos o unas condiciones de cultivo inadecuadas. Los síntomas como el amarilleo de las hojas, los bordes resecos o la blandura de la planta son otras tantas señales de alarma que conviene no pasar por alto. En este artículo, descubre nuestros consejos y soluciones sencillas y eficaces para mantener la salud y el brillo de tu Fatsia durante todo el año.

Dificultad

Los parásitos más comunes de Fatsia

La fatsia es una planta resistente, pero es vulnerable a varios tipos de parásitos, especialmente cuando se cultiva en espacios cerrados como en un invernadero, en una veranda o en el interior. Estos lugares suelen ofrecer condiciones ideales para los parásitos: calor, humedad estable y pocos depredadores naturales.

Las cochinillas

Las cochinillas son insectos dañinos que se fijan en los tallos y en el envés de las hojas. Se presentan como pequeñas corazas marrones o blancas, parecidas a la cera, o como agrupaciones algodonosas en el caso de las cochinillas harinosas. Chupan la savia de la planta, debilitándola y pudiendo provocar una ralentización de su crecimiento.

Signos de infestación

  • Aglomeraciones blanquecinas o parduzcas en los tallos y las hojas.
  • Depósito pegajoso sobre las hojas (melaza), que favorece el desarrollo de fumagina (hongo negro).

Soluciones

  • Limpie las hojas y los tallos con un paño empapado en alcohol de 90° C.
  • Inspeccione regularmente las plantas cercanas para evitar la propagación.

→ Lee nuestro artículo sobre las cochinillas para saber más.

plagas y enfermedades: cochinillas

Las cochinillas harinosas

Las arañas rojas

Las arañas rojas, también conocidas como ácaros tetraníquidos, son parásitos microscópicos que se desarrollan en ambientes secos y cálidos. Se alimentan de la savia de las hojas, provocando un debilitamiento general de la planta.

Signos de infestación

  • Pequeñas manchas amarillas o descoloridas en las hojas.
  • Aparición de finas telarañas bajo las hojas o entre los tallos.

Soluciones

  • Aumenta la humedad alrededor de la planta pulverizando agua sobre el follaje de forma regular.
  • Lave las hojas con agua jabonosa para eliminar los parásitos visibles.

→ Lee nuestra ficha de consejo sobre las arañas rojas para obtener más información.

Los pulgones

Los pulgones son pequeños insectos verdes, negros o amarillos que se agrupan en los brotes jóvenes y en las hojas tiernas. También se alimentan de la savia de la planta, provocando un debilitamiento general.

Signos de infestación

  • Hojas enrolladas o deformadas.
  • Presencia de un líquido pegajoso (melaza) que atrae a las hormigas.

Soluciones

  • Elimine los pulgones manualmente si la infestación es leve; si no, retírelos con un chorro de agua.
  • Rocíe una solución de agua jabonosa con una mezcla de jabón potásico negro y agua.
  • Favorece la presencia de depredadores naturales, como las mariquitas, en exteriores.

→ Lee nuestro artículo sobre los pulgones para nuestros consejos de tratamiento.

Los trips

Los trips son insectos diminutos y alargados que se alimentan del contenido celular de las hojas. Su presencia provoca descoloraciones y deformaciones.

Signos de infestación

  • Manchas plateadas o descoloridas en las hojas.
  • Deformaciones del follaje, a veces acompañadas de pequeñas cicatrices.

Soluciones

  • Utiliza trampas adhesivas azules o amarillas para vigilar y capturar los trips.
  • Utiliza auxiliares naturales.
  • Aplica un tratamiento natural a base de piretro si la infestación persiste.

→ Lee nuestra ficha de consejo para saberlo todo sobre los trips.

daños por ataques de trips en la hoja

El tipo de daño de los trips: hojas descoloridas y marrones en algunas zonas

Las moscas blancas (aleuródidos)

Las moscas blancas son insectos alados y pequeños que se alimentan de la savia de las plantas. Al tocar las hojas infestadas, estos pequeños insectos salen volando, lo que facilita su identificación.

Signos de infestación

  • Presencia de pequeñas moscas blancas sobre o bajo las hojas.
  • Depósito pegajoso (melaza) sobre las hojas, a menudo acompañado de fumagina.

Soluciones

  • Rocía el follaje con una solución de jabón negro y aceite para matar las larvas y ahuyentar a los adultos.
  • Coloca trampas adhesivas amarillas alrededor de la planta.

→ Lee nuestro artículo sobre las moscas blancas.

Consejos generales de prevención

  • Inspecciona regularmente tu planta: en particular el envés de las hojas, donde con frecuencia se esconden los parásitos.
  • Mantén un entorno equilibrado: humedad moderada, ventilación suficiente y luz adecuada.
  • Evita los excesos de abono: favorecen un crecimiento rápido y tierno, atrayendo a los parásitos.

Las causas ambientales

El Fatsia desarrolla hojas grandes que pueden ser sensibles a las variaciones de su entorno.

Los vientos fríos

El viento frío es un problema para el Fatsia en exterior, especialmente en invierno o a principios de primavera. Las hojas y los brotes jóvenes son muy sensibles a las corrientes de aire frío. Pueden ennegrecerse y caer de forma prematura.

Para evitarlo, es esencial colocar el Fatsia en un lugar resguardado, como cerca de un muro o en un rincón protegido del jardín.

Bajas temperaturas en invierno

Incluso sin mencionar las heladas y la rusticidad del Fatsia, las temperaturas frías en invierno pueden afectar negativamente a la calidad de las hojas. Si observa que las hojas se ponen amarillas en invierno, probablemente se deba al frío.

Sequía estival

En verano, el amarilleamiento de las hojas es una señal de que el Fatsia sufre sequía. A menudo se ve agravado por un calor excesivo y la falta de riegos regulares. Cuando las temperaturas suben, el suelo se seca rápidamente, lo que puede estresar a la planta, sobre todo si está en maceta.

Riegue de forma regular, asegurándose de que el sustrato se mantenga ligeramente húmedo, sin excesos. Pulverice el follaje con agua no calcárea para aumentar la humedad ambiental.

Exposición excesiva al sol

El Fatsia prefiere una luz indirecta, con exposición a media sombra. Una exposición excesiva al sol puede provocar daños irreversibles en el follaje, incluso en plantas cultivadas en interior. Cuando un Fatsia recibe demasiada luz directa, aparecen manchas marrones o amarillas en las hojas, señal de quemaduras. Esto también puede provocar una decoloración progresiva de los patrones abigarrados. Si la planta está en maceta, muévala a un lugar más sombrío, e incluso completamente a la sombra durante los periodos de calor veraniego. En interior, se recomienda mantenerla lejos de las ventanas orientadas al sur o filtrar la luz con una cortina.

Falta de luz

Por el contrario, la falta de luz también puede ser un problema, sobre todo si la planta se cultiva en interior. Cuando el Fatsia no recibe suficiente luz, lo indica con sus hojas, que se aclaran. Así, el crecimiento puede ralentizarse y las hojas se vuelven más pequeñas y menos numerosas. Para remediarlo, a menudo basta con acercar la planta a una fuente de luz natural, como una ventana orientada al este o al oeste. Si no es posible, el uso de una lámpara de horticultura puede ayudar a proporcionar la iluminación necesaria para su desarrollo.

hojas Fatsia japonica

Las hojas que se ponen amarillas pueden ser el síntoma de varias causas ambientales; la situación puede ayudarte a encontrar la causa.

Problemas de humedad y de riego

El Fatsia, como muchas plantas, es sensible al exceso o a la falta de agua. Un riego mal adaptado o unas condiciones de humedad insuficientes pueden provocar una serie de síntomas que afectan a su aspecto y a su bienestar general.

Si observa que los bordes de las hojas del Fatsia empiezan a secarse y se vuelven marrones, esto suele deberse a la falta de agua o de humedad en el aire. Este problema aparece con frecuencia en invierno en las plantas de interior, cuando el aire se vuelve más seco debido a la calefacción, o en verano, durante las épocas de mucho calor. Para solucionarlo, es importante comprobar que la tierra no se seque del todo entre riegos. No dude en pulverizar el follaje con agua no calcárea o, si cultiva la planta en interior, utilizar un humidificador.

Por el contrario, cuando la planta recibe demasiada agua, sus hojas se ponen amarillas y pueden parecer blandas o marchitas. Esto suele deberse a un sustrato mal drenado o a riegos demasiado frecuentes. En estas condiciones, las raíces corren el riesgo de pudrirse, lo que compromete la salud de la planta. Para evitarlo, es esencial asegurarse de que la maceta tenga orificios de drenaje y de que el sustrato utilizado esté bien aireado. Si sospecha un exceso de agua, revise el estado de las raíces. Las partes en mal estado deben cortarse con unas tijeras desinfectadas, y la planta debe trasplantarse a un sustrato fresco y drenante. Una vez tomadas estas medidas, separe los riegos y espere a que la superficie del sustrato se seque un poco antes de volver a regar.

También compruebe que los síntomas de amarilleamiento o de hojas blandas no se deban a un ataque de parásitos. Examine atentamente el envés de las hojas y la base de los tallos en busca de indicios de insectos o de secreciones pegajosas.

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