Ya sean arbustivas o herbáceas, las peonías embellecen el jardín en cada primavera. Con sus vestidos blancos, crema, amarillos, rosas o rojos, de un brillo deslumbrante, cautivan, juegan a ser divas… y, a veces, se hacen de rogar para subirse al escenario. Imagina por un momento que decides sabotear deliberadamente el espectáculo, no por malicia, sino por el simple placer de ver cómo reaccionarían estas grandes damas ?
En este artículo, vamos a explorar con un toque de ironía y una pizca de sarcasmo las formas más eficaces para no conseguir que tus peonías salgan bien, mientras te deslizas, como si nada, por los secretos para alcanzar el éxito. Porque sí: incluso en el fracaso hay lecciones que aprender, ¿no ?
Lección 1: ignorar las necesidades de sol de la peonía
Para estropear tus peonías desde el momento de la plantación, colócalas en la sombra: es una jugada maestra. Allí, bajo la protección de los árboles y a salvo de los rayos del sol, sin querer creas el escenario perfecto para un espectáculo desesperanzador. Las peonías, privadas de su principal fuente de luz, se ahilarán… e incluso, ¡no florecerán !
Pero, ¿qué pasaría si, impulsado por un arrebato de rebeldía contra ese guion de sombra y tristeza, decidieras cambiar la historia ? Sí, estas divas del jardín reclaman el sol como foco, y como mínimo durante seis horas al día . Ese es su secreto para unas floraciones espectaculares.
Lección 2: descuidar el tipo de suelo
En este segundo acto de nuestra ópera de jardinería, el suelo desempeña el papel del director de orquesta, marcando el ritmo y la calidad de la actuación de nuestras estrellas vegetales. Si eliges deliberadamente un suelo compacto, arcilloso y, por supuesto, empapado de agua, preparas una sinfonía desafinada para tus peonías. Sus raíces, como si fueran músicos contrariados, tienen dificultades para encontrar su compás: quedan asfixiadas en un entorno que no les deja ni respirar… ni desarrollarse.
Sin embargo, en un arrebato de rebeldía contra esa cacofonía subterránea, ¿y si decidieras afinar las cosas ? Porque el secreto está en la composición del suelo. De hecho, las peonías prefieren un suelo bien drenado, enriquecido con materia orgánica (el compost será tu aliado) y, preferiblemente, con pH neutro. Entonces, las raíces de las peonías encontrarán un eco vibrante: se nutrirán y permitirán una floración digna de los mayores aplausos.
Lección 3: regar demasiado o demasiado poco
Sigamos con nuestro teatro de improvisación, teniendo como figurante principal: el riego. Alterna entre un riego abundante, digno de un torrente, y la sequedad de un desierto. Así sumergirás a tus peonías en un estado constante de estrés. Las raíces de tus plantas, como bailarinas intentando seguir una música caótica, quedan a veces anegadas por una oleada de agua y otras buscan desesperadamente la más mínima gota en un suelo resquebrajado por la sed. Aquí no hay duda: ¡la danza se acaba rápido !
Pero si te entra el impulso de no dejarlas ni ahogarse, ni deshidratarse, la clave está en encontrar el punto medio. Practica la danza del riego equilibrado, regando cuando la tierra esté seca a 2 cm de profundidad. Ese equilibrio ofrecerá a tus peonías el escenario ideal para brillar con todo su esplendor.
Lección 4: ignorar enfermedades y plagas
Volvamos a nuestra escena de jardín, donde decides que las enfermedades y las plagas también tienen un papel en esta obra, sin que tú las frenes, poniéndote así delante del escenario. Tus peonías, como protagonistas, quedan vulnerables: expuestas a un guion en el que luchan solas contra adversarios a veces invisibles… pero tremendamente eficaces. Sin tu intervención, el jardín se convierte en un escenario de tragedia donde las enfermedades fúngicas y las plagas pasan a ser… los papeles principales. ¿Eso es lo que querías, no ?
Sin embargo, al asumir el papel de jardinero-director atento, que examina el decorado en busca de señales de antemano de una intriga peligrosa, puedes tomar las medidas necesarias para proteger tus peonías. Intervenir con tratamientos dirigidos y cuidados preventivos es como reescribir el guion a favor de tus peonías, permitiéndoles interpretar su papel con brillo.
Lección 5: la poda improvisada
¿Y si, para el último acto de este artículo, te convirtieras en “Edgar con manos de plata”, el clon del famoso Edward, pero con menos talento ? Poda las peonías con unas tijeras que no habrás limpiado previamente, sin plan y sin criterio. Podrías pensar que estás dando forma a una obra maestra vanguardista… cuando en realidad, lo único que haces es improvisar: cortas aquí y allá, en plena época de floración . Este enfoque temerario es el escenario perfecto para un drama botánico, donde las peonías, actrices de su propia tragedia, acaban desprovistas y debilitadas… ¡El melodrama perfecto !
Pero para quienes, con un impulso de creatividad bien controlada, desean esculpir su jardín, espera hasta que termine la floración para intervenir, cuando baje el telón y las peonías estén listas para regenerarse entre bambalinas. Esta poda meditada, lejos de ser una improvisación, es un ensayo meticuloso para el espectáculo del año siguiente. No solo ayuda a mantener la planta sana, sino que además favorece una floración todavía más espectacular, asegurando que el próximo acto se reciba con aún más esplendor.
Ya sean arbustivas o herbáceas, las peonías embellecen el jardín en cada primavera. Con sus vestidos blancos, crema, amarillos, rosas o rojos, de un brillo deslumbrante, cautivan, juegan a ser divas… y, a veces, se hacen de rogar para subirse al escenario. Imagina por un momento que decides sabotear deliberadamente el espectáculo, no por malicia, […]
Cuando el verano toca a su fin, los días se acortan y puede aparecer un punto de melancolía en el jardinero. Es el blues del final del verano: una nostalgia por la majestuosidad pasada del jardín, en pleno esplendor. ¡Lejos de temer el final del verano, regocíjate! Mientras muchas plantas se “duermen” después del calor estival, otras siguen floreciendo sin descanso o justo comienzan a abrirse. Desde las anuales efímeras hasta las vivaces de floración tardía o de larga duración, pasando por los arbustos con flores y los bulbos de verano, tu jardín está lejos de entrar en hibernación. Las salvias, las Echinacées, los Sedums, las lavateras y las hortensias, junto con las últimas floraciones de las anuales, ¡prolongan el espectáculo! Estas flores tardías dan una nueva vida al jardín cuando la mayoría de los vegetales se despiden. En la temporada de “vuelta” del verano, acuden al rescate del jardinero desanimado y florecen con una energía renovada. ¡Descubramos estas flores de larga duración que florecen desde finales del verano hasta el otoño para prolongar la bella estación!
Las flores anuales: un espectáculo efímero pero espectacular
A pesar de su carácter efímero, las plantasanuales y bienales son auténticos imprescindibles para florecer de forma generosa durante muchos meses en el jardín. Se adaptan a todos los gustos, tanto en terreno abierto como en macetas, para crear decoraciones a menudo muy coloridas y alegres. Se presentan en una infinidad de colores que permiten asociaciones cambiantes hasta el infinito, en degradados o monocromas, elegantes o chispeantes. Además, son fáciles de cultivar y mantener y permiten rellenar los huecos entre los arbustos o las vivaces. Estas hermosas flores anuales florecen desde el mes de junio y, por lo general, durante 5 meses, a veces más, sin interrupción, asegurando toda una temporada de floración. Aunque su vida útil es limitada, estas anuales son una excelente manera de mantener el jardín radiante y lleno de color hasta las puertas del otoño. La plantación de los cepellones se realiza en primavera y las semillas también pueden sembrarse directamente en su sitio cuando el terreno se haya calentado bien. Son preciosas en mixed-borders, en bordes de parterres y en macetas o jardineras. Resultan muy fáciles de combinar con otras floraciones estivales,vivaces o plantas con bulbos de verano. Entre las grandes estrellas de la abundancia floral:
- Las tabacos ornamentales o Nicotiana: aportan un toque de exotismo, con flores en forma de trompeta con tonos que van del blanco al rojo, pasando por el rosa intenso; son fragantes a última hora del día.
- Las pétunias, surfinias y las calibrachoas son especialmente destacables por su floración generosa y continua que dura de mayo hasta las primeras heladas. Con flores en trompeta, bicolores, tricolores o estriadas, ofrecen una infinitud de colores vivos y profundos o tonos pastel, a veces incluso rozando lo kitsch.
- Las lobelias anuales que florecen sin interrupción hasta las primeras heladas y también se encuentran en muchos colores intensos.
- Las elegantes Cosmos, con sus grandes flores simples y ligeras de colores muy variados, se renuevan en abundancia de junio a septiembre.
- Las godetias (o Clarkias), otra planta anual llena de encanto, muy florífera de junio a septiembre, cuyas grandes flores sedosas se pintan con distintos tonos, a menudo suaves, en colores lisos o combinados.
- Las pelargonios o geranios (pelargonium zonale, pelargonium hiedra o « rey de los balcones ») imprescindibles para aportar relieve y color a los parterres, platabandas y bordes soleados, a las suspensiones y a las jardineras de mayo a octubre. Hay para todos los gustos y para todas las situaciones.
- Las zinnias son bonitas margaritas de floración tardía. Resistentes y muy prolíferas, forman parte de esas plantas anuales infalibles y garantizan una floración continua en colores deslumbrantes, a veces incluso exuberantes, hasta las primeras heladas.
- Las fucsias, cuyo flores en forma de campanillas colgantes, simples o dobles y con frecuencia bicolores, se extienden de mayo-junio a septiembre-octubre.
Pero también: coréopsis, caléndulas (Calendula), claveles de Indias (Tagètes), capuchinas, bacopas, Dipladénias, rudbeckias anuales, diascias, Osteospermums, todas en flor desde la primavera hasta las primeras heladas.
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Las vivaces: la promesa de una belleza duradera
Algunas vivaces generosas o de floración tardía prolongan la bella estación hasta el invierno. Muchas de ellas siguen floreciendo una vez que se apagan las “luces” del verano. Sus floraciones se escalonan desde el inicio del verano hasta las heladas. Regresan cada año, requiriendo poco mantenimiento y, a cambio, ofrecen un sinfín de colores. Según su tamaño, animarán los primeros planos de los parterres, rellenarán los huecos o aportarán estructura y ligereza. Aquí tienes una selección de vivaces imprescindibles que florecerán hasta septiembre-octubre :
- Las asters, un must de las floraciones tardías. Estas vivaces muy rústicas, como los asters de otoño, iluminan la “vuelta” de la estación con su floración estrellada y colorida, como la Aster novi-belgii ! Se cubren desde agosto y hasta noviembre de muchas pequeñas flores blancas, azules, violetas o rosas. Melíferas, atraen a multitud de insectos polinizadores.
- Las anémonas japonesas, con sus flores delicadas parecidas a estrellas, son indispensables en los parterres de final de verano y de otoño. Estas vivaces, típicas del “jardín de curé”, se encuentran entre las flores más bonitas de finales del verano para la media sombra, que se abren en corolas luminosas de septiembre a noviembre. Su belleza delicada contrasta con su robustez, ya que pueden tolerar una variedad de condiciones de suelo y de luz (aceptan el sol en suelos ricos en humus).
- Las equináceas, con sus flores tipo margarita de colores vibrantes, son vivaces robustas y fiables que ofrecen una floración espectacular en finales de verano y hasta septiembre-octubre, sin interrupción. Fecundas, muy fáciles de cultivar, adaptables, florecen en parterres naturalistas, borduras, mixed-border estilo inglés. Después de la floración, los conos marrones colgantes sobre sus tallos rígidos prolongarán la temporada gris con su efecto decorativo.
- Las perovskias, con su follaje plateado y aromático y sus flores azul lavanda, como Perovskia atriplicifolia ‘Blue Spire‘, forman un arbusto/gran mata elegante en flor, de junio a septiembre, e incluso hasta octubre en clima mediterráneo. Esta floración, especialmente larga, atrae mariposas, abejas y abejorros durante todo el verano.
- Las verbenas de Buenos Aires, todavía otras bellas plantas vivaces en flor desde el verano hasta el otoño. Ligeras, sus umbelas de flores azul malva se acompañan de un vuelo incesante de insectos polinizadores.
- Los sedums o orpin de otoño (‘Autumn Joy’, por ejemplo), aportan color a principios de otoño, cuando el jardín empieza a quedarse sin flores. Florecen desde agosto y hasta noviembre. Con sus tonos profundos, suaves o vivos, dan muchísimo encanto a la “vuelta” de la estación.
- Los crisantemos son una buena manera de conseguir color hasta bien entrada la temporada. Ilustran con flores tipo margarita de septiembre a noviembre, acompañando maravillosamente los follajes encendidos y las últimas floraciones del otoño.
Entre otras vivaces de floración tardía encontramos los gauras, con flores que parecen mariposas bailando en la brisa, las Helenium o Hélénies de otoño , cuyas flores tipo margarita se presentan en una amplia gama de tonos cálidos y que realmente prenden fuego al jardín al final de la temporada. También piensa en Achillées, en los Echinops, en Phlox paniculata, en las anthemis y en las salvias de adorno como la Salvia nemorosa “Blue Bouquetta” Alklf, una variedad de salvia vivaz que ofrece una floración particularmente larga y abundante, de mayo a octubre en un colorido realmente sorprendente, en los kniphofias, de los cuales algunas variedades lucen sus “brasas” encendidas hasta octubre (Kniphofia rooperi, ‘Traffic Lights’).
- Descubre nuestra colección de vivaces de floración tardía
Los arbustos con flores: un telón de colores hasta el otoño
Los arbustos de floración estival nos enamoran por sus floraciones coloridas y proporcionan estructura, textura y color al conjunto de un decorado. Son imprescindibles a pleno sol o en media sombra, en seto, en parterres, en ejemplar aislado o también en maceta en la terraza para los formatos más pequeños. Algunos siguen dando flores aún en el tramo final de la temporada o empiezan a florecer desde mediados de agosto hasta finales de septiembre, anunciando poco a poco la llegada del otoño :
- El Buddleia o Arbre à papillons, cuyos racimos de flores coloridos y perfumados atraen de forma irresistible a las mariposas se renuevan de julio a septiembre-octubre (‘Adonis Blue’, 'Nanho Purple', Pink Panther).
- Las lilas de las Indias (Lagerstroemia) o lilas de verano que florecen en grandes ramos densos de flores que parecen “chispear”, ofreciendo a menudo una segunda floración a veces hasta octubre (‘Souvenir d’André Desmartis’, 'Périgord Pourpre’).
- La Hibiscus syriacus o Althéa des jardins que nos regala durante todo el verano flores simples o dobles y delicadamente arrugadas según las variedades, variando del blanco al violeta. Abren en julio, reflorecen en agosto para volver a florecer desde finales del verano hasta la entrada del otoño (‘Eruption®’, ‘French Cabaret’).
- La clásica Hortensia o Hydrangea macrophylla que, con sus grandes inflorescencias globulares, garantiza el espectáculo al final del verano, sobre todo cuando las flores cambian de color a medida que maduran. 'Endless Summer’ forma parte de una serie extremadamente remontante, ya que florece desde el inicio del verano hasta octubre.
- La Lavatère , que forma de muy bonitos arbustos de floración prolongada. Produce de junio a septiembre-octubre una cantidad de flores satinadas muy bonitas con aspecto de flor de hibisco, rosas, azules o blancas.
- La Sauge de Sibérie o Perovskia que se desliza con ligereza en las escenas naturales, formando un arbusto elegante de follaje plateado aromático y flores azul-lavanda. 'Silvery Blue‘ ofrece una floración estival interminable de un azul lavanda muy vivo.
- Las salvias arbustivas son arbustos muy floríferos cuya floración se extiende según el clima, de mayo a octubre. Al igual que Hot Lips’, son capaces de reflorecer con abundancia desde finales del verano hasta las heladas.
Entre otros arbustos de floración tardía, podemos mencionar los ceanothus, que producen racimos de flores azules vibrantes, las espireas, cuyas pequeñas flores delicadas atraen a numerosos insectos polinizadores, los fucsias rústicas (Fuchsia magellanica 'Ricartonii') o también el Vitex agnus castus ‘Latifolia’, que se engalana con panículas florales azul violeta en agosto-septiembre.
- 6 arbustos de floración a finales del verano
- 10 arbustos de floración estival que no pueden faltar en tu jardín !


Los bulbos de verano: una sorpresa bajo tierra
Pensados para dar color hasta el otoño, tus parterres, borduras y macetas, estos tesoros enterrados revelan su floración tardía cuando otras plantas empiezan a marchitarse. Entre las flores más hermosas de bulbo, que disfrutas plenamente de la floración hasta el otoño :
- Las dalias son las campeonas de la floración de larga duración, de junio o julio hasta septiembre u octubre (hasta noviembre en climas templados).Dahlia bola, gigante o enana, para parterres, decorativa,, cactus o semi-cactus o también paisaje », divertidas o sobrias, exuberantes o románticas: estos generosos bulbos de floración estival ofrecen una elección infinita para el jardinero. También producen excelentes flores para cortar. Su deslumbrante espectáculo de finales de verano y de otoño es una recompensa para la paciencia del jardinero. Ojo: como son sensibles al frío, en las regiones frías deben desenterrarse en otoño.
- Los Lilis de los Incas o Alstroemérias, son de bulbosas muy vigorosas, que producen cantidad de flores estilizadas, intensamente coloreadas y jaspeadas con marrón de junio a octubre. Son adecuadas tanto para confeccionar ramos como para decorar parterres y macetas.
- Los gladiolos son otras plantas bulbosas que florecen por todo lo alto, de julio hasta septiembre-octubre, mostrando sus largas y coloridas varas florales. ¡Acompañan a las hortalizas también en el huerto!
- Las cañas, con sus grandes hojas tropicales y sus flores deslumbrantes, aportan el toque exótico y exuberante al final del verano. Pueden alcanzar entre 1,5 y 2 m de altura. Se aprecian tanto por su floración en tonos cálidos, como por su follaje extremadamente decorativo. Algunas, como Canna 'Durban', florecerán de julio hasta las heladas (antes de guardarlas en calor para el invierno).
Por último, no descuides las lycoris, también llamados arañas rojas. Estos bulbos ofrecen un espectáculo fascinante con sus tallos desnudos que emergen del suelo a finales del verano, seguidos de flores exóticas en forma de trompeta, los eucomis, y los Crocosmias que florecen a finales del verano durante dos meses, en coloridos de follaje que se combinan muy bien con los follajes otoñales.
Las gramíneas: las bailarinas del verano que se acaba
Las gramíneas son plantas indispensables para todo jardinero que quiera prolongar la belleza de su jardín más allá del verano. Su belleza se revela al final de la temporada y persiste incluso en invierno, cuando sus tallos se secan. Más allá de su follaje fino y gráfico, las gramíneas también son decorativas por sus floraciones ligeras, finas o plumosas. Con su aspecto delicado y en movimiento, ayudan a ocultar las plantas ya desflorecidas y siguen siendo decorativas incluso en invierno, cuando sus espigas han terminado. Su silueta aérea y sus matices sutiles se armonizan perfectamente con la paleta de colores de las floraciones tardías, aportando textura y movimiento al paisaje del jardín. Son compañeras ideales para las vivaces de floración otoñal como los asters, los crisantemos rústicos, las anémonas del Japón. Entre las que tienen la buena idea de florecer a finales del verano :
- Las pennisetums, o "Hierba de los cepillos", se distinguen por las espigas notablemente sedosas, que bailan con elegancia al compás del viento. Si todas florecen hasta octubre, algunas como Pennisetum alopecuroïdes ‘Hameln’ solo nos regalan sus espigas con forma de cepillitos blanco crema con reflejos marrones, al final mismo del verano, en septiembre-octubre.
- Las Miscanthus, o "Cañas de China", que de agosto a octubre nos gratifican con una rica floración, rosa, rojo o plateada según las variedades, en panículas sedosas que brillan bajo el sol que cae. Sus follajes, del verde al dorado, ofrecen un contraste precioso con las flores coloridas.
- Sin olvidar la "hierba de los diamantes" (Calamagrostis brachytricha) que forma parte de las gramíneas de otoño más bonitas, con sus espigas de color beige teñidas de púrpura violeta que perduran incluso bajo la escarcha.
Cuando el verano toca a su fin, los días se acortan y puede aparecer un punto de melancolía en el jardinero. Es el blues del final del verano: una nostalgia por la majestuosidad pasada del jardín, en pleno esplendor. ¡Lejos de temer el final del verano, regocíjate! Mientras muchas plantas se “duermen” después del calor estival, […]
En el mundo tranquilo de la jardinería, surge una nueva amenaza que hace estremecer a los amantes de los lirios africanos en toda Francia. En efecto, la mosca de las agallas del lirio africano, un pequeño insecto africano que antes era inofensivo, está empezando a convertirse en una plaga cada vez mayor para estas plantas majestuosas. Con un aumento de los casos en Francia, la pregunta ya no es si este problema aparecerá, sino cuándo y cómo se podrá detener este devastador. ¿Cuál es el impacto de la mosca de las agallas del lirio africano en nuestros lirios africanos? ¿Cómo identificar los signos de esta infestación? ¿Existen métodos de lucha eficaces para proteger los lirios africanos en todo el país? La belleza de nuestros jardines está en juego: ¡es hora de actuar!
Mosca de las agallas del lirio africano: ¿qué insecto es?
La mosca de las agallas del lirio africano, o Enigmadiplosis agapanthi, es una plaga especialmente dañina para los lirios africanos. Este insecto, que pertenece a la familia de las Cecidomyiidae, es originario de Sudáfrica, igual que los lirios africanos, pero desde entonces ha migrado a otras partes del mundo, incluida Europa.
La mosca de las agallas del lirio africano es un mosquito diminuto cuyas larvas se desarrollan en los brotes y los tallos de los lirios africanos, provocando deformaciones e inhibiendo con frecuencia la floración. Los daños pueden ser muy importantes, llegando incluso a la muerte de la planta en los casos más graves (aunque son muy raros).
El insecto es tan pequeño que solo los síntomas pueden ayudarnos a saber si está presente, más que una observación directa.
¿Cuáles son los síntomas de una infestación?
Los signos de una infestación por la mosca de las agallas del lirio africano pueden incluir brotes florales deformados o que no se abren, tallos que se marchitan o que adquieren un color amarillo o marrón, y la presencia de pequeñas larvas blancas o de pupas anaranjadas en el interior de los tallos o de los brotes. Las larvas de la mosca de las agallas del lirio africano se desarrollan dentro de los botones florales. En algunos casos de infestación intensa, la floración entera se detiene en los cultivos de lirios africanos.
¿Cómo actuar?
Luchar contra esta plaga puede resultar difícil, porque no existe ningún método de control específicamente homologado contra la mosca de las agallas del lirio africano. Los métodos de lucha incluyen la eliminación y la destrucción de las partes infestadas de la planta. Pero no hace falta arrasar ni eliminar sus lirios africanos. Se están realizando investigaciones para encontrar otros métodos de lucha eficaces contra esta plaga. No obstante, mantenemos la esperanza de que un depredador natural venga a regular de forma natural estas moscas de las agallas. ¡Cruzar los dedos!
¿Cuál es la situación en Francia?
¡No nos pongamos en pánico todavía! En Europa, las primeras observaciones oficiales se registraron en el Reino Unido en 2015, y después en el suroeste de Francia en 2017 y más tarde en Bretaña en 2019. Desde entonces, la mosca de las agallas del lirio africano avanza de manera regular, sin que, al menos por el momento, la situación sea realmente alarmante. Sin embargo, el conservatorio nacional de lirios africanos de la isla de Bréhat, en las costas de Côtes-d’Armor, lanza la señal de alarma e invita a los jardineros a estar atentos. Revisa bien tus lirios africanos en casa, en tus jardines y actúa rápidamente eliminando las partes de la planta que parezcan haber sido atacadas por esta mosca de las agallas.
En Bélgica, por el momento, la mosca de las agallas del lirio africano parece estar ausente. (N. de la R.: sí, sí, se lo aseguramos: es posible cultivar algunos lirios africanos más resistentes al frío, como el Lirio africano 'Black Buddhist', en Bélgica y en el norte de Francia, pero en un suelo bien drenado o en maceta).
Para saber más, aquí tienes el documento del ministerio de agricultura sobre el tema.
En el mundo tranquilo de la jardinería, surge una nueva amenaza que hace estremecer a los amantes de los lirios africanos en toda Francia. En efecto, la mosca de las agallas del lirio africano, un pequeño insecto africano que antes era inofensivo, está empezando a convertirse en una plaga cada vez mayor para estas plantas […]
Los follajes abigarrados, nos encantan... o no. Pero, en cualquier caso, no dejan indiferentes a los jardineros. Encontramos plantas perennes, árboles o arbustos de follaje abigarrado o jaspeado de blanco, crema, amarillo o de otro color... A veces solo ligeramente bordeado, a veces casi totalmente desprovisto de verde. Pero la pregunta que nos hacemos hoy es: ¿qué ha provocado que ese follaje —o alguna otra parte de la planta— se haya vuelto bicolor o multicolor?
¿Qué es un follaje abigarrado?
Hablamos de abigarramiento o variación cuando una parte de una hoja, de una flor e incluso de un fruto parece “descolorida”. Estas partes descoloridas carecen total o parcialmente de clorofila, el pigmento que da el color verde y permite la fotosíntesis.
Conviene saber que una hoja verde contiene clorofila (deberíamos decir “las clorofilas”, porque existen varios tipos), pero también cierta cantidad de otros pigmentos, más o menos ocultos: caroteno, xantofila, antocianina... Cuando desaparece la clorofila, son los demás pigmentos los que pasan a ser visibles. Eso explica los colores amarillos, naranjas, rojos o marrones de las hojas en otoño, cuando la clorofila desaparece de forma natural. En los abigarramientos ocurre un poco lo mismo, salvo que no es la disminución de la luminosidad lo que hace desaparecer la clorofila, sino otras razones. Cuando la clorofila desaparece parcialmente, aparecen manchas blancas, crema, amarillas... e incluso a veces rosadas o rojas.
¿De dónde vienen esos abigarramientos?
Los abigarramientos de una hoja pueden deberse a diferentes causas:
El caso más común es la variación inducida por una mutación. Una plántula joven o una parte de una planta muta y se vuelve de repente abigarrada. Como el abigarramiento no es estable, y por tanto no se reproduce sexualmente, conviene multiplicar estas plantas por vía vegetativa (esqueje, acodo, injerto). Por cierto, estate atento a este tipo de mutaciones en tu propio jardín. Nunca se sabe: podrías obtener una nueva variedad realmente destacable.
Los abigarramientos también pueden estar provocados por un virus. Es más raro, pero ocurre. Un virus benigno infecta la planta y, como respuesta, esta produce partes (hojas, flores, frutos) abigarradas. Es el caso en la mayoría de los Hibiscus de follaje abigarrado, como la Hibiscus 'Summer Ruffle', o en las variedades de tulipán de flor bicolor ;
Por último, algunos abigarramientos son totalmente naturales. De hecho, algunas especies de plantas han evolucionado desarrollando partes abigarradas o punteadas. Los botánicos no tienen la explicación para todas estas especies. Sin embargo, puede decirse que la variación natural de algunas especies es un mecanismo de defensa, como en las Hypoestes, que producen hojas punteadas con pequeños puntos, o en la Adelonema walisii, que muestra hojas muy abigarradas de amarillo-crema. La primera da la impresión de que la planta ya ha sido comida por un insecto, mientras que la segunda queda camuflada en el entorno para evitar que los herbívoros se la coman. Además, algunas especies también pueden usar los abigarramientos para atraer de forma más eficaz a los polinizadores, como la Euphorbia marginata.
Pero entonces, ¿es grave, doctor?
Como se ha dicho, aunque la variación la aporte un virus, ese virus es totalmente benigno. Sin embargo, tener un contenido bajo de clorofila dentro de una hoja puede traducirse en una menor vitalidad. En otras palabras, una variedad abigarrada suele crecer un poco más despacio que su homóloga de hojas verdes. Pero eso no debería impedirte plantarla.
Un pequeño matiz: algunas mutaciones abigarradas tienen tan poca clorofila que sería imposible multiplicarlas por esqueje, ya que el esqueje no tendrá suficiente energía para producir raíces. Estas mutaciones se multiplican, por tanto, mediante injerto (lo que incrementa considerablemente el precio de compra).
Un poco de botánica
Encontramos terminologías latinas en algunos nombres de especie o en nombres de antiguas variedades abigarradas, como: variegata, marginata, pulverulenta...
- Variegata para variación: significa abigarrado, como en el Cornus controversa 'Variegata' ;
- Maculata : significa manchado, es decir, una gran mancha de color, como en el Phlox maculata o la Begonia maculata ;
- Marginata : significa bordeado, es decir, delimitado por una fina franja de color, como en la Agave angustifolia 'Marginata' ;
- Striata : significa estriado o jaspeado, es decir, recorrido por bandas de color más o menos anchas, como en el Bletilla striata ;
- Punctata : significa punteado, es decir, salpicado con pequeños puntos o manchas de color, como en la Lysimachia punctata ;
- Pulverulenta : parece como si hubiera sido espolvoreada con una sustancia más clara, como en el Catalpa speciosa 'Pulverulenta' ;
- Reticulata : la coloración sigue el dibujo de las nervaduras, como en la Iris reticulata ;
- Crotonifolia : de hojas de Croton (planta de interior famosa - Codiaeum variegatum), por lo que presenta una decoloración irregular, como en la Aucuba japonica 'Crotonifolia'.
¿Lo sabías? Desde 1956, los obtentores ya no pueden usar el latín para nombrar las nuevas variedades y cultivares. La elección se decantó principalmente por el idioma inglés, aunque existen excepciones. Por eso encontramos palabras como “Gold”, “Silver”, “Rainbow”, “Cream”... en los nombres de variedades de plantas con abigarramientos.
Los follajes abigarrados, nos encantan… o no. Pero, en cualquier caso, no dejan indiferentes a los jardineros. Encontramos plantas perennes, árboles o arbustos de follaje abigarrado o jaspeado de blanco, crema, amarillo o de otro color… A veces solo ligeramente bordeado, a veces casi totalmente desprovisto de verde. Pero la pregunta que nos hacemos hoy […]
Los heléboros son viváceas que se distinguen por su floración invernal, bellamente coloreada. Sus flores se presentan en rosa, rojo, púrpura, blancas, amarillas… con pétalos que rodean un ramillete de estambres centrales, muy decorativo. Sus flores a veces están delicadamente moteadas con manchas púrpuras. Una nueva gama de heléboros se ha incorporado recientemente a nuestro catálogo: hoy nos enorgullece presentaros estas variedades.
Para saberlo todo sobre los heléboros, no dudes en consultar nuestra ficha completa : « Helléboros : plantarlos, cultivarlos »
1 - ¿Cuáles son las ventajas de estas nuevas variedades ?
Las nuevas variedades que os presentamos hoy son las de las gamas ViV y HGC (Helleborus Gold Collection). Reúnen varias decenas de variedades, ¡ofreciendo una elección muy amplia! Tienen la particularidad de proceder de multiplicación in vitro.
El cultivo in vitro es una técnica de multiplicación realizada en laboratorio que permite obtener nuevas plantas a partir de un fragmento de la planta madre. Es, en cierto modo, un microesquejado: se toma una pequeña sección de la planta, se coloca en un medio favorable y se desarrollará hasta volver a formar una planta completa.
Esto garantiza plantas uniformes : las nuevas plantas son rigurosamente idénticas a la de la que proceden, porque son clones; tienen el mismo genoma. Esto supone una gran ventaja en el caso de los heléboros, ya que, cuando se multiplican por siembra, las nuevas plantas muestran variaciones en los colores y, por lo general, no se ajustan a la variedad de origen. De hecho, las variedades clásicas se hibridan con mucha facilidad entre sí.
Por tanto, los heléboros in vitro son una excelente solución para garantizar la conformidad con la variedad. Además, gracias al trabajo de selección varietal, los heléboros de estas gamas suelen ser más compactos, más floríferos y ofrecen floraciones más coloreadas e intensas. También están libres de virus y enfermedades.
Descubre las variedades más bonitas
Los heléboros de la gama ViV :
- Hellebore ViV Victoria : Probablemente es uno de los heléboros de Oriente más bellos. Es una magnífica variedad de flores violetas, de cinco pétalos, con contraste gracias a un ramillete de estambres amarillos. Forma una mata compacta, de unos 40 cm de altura.
- Hellebore ViV Ariana : ‘Ariana’ es una bonita variedad de flores dobles, inclinadas hacia el suelo: están formadas por varias filas de pétalos imbricados, de color rosa violáceo, con pequeños toques púrpuras. Esto hace que las flores tengan un aspecto sofisticado y elegante.
- Hellebore ViV Celestina : Esta magnífica variedad florece pronto, desde el mes de septiembre, y produce entonces flores simples con pétalos de rosa claro, bellamente moteados de púrpura.
- Hellebore ViV Lucrezia : ‘Lucrezia’ se distingue por sus flores amarillas muy luminosas. Están formadas por cinco pétalos, que rodean un collar central y un corazón de estambres. Se abren de enero a febrero, ¡aportando un toque de luz en pleno invierno!
- Hellebore ViV Maeva : Se trata de una bonita variedad de flores simples, con pétalos amarillos punteados con pequeños toques púrpuras. ¡Esto hace que su floración sea intensa y con gran contraste! Con su porte compacto, es ideal para cultivar en maceta.
- Hellebore ViV Gianina : ‘Gianina’ es una variedad temprana, que florece desde el mes de septiembre, y ofrece preciosas flores dobles de blanco puro. Las flores son grandes, están formadas por varias filas de pétalos y en el centro llevan un ramillete de estambres amarillos.

Los heléboros de la gama HGC :
- Hellebore lemperii Leona : Este heléboro lleva grandes flores con pétalos de un rojo oscuro, que rodean un corazón de estambres amarillos, con un contraste muy marcado. ¡Se aprecia su color intenso! Es ideal en maceta, para aportar color a un balcón o una terraza.
- Hellebore lemperii Liara : ‘Liara’ lleva, a partir de diciembre, grandes flores simples (hasta 10 cm de diámetro), formadas por cinco pétalos blanco rosado, en el reverso de un rosa más intenso, que ofrecen bonitas variaciones de color. ¡Se trata de una floración muy romántica !
- Hellebore lemperii Linn : Esta variedad ofrece flores simples color blanco crema, adornadas con estambres amarillos. Forma una mata bien compacta y lleva flores especialmente grandes, de unos 15 cm de diámetro.

3 - ¿Cómo cultivarlos?
Los heléboros estarán a gusto si los colocas en sombra o semisombra, en un suelo rico y fresco, pero con buen drenaje. Tienen la ventaja de ser perfectamente rústicos, y soportar temperaturas de alrededor de – 15 a – 20 °C. Estas nuevas variedades, muy floríferas y compactas, son perfectas para cultivarlas en maceta en una terraza, un balcón o en el alféizar de una ventana, pero también es posible plantarlas en terreno abierto. Puedes combinarlas con el follaje decorativo de las heucheras, con la bonita floración amarilla de la Eranthis hyemalis y con las delicadas flores en forma de campanillas blancas del guisante. También piensa en arbustos con floración invernal, como el Viburnum x bodnantense 'Dawn', el Daphne odora 'Aureomarginata' y el Hamamelis.
4 - Para saber más
- Nuestra ficha completa : « Helléboros : plantarlos, cultivarlos »
- Encuentra todos nuestros artículos sobre los heléboros haciendo clic aquí.
- Para tener más opciones, descubre toda nuestra gama de heléboros
- El sitio de los heléboros de la gama ViV y el de los heléboros HGC
Los heléboros son viváceas que se distinguen por su floración invernal, bellamente coloreada. Sus flores se presentan en rosa, rojo, púrpura, blancas, amarillas… con pétalos que rodean un ramillete de estambres centrales, muy decorativo. Sus flores a veces están delicadamente moteadas con manchas púrpuras. Una nueva gama de heléboros se ha incorporado recientemente a nuestro catálogo: […]
Florífera, sobria y resistente, así se resumen los calificativos de este arborito imprescindible de los jardines de verano.
La variedad 'Blue Spire' es una de las pocas plantas que florecen sin interrupción de junio a septiembre. Forma un gran macollamiento arbustivo de 1,20 m de altura y produce finos tallos donde se prolonga una floración en delgados espigas cargadas de flores azul lavanda, de una generosidad poco habitual. Su pequeño follaje dentado, grisáceo tirando a blanco, muy aromático, refleja una excelente adaptación a los veranos secos, incluso a los más áridos. Aérea y luminosa, la salvia rusa se mete en todas partes en los macizos soleados, en suelos bien drenados y, mejor aún, relativamente pobres.
Instalada en mi jardín cerca de Aix-en-Provence, en un macizo desde hace 7 años, esta variedad crece sin cuidados, sin riego y se desarrolla pase lo que pase. Resistente al viento, al frío y a sequías severas, indiferente a la presencia de caliza, es por su increíble robustez por lo que he seleccionado esta variedad. Animará el jardín con sus penachos azul acero en compañía de las gauras, salvias arbustivas, lavandas y Fucsias de California.
Es una planta que no requiere ningún mantenimiento, salvo una poda drástica con tijeras, a finales del invierno: simplemente la rebato a 15 cm del suelo. Último consejo: un suelo demasiado fértil provocará un desarrollo más importante, pero perjudicará la densidad de la planta, ya que el arbusto tenderá a abrirse. No dudes en plantarla en una tierra mezclada con arena y grava.
Sus puntos fuertes :
- Crece a pleno sol
- Resistente a la sequía
- Robusta frente a enfermedades
- Requiere muy pocos cuidados
- Planta de gran sobriedad
Florífera, sobria y resistente, así se resumen los calificativos de este arborito imprescindible de los jardines de verano. La variedad ‘Blue Spire’ es una de las pocas plantas que florecen sin interrupción de junio a septiembre. Forma un gran macollamiento arbustivo de 1,20 m de altura y produce finos tallos donde se prolonga una floración […]
El agapanto 'Navy Blue', también conocido como ‘Midnight Star’, es una variedad de lirio africano muy popular en los jardines del norte y no es para menos, es de las pocas que resisten tan bien el frío (aguanta hasta aproximadamente -10°C). También es de las pocas que ofrece una miríada de flores de un azul marino igual de intenso.
Especialmente florífera y vigorosa, esta variedad de tamaño medio no supera los 60 cm de altura. Presenta un follaje caduco en amplias cintas de un verde vivo que cubre el suelo con elegancia durante toda la estación bonita. Cuando aparecen sus flores, normalmente en julio-agosto, se transforma en un ramo azul intenso.
En un jardín naturalista, junto a Gaura, Stipa, Panicum, Crambe cordifolia y Silphium, esta variedad prospera en mi jardín desde hace casi 20 años. Ha superado inviernos mucho más fríos de -10°C, olas de calor caniculares en verano y, aun así, aquí sigue. A partir de un solo pie, que divido cada 4 años a finales de invierno, la multiplico en mis macizos y ahora cubre 5 m².


Último consejo: para conservarla así de tiempo en mi tierra arcillosa, al plantar sustituyo mi tierra pegajosa por arena pura (2 a 3 veces el volumen del tocón). Así, el tocón queda protegido del exceso de agua en invierno.
El agapanto ‘Navy Blue’, también conocido como ‘Midnight Star’, es una variedad de lirio africano muy popular en los jardines del norte y no es para menos, es de las pocas que resisten tan bien el frío (aguanta hasta aproximadamente -10°C). También es de las pocas que ofrece una miríada de flores de un azul […]
Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…»
Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, con una de las plantas reputadas como más fáciles en el jardín, la lavanda.
Eso me decidió a hacer un coming out público y a compartir con los jardineros ávidos de sensaciones nuevas este saber hacer específico: ¡cómo fracasar con una lavanda en 5 lecciones!

Claro que no todos partimos en igualdad de condiciones: quienes tienen, como yo, la suerte de vivir en un clima frío y lluvioso, con tierra pesada, tendrán mucha más facilidad para estropear bien una lavanda que quienes tienen la desgracia de vivir bajo el sol de la Provenza.
Pero siguiendo atentamente estos consejos sencillos y prácticos, al alcance de todos, estoy seguro de que muchos lograrán también matar sus lavandas.
Lección n.º 1: para matar lavanda, ¡asfíxiala!
Lavanda viene del sur; le gustan las tierras del sur, pedregosas y drenantes. Detesta los suelos pesados, que hacen pudrir sus raíces en invierno, razón por la cual los buenos jardineros prefieren una plantación en primavera antes que en otoño.
Puede plantarse en terreno pesado, pero entonces requiere un trabajo de drenaje: hoyo de plantación de al menos el doble del tamaño de la maceta, añadido de gravilla o de arenas de río, en su defecto turba.
Así que, para fracasar con tu lavanda, plántala en la temporada equivocada (entre noviembre y febrero, por ejemplo) en una arcilla pesada, que no habrás aligerado ni descompactado, idealmente en un hoyo de plantación demasiado pequeño (si hace falta, da unos furiosos golpes de talón para que entre);
Es un método muy fiable para fracasar con la lavanda, que he practicado mucho en nuestras tierras patateras del Norte.
Una variante bastante perversa de este método consiste en poner tus lavandas en situación de gladiadores de los juegos del circo: planta las lavandas muy apretadas, digamos a 15 cm una de otra: se harán mutuamente sombra y, a fuerza de competir, se debilitarán entre sí; una parte (al menos) de tus plantas acabará muriendo, las otras ennegrecerán, con un efecto de lo más vistoso.
Lección n.º 2: para fracasar con la lavanda, ¡ahógala!
Lavanda no aprecia los excesos repetidos de riego: es una planta de clima mediterráneo.
Para matar la lavanda, riega abundantemente, no solo después de la plantación (lo cual le gusta, como a todas las plantas), sino también a lo largo de toda su (corta) vida: desaparecerá ya en el primer invierno. Para acelerar la ejecución, forma un alcorque de riego que mantenga el cepellón húmedo durante la temporada muerta, ¡éxito garantizado!
Lección n.º 3: para fracasar con la lavanda, ponla a la sombra
Lavanda ama el sol… A la sombra se etiolará, alargará tristemente sus ramas en busca de la luz, no florecerá, o apenas, y morirá rápido.
Plantándola a la sombra (una sombra marcada de verdad; acepta bastante bien florecer en sombra ligera) llegarás a un resultado muy parecido al de la lección anterior. De hecho, puedes combinar las lecciones 1, 2 y 3 para un mejor resultado.
Lección n.º 4: para fracasar con la lavanda, ¡atibórrala!
Acostumbrada a suelos pobres, lavanda se comporta muy mal en un medio rico: come demasiado, engorda, engorda… Y muy pronto se derrumba lamentablemente, dejando un feo agujero negro en el centro.
Este método, menos conocido, está especialmente recomendado a las almas sensibles; permite fracasar con la lavanda (y con muchas otras cosas) con toda la buena conciencia, por exceso de cuidado: plántala en un sustrato rico, generosamente enmendado con compost, completado con una sobredosis regular de abono, a ser posible químico: quizá no la mates, pero sin duda le darás un aspecto bastante monstruoso, de Chernóbil vegetal.
Por lo general, basta con plantarla mal para fracasar. Aun así, por seguridad, en caso de que tu lavanda haga gala de resistencia, aquí va un consejo de mantenimiento:
Lección n.º 5: para fracasar con la lavanda, pódala regularmente en modo «para»
Como la gran mayoría de plantas de follaje perenne, lavanda no aprecia una poda demasiado fuerte ni demasiado corta.
Por supuesto, se pueden cortar sin problema, una vez al año, los bohordos florales secos (y hacer con ellos bonitos ramos perfumados), o algunas ramas jóvenes demasiado exuberantes. Pero no hay que podar la madera: nunca vuelve a brotar sobre la madera vieja.

Así que para fracasar con la lavanda, pódala salvajemente y lo más corto posible: como mínimo la afearás considerablemente y le impedirás florecer correctamente; en el peor de los casos, la matarás. Cabe señalar que incluso en Saint Rémy de Provence este método funciona bien.
Pequeño extra para quienes hayan tenido el valor de leerlo todo, con un método de perezosos que recomiendo especialmente por su sencillez: también se puede fracasar con la lavanda en maceta. Basta con plantarla en una maceta pequeña (digamos de menos de 20 cm) y no regarla. Ciertamente, lavanda no aprecia los excesos de riego, pero no es un cactus: necesita agua, que busca gracias a un sistema radicular profundo. Por esta razón, se establece mal en una maceta pequeña (y detesta por encima de todo ser trasplantada).
Así que puedes fracasar con ella manteniéndola simplemente en el minúsculo macetín en el que venía cuando la compraste, limitándote a olvidar los riegos.
Por último, y para consolar a los torpes que, incluso siguiendo estos sabios consejos, conservan una bonita lavanda perfumada en el jardín: incluso en buenas condiciones de cultivo —sol, terreno drenante, riego moderado—, lavanda no envejece muy bien. Rara vez supera los 10 años, sobre todo en nuestros jardines del norte, y por lo general se vuelve bastante fea tras 5 años: ¡probablemente tendrás ocasión de verla morir algún día!
Descubre todo lo que hay que saber sobre la lavanda para elegir bien, tener éxito en su cultivo, multiplicarla por esqueje o incluso secarla.
Una amiga parisina, además célebre cronista de jardinería (y aun así excelente jardinera, lo que marca dos diferencias importantes entre nosotros), me decía recientemente: «Me pone de los nervios, no consigo mantener lavanda…» Fue, hay que decirlo, un inmenso alivio para mí: no era el único que llevaba este secreto vergonzoso: fracasar, de manera repetida, […]
En mi jardín no tengo la tierra adecuada para cultivar los brezos rosados. Aun así, a las abejitas del jardín y a mí nos encantan, tanto por sus delicadas campanillas melíferas en la estación desfavorable, como por su follaje perenne y decorativo todo el año. No pasa nada, los cultivo en macetas y funciona de maravilla. Por cierto, mis brezos están en flor ahora mismo, ¡venid a verlos!
Un brezo de follaje dorado en verano: Erica x darleyensis 'Eva Gold'
Este brezo posee un porte compacto, así como bonitas y numerosas campanillas magenta. Pero lo que la hace especial es su magnífico follaje dorado en verano. Me permite crear un mosaico de colores solo con follajes.
Un brezo blanco: Erica x darleyensis 'Silberschmelze'
De acuerdo, su nombrecito se las trae, pero su floración luminosa, de blanco puro, me derrite literalmente. Su follaje no se queda atrás, ya que también cambia de tono, pasando de verde claro a verde oscuro y terminando enrojecido por el efecto del frío.
Un brezo rosa lila: Erica x darleyensis 'Darley Dale'
Tampoco me pude resistir a esta variedad con encantadoras campanillas rosa lila sobre un bonito follaje verde oscuro. Es una variedad antigua, sobradamente contrastada. Forma un cojín florido, tupido y compacto.
Un brezo imprescindible: Erica x darleyensis 'Kramer's Rote'
Esta variedad es de las más apreciadas y con razón: vigorosa, muy florífera, bien compacta, particularmente agradecida. Me encantan sus pequeñas flores de rosa oscuro, muy brillantes, sobre su follaje oscuro, que se matiza de bronce a medida que aprieta el frío.
Un Brezo vizcaíno: Erica carnea 'Golden Starlet'
Termino con un Brezo vizcaíno que ofrece una profusión de pequeñas campanillas blancas sobre un follaje dorado muy luminoso en otoño/invierno. Apenas empieza a mostrar algunas campanillas, pero os la enseño igual, ¡que si no se me enfada!

¿Cómo plantar un brezo en maceta?
Como os decía, el brezo se presta bien al cultivo en maceta. Necesitan un sustrato muy drenante. Para ello, puse algunos trozos de cerámica y una capa de bolas de arcilla en el fondo de mis macetas. Después, simplemente utilicé un buen sustrato hortícola en el que instalé mis brezos. En cuanto al mantenimiento, les doy un pequeño recorte con la tijera después de la floración y no olvido resguardarlos de los fuertes calores estivales. De crecimiento más bien lento, pueden permanecer unos años en sus macetas sin problema. En mi opinión, el abono es superfluo: los brezos prefieren suelos bastante pobres. Simplemente los trasplantaré a macetas un poco más grandes cuando los note apretados.
Para saberlo todo sobre el cultivo de los brezos, consulta nuestra ficha: Brezo: plantar, podar y mantener.
En mi jardín no tengo la tierra adecuada para cultivar los brezos rosados. Aun así, a las abejitas del jardín y a mí nos encantan, tanto por sus delicadas campanillas melíferas en la estación desfavorable, como por su follaje perenne y decorativo todo el año. No pasa nada, los cultivo en macetas y funciona de […]
Los Agapantos o lirios africanos son flores espectaculares que se encuentran a menudo en jardines junto al mar, especialmente en la costa oeste y en Bretaña. En verano muestran bellas flores azules, blancas o moradas, en umbelas tan gráficas como elegantes.
Plantas perennes sin complicaciones, el lirio africano prospera a pleno sol en suelo ordinario drenado, pero no demasiado seco en verano. Su ligereza y su facilidad de cultivo constituyen auténticos activos para realizar un macizo florido o una maceta.
Su uso en el jardín estaba antes limitado por su falta de rusticidad y la escasa cantidad de variedades… Hoy en día, los lirios africanos se presentan ya en una gran cantidad de variedades y algunas muestran incluso una notable resistencia al frío, lo que plantea otro problema: ¡la elección!
A continuación, para ayudarle, una selección de 7 lirios africanos «valores seguros» que se adaptarán a todo tipo de jardines, sea cual sea su tamaño, su estilo y también su clima.
El lirio africano Navy Blue (Midnight Star): la resistente
El Agapanthus 'Navy Blue', también conocido como Lirio africano ‘Midnight Star’, está entre los lirios africanos más populares. Esta variedad de Agapanthus figura en el podio de la mejor puntuación y de la mejor venta de Promesse de Fleurs y pronto entenderás por qué.
Sus flores en umbela ligeras son de un azul marino intenso. Aparecen en abundancia entre julio y agosto. En cuanto a su follaje verde claro en forma de cinta, desaparece en invierno; por ello, esta variedad se sitúa entre los lirios africanos más rústicos con una resistencia de hasta -10 °C en suelo bien drenado.

La resistente y popular Agapanthus Navy Blue
Vigorosa y de tamaño medio, con 60 cm de altura por 40 cm de envergadura, se adapta muy bien tanto a macetas como a bordes de macizo.
→ Para saber más sobre esta variedad, consulta nuestro artículo: "La lirio africano 'Navy Blue': una belleza resistente al frío"
El agapanto Blue Giant: la gigante emblemática
El Agapanthus Blue Giant es una vivaz imprescindible en Bretaña. Muy a menudo plantada, se aprecia por sus grandes flores azul oscuro de 18 cm de diámetro que aparecen hasta 1,50 m de altura. Su altura la convierte en una planta notable para macizos y fondos de macizos. Crea líneas verticales importantes, muy gráficas y elegantes. También se pueden disfrutar de sus hermosas y grandes flores en flores cortadas.
Vigorosa y resistente, con raíces carnosas, soporta hasta -12°C.

El lirio africano Blue Giant toma altura
El agapanto Albus, blanco: lo imprescindible
Ideal para jardines blancos, el Agapanthus umbellatus Albus, también llamado Agapanthus africanus albus, se distingue por su floración blanca. Sus flores en umbela de 15 cm de diámetro se elevan a un metro de altura sobre un follaje en banda semiperenne. Sus umbélas están formadas por flores blancas de nieve en forma de campanillas. Poco rústico, soporta hasta -5 °C, lo que limita su uso a climas templados.

El lirio africano de flores blancas: Agapanthus albus
El lirio africano Royal Velvet: la nueva estrella
Original y reciente, el lirio africano Royal Velvet es una nueva estrella entre los lirios africanos gracias a su color intenso, muy de moda, calificado de «ultravioleta». Produce un efecto muy bello gracias a sus flores en umbela de 10 a 12 cm de diámetro, únicas en su especie, por su color violeta intenso rayado con un azul violeta muy oscuro. Sus umbeles aparecen a 80 cm del suelo, claramente por encima del follaje caducifolio que forma una bella mata. ¡La elegancia del lirio africano Royal Velvet es indudable!

El lirio africano Royal Velvet, una nueva variedad de flores ultravioleta
Sus flores de un violeta intenso las hacen ideales tanto para jardines contemporáneos como para escenas exóticas que mezclan flores naranjas como kniphofias, cannas o lirios de día.
Además de su color original, esta variedad acumula virtudes como su abundante floración, su robustez y su resistencia al frío hasta -10 °C.
El lirio africano Double Diamond: compacto con flores dobles
Reciente, la Lirio africano Double Diamond es una variedad que acumula dos cualidades: porte compacto y floración generosa. Su mayor atractivo reside en sus flores dobles en forma de trompeta, de color blanco puro. Reunidas en umbela, miden 10 cm de diámetro y aparecen por encima de una mata de hojas persistentes en clima templado. Su porte compacto (de 35 cm de alto por 30 cm de ancho) la hace ideal en macetas, en terraza o en balcón, pero también en borde de macizo en cualquier lugar donde los inviernos no sean demasiado fríos, ya que no soporta temperaturas inferiores a -5 °C.
El lirio africano Double Diamond, una pequeña variedad con flores dobles generosas
El lirio africano Twister: bicolor
El lirio africano Twister es una variedad original apreciada por sus flores bicolores. De gran tamaño, hasta 18 cm de diámetro, sus umbeles están formadas por flores blancas con base azul oscuro. Estas flores de dos colores aportan dinamismo mientras combinan la suavidad de las tonalidades acentuadas por el follaje verde gris. De tamaño medio, este lirio africano alcanza 60 cm de alto por 50 cm de ancho, por lo que es ideal en segundo plano de macizo, detrás de plantas tapizantes y también puede cultivarse en una gran maceta.
Finalmente, el lirio africano Twister podrá plantarse en muchos climas, ya que tiene la ventaja de ser uno de los lirios africanos más resistentes, ya que soporta hasta -12 °C.

El lirio africano Twister: flores bicolores, blancas y azules
El agapanto Pitchoune Blue: la monada perfecta en maceta
El lirio africano Pitchoune Blue hace honor a su nombre. Muy tierna y de tamaño reducido, esta variedad compacta no mide más de 50 cm de alto por 50 cm de ancho. Enana, es perfecta para borde de macizo, pero también para cultivo en maceta, que le permitirá mantenerse protegida en invierno, ya que, poco rústica, solo soporta -5 °C.
Aunque pequeña, la variedad Pitchoune Blue se distingue por su abundante floración. Florece con un azul ultramar sobre un follaje persistente en forma de cinta. En el jardín, puede asociarse o ser reemplazada por su "hermana pequeña" de flores blancas, Pitchoune White, que ofrece las mismas cualidades.

El lirio africano Pitchoune Blue, una apuesta segura, ideal en maceta
¿Otras variedades para recomendar? No dude en dejar su/s nombre/s en un comentario.
Los Agapantos o lirios africanos son flores espectaculares que se encuentran a menudo en jardines junto al mar, especialmente en la costa oeste y en Bretaña. En verano muestran bellas flores azules, blancas o moradas, en umbelas tan gráficas como elegantes. Plantas perennes sin complicaciones, el lirio africano prospera a pleno sol en suelo ordinario […]
Los cardos, en conjunto, suelen asociarse al cardo de campo (Cirsium arvense), una especie más temida que apreciada. Por ello, se plantan bastante poco en los jardines. Sin embargo, los cardos de ornamento son poco exigentes, fáciles de cultivar y, sobre todo, incomparables para dar vida a un macizo algo llano, y esto incluso hasta el invierno gracias al aspecto gráfico de sus inflorescencias, que perdura durante muchos meses.
Aquí están, pues, nuestros «cardos» preferidos acompañados de algunas ideas para asociarlos.
Echinops ritro, Cardo globo azul
Rústico y sobrio como un camello, este cardo vivaz se distingue por su floración azul, notable a la vista. Presenta un follaje verde con reflejos plateados, espinoso de donde se elevan, de julio a septiembre, pequeñas flores en globo.
- Cultivo: al sol en cualquier suelo drenante, incluso pobre o seco - rusticidad: -20 °C
Los echinops son fáciles de combinar, especialmente en los macizos de verano donde se mezclan plantas vivaces y gramíneas. También son perfectos para crear una bonita gama de azules, con, aquí, el Echinops ritro, el Perovskia Lacey Blue, la Catananche caerulea y la Agastache Blue Boa.

Onopordum acanthium, Cardo borriquero
Imponente, el Onopordum acanthium (o nervosum) es una planta bienal que se eleva, en julio, con grandes flores rosa-púrpuras que pueden alcanzar fácilmente 2 metros de altura. Se apoyan en un tallo tomentoso, a su vez adornado con un follaje gris-blanquecino armado con espinas temibles. Su crecimiento es sencillamente asombroso, ya que se contenta con poco.
- Cultivo: al sol en todo tipo de suelos, incluso secos con tendencia calcárea - rusticidad: -15 °C
Más que asociado, Onopordum acanthium va acompañado. De hecho, con su alta estatura y su silueta gráfica, roba con facilidad la atención a las plantas que lo rodean. No obstante, para destacarlo, no dudes en combinarlo con la Salvia verticillata Purple Rain, la Milenrama Lilac Beauty y el Elymus magellanicus.
Descubre el Onopordon en vídeo con Olivier.

Eryngium yuccifolium, Cardo de hoja de yuca
Todo ello es encantador, este cardo de origen americano se distingue tanto por sus hojas un poco cerosas, largas y con la punta afilada, como por su floración. Portadas a tallos ramificados, sus flores aparecen en julio, son numerosas, esféricas y de un bonito blanco grisáceo. En el macizo, es una excelente planta gráfica que forma rápidamente una mata de 1,5 metros de alto por 60 centímetros de ancho, ideal para aportar un toque de blanco en los macizos estivales.
- Cultivo: al sol en un suelo drenante - rusticidad: -15 °C
El Cardo de hoja de yuca es la planta ideal para animar un macizo un poco «plan-plan». La forma de sus flores permite contrarrestar con las plantas de líneas verticales como las agastaches, las salvias, las Liatrises o incluso con otras vivaces americanas como las Equináceas, los Helenios o la bonita Pimpinela canadiense. Aquí se asocia con la Pimpinela canadiense, la Lythrum salicaria Robert y la Carex elata Aurea

Onopordum acanthium, Cardo borriquero
Berkheya purpurea, Cardo africano púrpura
De grandes flores de margaritas mauves a centro púrpura juchadas sobre tallos espinosos amenazantes… aquí tienes Berkheya purpurea! Curiosa, esta vivaz originaria de Sudáfrica es bastante rústica y se muestra particularmente interesante en suelo filtrante, no demasiado seco, sin embargo. Se la quiere por su originalidad, pero sobre todo por sus flores de 10 cm de diámetro y su follaje gris plateado, aterciopelado.
- Cultivo: al sol en suelo bien drenado pero no demasiado seco - rusticidad: -10 °C
Perfecto en jardín de grava, Berkheya se asocia con un gran número de vivaces, pero ¿por qué no combinarla con lirios africanos (originarios, también, de Sudáfrica) como Agapanto Enigma, la Bergamota silvestre Menthifolia y, para recordar su centro oscuro, Pennisetum alopecuroides Black Beauty.

No es realmente un cardo, pero también merece su lugar en nuestros jardines: ¡descubre también la bella y gráfica Cardo o Cabaret de aves en vídeo!
Y tú, ¿tienes cardos en tus jardines? ¿Cuáles son tus variedades favoritas? ¡Dinos todo en los comentarios!
Los cardos, en conjunto, suelen asociarse al cardo de campo (Cirsium arvense), una especie más temida que apreciada. Por ello, se plantan bastante poco en los jardines. Sin embargo, los cardos de ornamento son poco exigentes, fáciles de cultivar y, sobre todo, incomparables para dar vida a un macizo algo llano, y esto incluso hasta […]
Pregunta: He plantado una hosta; ha desaparecido en otoño / Mi hosta no reaparece en marzo. ¿Es normal?
Respuesta: ¡Sí! Las hostas son caducas, desaparecen para el invierno
y no vuelven hasta la primavera.
¿Por qué los hostas desaparecen en otoño?
Las hostas son plantas viváceas caducas, su follaje desaparece por completo en invierno.
Nuestro consejo: para evitar destruir tus hostas por accidente, marca su ubicación con una etiqueta, sólida y bien visible !
¿Por qué los hostas no vuelven a brotar en marzo?
Los hostas son plantas viváceas tardías; no vuelven hasta abril-mayo. Pero, ¡cuidado con las babosas!
Nuestro consejo: para que las hojas jóvenes de tus hostas no sean comidas por las babosas en primavera, protégelas espolvoreando gránulos de Ferramol o ceniza de madera.
Para ir más allá
Descubre nuestros consejos:
- "Cómo estropear tus hostas en 4 lecciones
- "9 hostas resistentes a las babosas"
- "Babosas, 7 formas eficaces de combatirlas de forma natural"

Una hoja de hosta en otoño
Pregunta: He plantado una hosta; ha desaparecido en otoño / Mi hosta no reaparece en marzo. ¿Es normal? Respuesta: ¡Sí! Las hostas son caducas, desaparecen para el invierno y no vuelven hasta la primavera. ¿Por qué los hostas desaparecen en otoño? Las hostas son plantas viváceas caducas, su follaje desaparece por completo en invierno. Nuestro […]
El otoño es una estación especialmente colorida en el jardín, pero los tonos más encendidos, por desgracia, duran poco. Pronto, los jardines se dormirán y estaremos todos, desde marzo, al acecho de las primeras flores primaverales... siempre que hayamos sido lo bastante previsores y hayamos plantado a tiempo. Para disfrutar de las primeras flores de la primavera en el jardín, aquí va mi selección de 7 plantas perennes precoces para plantar en otoño.
El Brunnera Diane's Gold
Este “nomeolvides” perenne es una verdadera joya para las zonas sombreadas y frescas del jardín. Luce un follaje con forma de corazón, verde chartreuse que conserva sus bonitas tonalidades doradas desde la primavera hasta las heladas. De abril a junio, se adorna con una nube de pequeñas flores ligeras, de azul vivo. Fácil de cultivar, solo pide un suelo que se mantenga fresco para extenderse y formar así un luminoso tapiz. En el jardín, se fija fácilmente bajo los árboles, al pie de los setos o en Bordes de césped, que realzará con elegancia.
El Pachyphragma macrophylla
Esta vivácea es sin duda la primera en florecer: ya en marzo, alza una multitud de pequeñas flores blancas llenas de encanto. Es una Planta resistente que también tiene la ventaja de fijarse rápidamente y de extenderse progresivamente, sin llegar a ser demasiado invasora. A sombra o Media sombra y en Suelo rico, incluso pesado, forma bellos tapices perennes salpicados de blanco a comienzos de primavera. Encantadora con bulbos primaverales, con Corazón de María o con hostas, esta planta de sotobosque también es ideal para vestir las zonas algo descuidadas del jardín.
El Disporopsis pernyi
Si te gusta el Sello de Salomón, no podrás resistirte a esta vivácea de sotobosque. Perfecta para sombra seca, alza, de abril a mayo, encantadores bohordos floridos cubiertos de pequeñas flores en campanilla blanco crema teñidas de verde. Su crecimiento es bastante lento, pero una vez bien fijada, forma un tapiz tan denso que es capaz de competir con las malas hierbas. En el jardín, encontrará su sitio bajo los árboles, con epimedios, por ejemplo, en un talud o en Rocalla sombreada.
El Bergenia Dragonfly Angel Kiss
Los bergenias no necesitan presentación, tan reputados son por su robustez. No obstante, esta variedad merece que nos detengamos: compacta y muy florífera, muestra un follaje perenne notable: verde oscuro, se tiñe de rojo en invierno. En primavera, en abril-mayo, lo coronan flores de rosa pálido, semidobles, que forman un conjunto muy bello. Muy fácil de cultivar, Rústico, este bergenia se planta tanto En macetas, en la terraza o el balcón como en el jardín.
La Consuelda Sky Blue Pink
Y no, la consuelda no sirve únicamente para preparar purines y decocciones. También es una vigorosa planta tapizante que puede ser muy ornamental. Y la variedad ‘Sky Blue Pink’ es la prueba. De abril a junio, porta flores blancas y azules, lavadas de rosa por encima de un follaje perenne. Prácticamente indestructible, esta planta soporta condiciones difíciles y crece perfectamente bien en sombra seca.
El Epimedium Sphinx Twinkler
Extrema finura de las flores, follaje colorido, este Epimedio lo tiene todo para gustar. Rizomatoso, tapizante, constituye un excelente cubresuelo perenne para la sombra y la media sombra. En primavera, en abril-mayo, despliega sus delicadas flores amarillo azufre, suspendidas sobre gráciles tallos. Es una delicia, pero no te fíes de las apariencias: es, en efecto, una planta robusta que convive perfectamente con las raíces de los árboles y arbustos.
El Ajuga Chocolate Chip
Cubresuelo tremendamente eficaz, esta Consuelda media produce Hojas pequeñas y estrechas color chocolate desde la primavera hasta el invierno. En mayo-junio se alzan cortas espigas de un azul lavanda intenso, extraordinario. Se planta en media sombra en un suelo más bien fresco y muestra una buena resistencia. Este ajuga es una planta ornamental, pero puede resultar muy útil para sustituir el césped en pequeñas superficies o para rellenar los amplios intersticios de un enlosado.
El otoño es una estación especialmente colorida en el jardín, pero los tonos más encendidos, por desgracia, duran poco. Pronto, los jardines se dormirán y estaremos todos, desde marzo, al acecho de las primeras flores primaverales… siempre que hayamos sido lo bastante previsores y hayamos plantado a tiempo. Para disfrutar de las primeras flores de […]
La peonía forma parte de mis pequeños placeres primaverales. Qué alegría volver del jardín con un buen manojo de flores multicolores para confeccionar ramos. En buenas condiciones, duran unos días en un jarrón, 5 días como mucho, pero tienen un encanto y una generosidad incomparables. Hoy te dejo mis trucos para hacer bonitos ramos de peonías.
1/ Elige tus peonías cuando aún estén en botón, bien redondos, no demasiado cerrados. Los capullos se abrirán en un jarrón y así las disfrutarás más tiempo.
2/ Retira las hojas de la parte baja del tallo, no deben remojarse en el agua.
3/ Corta los tallos en diagonal con unas tijeras bien afiladas para optimizar su hidratación.
4/ Las peonías necesitan mucha agua: llena bien el jarrón y, si quieres, añade una pizca de bicarbonato.
5/ Renueva el agua y recorta un poco el tallo cada día.
6/ Coloca el ramo en un lugar fresco, a resguardo del sol.
Peonía es una flor que se basta a sí misma. Para hacer un ramo, puedes usarla sola o mezclar diferentes colores. También puedes combinarla con otras flores: gypsófila, lilas, astilbes, perifollo silvestre (Anthriscus sylvestris), rosas de flores pequeñas, alquemila, Smyrnium perfoliatum, ramas de espirea o incluso frondas de helechos o tallos de eucalipto. ¡Da rienda suelta a tu imaginación!


Ejemplos de combinaciones acertadas: peonía rosa con Alchemilla mollis (a la izquierda) y con Smyrnium perfoliatum (a la derecha).
La peonía forma parte de mis pequeños placeres primaverales. Qué alegría volver del jardín con un buen manojo de flores multicolores para confeccionar ramos. En buenas condiciones, duran unos días en un jarrón, 5 días como mucho, pero tienen un encanto y una generosidad incomparables. Hoy te dejo mis trucos para hacer bonitos ramos de […]
El jardín de estilo exótico seduce a un número cada vez mayor de jardineros. Bambú, palmera y bananero forman parte de las plantas más apreciadas para crear escenas que evocan la jungla tropical, pero hay mucho más. Para que este sueño sea accesible y sostenible, al aire libre y, incluso en climas fríos, una única opción: orientarse hacia plantas realmente rústicas, resistentes a las duras heladas. A continuación, una pequeña selección de nuestras plantas (arbustos y vivaces) favoritas.
1) Trachycarpus fortunei, conocido como "Palmito elevado" - rusticidad: -18 °C
No, las palmeras no son solo para la Croisette… también en el norte de Francia cuando se trata, por ejemplo, del Trachycarpus fortunei, capaz de soportar temperaturas de hasta -18 °C. Esta capacidad para hacer frente a las heladas proviene de sus orígenes montañosos (China y Japón) pero también de la gruesa fibra que protege su tronco. Pudiendo alcanzar 8 a 10 metros de alto, se planta en terreno abierto, que prefiere rico y ligero y disfruta de sol o media sombra.
2) Bananero o Musa basjoo - rusticidad: -12 °C a -15 °C
El Musa basjoo es un bananero de exterior, rústico, también conocido como "Platanero japonés". Es una planta valiente que, por lo general, no produce frutos, pero cada año despliega grandes hojas decorativas. Puede alcanzar más de 2 metros de altura, e incluso más, si le proporcionas lo que reclama: riegos regulares y suelo rico. Su única debilidad reside en mala resistencia al viento. Si no quieres que estas hojas se conviertan en tristes escobas, hay que protegerlo plantándolo en una zona ya arbolada o en un espacio cerrado por muros.
Un poco menos rústico, sin embargo bien resistente, descubre también el bananero sikkimensis (o Bananero del Sikkim) Red Tiger, es una variedad de hojas gráficas, verde claro con reverso púrpura, elegantemente estriadas en burdeos.
3) Bambúes: Phyllostachys vivax y Fargesia robusta - rusticidad: - 20 °C y - 15 °C
Los bambúes forman parte de los grandes clásicos de los jardines exóticos, pero su rusticidad varía mucho según las especies y variedades. Entre los más espectaculares, nos gusta especialmente Phyllostachys vivax 'Huangwenzhu' (bambú gigante) (rastrante… prever una barrera antirrizoma) que eleva sus cañas verdes estriadas de amarillo a más de 10 metros de alto. De crecimiento rápido, formará pronto una pequeña selva. De tamaño relativamente más modesto (4 a 5 metros de alto) y no rastrero, Fargesia robusta se adapta mejor a jardines pequeños. Presenta largas hojas verdes y tallos verde anis, luminosos.

4) Fatsia japonica Spider's Web - rusticidad: - 15 °C
El Fatsia japonica 'Spider's Web' es un arbusto que no carece de personalidad ! Con aproximadamente 2 metros de altura, este Aralia muestra un follaje persistente, verde oscuro ampliamente salpicado de crema. Sus hojas palmadas pueden alcanzar hasta 20 cm de diámetro. Están coronadas, en verano, por flores globosas blancas que luego se transforman en bayas negras, también decorativas. Es un arbusto que se siente bien a la sombra o a la sombra medio, en suelo fresco.
5) Dryopteris papyraceae Rex, Tetrapanax papyrifera Rex - Rusticidad: - 10 °C
A medio camino entre arbusto y vivaz, Tetrapanax papyrifera 'Rex' es una planta exuberante que seduce por su tamaño XXL y la forma recortada de sus hojas, desplegándose como un paraguas. Originaria de China y Japón, es una planta rizomatosa, como el bambú, que tiende a extenderse y puede requerir la instalación de una barrera antirrizoma. Se cultiva al sol que no quema o a semi‑sombra, en suelo fértil y bastante fresco. Su porte suelto y su encanto asiático hacen de esta planta un complemento perfecto para bambúes.
Nota que las partes aéreas de esta planta se dañan a partir de -5 °C, pero vuelve desde la base por encima de -10 °C, una vez bien instalada.
6) Colocasia Pink China - Oreja de elefante - rusticidad: -10 °C a -12 °C
Exuberante, la Colocasia 'Pink China' se distingue por la forma cordiforme, pero también por el color de su amplia hoja: un verde claro azulado que contrasta con el rosa de sus peciolos. Bien conocida por los amantes de las plantas de interior, esta Colocasia se puede cultivar en el jardín, previniendo un acolchado para protegerla durante el invierno. Se planta al sol o a semi‑sombra, en suelo fresco y húmico, y aprecia riegos regulares en verano.
7) Astilboides tabularis - rusticidad: - 20 °C
El Astilboides tabularis (a veces llamada Rodgersia tabularis) es una planta de sotobosque espectacular que se distingue por sus grandes hojas enteras, redondeadas de unos 60 cm de diámetro. Forma, rápidamente, una mata que puede alcanzar 1 metro de alto por 70 cm de ancho y, incluso, más si el suelo le conviene. Su follaje generoso se acompaña, a principios del verano, de una floración en espigas ligeras, blanco crema. Es una vivaz ideal para la sombra que aprecia suelos ricos en humus, frescos a húmedos pero bien drenados.

8) Dryopteris wallichiana, gran helecho de escamas doradas - rusticidad: - 15 °C
Majestuoso, le Dryopteris wallichiana es un gran helecho que despliega, en primavera, un notable follaje recortado, remarcado por una vena negra. De gran estatura (1 a 1,5 m de alto) y de bella apariencia, recuerda un poco a los helechos arbóreos, sobre todo cuando, con la edad, se desarrolla su tronco basal. Es una variedad bastante fácil de cultivar, en suelo profundo y muy rico en humus. Quedará espectacular en tamaño y puede acompañarse de otro helecho rústico: el helecho Pluma de avestruz oriental (Matteuccia orientalis).
9) Hosta Empress Wu
Los hostas son bien conocidos por su rusticidad y su capacidad para crecer en sombra o semisombra. Mientras algunas se integran fácilmente en macizos clásicos, otras ofrecen una vegetación tan abundante que encuentran fácilmente su lugar en un jardín de estética tropical. Es el caso del Hosta gigante 'Empress Wu', sin duda la variedad más grande que, en pocos años, alcanza 1,3 metros en todas direcciones y despliega un magnífico follaje verde azulado. Es una vivaz que necesita alimento y agua para expresar todo su potencial.
10) Begonia grandis Evansiana - rusticidad: - 15 °C
Los begonias no se reservan solo para jardineras: Begonia grandis Evansiana, una especie botánica, vivaz y resistente hasta -18 °C por aquí, es la prueba. Su follaje verde, en forma de corazón, forma una bonita mata cundida de unos 80 cm de altura por 50 cm de ancho y se corona, durante todo el verano, de numerosas pequeñas flores rosadas sobre tallos rojizos. Se cultiva en tierra o en maceta, idealmente a semi-sombra y en suelo rico y fresco.
El jardín de estilo exótico seduce a un número cada vez mayor de jardineros. Bambú, palmera y bananero forman parte de las plantas más apreciadas para crear escenas que evocan la jungla tropical, pero hay mucho más. Para que este sueño sea accesible y sostenible, al aire libre y, incluso en climas fríos, una única […]
La peonía o Paeonia no ha dejado de hechizarnos con sus grandes flores de formas y colores variados.
Su floración generosa en la primavera va acompañada de una gran facilidad de cultivo, de una excelente rusticidad y de una buena resistencia a las enfermedades... sin olvidar que algunas variedades son deliciosamente perfumadas. Es una belleza de encanto deslumbrante que, ciertamente, no florece durante mucho tiempo, pero vuelve fielmente durante muchos años.
LAS PAEONIAS HERBÁCEAS, LAS PAEONIAS ARBUSTIVAS Y LOS HÍBRIDOS
- Las peonías herbáceas (Paeonia lactiflora) son las más conocidas. Me gustan especialmente por su longevidad y su carácter fácil de vivir. Pilares de los jardines de antaño, florecen tanto en los jardines antiguos como en los jardines contemporáneos. Personalmente, las prefiero simples o semidobles, e incluso con corazón de anémona si quiero un toque de fantasía. Así se integran bastante bien en el paisaje de mi jardín naturalista. Bueno, lo confieso, también tengo dobles. De hecho, una de ellas proviene del jardín de mi bisabuela, transmitida de madre a hija, de jardinera a jardinera. ¡Tanto la valoro que la quiero de verdad!
- Las peonías arbustivas (Paeonia suffruticosa) forman majestuosos arbustos con grandes flores adornadas con un bonito ramillete de estambres dorados. Crecen muy despacio, pero vaya espectáculo tras unos años. Empecé a plantarlas hace 5 años. Primero, una Paeonia delavayi var. lutea proveniente de una siembra y regalo de un amigo, a la que esperé pacientemente durante 3 años. Admiro especialmente sus hojas jóvenes teñidas de cobre en primavera, finamente recortadas, y sus flores de color amarillo puro. Otra peonía arbustiva vino a unirse al jardín el año pasado, se trata de Paeonia suffruticosa 'Charming Garden', pero esta no ha florecido aún. ¡Tendré paciencia!
- Finalmente, los híbridos Itoh son fruto de cruces entre una peonía herbácea y una arbustiva. Se caracterizan por una robustez excepcional y rasgos propios de sus dos orígenes. El periodo de floración es más amplio, la belleza del follaje se mantiene durante toda la temporada y la paleta de colores es variada. Aún no las he plantado, pero no tardarán en florecer.
UNA MULTITUD DE FORMAS Y DE COLORES
Las flores de las peonías pueden clasificarse en varias categorías, sabiendo que la frontera entre una y otra no es siempre muy clara. Además, la forma y el color de las flores pueden variar de un año a otro según las condiciones climáticas y la calidad del suelo.
Dicho esto, se distinguen las simples (P. 'Flame'), las japonesas (P. 'Neon'), las anémonas (P. Gay Paree), las coronas (P. 'Félix Crousse'), las globulosas (P. Karl Rosenfield), las semidobles (P. 'Golden Treasure' y 'Lilac') y las dobles (P. 'Coral Sunset' y 'Sarah Bernardt').


De izquierda a derecha y de arriba abajo : Paeonia ‘Flame’ - Paeonia lactiflora ‘Neon’ - Paeonia ‘Gay Paree’ - Paeonia lactiflora ‘Felix Crousse’ - Paeonia lactiflora ‘Karl Rosenfield’ - Paeonia itoh ‘Garden Treasure’ - Paeonia ‘Lilac’ - Paeonia ‘Coral Sunset’ - Paeonia ‘Sarah Bernardt’
DES FLEURS PARFUMÉES
Las peonías son conocidas por su fragancia. Son célebres en perfumería por sus perfumes con toques de rosa o de lirio. Atención, ¡no todas huelen! En general, las peonías de flores dobles desprenden más aroma que las de flores simples, pero hay muchas excepciones. Entre las variedades con perfume más notable, destacan: ‘Myrtle Gentry’, ‘Alice Crousse’, White Cap, ‘Duchesse de Nemours’ y ‘Alice Harding’.
Por cierto, la peonía de mi bisabuela huele divinamente. Cuando se avecina la lluvia, recojo un ramo para disfrutar de las flores y de su perfume en casa.
¿DÓNDE SE DESARROLLA LA PAEONIA?
La rusticidad de las peonías no es una leyenda. ¡No temen al frío y, a excepción de algunas, crecen en estado silvestre a alturas donde las heladas no son raras! En el peor de los casos, algunas ramas sufrirán, pero volverán a brotar con más fuerza en la primavera siguiente. Por el contrario, la helada tardía puede afectar la floración. Este año precisamente tuve ese caso, con heladas en mayo cuando los capullos de mi Paeonia delavayi var. lutea ya estaban bien formados. Protegida junto a una pared, la mayoría de sus capullos se volvieron negros; algunos supervivientes dieron flores algo disformes. En el resto del jardín, las peonías herbáceas simplemente no florecieron.
La elección del emplazamiento es clave para el éxito de la plantación. Las peonías prefieren el sol; de no ser así, la floración puede verse afectada. Sin embargo, la exposición ideal varía según la situación geográfica. En las regiones mediterráneas, es recomendable evitar el pleno sol a primeras horas de la tarde. Una exposición este o sureste es preferible. Del mismo modo, en regiones donde las heladas tardías son frecuentes (como en mis Ardenas), se debe optar por una exposición oeste para evitar que los primeros rayos del sol matinal provoquen un deshielo demasiado rápido y afecten la calidad de la floración. En cualquier otro lugar, se opta por exposición a pleno sol. Sepan que al menos media jornada de sol es necesaria para una buena floración.
Tengan en cuenta que las peonías temen los suelos encharcados, por lo que es necesario plantarlas en tierra bien drenada. En mi suelo arcilloso, añadí mucho humus (compost casero, estiércol de caballo… un aporte de ocho años de maduración gracias a mis vecinos ganaderos), además de triturados a lo largo de los años para mejorar la tierra. También podéis añadir grava o puzolana en el fondo del hoyo de plantación. Son plantas glotonas que no aprecian la competencia. Mezclad con la tierra de plantación compost de buena calidad o estiércol bien descompuesto. ¡Cuidado de no enterrarlas demasiado profundo: 2 a 3 cm de tierra deben cubrir los brotes, no más! Por último, a ellas no les gusta ser movidas; elegid por tanto con cuidado el lugar de vuestra futura adquisición, o podría dejar de florecer durante 2 o 3 años.
Luego, el mantenimiento se resume en eliminar la madera muerta y las partes secas o dañadas cuando los brotes comienzan a hincharse a finales del invierno para las arbustivas y en una simple limpieza de las partes secas en marzo para las herbáceas. ¡Un juego de niños!
CONSEJOS PARA UNA BUENA FLORENCIA
La primera floración de las peonías herbáceas puede tener lugar entre el primero y el tercer año tras la plantación. Esto depende del tamaño de la planta. Si posee una raíz y un ojo, le llevará fácilmente tres años florecer. Por el contrario, si posee cuatro o cinco raíces con tres o cuatro yemas bien hinchadas, hay grandes probabilidades de que florezca ya en la primera primavera si se planta en buenas condiciones.
Lo mismo ocurre con las peonías arbustivas, pero la probabilidad de floración es un poco menor durante los dos primeros años.
Una aportación de humus es necesaria cada otoño. Coloco una buena cantidad de estiércol bien descompuesto alrededor de la planta. Después la incorporo en la primavera siguiente durante un deshierbe. Las peonías aprecian una aportación de potasio que favorece la floración. Por otro lado, hay que saber que el nitrógeno debe limitarse, ya que debilita el follaje y favorece el desarrollo del Botrytis. Elige, por tanto, un abono adecuado o haz como yo: un poco de ceniza de madera cada primavera y listo.
Algunas peonías cuyas tallas son frágiles y las flores son particularmente pesadas requieren un soporte. Se presenta en forma de un aro metálico con estacas que se clavan en la tierra. Las hojas, una vez desarrolladas, ocultan por completo el dispositivo. ¡Es sencillo y eficaz!
COMBINACIONES EXITOSAS
Las peonías se prestan bien para plantarlas en masas o en bordes mixtos. Me parecen maravillosas acompañadas de flores más pequeñas que las realzan, por ejemplo con el Cirsium rivulare ‘Atropurpureum’ o geranios vivaces, pero también con iris, lupines, las Centaurea montana, amapolas, rosas, alchemillas, Delphinium, Allium, Anthemis para un jardín a la inglesa, romántico a deseo o aún con follajes coloridos, especialmente el púrpura de Sambucus nigra ‘Black Beauty’ o ‘Black Lace’.


Paeonia lactiflora 'Sarah Bernardt' con el rosal 'Lavender Dream' - Paeonia lactiflora de mi bisabuela con Geranium pratense 'Mrs Kendall Clark'
En mi jardín, las peonías ‘Bowl of Beauty’, ‘Springfield’ y ‘Do Tell’ siguen siendo muy llamativas para mis visitantes. Están rodeadas de una gran cantidad de geranios vivaces variados, que ofrecen un paisaje muy natural.
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De izquierda a derecha: Paeonia lactiflora 'Bowl of Beauty' - Paeonia lactiflora 'Springfield' - Paeonia lactiflora 'Do Tell'
Et vous, dites-moi, quelles sont vos pivoines préférées ?
La peonía o Paeonia no ha dejado de hechizarnos con sus grandes flores de formas y colores variados. Su floración generosa en la primavera va acompañada de una gran facilidad de cultivo, de una excelente rusticidad y de una buena resistencia a las enfermedades… sin olvidar que algunas variedades son deliciosamente perfumadas. Es una belleza […]
La luz se vuelve más baja y las sombras se alargan; las mañanas se visten de bruma y la humedad del aire nos hace tiritar suavemente al salir... como bien apuntaba Sophie, no hay duda: ¡el otoño ya está aquí! En el jardín, las opulentas flores de las vivaces ceden poco a poco el paso a los colores otoñales de árboles y arbustos... ¿Todas las vivaces? ¡No! Aún quedan algunas irreductibles flores de otoño que se niegan a ceder el protagonismo: la tozudez de estas vivaces de Floración tardía solo cederá ante las primeras heladas fuertes, y algunas pueden así acaparar el protagonismo durante todo octubre e incluso hasta finales de noviembre en los mejores años.
En mi jardín de tamaño medio (700 m²), estas vivaces capaces de alargar la temporada me resultan especialmente valiosas para tener macizos bonitos todo el año, porque no puedo permitirme plantar muchos árboles y arbustos de color otoñal o incluso de bayas decorativas. ¡Descubre mi top 5 de vivaces de Floración tardía imprescindibles en el jardín!
1) Las cimicífugas
Es cierto, ocupan algo de espacio y, aunque su cultivo no presenta dificultades particulares, no siempre es fácil dar con lo que necesitan. En mi jardín, les cuesta soportar los episodios de Sequía estival repetidos, que no son raros, ¡incluso en el norte del norte! Aun así, están espléndidas cuando pueden disfrutar de un buen suelo rico y húmedo, que no se reseque demasiado en verano, a la sombra proyectada de árboles grandes, e incluso al sol siempre que el suelo esté fresco. Por la gracia de sus espigas florales blancas y por la delicadeza de su aroma dulce, me empeño en mantener en plena forma cada verano, a base de abundantes riegos con agua de lluvia recogida, el Cimicifuga o Actaea 'White Pearl' . Así, figura entre las plantas más antiguas de mi jardín (¡plantada mucho antes de que tuviera edad para sacarme el carné y recorrer yo solo los pasillos del vivero!). En mi casa, su floración empieza a finales de septiembre o principios de octubre y termina hacia Todos los Santos. Algunos quizá prefieran las variantes de follaje púrpura como 'Atropurpurea', 'Brunette', 'James Compton' o 'Pink Spike', de espigas vagamente rosadas, pero a mí me encanta la elegancia de su follaje verde manzana cuando brota en primavera como para querer otra.
2) Las anémonas del Japón
Y, sobre todo, una de ellas, la indiscutible 'Honorine Jobert'. Su floración comienza en agosto, alcanza su apogeo en septiembre y no se detiene antes de que termine el mes. Siempre en plena forma casi 140 años después de su descubrimiento por el horticultor Lemoine de Nancy, esta venerable dama del jardín se recupera mucho mejor de los episodios secos que mi Cimicifuga. Me la regaló una apasionada hace años y ya no podría imaginar mi jardín sin esta planta. Entre sus primas, algunas florecen antes, desde julio-agosto, pero entonces no duran tanto en otoño. Si prefieres el rosa, echa un vistazo a 'September Charm', 'Pamina' o 'Prinz Heinrich' por su estatura baja.
3) Los ásteres
Existe una infinidad de ellos y, coleccionándolos, no hay problema para tener ásteres en flor de marzo a noviembre. Como no tengo el espacio necesario para darme ese capricho (¡aunque ganas no me faltan!), me conformo con unas cuantas matas bien colocadas en posiciones estratégicas de los macizos, donde toman el relevo de las vivaces de Floración de verano. He dejado de lado los híbridos de Nueva Inglaterra, demasiado altos para mis macizos, pero no podría prescindir del Aster ericoides como 'Pink Star' y, con más razón aún, del más raro Aster ageratoides 'Ezo Murasaki', de floración interminable. Además, ¡estos dos nunca enferman! A la sombra, también tuve durante un tiempo el Aster divaricatus, que probablemente arranqué injustamente en algún momento para sustituirlo por una rareza que no duró. ¡Sin duda fue un error que tendré que enmendar algún día!

4) Los fucsias magellanica
¿Arbustos o vivaces? La cuestión no es esa... Estos fucsias resistentes que forman auténticos setos en Irlanda y en Bretaña son realmente resistentes y, cuando hiela con fuerza, rebrotan desde el tocón; su floración empieza entonces un poco más tarde (finales de julio). De nuevo, es de las primeras plantas que cultivé y todavía conservo el pie original de Fuchsia magellanica 'Ricartonii' de mi abuela. Los fucsias arrastran esa imagen de “planta de abuela”, algo profundamente injusto cuando vemos las cualidades de estos arbustos vivaces: resistentes y fáciles de cultivar tanto al sol como a la sombra, apenas piden nada a cambio de su floración generosa y elegante. La guinda del pastel: los hay de Follaje dorado ('Aurea') y abigarrado ('Versicolor'). También encontré en Saint-Jean-de-Beauregard la rara forma blanca y abigarrada llamada 'Sharpitor'. Si no te gusta el contraste característico del rosa y el violeta, siempre puedes decantarte por el Fuchsia magellanica var. molinae, de flores blanco rosadas, y su variante 'Hawkshead' de flores blanco puro, con puntas marcadas de verde. Infatigables, solo el frío consigue frenar la aparición de las flores.

5) Las persicarias
Está bien tener floraciones tardías en un jardín pequeño; ¡mejor aún es tener floraciones largas Y tardías! Y eso es precisamente lo que nos aportan las persicarias (Persicaria amplexicaulis, anteriormente Polygonum). Sus espigas, tan gráficas y coloridas, aparecen a partir de julio en las variedades más precoces, ¡y ya nada las detiene! Si se desmadran, puedes podarlas cuanto quieras: vuelven con más fuerza. He visto prosperar persicarias en suelos pobres y arenosos, en suelos secos y calcáreos, así como en suelos arcillosos y pesados. En resumen, es infalible; me gustan todas y seguro que hay una que también te encantará. Si te cuesta elegir, me atrevo a recomendarte 'Blackfield', roja de color de heces de vino, 'Alba', blanca y muy, muy florífera, 'Firedance', de tono más anaranjado, 'Inverleith', que se mantiene enana, y 'Rosea', de color rosa nude, como algunas de las mejores. Aparecen regularmente nuevas variedades y también merecen ser probadas.

... Bonus: La Hierba de caña de plumas
¿Qué jardinero actual y mínimamente serio puede hacer un jardín sin gramíneas? Todas (o casi) están bellas en otoño, y más allá, magnificadas por la niebla, la escarcha y la luz rasante; pero si hay una que destaca especialmente del resto, es la famosa “Hierba de caña de plumas” (Calamagrostis brachytricha), la reina de las gramíneas otoñales. Sus espigas solo aparecen en septiembre y muestran soberbios matices irisados bajo los rayos del sol de otoño, que recuerdan destellos de diamantes. Con sus 70-80 cm de altura y su capacidad para crecer en todo tipo de suelos, al sol o a la sombra, sigue siendo una planta demasiado poco conocida y, aun así, infalible.
Es verdad, también podría haberte hablado de una Eulalia, pero ¡sus colores otoñales habrían competido con los de los arbustos! 😉
La luz se vuelve más baja y las sombras se alargan; las mañanas se visten de bruma y la humedad del aire nos hace tiritar suavemente al salir… como bien apuntaba Sophie, no hay duda: ¡el otoño ya está aquí! En el jardín, las opulentas flores de las vivaces ceden poco a poco el paso […]
Nos acercamos al final de las vacaciones de verano y muchos de nosotros disfrutamos de ellas junto al Mediterráneo... ¡Las vacaciones que, evidentemente, siempre son demasiado cortas! Un fenómeno sumamente frustrante que vamos a intentar contrarrestar dando a nuestro hogar un pequeño aire de Mediterráneo. Ya sea una vasija de cerámica antigua, ya sea un pequeño murete de piedra seca, un olivo en tallo, una palmera, una adelfa, una Buganvilla, una agave y otras "plantas mediterráneas" cuyo simple evocación de su nombre nos remite al calor y al descanso...
Pero ¿qué es realmente una "planta mediterránea"? ¿Es una planta que crece de forma espontánea alrededor del Mediterráneo? ¿Una planta que crece en clima mediterráneo? ¿Una planta que se ha producido en la cuenca mediterránea? Intentemos verlo un poco más claro...

El clima mediterráneo que tanto apreciamos se caracteriza principalmente por veranos cálidos y secos, muy soleados, alternando con inviernos suaves y húmedos. Es un clima que se mantiene templado, con estaciones bien marcadas. Las lluvias son poco frecuentes y muy concentradas, sobre todo en otoño. En verano, las precipitaciones son menores que la evaporación del suelo y la demanda de los seres vivos, provocando un déficit hídrico del que las plantas de clima mediterráneo han debido desarrollar estrategias de evitación. Por último, no olvidemos el viento, el mistral y la tramontana no tienen nada que envidiar al famoso viento del Norte con el que estamos más habituados en Promesse de Fleurs !
Ce type de climat engendre deux autres phénomènes marquants pour le milieu naturel méditerranéen : une forte pression des activités humaines, et de nombreux départs de feux, comme nous le rappelle tristement l'actualité. Enfin, les sols maigres et filtrants, qu'ils soient acides ou calcaires, sont toujours pauvres en azote et en potassium, et n'abritent souvent qu'une végétation basse et peu dense, en particulier dans les garrigues. Mais il y a un bon côté aux choses ! Ces contraintes fortes génèrent une Diversité d'autant plus importante et le nombre d'espèces végétales en Méditerranée se monte à 22500, dont un peu plus de la moitié sont endémiques, c'est-à-dire qu'on ne les rencontre qu'à cet endroit-là sur le globe. Voilà donc un premier élément de réponse à notre question "Qu'est-ce qu'une plante méditerranéenne ?".

También hay que mencionar los casos particulares de las plantas aromáticas, lavandas, tomillos, romeros, salvias, hysopes, mirtos... que liberan compuestos volátiles, aceites esenciales, limitando la pérdida de agua. Algunos cistes, como el Cistus ladanifer, utilizan la misma técnica, además de tener un sistema radicular pivotante muy profundo. Las hojas vellosas, incluso levemente cotoneas del Stachys o de la Ballotta, son también una defensa muy eficaz contra la pérdida de agua que se utiliza desde hace tiempo en jardines sin riego. Las retamas, por su parte, no tienen hojas... Y por supuesto nada impide que las plantas acumulen protecciones!

Pero no hemos hablado ni de palmeras, ni de mimosas o incluso de higos chumbos de Barbary, de agaves, de Buganvilias, de naranjos, de pittosporum, y de todos los demás que, sin embargo, llenan a menudo nuestros recuerdos de vacaciones en la Costa Azul. Estas plantas, que se han aclimatado perfectamente en la zona mediterránea, hasta volverse a veces invasivas, no son originarias de allí: por lo tanto hay que buscarlas más lejos.
En efecto, si la región mediterránea dio su nombre a su clima, no hay que deducir que el clima mediterráneo exista solo alrededor de nuestra querida mar Mediterráneo. Se observan condiciones similares en 4 otras regiones del mundo:
- la California
- el centro de Chile
- Sudáfrica
- el sur de Australia
Situadas al oeste de los continentes, a latitudes situadas entre 30° y 45°, estas zonas de clima templado cálido influenciadas por los vientos del oeste corresponden a la transición entre climas subtropicales y climas templados en general.
De Sudáfrica destacan numerosas Ericáceas y Proteáceas, bien adaptadas a suelos pobres (las Proteáceas poseen un sistema radicular particular llamado "protéoide" compuesto de numerosas radículas cortas y muy próximas que se cree que mejoran la solubilidad de los nutrientes al modificar el entorno del suelo donde crecen). Muy utilizadas en flores cortadas (Banksia, Protea) y para la producción de plantas en maceta con flores (la bruyère du Cap, por ejemplo, que se encuentra en la festividad de Todos los Santos), estos géneros se ven poco en nuestros jardines, ya sean mediterráneos o no, debido a sus condiciones de cultivo extremadamente delicadas.

En realidad, fuera de las colecciones, en Europa cultivamos muy pocas plantas originarias de otros climas mediterráneos. Por tanto, hay que buscar aún más lejos el origen de las "plantas mediterráneas" en el sentido del imaginario colectivo y horticolo, que es, al fin y al cabo, el que cuenta cuando se diseña un jardín.
El mimosa (Acacia dealbata) es originario del este de Australia, una zona de clima oceánico, y fue introducido a mediados del siglo XIX en Francia. Se ha naturalizado notablemente desde entonces en la Côte d'Azur, al igual que el Pittosporum tobira, que también se cultiva para cortar su follaje, que es originario de climas subtropicales de Japón y de Corea. Otras plantas muy cultivadas en jardines mediterráneos provienen de climas de tipo desértico, como los agaves, los yuccas y las cactáceas. A excepción de 2 especies sobre 2500, los palmiers no son originarios de Méditerranée sino de climas tropicales y subtropicalos, al igual que los Agrumes que aprecian el clima suave de la Méditerranée pero que es indispensable regar en verano. ¡Los espectaculares Bougainvilliers provienen, por su parte, de las bosques tropicales húmedos de Sudamérica!



Por lo tanto, hay que subrayar el contraste entre la imagen de la naturaleza mediterránea, colorida en primavera, mucho más discreta en verano, que corresponde a un largo periodo de casi dormancia para las plantas, y la imagen que se puede tener del jardín mediterráneo, mucho más exuberante, pero que está compuesto en su mayoría por plantas exóticas que hay que regar en verano. En concreto, el término de "planta mediterránea" lo dice todo y no dice nada, porque mezcla aspectos botánicos y culturales. ¡Precaución, por tanto, para el jardinero!
Las plantas que crecen en la Méditerranée en la naturaleza son bastante rústicas (a menudo al menos hasta -10°C a -12°C) y se adaptan fácilmente en los jardines del resto de Francia, siempre que el suelo esté muy bien drenado, incluso calcáreo, y que se elija un lugar suficientemente resguardado del gel para plantarlas; crecen fácilmente sin riego y por eso cada vez se plantan más. Muchísimas nos son tan familiares que olvidamos fácilmente sus orígenes mediterráneos, como prueba están las aromáticas. A la inversa, las plantas que crecen en la Méditerranée dans les jardins, pueden ser llamadas de la misma forma "mediterráneas" que las anteriores, pero no dejan de ser exóticas, más gélives y a reservar para cultivo en macetas en veranda o en la terraza en verano donde se podrá regarlas regularmente y invernarlas a salvo.
Nos acercamos al final de las vacaciones de verano y muchos de nosotros disfrutamos de ellas junto al Mediterráneo… ¡Las vacaciones que, evidentemente, siempre son demasiado cortas! Un fenómeno sumamente frustrante que vamos a intentar contrarrestar dando a nuestro hogar un pequeño aire de Mediterráneo. Ya sea una vasija de cerámica antigua, ya sea un […]
Sembrar semillas de malvarrosa es una actividad sencilla que no requiere ningún conocimiento especial para tener éxito. Cuando no se siembran de manera natural aquí y allá al pie de las fachadas de las casas de campo o a lo largo de los caminos bucólicos de la isla de Ré, las malvarrosas se siembran fácilmente en maceta o a voleo, pero a condición de sembrarlas en el momento adecuado, ¡es decir, ahora!
¿Cuándo sembrar malvarrosas?
Las semillas de malvarrosa necesitan mucho calor y luz para poder germinar; por eso es importante sembrarlas en verano para garantizar una germinación rápida y homogénea. Se siembran desde finales de primavera y hasta mediados de verano, cuando el suelo está lo bastante cálido y las temperaturas diurnas superan los 20 °C.
¿Cómo sembrar?
Si solo dispones de unas pocas semillas de una variedad seleccionada, es mejor sembrar en maceta o en bandeja para poner todas las probabilidades de tu lado:
- Elige una bandeja de siembra o una maceta grande y alta (las malvarrosas tienen raíces largas y, por lo tanto, requieren mucha profundidad).
- Añade un sustrato especial para siembra o prepara una mezcla compuesta por un tercio de turba fina, un tercio de vermiculita (o Perlita) y un tercio de arena fina.
- Extiende el sustrato, compacta ligeramente y distribuye las semillas en la superficie.
- Cubre las semillas con una fina capa de sustrato y riega en abundancia.
- Coloca la siembra en Media sombra y mantén el sustrato fresco hasta la germinación.
Repica las plántulas 3 a 4 semanas después de la germinación, cuando las plantas tengan 4 hojas verdaderas.
Si, en cambio, dispones de gran cantidad de semillas recogidas en el jardín, puedes sembrar directamente en terreno abierto.
- Elige un lugar soleado y despejado, por ejemplo, el borde de un camino.
- Siembra las semillas a voleo en un suelo profundo, pedregoso o ligeramente arenoso.
La germinación será menos homogénea, pero las plántulas, cuyas raíces podrán profundizar, desarrollarán Bohordos floridos mucho más altos que los de las sembradas en macetas y luego repicadas.
Sembrar semillas de malvarrosa es una actividad sencilla que no requiere ningún conocimiento especial para tener éxito. Cuando no se siembran de manera natural aquí y allá al pie de las fachadas de las casas de campo o a lo largo de los caminos bucólicos de la isla de Ré, las malvarrosas se siembran fácilmente […]
El iris: una planta vivácea prolífica que se ofrece en verano.
Este año, con la llegada precoz del calor en todas nuestras regiones, pronto podremos plantar o dividir lirios azules del jardín. Porque hay que esperar a que estén en periodo de reposo, cargados de reservas y cocidos por el sol para manipular sus grandes rizomas.
Quizás sean de los que, cada verano, ofrecen iris a sus vecinos, amigos, colegas y conocidos. Probablemente han perdido sin duda su identidad al enredarse entre sus macizos. Entonces, como yo, ofrecen iris como se ofrece una cesta de ciruelas o albaricoques en los años en que el árbol da tanto que hay que hacer mermelada: « Para el color, ¡será una sorpresa! Hay de blanco, azules, amarillos, naranjas, rosas y hasta casi rojos » digo con entusiasmo a mis interlocutores.
Ustedes, que un día cayeron bajo su encanto, ¿siguen siendo tan incondicionales?
El inicio de una pasión
Los descubrí hace… toda una eternidad, hojeando una revista de jardinería a la que estaba suscrita. Eso fue mucho antes de la invención de Internet… Decir que me entusiasmaron los iris des jardins sería un eufemismo. Asombrada, cautivada, hechizada, luego mordida sería más exacto. Hasta el punto de pedirlos como la única recompensa si obtenía el Bachillerato. Eso era así en nuestra casa. Me saqué el diploma, y mi primer pedido de iris. Los grandes rizomas sin gracia fueron plantados a la carrera como se esconde un tesoro en el jardín familiar, al borde del huerto. Hoy quedan aún pocos supervivientes anémicos que ni la falta de cuidados, ni la hierba, ni la sombra, ni los gasterópodos han logrado eliminar por completo. Los años han pasado, los veranos se han sucedido, los jardines y los pedidos de iris también, jalonados por mis favoritos, que solían aparecer irremediablemente cuando los del jardín florecían. Nuevos colores, nuevas formas, reservando para el año siguiente a aquellos que codiciaba, ¡los quería todos!
En el momento en que me enamoré de los iris, descubrí con asombro en un obtentor de Var unos híbridos bastante fantásticos, llamados « Arilbred », resultados de cruces entre nuestro Iris germanica y especies botánicas originarias de las zonas áridas y semi-desérticas del Cercano y Medio Oriente. Sin duda, demasiado difíciles de cultivar en nuestros climas medios, no tan floríferos, no tan rentables, estas maravillas han ido desapareciendo poco a poco de su catálogo, y nadie habla de ellas. En Francia, a mi entender, solo un aficionado (de origen inglés) pone a la venta algunas variedades que hibrida y cultiva con precauciones infinitas. Sigo buscando esos iris un poco míticos bautizados con bonitos nombres persas, babilonios, fenicios, nombres que evocan Las Mil y Una Noches o no sé qué fabuloso Nabucodonosor…
Una planta no tan fácil
Ahora debo confesarlo: tras haber amado a los iris des jardines, mi entusiasmo ha caído un poco. Aquí va mi testimonio:
Muchos años junto a ellas me han enseñado que estas plantas, a simple vista muy resistentes, en realidad requieren cuidados regulares, y por ello bastante tiempo. No nos engañemos: a diferencia de los iris originarios, sobrios al extremo y casi indestructibles, nuestras hermosas variedades modernas con enormes corolas exigen un suelo bastante fértil y lo suficientemente profundo para cumplir sus promesas.
En primavera deben enfrentarse a una horda de pequeños ogros blandos, sin patas y hambrientos; me veo dirigiendo la lucha todos los días a su lado para proteger los pedúnculos florales. Desde el amanecer, armada con un paquete de gránulos anti babosas, mantengo el ojo bien abierto para descubrir a la muy verde nocturna que sabe ser muy discreta y se levanta mucho antes que yo!
Los iris del jardín exigen de nuestra parte un deshierbe regular y minucioso, bajo pena de verlos hundirse bajo las malas hierbas que retienen la humedad, mantienen la sombra nefasta a su maduración y constituyen un refugio ideal para las babosas.
Sus corolas son a veces tan pesadas que hunden los tallos hasta el suelo. El viento o la lluvia agravan, por supuesto, el problema.
Para cada variedad, una vez pasadas las dos o tres semanas de gloria primaveral, sólo subsisten las hojas, al final bastante banales. En verano, si hace calor, tienen mal aspecto.
Plantas glotonas y prolíficas, se recomienda dividirlas y replantarlas en suelo nuevo cada cuatro años… Misión imposible para un coleccionista de iris que no dispone de mucho tiempo libre ni de un jardín realmente muy soleado, es decir, de un verdadero campo de cultivo!
En consecuencia, la distribución de rizomas se impone de forma periódica y ritual, aun más delicada porque vuestras relaciones, ampliadas al círculo más amplio y ya cargado por vuestros regalos, declinan vuestra oferta agradeciéndolo educadamente. Es decir, que obviamente, su jardín, al igual que el vuestro, no es extensible!
L'iris des jardins sauvages et des bords de route
Todo esto dicho y hecho, quería en pocas líneas rendir homenaje a nuestros iris “sauvages”, que tienen poco que ver con las variedades modernas.
¿Recuerdan sus flores llamativas en tonos malva-violáceos y azules, sus pétalos de seda casi transparentes? ¿Su auténtico perfume de polvo de arroz a la antigua, cálido, dulce, suave, capaz de vestir todo un macizo a la sombra de un día de abril bien caluroso? Son aquellos que se ven en flor en los bordes de las carreteras mucho antes que los demás, cuando no pasas muy rápido en coche. Son aquellos que erigen sus tallos florales cargados de decenas de flores al viento, aferrados a un talud, magníficos en su simplicidad y dignidad en su soledad. También los encuentras no lejos de un jardín bien cuidado, apartado, resucitados en un montón de residuos vegetales donde una mano furiosa los arrojó.
Conservo en mi corazón un lugar muy especial para aquellos que mi abuelo plantó en 1896 en su «enclos» (así se llama los jardines cerrados de muros en el Midi). Han sobrevivido al abandono y forman hoy una inmensa alfombra al pie de un gran sicomoro que apenas puede impedir que florezcan.
Para decirlo: mantengo estos mismos “sauvages” un poco fuera de mi propio jardín que podrían colonizarlo rápidamente: cada verano, en verano, arranco algunos rizomas de los surcos que se han hecho demasiado grandes para instalarlos a lo largo del camino privado que conduce a mi casa. Allí, al pie de la valla persistente, en una tierra realmente ingrata, tienen espacio para extenderse y no molestar a nadie. Y son los únicos, junto con la vipérine, la rúcula silvestre, la malva y la chicoria, en hacerlas crecer y florecer con entusiasmo. Entre ellos, algunos logran ofrecer flores casi a la sombra! ¿Lo creerías? Tienes razón: la sombra, en Provenza, a menudo es luminosa.
Y ya que mencionamos la sombra seca, ¿conocen el Iris d’Alger (Iris unguicularis), persistente, con largas hojas de aspecto graminoide, ¿que florece desde febrero bajo los grandes árboles?
La orchidée du pauvre
Vamos, seguimos adorando, aun así, los iris modernos. Y también me gustan: la prueba es que siempre me he llevado uno o dos sacos llenos de rizomas anónimos cada vez que me he mudado. Probablemente por agradecimiento hacia estas plantas que tanto me han dado. Sigo apegada a sus corolas extravagantes y siento un gran respeto, sí, por estas flores que son, aun así, bastante extraordinarias.
El Iris des jardins, flor real, divina mensajera de los dioses, espíritu del arco iris, deja a su paso un velo fluido, irisado y multicolor. El iris germanica original, planta rústica de tierra ingrata, porta como un faro su apodo de ’Orchidée du pauvre!
El iris: una planta vivácea prolífica que se ofrece en verano. Este año, con la llegada precoz del calor en todas nuestras regiones, pronto podremos plantar o dividir lirios azules del jardín. Porque hay que esperar a que estén en periodo de reposo, cargados de reservas y cocidos por el sol para manipular sus grandes […]
Todos los jardineros conocen las dedaleras (Digitalis purpurea), a veces llamadas “Guantes de Nuestra Señora” por la forma de sus flores. Lanzan largos bohordos florales hacia el cielo, tan cargados de campanillas que llegan a encorvarse. Estas bellas bienales se siembran de manera natural abundantemente al vaivén del viento, donde les apetece… Pero, ¿quién conoce a sus primas vivaces? Te confieso que tengo debilidad por estas últimas, en particular por dos de ellas.
En mi jardín, estas variedades vuelven fielmente desde hace varios años, se extienden poco a poco y algunas son incluso estériles, lo que reduce a cero el riesgo de siembras naturales. Para tener éxito con ellas, basta con plantarlas preferentemente a Media sombra, aunque también pueden estar perfectamente al sol siempre que el suelo se mantenga fresco. Sus flores te seducirán durante años y aportarán verticalidad y armonía desde la fin de la primavera. Añadiría que el Follaje perenne de estas dedaleras se libra de la voracidad de las babosas del jardín y que sus flores son auténticos cuernos de la abundancia para los polinizadores.
Así que, sin más, te invito a conocer mis dedaleras vivaces preferidas.
1) Digitalis lutea y 'Glory of Roudway': finas y gráciles
La dedalera ‘Glory of Roundway’ es una belleza silvestre que despierta la codicia de mis visitantes con sus encantadoras campanillas de color rosa albaricoque. Preferí ir a lo económico y en su día planté solo una maceta; luego me arrepentí, porque se extiende de verdad muy lentamente. Por eso te aconsejo plantarla directamente en grupos de tres como mínimo si quieres obtener pronto una bonita mata. Se trata de un híbrido estéril obtenido a partir de la no menos deliciosa Digitalis lutea de inflorescencias similares pero de color amarillo suave. Esta última necesitará ser entutorada debido a la fineza de sus tallos altos.
Fieles al pie del cañón desde hace años y fabulosas compañeras de la reina de las flores, estas dos variedades aportan la ligereza y la elegancia de las que no sabría prescindir en mi jardín natural. La generosa lutea se siembra de manera natural un poco, para mi mayor placer. Por último, otra baza nada desdeñable: tolera algo de cal. ¿No es estupendo? Sin duda, son mis favoritas.
2) Digitalis grandiflora ‘Carillon’: enana y compacta
En primer plano del macizo, Digitalis grandiflora ‘Carillon’ es absolutamente encantadora con su tono mantequilla fresca. Me encanta combinar el amarillo y el blanco, ya sea entre follajes o entre flores, o incluso ambos. Máxime porque es una combinación que funciona de maravilla en rincones sombreados. Asociada con Geum rivale y hostas azuladas como ‘Halcyon’, sobre un tapiz de Lysimachia nummularia ‘Aurea’, la combinación es divina. Esta pequeña dedalera, por su porte rechoncho, no necesita ningún soporte. También es una candidata perfecta para los Pequeños jardines. ¡Así que no te prives!
3) Digitalis mertonensis: un color poco común
La Digitalis mertonensis ofrece flores de un bonito tono de color rosa nude. Bien carnosas, se aprecian desde lejos. Sus tallos son robustos y no necesitan ningún apoyo. En mi jardín está bien acompañada: un tapiz de Pulmonaria ‘Mrs Moon’ alegra la zona mientras se hace esperar su bella floración, que irá acompañada por la de los Coralitos púrpura y los geranios vivaces. Luego tomarán el relevo la Persicaria amplexicaulis ‘Rosea’ y el Aster ‘Ezo Murasaki’.
4) Digital roja: la originalidad de una gigante
Perfectamente a gusto al sol, la increíble Digitalis ferruginea o Digital roja siempre sorprende cuando se descubre su verticalidad (1,80 m de altura, nada menos). De cerca, llaman la atención la forma de sus flores, con labios inferiores muy marcados y peludos, así como su color, amarillo pardo, poco común. Más bien estival, florece más tarde que otras dedaleras, alargando el disfrute. Plantada en masa, causará un efecto precioso, en particular a los rayos rasantes de última hora de la tarde. Acompáñala con Echinacea purpurea, Angelica gigas y otras bellezas del verano.
Estas últimas dedaleras se consideran vivaces de vida corta, pero se siembran de manera natural (si las condiciones les convienen), lo que les permite conservar siempre su pequeño sitio en el jardín. No cortes los Bohordos floridos en cuanto termine la floración.
Otra cosa, no trasplantes las dedaleras, créeme, su Raíz primaria no lo soporta. Léelo entre líneas: ya lo he intentado (varias veces… porque una sola vez no tiene gracia) y me mordí los dedos.
Aporta verticalidad y originalidad a tus jardines con estas bellas dedaleras vivaces, no te arrepentirás.
Todos los jardineros conocen las dedaleras (Digitalis purpurea), a veces llamadas “Guantes de Nuestra Señora” por la forma de sus flores. Lanzan largos bohordos florales hacia el cielo, tan cargados de campanillas que llegan a encorvarse. Estas bellas bienales se siembran de manera natural abundantemente al vaivén del viento, donde les apetece… Pero, ¿quién conoce […]
¿Buscas una excelente y generosa planta cubresuelos para alegrar la sombra o la media sombra desde principios de la primavera? Tengo la planta que necesitas: la pulmonaria. O mejor dicho, las pulmonarias, porque se presentan en numerosas variedades que ofrecen distintos colores y follajes originales que quedarán de maravilla en vuestros jardines.
Tengo un cariño especial por estas bellas viváceas poco exigentes. Su floración precoz y abundante es muy apreciada por los polinizadores.
Añadiría que son muy resistentes y se dan de maravilla en mi tierra arcillosa, algo especialmente valioso a mis ojos. Cierto que no son perennes, pero su follaje impenetrable permanece bien presente durante muchos meses, lo que las convierte en aliadas de primera en un jardín de bajo mantenimiento.
Hoy os presento algunos de los cultivares presentes en mi jardín de las Ardenas que, estoy segura, despertarán vuestro interés.
1- Un hermoso abanico de colores
Algunos cultivares muestran varios matices en la misma planta. Es el caso de Pulmonaria saccharata ‘Mrs Moon’, cuyas campanillas varían del rosa al azul pálido a medida que se abren. El mismo fenómeno se observa en la deliciosa ‘Majesté’, que además tiene la particularidad de lucir un follaje llamativo. Pero si prefieres el blanco, no hay problema, ‘Sissinghurst White’ es para ti. O ‘Opal’, de un azul muy pálido, casi blanco. Por el contrario, si quieres introducir el violeta, sin duda te seducirá el contraste de ‘Diana Clare’. ¿Y por qué no el rosa púrpura de ‘Leopard’? ¡Hay para todos los gustos!

P. ‘Diana Clare’- P. ‘Leopard’ - P. ‘Opal’
2- Los follajes con manchas
¿Te gusta apostar por el follaje? Es una idea excelente: son un plus porque ofrecen un periodo de interés más largo. Yo misma, cada vez más, planto especies con follajes interesantes ya sea por su forma, su color o su textura. Entre las pulmonarias, algunas muestran una originalidad admirable, mientras que otras se conforman con una discreción muy digna. Esto no les resta atractivo. Este es el caso de la mayoría de las pulmonarias, cuyas manchas presentes en las hojas están más o menos marcadas según la especie.

P. ‘Mrs Moon’ - P. ‘Leopard’
3- El refinamiento de los follajes plateados
Difícil pasar por alto esas elegantes hojas plateadas. ‘Majesté’ sigue siendo insustituible y muy apreciada. ¡Y con razón! Su follaje completamente plateado es de lo más vistoso y sus campanillas rosa, matizadas de malva, son una delicia. Ya te digo que causa sensación.

Pulmonaria angustifolia ‘Majesté’
Más arriba hablaba de la selección P. angustifolia ‘Diana Clare’ y de su increíble floración violeta, visible desde lejos. Pues bien, su follaje ampliamente incrustado de plata es especialmente acertado.

Pulmonaria angustifolia ‘Diane Clare’
En fin, como habréis entendido, estoy rendida y no dudaré en introducir nuevos ejemplares en mi jardín. Dada la multitud de variedades de pulmonarias por descubrir, tengo la sensación de que esta familia no dejará de sorprenderos.
¿Buscas una excelente y generosa planta cubresuelos para alegrar la sombra o la media sombra desde principios de la primavera? Tengo la planta que necesitas: la pulmonaria. O mejor dicho, las pulmonarias, porque se presentan en numerosas variedades que ofrecen distintos colores y follajes originales que quedarán de maravilla en vuestros jardines. Tengo un cariño […]
La Hierba del Clavo o Geum es una encantadora vivácea que cayó, en un tiempo, en desuso. ¿Sería por su nombrecito, que sonaba demasiado antiguo? ¿O porque su estatura modesta y su carácter discreto quedaron fácilmente eclipsados por otras plantas más llamativas?
Difícil saberlo… Los gustos y el humor de los jardineros cambian a veces. Y mejor así, porque aquí la tenemos de vuelta en los macizos y en los corazones.
Si aún no te ha conquistado, aquí tienes buenas razones para abrirle las puertas de tu jardín.
- La Hierba del Clavo es alegre, ligera y terriblemente chic
La Hierba del Clavo es una belleza chic, algo coqueta, pero sin excesos. Sus flores, simples o dobles, de aspecto natural, se elevan sobre tallos altos, finos y flexibles. Se presentan en una bonita gama de colores, vivos o pastel, que va del Amarillo mantequilla al rojo, a menudo matizados de naranja o rosa. Sus pétalos, a veces ligeramente ondulados, se disponen, a modo de polisón, alrededor de un centro delicado. Su follaje, dentado, le sirve de marco e incluso puede ser un plus cuando se viste de dorado, como en la sublime y variedad luminosa 'Eos'.
- La Hierba del Clavo florece a finales de primavera y hasta comienzos de verano… y a veces incluso más tiempo
Es una vivácea florífera que tiene la ventaja de hacerse notar cuando muchas otras vivaces terminan o aún no han empezado. Desde finales de abril y hasta junio, las Hierbas del Clavo toman el relevo de las vivaces precoces y enlazan hasta el inicio del verano. Algunas variedades, como 'Totally Tangerine' (la preferida de nuestros clientes esta primavera) son incluso verdaderas campeonas, ya que luce su naranja afrutado durante casi 5 meses.

Geum 'Totally Tangerine', fotografiado en nuestros invernaderos
- Geum se integra en todas partes y se combina con facilidad
Ocupa poco espacio, Geum se desliza fácilmente en un macizo, incluso ya bien poblado. Se combina con la misma facilidad.
Los cultivares amarillos como 'Banana Daiquiri' o 'Cocktail Gimlet' (¡para consumir sin moderación!) completan de maravilla la floración de los geranios vivaces azules como 'Spinners'.
Los tonos anaranjados, vibrantes, se llevan de maravilla con Allium aflatunense 'Purple Sensation' o con la salvia 'Caradonna' para componer conjuntos dinámicos.

En otro estilo, más suave y en gama tonal, 'Cosmopolitan', 'Mai Tai' y 'Flames of Passion' también sabrán seducirte por sus colores sutiles pero nunca insípidos.

Geum 'Cosmopolitan' y 'Mai Tai'
Las Hierbas del Clavo, de todos los colores, también hacen buenas migas con las aguileñas, con las que comparten el arte del vuelo vaporoso… También puedes instalarlas en un macizo estival, con Bergamotas silvestres, margaritas o equináceas, que tomarán el relevo al final de su floración. Ten en cuenta, de paso, que el Geum triflorum es perfecto para el estilo "Pradera": una vez marchitas, sus flores se transforman en bonitas acederas comunes rosadas y plumosas.

Geum trilflorum y sus bonitas acederas comunes (Foto: Matt Lavin)
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Son fáciles de cultivar, incluso en suelos algo húmedos
Los Geum se cultivan al sol no ardiente o en sombra ligera, en buena tierra de jardín, más bien fresca (en suelos más bien secos, bastan algunos riegos y un buen acolchado) e incluso en suelo muy húmedo para la Hierba de San Benito (G. rivale).

Geum rivale 'Leonard's variety'
Por último, ten en cuenta que son resistentes y fieles. ¿Qué más se puede pedir?
Y tú, ¿también eres incondicional de estas adorables vivaces? ¿Hasta dónde llegarías para encontrar una variedad deseada? En nuestra casa, Pierre incluso trajo algunas de Baviera… ¿Quién da más?
La Hierba del Clavo o Geum es una encantadora vivácea que cayó, en un tiempo, en desuso. ¿Sería por su nombrecito, que sonaba demasiado antiguo? ¿O porque su estatura modesta y su carácter discreto quedaron fácilmente eclipsados por otras plantas más llamativas? Difícil saberlo… Los gustos y el humor de los jardineros cambian a veces. […]
En un jardín, las plantas aromáticas suelen reunirse en el mismo lugar. Es práctico para la cosecha, pero también se puede ver las cosas desde otro ángulo. De hecho, las flores y hojas de algunas de estas plantas son tan ornamentales que se integran a la perfección en los macizos.
Una amplia gama se nos ofrece: mentas, hinojo, romero, bledo, cebolleta, hysope, orégano, salvia, tomillo, lavanda, acedera, etc … Evidentemente, esta lista no es exhaustiva. Le propongo descubrir mis plantas coup de cœur y mis asociaciones préférées.
1) El púrpura: la elegancia encarnada
El follaje morado aporta elegancia y originalidad al jardín. Se distingue especialmente:
- La bledo rojo (Atriplex hortensis rubra), tan perfecta en ensalada como en macizo donde aporta una bonita nota de fantasía. En el jardín, es perfecta para crear dinámicos recordatorios de color en los macizos.

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Algunas variedades de acedera no tienen nada que envidiar; juzga: Rumex ‘Purpurea’ o acederas moradas de hojas rojo violáceas y 'Sanguineus’ con hojas verdes veteadas de rojo son particularmente atractivas. En mi jardín, esta última luce maravillosamente junto a la Coralito púrpura 'Purple Petticoats’ y a la Coralito púrpura 'Purple Petticoats’ y de la Ajuga reptans ‘Black Scallop’.

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Las sauges officinales presentan diversas variaciones de follaje. Salvia officinalis ‘Purpurescens’ se distingue por sus jóvenes brotes de tono purpúreo. Combinada con lavanda y una armoise (‘Powis Castle’ por ejemplo), es de lo más bonito.
2) El amarillo y el dorado, perfectos para romper la monotonía
Me encanta la vivacidad del follaje amarillo. Algunos incluso rozan la fluorescencia en primavera, como el Orégano dorado o Origanum vulgare ‘Aureum’.

Notez que bien que l’origan soit originaire du bassin méditerranéen, mon jardin ardennais accueille l’espèce type ainsi que la variété dorée (dans un massif argileux, mal drainé et sa rusticité quelque peu malmenée) et elles se portent à merveille. Elles s’étendent même à loisir depuis des années. Les voies de la nature sont impénétrables ! J’ajouterais que les fleurs sont visitées par beaucoup de petits papillons.
Es evidente que el orégano es originario de la cuenca mediterránea, pero mi jardín en las Ardenas acoge tanto la especie tipo como la variedad dorada (en un macizo arcilloso, mal drenado y con rusticidad algo maltratada), y ambas se portan de maravilla. Se expanden con libertad desde hace años. ¡Los caminos de la naturaleza son inescrutables! Añadiría que las flores son visitadas por muchas pequeñas mariposas.
Et vous, cultivez-vous quelques-unes de ces belles aromatiques aux feuillages atypiques ou aux inflorescences colorées inédites ? Quelles sont vos préférées ?
¿Y tú, cultivas algunas de estas hermosas aromáticas con follaje atípico o inflorescencias de color inédito ? ¿Cuáles son tus favoritas?
En un jardín, las plantas aromáticas suelen reunirse en el mismo lugar. Es práctico para la cosecha, pero también se puede ver las cosas desde otro ángulo. De hecho, las flores y hojas de algunas de estas plantas son tan ornamentales que se integran a la perfección en los macizos. Una amplia gama se nos […]
Los agapantos, (también llamados lirios africanos) en macetas requieren cuidados regulares y adaptados: riego, aplicación de abono y poda son gestos indispensables para disfrutar de su floración bella y duradera. Pero pasado unos años se quedan apretadas y empiezan a languidecer. Los síntomas son los siguientes: las flores se debilitan y los tallos florales son más cortos, el follaje se amarillea y se regenera con menos rapidez, la cepa se hunde en el centro y los riegos más regulares dejan de ser eficaces... Una vez establecido el diagnóstico, ¡al quirófano! Un cuchillo y esfuerzo manual y en 10 minutos, tu lirio africano ha recobrado su salud para 4 años. ¿Cuándo y cómo dividir tu lirio africano? Te lo contamos todo.


Agapanto 'Pitchoune Blue', una variedad compacta destinada a cultivo en maceta (crédito foto: Sapho)
La división, hay que hacerla a finales de invierno
Que tu lirio africano sea caducifolio o perenne, es a finales de invierno o a principios de la primavera (de marzo a abril, idealmente) cuando dividirás tu lirio africano. Las temperaturas siguen siendo frescas, los días son cortos y la vegetación de lirios africanos perennes está a ralentí; es la época óptima para intervenir. Dirás, "¿también funciona a finales del verano, entre mediados de agosto y principios de octubre, cuando la planta ya no produce bohores floridos!" Es verdad, pero la cepa deberá cicatrizar durante el otoño y el invierno, en el momento en que su actividad vegetativa está al mínimo, y eso, no es genial.
Se desplantar con cuidado y limpiar las raíces
Primero desplantad la planta. Si la cepa es muy vieja y las raíces sobresalen por la parte superior de la maceta, corta la mayor cantidad de raíces que salen del fondo de la maceta, dale la vuelta y da varios golpes secos para sacar el cepellón. Cuidado con las macetas de barro, son más frágiles que las de plástico y las raíces se adhieren con más facilidad a la pared porosa, habrá que actuar con delicadeza y destreza. Puedes deslizar una larga hoja de cuchillo entre el cepellón y la maceta para despegar las raíces de la pared. Una vez extraído el cepellón, desenreda la mayor cantidad de raíces a mano. Corta las raíces negras viejas y rasca el sustrato viejo.
Se corta en el centro y se divide en 2, 3, 4...
Dispón de un cuchillo largo (idealmente, un cuchillo de pan) cuya hoja haya sido previamente limpiada y desinfectada. Luego, corta en 2, 3, 4, 5... Pero cuidado, si quieres una planta que florezca de nuevo en el año, divide la cepa en 2 para evitar estrés. Si, por el contrario, quieres replantarla en varios maceteros, en el jardín, y hacerla disfrutar a tu vecina, la dividirás en tantos trozos como sea posible. En cuanto cortes y guardes un trozo de cepa con una raíz, un rizoma y un brote, podrás producir un número suficiente para replantarlo en todo el vecindario.
Una vez la cepa esté dividida en dos, aplícale ceniza de madera para favorecer la cicatrización y evitar que se pudra. Luego trasplántala de inmediato en el mismo maceta con un sustrato rico mezclado con algunas bolas de abono de liberación lenta. Riega abundantemente y guarda tu lirio africano en una habitación no calefaccionada y con luz. Prontamente brotarán nuevas hojas y, más adelante, en la temporada, aparecerán Bohordos floridos.
Si, por el contrario, has dividido mucho, trasplantad los fragmentos de cepa en un macetero o tiesto, corta las raíces a la mitad así como el follaje de las variedades persistentes a la mitad también. Riega y vigila escrupulosamente el riego diario en tiempo cálido. Tus "bebés" podrán replantarse pasadas 5 a 7 semanas.
¡Lo que no hay que hacer!
Si, como yo, has tenido la gran presencia de espíritu de plantar tu lirio africano en una preciosa maceta abombada... y bien, ni se te ocurra desplantarlo: es imposible. La envoltura de raíces formadas impide que la planta salga. ¿Qué hacer? ¿Romper esta magnífica maceta o sacrificar la planta? Eso parece más una carnicería que una división, pero la mejor opción es cortar la planta en pequeños trozos para extraerla de su maceta. ¿La lección a sacar? No plantes directamente en una maceta abombada, sino en una maceta hortícola recta, insertada dentro de una maceta abombada.
Los agapantos, (también llamados lirios africanos) en macetas requieren cuidados regulares y adaptados: riego, aplicación de abono y poda son gestos indispensables para disfrutar de su floración bella y duradera. Pero pasado unos años se quedan apretadas y empiezan a languidecer. Los síntomas son los siguientes: las flores se debilitan y los tallos florales son más […]
Un talud es por definición un terreno en pendiente sujeto a la rudeza de los elementos, donde lluvia y viento fragilizan y erosionan el suelo. Si el suelo permanece desnudo, el escurrimiento puede provocar grandes daños: inundaciones, desprendimientos y, a veces, incluso deslizamientos. Afortunadamente, algunas plantas cubresuelos crecen en estas condiciones difíciles y logran estabilizar rápidamente y de forma duradera los taludes y así limitar la erosión. ¡Descubre los 5 mejores arbustos cubresuelos indispensables para acondicionar un talud!
En un talud rocailleux - La lavanda (Lavandula angustifolia Hidcote)
Se la conoce sobre todo por sus virtudes medicinales y melíferas, pero la lavanda es una planta notable para estabilizar Y embellecer un talud. Resiste al viento, al sol y a la sequedad, y sus raíces penetran suelos pedregosos y calcáreos y los estabilizan de forma duradera. Es la planta perfecta para colocar en un talud rocoso, muy empinado expuesto al sol.
Plántala en la parte alta de la pendiente, que corresponde a la parte más seca. Cuenta al menos 3 pies por m² para una cobertura densa y rápida. Si la lavanda perdura, necesita una poda anual para mantener un porte compacto y macizo; no olvides podarla un tercio con la tijera una vez que las flores se marchiten.

Lavanda 'Hidcote Blue'
En un talud sin mantenimiento - Hiperico rastrero (Hypericum calycinum)
Le millepertuis es un buen fijador de suelo que soporta todas las condiciones del suelo, pero requiere una relativa frescura para crecer y extenderse rápidamente. Nos gusta o no sus grandes flores amarillas de oro que florecen durante todo el verano, pero hay que reconocerle algo: es uno de los pocos arbustos cubresuelos que se extiende rápida y fácilmente.
Plántalo de preferencia en la parte baja de una pendiente al sol o a media sombra. Cuenta entre 3 a 5 pies por m² (3 pies para macetas de 3L y 5 pies para macetas) para una cobertura rápida. A partir del año siguiente, que sigue a su plantación, su cepa formará un tejido de raíces estoloníferas y la planta se extenderá rápidamente. Por lo tanto, no es necesario plantar sobre lona; el hiperico cubre y ahoga todo lo que se encuentra a su paso.
En un talud a la sombra - Madreselva arbustiva (Lonicera pileata)
Chèvrefeuilles arbustifs (Lonicera pileata et L. nitida) son arbustos rastreros que poseen un sistema radicular muy eficaz para consolidar taludes a la sombra y a media sombra. Lonicera pileata tiene la ventaja de crecer rápido y de forma lateral, de modo que abraza el suelo y se ramifica de lejos. Resiste al frío y a la sequedad, siempre que se plante a media sombra.
Plántalo de abajo hacia arriba de un talud sombrado. Cuenta entre 1 a 3 pies por m², incluso 4 pies por m² si están en macetas para una cobertura muy rápida. Con la edad sus ramas tenderán a subir; asegúrate de podarlo a ras con la cortadora de setos cada año.
En un talud pesado y húmedo - Cornus stolonifera Flaviramea
En suelos pesados y pegajosos como el barro recién excavado de una casa en construcción, los cornus decorativos de madera (Cornus stolonifera, C. sericea o C. alba) se muestran particularmente a gusto. Crecen en todo tipo de suelos encharcados y no temen los suelos arcillosos, a diferencia de muchos arbustos cubresuelos.
Plántalo en la parte baja de un talud semi-sombreado o soleado. Cuenta 1 a 3 pies por m² como máximo para una cobertura rápida. Pasados 3 años de plantación, córtalo muy a ras al final del invierno, a 30 cm del suelo, para obtener bonitas ramas que se volverán amarillas el invierno siguiente y para evitar que crezca. Con la edad, el Cornus stolonifera toma una forma arbustiva y pierde su carácter cubresuelo que lo caracteriza cuando es joven.
En un talud muy empinado - Rosal tapizante Emera
Se los cree frágiles y delicados, pero los rosales poseen raíces potentes que descienden profundamente en la tierra y estabilizan los suelos a la perfección. Los rosales cubresuelos son favoritos, y en particular el rosal Emera, para cubrir rápidamente un terreno muy empinado. Este rosal, rápido, sólido y muy florífero, puede cubrir 1 m² desde el primer año de plantación.
Plántalo de abajo hacia arriba de un talud y cuenta 1 a 2 pies por m² de media. Durante el primer año de plantación, vigila el riego y especialmente en verano. Si crece rápido, el rosal Emera necesita agua durante el primer año, sobre todo en verano, para que su sistema radicular se instale. La instalación de una lona biodegradable, de preferencia, es indispensable en taludes muy empinados y permitirá que el rosal se instale más rápidamente.
Un talud es por definición un terreno en pendiente sujeto a la rudeza de los elementos, donde lluvia y viento fragilizan y erosionan el suelo. Si el suelo permanece desnudo, el escurrimiento puede provocar grandes daños: inundaciones, desprendimientos y, a veces, incluso deslizamientos. Afortunadamente, algunas plantas cubresuelos crecen en estas condiciones difíciles y logran estabilizar […]
Buscamos siempre la planta tapizante que florece todo el verano, aquella cuya floración se extiende durante varios meses, la planta vivácea que nunca deja de florecer, aquella que cubre y delimita un sendero durante todo el verano. Aquella que brilla a mil luces en un talud soleado o simplemente aquella que se viste de flores todo el verano en macetas en la terraza y que florece sin interrupciones hasta finales de otoño. Aquí están, por tanto, las 5 mejores plantas tapizantes de floración prolongada que debes tener en tu jardín.
1) Delosperma 'Wow Hot Pink'
Se trata, en realidad, de una planta suculenta similar a las que se pueden admirar al recorrer la costa atlántica, creciendo en dunas o a los pies de acantilados. Pero la comparación termina ahí, porque Delosperma 'Hot Pink' proviene de una obtención japonesa bautizada "Wheels of Wonder" y se ha seleccionado por su resistencia al frío y, por supuesto, por su larga floración. ¿Tus vivaces mueren de sed en verano? ¡Planta Delosperma! ¿Tus vivaces se marchitan en verano por la sequía? ¡Planta Delosperma! Esta planta suculenta cubresuelos tiene el mérito de crecer Y florecer durante todo el verano. Florece desde junio en las regiones cálidas y prolonga su floración hasta finales de septiembre. Y no le importa si llueve o no para producir flores; su floración es ininterrumpida durante 4 meses. Si como yo tienes una terraza soleada y no te gusta regar a diario, planta Delosperma. Si tienes un talud soleado, pedregoso y seco, Delosperma te abrirá los brazos.

Delosperma Wheels of Wonder Hot Pink
2) Alquemila mollis
Es EL gran clásico de los jardines frescos, la planta vivácea imprescindible e infatigable que bordea los mejores bordes mixtos con sus hojas redondas y plisadas que retienen el rocío en gotas al amanecer. Es esta misma planta la que florece en una bruma verde anis que se armoniza con gracia a las preciosas flores de los Corazón de María en primavera o de las campánulas punteadas en verano. Su floración es larga y sus flores se suceden a caballo entre la primavera y el verano. Comienzan en mayo y duran hasta septiembre-octubre. Solo se verá ralentizada por el calor estival, pero no te preocupes, un corte a ras de las flores en verano le da un impulso y induce un rebrote de flores en septiembre.

La Alquemila mollis en borde de un mixed-border clásico con geranios vivaces, lychnis y peonías al fondo y Crambe cordifolia y rosales al fondo del macizo (foto: Biosphoto / NouN)
3- Menta de gato 'Walker's Low'
Para ser francos, fue difícil separar Nepeta 'Walker's Low' de Nepeta faassenii 'Six Hill Giant' y de Nepeta faassenii 'Purrsian Blue', ya que los tres florecen durante mucho tiempo. Pero 'Walker's Low' gana por un cabello porque florece sin interrupción de mayo a octubre y no necesita ser podada con tijeras como la 'Six Hill Giant'. ¿Es útil recordar que es fácil de cultivar y que crece al sol en todo tipo de suelos, desde ricos hasta pobres? La única cosa que podría reprocharse es su follaje aromático. No por oler mal, al contrario, sino porque tiene la molesta tendencia a atraer a los gatos del vecindario que se revuelcan en las matas y arruinan las flores.

Nepeta racemosa 'Walker's Low' en bordura de un massif en duo con de la Anthemis 'Sauce Hollandaise' (foto: GAP/ Elke Borkowski)
4) Persicaria 'Needham's Form'
Atención, podría ocurrirte que te hagas fan de esta planta tapizante que no debe confundirse con Persicaria affinis Darjeeling Red, igual de tapizante y florífera. Por eso no voy a decirte que cubre tanto el suelo que las malas hierbas se atreven a acercarse; tampoco diré que sus orígenes himalayos le confieren una resistencia al frío excepcional. Mucho menos diré que florece 6 meses al año y que no es raro (incluso en el norte, cuando no hiela demasiado) ver flores hasta diciembre. Me abstendré de decirte además que, cuando se planta en suelo húmedo en un lugar luminoso, se viste de innumerables pequeñas perlas rosadas que hacen maravillas con helechos, hostas, praderas o Hakonechloa. No diré nada de todo eso.

Persicaria Needham's Form, aquí se cultiva demasiado a la sombra y su floración se resiente. Plantándola más a la luz florece casi el doble
5) Geranio vivaz Rozanne
No es una sorpresa, el Geranio vivaz Rozanne es, de lejos, la mejor planta tapizante de floración prolongada de todos los tiempos. Sí, resiste a terrenos secos, sí crece a pleno sol y también a media sombra, y sí, además, es rústico y se contenta con poco. ¿Cuánto tiempo florece esta maravilla? ¡Más o menos 6 meses! Más o menos, porque en algunas regiones la floración puede empezar en junio y prolongarse hasta diciembre. En las regiones "normales" florecerá de julio a noviembre, y no necesitas cortar las flores para mejorar su floración, es auto-limpiante.

Buscamos siempre la planta tapizante que florece todo el verano, aquella cuya floración se extiende durante varios meses, la planta vivácea que nunca deja de florecer, aquella que cubre y delimita un sendero durante todo el verano. Aquella que brilla a mil luces en un talud soleado o simplemente aquella que se viste de flores […]
Los cubresuelos persistentes son una ayuda valiosa para el jardín. Si ayudan a combatir las malas hierbas, reducen la deshidratación de los suelos y combaten la erosión. Más allá de estas cualidades funcionales demostradas, estas plantas cubren un amplio espectro de uso en el jardín. Y como lo funcional no tiene por qué ir unido a lo feo, aquí están los 10 mejores cubresuelos persistentes que hay que tener en tu jardín.
1 - Para la sombra: Pachysandra terminalis
Entonces sí, podría haber mencionado también la hiedra, los epimédiums, Chrysospleniums, Ophiopogons... Pero si hay que mencionar sólo uno para la sombra, Pachysandra terminalis se presenta como un excelente candidato. Si crece muy, muy lento los primeros años y es solo para establecer su sistema radicular y desarrollarse a una velocidad asombrosa en los años siguientes. No corre, galopa. Su follaje lustroso, impecable todo el año y sus flores blancas hacen de ella una excelente vivácea de sotobosque fresco, ¡que se diga!

Pachysandra en floración en primavera / Pachysandra terminalis creciendo en la linde de un árbol (fuente: Pinterest)
2 - Para suelos arcillosos: Ajuga reptans Catlin's Giant
La Ajuga reptans (o "bugle rampante") forma parte de estas vivaces que soportan inviernos siberianos y crecen a pesar de todo con los pies en la arcilla, lo que demuestra lo resistente que es. Su único defecto es gustar de la humedad. Suelos pesados, sí, pero fríos, e incluso húmedos. Cuando tiene lo que desea, sus tallos forman estolones, a la manera de una fresa, y se colonizan rápidamente.

Ajuga reptans Catlin's Giant dotada de su hermoso follaje bronce y de sus espigas azules.
3 - Para rincones áridos: Stachys byzantina
¿Siempre has querido acercarte a un oso y acariciar sus orejas sin poder hacerlo? Cierra los ojos y acaricia el follaje peludo de Stachys byzantina. Sentirás como si rozaras las orejas de un oso... o de un conejo, depende. Detrás de este follaje de suavidad indiscutible se esconde una vivaz tenaz que crece sin inmutarse bajo un sol abrasador y se extiende gracias a tallos rastreros que se enraizan. Úsalo como borde o en roca junto a Armeria, euphorbias, lavandas o claveles.

Stachys byzantina en flor, en mezcla con hinojo morado, euphorbia y romero - fuente : Pinterest
4 - Para su velocidad de crecimiento: La petite pervenche (Vinca minor Atropurpurea)
No hablo de Vinca major, la gran vinca de follaje insípido y crecimiento desordenado, sino de su hermana menor Vinca minor Atropurpurea, más sensata. Con hojas más finas, ella produce un sinfín de pequeñas flores cuyo centro a menudo más pálido le da un aire de flores bicolor. Tan exuberante como su hermana mayor, viste con mucho estilo y moderación los bordes semi-oscuros. Sus tallos se alargan y se enraízan, de lejos en lejos, de modo que una sola planta se extiende y cubre varios metros cuadrados en solo 2-3 años.

Vinca minor atropurpurea (Fuente : Pinterest)
5 - Para suelos calcáreos: el Tomillo serpol
No, el Tomillo no es sólo una aromática que se limita a los bordes del huerto. Es también y ante todo una excelente planta cubresuelo para suelos calcáreos y desecantes. Se utiliza en bordes de una avenida de grava o en taludes rocosos. No todos son persistentes; opte por el Tomillo serpol o, más original con su magnífico follaje semi-persistente, el Tomillo pseudolanuginosus.

1) Los tomillos en flor a principios del verano / 2) Tomillo bordeando una avenida de grava junto a Stachys byzantina (fuente : Pinterest) - 3) Tomillo pseudolanuginosus - 4) Tapiz de tomillos en talud calcáreo (fuente : Pinterest)
6 - Para floración precoz: El Brezo (Erica x darleyensis)
La ventaja con los brezos es que crecen en regiones difíciles, en brezales áridos ventosos, en acantilados calcáreos o en linde de sotobosque, por lo que es imposible decir “ah no, el brezo no crece aquí”. Por tanto, se puede plantar prácticamente en cualquier parte del jardín y crecerá con más o menos rapidez. Pero su principal ventaja reside en su floración invernal precoz y ni el frío ni un poco de nieve la detendrán de florecer.

Erica darleyensis Red October en flor, cubierta de nieve - Erica darleyensis formando una alfombra impenetrable, ¡no plantarla sobre lona! (Fuente Pinterest)
7 - Para su perfume: Sarcococca hookeriana humilis
Al primer vistazo no es el tamaño de las flores lo que impresiona del Sarcococca, ya que son insignificantes, sino su fragancia suave con notas florales y cítricas que dura buena parte del invierno. Luego, es su bonito follaje lustroso y su aptitud para crecer a la sombra, incluso bajo los árboles, lo que agrada. Finalmente, este pequeño arbusto cubresuelo se cuela en el borde de un sendero sombreado y se estolona hasta formar bonitas colonias con el tiempo.

Sarcococca hookeriana humilis, en flores. ¿Cómo es posible que unas flores tan pequeñas exhalen un perfume tan intenso, misterio! / Sarcococca hookeriana var. humilis en linde de sotobosque (Fuente Pinterest)
8 - Para su abundante floración: Phlox subulata
Cuando se piensa en cubresuelos floríferos, no se piensa necesariamente en Phlox. Y cuando se piensa en Phlox, se piensa sobre todo en Phlox paniculata, conocido por sus hermosas panículas coloridas en verano. Sin embargo, Phlox subulata merece ser más conocido y plantado, porque su floración es simplemente asombrosa. Este diminuto cubresuelo se transforma en una masa color desde principios de la primavera. Se cubre literalmente de flores, a tal punto que, cuando está expuesto a la luz plena, en un suelo drenado y rico, el follaje queda cubierto por las flores durante unas tres semanas.

1 y 4) Phlox subulata Emerald Cushion - 2) Phlox subulata Candy Stripe - 3) A los japoneses les gustan desde hace mucho los Phlox subulata y los plantan en masa en laderas. Nos guste o no, ¡pero tras un invierno gris se animan! (Fuente Pinterest)
9 - Para una fructificación decorativa en invierno: Cotoneaster Coral Beauty
No es que yo sea un gran fan de los cotoneasters, pero hay que reconocerles al menos una cosa: son los reyes de la fructificación. Cuando en invierno la intensidad lumínica disminuye y las pequeñas bayas rojo-anaranjadas ganan colores intensos, el invierno parece menos triste. Además, las aves se deleitan con sus bayas providenciales en invierno, ¡piénsenlo!

Cotoneaster suecicus Coral Beauty en frutos en otoño
10 - Para todas las razones: Geranium macrorrhizum Spessart
Casi imposible terminar un top 10 de los mejores cubresuelos persistentes sin mencionar Geranium macrorrhizum Spessart. Es el cubresuelo definitivo que crece en todas partes, al sol como a la sombra, en suelos arcillosos como arcillo-calcáreos. Es uno de los pocos que prosperan en sombra seca, en taludes, bordes de caminos, al pie de árboles o rosales. Extiende sus rizomas por el suelo y aplana todo a su paso, incluso la hiedra, qué decir de su robustez. Crece lentamente pero con seguridad, lleva un follaje con aroma discutible, pero florece mucho y durante mucho tiempo en primavera. Y cuando llega el frío, su follaje se tiñe de cobre y rojo, se atrofia pero no desaparece y deja entrever su denso rizoma. Es el mejor y es mi favorito (¡en total objetividad!).

Geranium macrorrhizum 'Spessart' en mi talud durante la primavera.
Y tú, ¿cuál es tu cubresuelo persistente favorito? ¡Dinos por qué!
Los cubresuelos persistentes son una ayuda valiosa para el jardín. Si ayudan a combatir las malas hierbas, reducen la deshidratación de los suelos y combaten la erosión. Más allá de estas cualidades funcionales demostradas, estas plantas cubren un amplio espectro de uso en el jardín. Y como lo funcional no tiene por qué ir unido […]
Que quede claro: no soy un entusiasta de los anglicismos, pero hay que reconocer que la mezcla de lenguas también puede tener su gracia. De hecho, hablar de "seedheads" [pronúnciese siiid-h-eidz] suena bastante más elegante y poético que hablar de "infrutescencias" o —¡peor aún!— de "tallos secos" en las vivaces y las gramíneas, ¿no te parece? Por eso, abogo personalmente por introducir esta bonita palabra en el vocabulario de los jardineros franceses.


Un macizo de vivaces y gramíneas en invierno, atractivo por los tallos secos dejados en pie y cubiertos de nieve recién caída.
Popularizados por la moda de los jardines llamados "de pradera" y por las creaciones del paisajista Piet Oudolf, los "seedheads" designan las fructificaciones y las estructuras invernales de las vivaces y de algunos arbustos que, asociadas con acierto, componen cuadros naturalistas en tonos sepia, realzados por la luz rasante, la bruma o la escarcha en otoño e invierno: cada día crea un efecto distinto del anterior, imprevisible, y eso también es parte de la belleza del jardín en esta temporada. Ayer Ingrid y Michael me decían que sus rosas de Navidad ya estaban en flor en su casa... En la mía, bastante al norte, aún no es el caso: no importa, no me canso de admirar los detalles sutiles de los "seedheads" que preservé al hacer la limpieza de otoño en el jardín.


Un magnífico ejemplar de Phlomis tuberosa, perfectamente marchito, parece literalmente iluminarse gracias al sol de última hora de la tarde en otoño.
Inspirado por los libros de Piet Oudolf y Noel Kingsbury como "El jardín de vivaces y gramíneas" (ediciones Bordas, agotado), luego "Jardines de futuro" (ediciones del Rouergue) y "Jardines de otoño e invierno" (título original: "Seedheads", por Noel Kingsbury con fotografías de Jo Whitworth, ediciones del Rouergue), me lancé a numerosos ensayos en mi jardín, a las puertas de Flandes marítima, a menos de 20 km de la costa del mar del Norte, con resultados dispares... La lluvia y, sobre todo, el viento ponen a dura prueba la estabilidad de los tallos ya sin vida, mientras que mi suelo, menos arenoso y más fértil que el de los jardines holandeses, también los hace menos resistentes. Con el tiempo, solo un puñado de variedades de vivaces logra mantener su efecto decorativo en mi jardín durante todo el invierno, y es sobre todo en noviembre y diciembre cuando la belleza de los "seedheads" alcanza su apogeo. He aquí una galería de retratos.


Me gustan especialmente los seedheads de Aster macrophyllus 'Twilight', cambiantes: los pequeños pompones leonados se desintegran al volar las semillas y dejan paso a receptáculos florales con reflejos plateados. Con sus 60 cm de altura, resiste bien el viento.


Uno de los campeones absolutos: ¡Phlomis! Este es el auténtico Phlomis samia, con Inflorescencias ramificadas, más finas que las de Phlomis russeliana, pero con el mismo grafismo generado por su floración en verticilios regularmente espaciados en el tallo. Los seedheads de Phlomis figuran entre los más gráficos y los más sólidos que existen.


No solemos tenerlo en cuenta, pero los frutos de los lirios de Siberia, de un pardo oscuro, son bastante bonitos y muy duraderos. Es un extra que compensa lo fugaz de su floración en junio.


Uno de mis últimos descubrimientos: las inflorescencias secas del acónito otoñal parecen sólidas y duraderas, otra ventaja que tienen frente a los delphiniums.


No todo son "frutos secos" para decorar el jardín de otoño: también hay algunas frutas carnosas como los escaramujos redondeados de Rosa glauca, o la multitud de frutos de los manzanos ornamentales.


Los frutos de la Flecha de cupido (Catananche caerulea), en glomérulos plateados, conviven en verano con su floración azul metálico en un conjunto original y armonioso. Una vez pasada la floración, prolongan el interés de la planta unas semanas antes de dispersarse al viento hacia diciembre.


Los sedums grandes como 'Matrona' son infalibles. Su porte es impecable todo el año y sus inflorescencias atrapan especialmente bien la escarcha en invierno.


Por supuesto, ¿cómo no hablar de las eulalias, aquí la variedad 'Malepartus'? Sus plumas con reflejos de diamante se mantienen bonitas hasta que me veo obligado a podarlas severamente hacia enero para dejar paso a la nueva vegetación.


Las Flores marchitas de una gran pimpinela asiática, Sanguisorba hakusanensis, evocan orugas que salieran a conquistar el aire. Por muy bonitos que sean, estos seedheads duran poco y permanecen, como mucho, mes y medio en la planta, tras lo cual la podo severamente.


Las inflorescencias secas de las hortensias son todo un clásico del género: no pierden nada de su redondez ni de su opulencia una vez marchitas, y se habrán vestido de ricos matices de verde antes de tornarse marrones. Aquí, Hydrangea arborescens 'Annabelle', fotografiada en el arboreto de Kalmthout, en Bélgica.


La dedalera amarilla, Digitalis lutea, florece en espigas amarillo pálido en julio. Es una auténtica vivácea que vive de 5 a 10 años, fácil de combinar y que se da bien en casi cualquier sitio salvo en suelos ácidos. Regalo de hace tiempo de una amiga jardinera, se convirtió muy pronto en una de mis plantas fetiche del jardín, en particular por la calidad de sus "seedheads".


Las espigas de Digitalis lutea son, con diferencia, las más resistentes de todas. Se mantienen bien erguidas desde agosto hasta marzo. Las distribuyo por todas partes para dar cuerpo y dinamismo a los macizos en invierno.


La "hierba de los diamantes", Calamagrostis brachytricha, es una excelente gramínea de otoño e invierno, de buen porte, que capta especialmente bien la luz.
Que quede claro: no soy un entusiasta de los anglicismos, pero hay que reconocer que la mezcla de lenguas también puede tener su gracia. De hecho, hablar de «seedheads» [pronúnciese siiid-h-eidz] suena bastante más elegante y poético que hablar de «infrutescencias» o —¡peor aún!— de «tallos secos» en las vivaces y las gramíneas, ¿no te […]
Tu Gunnera manicata ha exhibido hojas inmensas e imponentes todo el verano? ¡Pues es el momento de protegerlo si aún no lo has hecho! Te contamos por qué, cuándo y cómo.
Se pavonea todo el verano con un follaje musculoso... pero al menor soplo de viento tiembla y coge gripe. Sí, Gunnera de Brasil es un ser frágil que merece atención en invierno, de lo contrario no podrás disfrutar del espectáculo de sus grandes hojas exuberantes al año siguiente. Por eso es ahora, antes de las fuertes heladas de enero, cuando protegemos a la bestia del frío.
Paso 1: Cortamos las hojas
Corta primero todos los tallos de las hojas (los peciolos) al ras de la yema para dejar al descubierto la yema central de la planta. Usa un machete o, en su defecto, unas tijeras de podar para cortar los peciolos. ¡No olvides usar guantes, los peciolos son espinosos!
Paso 2: Protegemos y mimamos la yema
¿Qué hacer con las hojas muertas que se acumulan en el jardín? ¡Una protección térmica para Gunnera, por supuesto! Coloca una capa gruesa de hojas muertas al pie y encima de la yema. No dudes en cubrir la yema con al menos 30 cm de hojas muertas. Puede parecer espeso, pero hay que tener en cuenta que se apisonarán durante el invierno. Y es esta gran yema la que asegura la perennidad de la planta. Si se daña por las heladas, la planta morirá o rebrotará con mucha dificultad (y morirá la temporada siguiente). Así que no escatimes en el grosor de las hojas muertas. Si no tienes hojas muertas, paja, paja de lino o virutas de madera servirán.
Paso 3: Cubrimos y dejamos reposar todo el invierno
Las hojas de la planta que has podado al ras sirven de protección contra la humedad. Recórtalas separando la lámina foliar del peciolo. Coloca las láminas foliares boca abajo sobre la protección, protegerán de la lluvia y limitarán la degradación de las hojas muertas. Luego, finalmente, coloca los peciolos bien pesados sobre todo para sujetar y estabilizar contra las tormentas del invierno.
Paso 4: ¡No tocamos nada más!
Parece una tontería, pero es cuando llega el final del invierno que se tiene la tentación de retirar todas esas hojas muertas para hacer "respirar" a la planta. Incluso vemos nuevos retoños salir, ¿por qué no liberarlos de esa ganga de hojas viejas y feas?
Retirar la protección cuando la planta reinicia es la mejor manera de dañar, o incluso anular, estos trabajos de protección realizados antes del invierno. El calor generado por la degradación de las hojas muertas + los días que se alargan = una estimulación temprana que impulsa a la planta a producir sus nuevas hojas incluso cuando persisten las heladas matinales. Las hojas jóvenes tiernas se desarrollan en un capullo cálido y se endurecen a medida que se alargan y alcanzan la superficie. Resultado: salen antes pero están aclimatadas y mejor preparadas contra las heladas tardías. Deja la protección en su lugar hasta mayo, las hojas muertas seguirán degradándose y aportarán todos los nutrientes necesarios que permitirán un crecimiento desmesurado del follaje de tu Gunnera.


Las hojas muertas descompuestas constituyen un excelente sustrato para dar un impulso al inicio de la vegetación.
Después de tanto discurso, te propongo un pequeño video para resumir los pasos clave de la protección de Gunnera:
Tu Gunnera manicata ha exhibido hojas inmensas e imponentes todo el verano? ¡Pues es el momento de protegerlo si aún no lo has hecho! Te contamos por qué, cuándo y cómo. Se pavonea todo el verano con un follaje musculoso… pero al menor soplo de viento tiembla y coge gripe. Sí, Gunnera de Brasil es […]
No nos engañemos. Crear un macizo de vivaces es bastante fácil. Conseguir que quede bien lo es un poco menos.
Además de la adaptación de las plantas al suelo y a la exposición, surge también la cuestión del color, ¡igual de espinosa! En esto, me abstengo con humildad: he perdido la cuenta de las veces que he movido plantas murmurando «¡demasiado violeta!», «¡demasiado rojo!», «¡demasiado amarillo!». Así que hoy os propongo más bien explorar las formas… con una selección de plantas perennes que, combinadas entre sí, crearán bonitos contrastes, imprescindibles para evitar la monotonía. De hecho, los juegos de armonía y contraste con las formas son los que construyen de verdad la composición y la estructura de un macizo. Los juegos de color no son más que «acabados», que vestirán el macizo en un segundo momento 😉
Formas verticales: ¡directas hacia el cielo!
A menudo muy gráficas, estas plantas, al aportar verticalidad, trazan un verdadero nexo entre el cielo y la tierra. Son perfectas para animar un macizo algo monótono. Las hay para todos los estilos y tamaños de jardín.
En suelo bien drenado, no dudéis en instalar el Eremurus o Cola de zorro: poco conocido, es una vivácea con tubérculos muy arquitectónica. En la familia de las verónicas, los Veronicastrum virginicum son bastante excepcionales; levantan con orgullo sus finas espigas, a modo de candelabro. Espectaculares, las Kniphofia aportan un toque exótico y no tienen rival para caldear un macizo. En un jardín más clásico, de estilo inglés, pensad en los Delphiniums o espuelas de caballero. A la sombra o a media sombra, las Cimicifuga causan un efecto magnífico. En el registro algo «alocado», también me encanta el Liatris spicata o Densa estrella ardiente, que además es muy melífero.






Pompones… más o menos redondos
Cuando pensamos en formas esféricas, los ajos decorativos son los primeros que vienen a la mente. Conocemos bien 'Globe Master' y 'Purple Sensation'. Es verdad que imponen. Pero hay muchos más: las dalias pompón, los cardos azules y, entre los más pequeños y algo menos redondos (para plantar en masa), el Allium sphaerocephalon o ajo decorativo o las adorables Knautias y Niéspola 'Chocolate tip'.






Estrellas: «Big star» o Vía Láctea
No hace falta ser muy perspicaz para adivinar que las plantas de la familia de las asteraceae están, genéticamente, programadas para brillar. Los ásteres son, en este sentido, mis favoritos. Tienen la ventaja de ser todos diferentes y pueden tanto lucir flores grandes (como el notable Aster pyrenaeus 'Lutetia') como desplegar un sinfín de pequeñas estrellas, a modo de Vía Láctea, como el encantador Aster 'Chloé'.
Pero, como su floración es algo tardía, se puede completar el macizo con otras especies como los Leucantemos o margaritas: sencillas pero naturales; las Rudbeckias, muy solares; o las equináceas, esas bellas americanas… A la sombra, la astrancia (que no es de la familia de las asteraceae, sino una apiácea) será perfecta, y en un estilo más refinado.






Las vaporosas: bruma ligera, nubes suaves o algodón de azúcar
Ya formen una ligera bruma, suaves plumas o generosas inflorescencias de «algodón de azúcar», las vivaces de porte vaporoso son muy valiosas. Se sitúan, según su tamaño, al fondo o en Bordes de césped, pero también como delicados cortinajes. Su flexibilidad y ligereza complementan bien las formas más compactas o más rígidas. Muy popular, la Verbena de la Patagonia forma parte de ellas, pero me parece innecesario presentarla… y hay otras que también merecen vuestra atención.
Entre las más ligeras, podemos citar las gipsófilas ('White Festival' es una maravilla), pero también los Thalictrum. Por su parte, las astilbes y las reinas de los prados destacan por sus inflorescencias como nubes, que recuerdan al algodón de azúcar cuando se visten de rosa… Aún poco presentes en los jardines, Sanguisorba hakusanensis y Sanguisorba obtusa tampoco carecen de encanto.






Las despeinadas, ¡fantasiosas a más no poder en el macizo!
¿Qué mejor, para captar las miradas, que un poco de fantasía? A las plantas de flores despeinadas les sobra. Nos gusta su porte algo extravagante pero siempre de buen gusto… siempre que se utilicen con moderación. Algunos ejemplos: las bergamotas silvestres, ciertas variedades de Allium y las formas muy hortícolas de la margarita.



Y vosotros, ¿cuáles son vuestras plantas favoritas para componer macizos bonitos, llenos de variedad y dinamismo?
Para ir más allá, descubre nuestra ficha de consejos: «Cómo crear un hermoso macizo de viváceas»
No nos engañemos. Crear un macizo de vivaces es bastante fácil. Conseguir que quede bien lo es un poco menos. Además de la adaptación de las plantas al suelo y a la exposición, surge también la cuestión del color, ¡igual de espinosa! En esto, me abstengo con humildad: he perdido la cuenta de las veces […]
Entre los follajes tornasolados y las fructificaciones decorativas, este otoño nos ha regalado colores excepcionales. Y los colores aún perduran, gracias a la última floración de la temporada, la de Isodon longituba, también llamado Rabdosia longituba. Si aún no la conoces, aquí tienes su presentación y algunos consejos para cultivarla con éxito...
Esta gran vivácea japonesa, originaria de la isla de Honshu, es la última vivácea del jardín en florecer. Esta bella exótica, poco común en nuestros jardines, pertenece a la familia de las salvias. Exótica por el aspecto de la mata que forma, cubriéndose literalmente con una nube de flores tubulares de un azul eléctrico intenso, poco habitual en otras vivaces, Isodon sigue siendo, no obstante, fácil de utilizar.
Si su porte exótico desentona con los demás vegetales del jardín, es una vivácea que podrás combinar con salvias o gramíneas en un jardín naturalista o bien en una maceta grande en una terraza. Fácil de cultivo, le gustan las situaciones luminosas y crece en cualquier buena suelo de jardín; es tan fácil como una salvia o una lobelia.
Requiere, eso sí, una situación cálida y protegida, no porque sea frágil, sino para que sus flores lleguen a término. Su Floración tardía se produce entre finales de octubre y principios de noviembre, cuando en muchas regiones las heladas ya empiezan a hacer acto de presencia. Y, como muchas vivaces herbáceas, sus yemas florales se dañan a partir de -2 a -3 °C.
Por tanto, el lugar de plantación deberá elegirse con la mayor atención; colócala idealmente al sur o al oeste, en un lugar resguardado del viento, entre otras plantas, para ofrecerle el mejor aislamiento térmico. Si, en cambio, vives en una región de clima suave, no se planteará el problema y podrás instalarla donde prefieras.
Tardía para florecer en otoño, también lo es para rebrotar en primavera. De hecho, a menudo es de las últimas en reactivarse... ¡no te preocupes! No obstante, como muchas vivaces tardías, sus hojas jóvenes salen justo cuando las babosas hacen estragos. Vigílala bien hacia el mes de abril y no dudes en esparcir algunos gránulos antilimacos alrededor del tocón de forma preventiva.
Entre los follajes tornasolados y las fructificaciones decorativas, este otoño nos ha regalado colores excepcionales. Y los colores aún perduran, gracias a la última floración de la temporada, la de Isodon longituba, también llamado Rabdosia longituba. Si aún no la conoces, aquí tienes su presentación y algunos consejos para cultivarla con éxito… Esta gran vivácea […]
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies y variedades; la oferta es tal que a menudo resulta difícil elegir. Descubre nuestra pequeña guía para elegirlos, combinarlos bien y tener éxito en su cultivo.
1) La elección: naturales o sofisticados, cuestión de gusto y estilo
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Para escenas naturalistas y silvestres: los Aster cordifolius y ericoides
Los Aster cordifolius y ericoides son LAS vivaces de pradera por excelencia: resisten el viento sin tumbarse, su follaje permanece indemne de oídio y su ramaje ligero pero robusto porta nubes de flores finas en pleno otoño. Forman un matorral de 80 cm a 1 m de altura al que tradicionalmente se asocian grandes gramíneas como Miscanthus o Pennisetum.

1) Aster cordifolius Blutenregen 2)Aster ericoides Herbstmyrte 3) Aster cordifolius Blue Heaven 4) Aster ericoides Blue Wonder 5) Aster cordifolius Ideal 6) Aster ericoides Lovely
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Para tus borduras mixtas: los Aster novi-belgii y novae-angliae
Los ásteres más exuberantes y coloridos son los de la familia de los novi-belgii y novae-angliae, que forman grandes matas llenas de color en pleno otoño. De media, su tamaño va de 70 cm a 1,20 m de altura, lo que los convierte en excelentes candidatos para los fondos de macizos, pero, por desgracia, los hace vulnerables al viento. No es raro verlos caerse como espigas tras una lluvia intensa. Puedes prevenirlo colocando en agosto ramillas ramificadas de al menos 50 cm de altura entre las matas. Luego, oculta por los ramos de flores, esta estructura discreta mantendrá las matas con más flexibilidad que los clásicos bambúes. También puedes pinzarlos en mayo para mantenerlos más compactos y ramificados.

de arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster novae angliae-Andenken an Paul Gerber - Aster novi-belgii Marie Ballard - Aster novae-angliae Violetta - Aster novi-belgii Weisses Wonder - Aster novae-angliae Alma Potschke - Aster novi-belgii Schone von Dietlikon - Aster novi-belgii Porzellan - Aster novi-belgi Karminkupel - Aster novi-belgii Fellowship
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Para tus bordillos bien ordenados: los Aster dumosus
Hay suficientes variedades de ásteres enanos como para no tener que buscar otras plantas con las que adornar los bordillos de otoño. Los mejores en cuanto a compacidad y nivel de floración son los Aster dumosus. No superan los 40 cm de altura (20 cm los más compactos) y su crecimiento es relativamente contenido. Plántalos en bordillos o al pie de arbustos y sepáralos en la plantación 20–25 cm.

De arriba abajo y de izquierda a derecha: Aster dumosus Tonga, Kristina, Rosenwichtel, Silberblaukissen y Starlight
2) Combinar los ásteres: reglas de buen vecindario
Los ásteres son vivaces fáciles de asociar, pero si algunos tienen fama de tomar al asalto los macizos y desplazar a sus compañeras menos vigorosas, otros, demasiado voluminosos, se desploman al menor golpe de viento.
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Los más vigorosos, juntos
Las variedades muy vigorosas (Aster novi-belgii, novae-angliae y ageratoides) pueden, en pocos años, ocupar varios metros cuadrados y ahogar todo lo que haya alrededor. Cultívalas en grandes manchas monocromas donde puedan autorregularse, o bien con pequeños arbustos coloridos, como los cornejos (Cornus alba 'Siberian Pearls', Cornus alba 'Sibirica'...) o los Physocarpus ('Lady in Red', 'Diable d'Or').

Aster novi-belgii en mezcla

Bonita combinación, toda suavidad, entre las pequeñas flores diáfanas de Aster Porzelain y las grandes flores dobles malvas de Aster Marie Ballard.
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Dúo con encanto con vivaces de porte silvestre
A los ásteres les encanta la proximidad de las anémonas del Japón, que introducen naturalmente sus raíces en los tocones y se mezclan con las grandes matas algo rígidas de los ásteres. Los Aster ericoides y cordifolius acompañan también a los sedums, cuya floración prolongarán. Se asocian con grandes vivaces estructurantes como las agastaches, las artemisas blancas, persicarias o los cimicifugas. Por último, un maridaje otoñal feliz con gramíneas: mezcla algunos Panicum, Miscanthus o Pennisetum con tus matas de ásteres para un efecto de pradera muy sofisticado.

Ásteres en mezcla con artemisas blancas y pennisetums - Dúo entre la agastache Blue Fortune y el Aster-novi-belgii Porcelaine
3) ¿Cómo tener éxito con los ásteres? Sol y un suelo ligero
Los grandes ásteres novi-belgii y novae-angliae se desarrollan al sol. Una buena Tierra de jardín es todo lo que necesitan para ser felices. No desprecian los suelos compactos y arcillosos siempre que la tierra se mantenga fresca en verano. Como emiten chupones incansablemente, acaban clareándose en el centro: es entonces necesario Dividir matas cada 3 años aproximadamente, en primavera o en otoño tras la floración.
Los demás ásteres prefieren un suelo ligero y fresco, pero nunca encharcado. Todos, en cambio, aman las situaciones abiertas y aireadas; evítales un macizo rodeado de árboles o muros: el riesgo de desarrollo de oídio será mayor; a los ásteres les gusta tener aire para florecer abundantemente y conservar un follaje sano. Ya lo ves, los ásteres son vivaces fáciles, muy resistentes y poco exigentes; son, como los phlox o las persicarias, vivaces imprescindibles de las que no se puede prescindir para hacer florecer un jardín a final de temporada.
Y tú, ¿cuáles son tus variedades preferidas, tus combinaciones más bonitas, tus trucos y consejos para mantener ásteres sanos toda la temporada?
Para saber más, descubre nuestro dossier completo dedicado a los ásteres
Las temperaturas refrescan, la luz se vuelve dorada y se vela con las primeras brumas de otoño; a lo lejos, en los macizos, irradian las flores estrelladas de los ásteres de otoño que se abren en grandes matas en los macizos dejados por las flores estivales. El género Aster cuenta con varios cientos de especies […]













































































