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¿Sueñas con un muro cubierto de plantas trepadoras con flores, o con una pérgola invadida por una vegetación exuberante? Es un proyecto precioso… pero las cosas pueden torcerse enseguida si no te organizas bien. Porque seamos sinceros: entre el jazmín que prefiere rastrarse que trepar, la clemátide que se marchita en pocos días y la glicinia convertida en un monstruo invasor, hay motivos para contar historias bonitas… Así que, si estás listo para equivocarte con estilo, para transformar tus sueños verdes en desastres vegetales memorables, ¡sigue la guía!

Y si, por casualidad, por el camino decides que plantar correctamente tus trepadoras no sería una idea tan mala, no te preocupes: ¡bastará con hacer exactamente lo contrario de todo lo que te vamos a decir aquí!

¡Vamos allá! Te espera la gloria del fracaso hortícola.

Elige al azar tu planta: la base del fracaso

Si quieres estar seguro de que tus trepadoras no saldrán bien, empieza por elegir tu planta solo por su aspecto o por la impresión del “me enamoré” que tuviste en el centro de jardinería. ¿Quién necesita preguntarse si esta magnífica buganvilla puede sobrevivir en tu jardín en Alsacia? ¡Desde luego que no tú!

¿Por qué fiarte del clima ideal para una planta? Instala una planta mediterránea en una región fría o una variedad alpina bajo el sol abrasador del Sur. Resultado garantizado: una planta deprimida (o incluso agonizante) y un jardinero frustrado.

Tampoco tengas en cuenta la orientación. Da igual si tu muro mira al norte y no ve nunca el sol. Pon ahí una planta a la que le encanta la luz, como un jazmín, y mira cómo se va apagando.

Te encanta esta preciosa clemátide, pero tu jardín no es más que una sucesión de piedras y arena. ¿O sueñas con una glicinia en un suelo calizo? No pasa nada: no tengas en cuenta la naturaleza del suelo de tu jardín y plántala igualmente. Una planta que no encuentra nutrientes, es perfecto para un fiasco rápido.

Ya lo habrás entendido: para tener éxito, hay que elegir plantas adaptadas a tu clima, a la exposición de tu jardín y a la calidad del suelo. Pero no estamos aquí para eso… ¿verdad?

flores de buganvilla
La buganvilla le encanta el calor de las regiones del Sur, donde los inviernos son suaves. En otras zonas, no soportan el frío invernal.

Planta en la estación equivocada: es mucho más divertido

Si quieres maximizar las posibilidades de equivocarte, olvida por completo el calendario. ¿Por qué esperar a la primavera o al otoño, esas estaciones en las que las condiciones son ideales? No: para equivocarte, mejor elige los extremos.

Plantar en pleno invierno, cuando el suelo está helado, es una excelente idea para que tus trepadoras se enfrenten directamente a una prueba de supervivencia.

¿Prefieres plantar en pleno verano? Perfecto. Elige un día de ola de calor. El suelo reseco y el aire abrasador ofrecerán una combinación ideal para estresar tu planta desde el primer minuto. No lo olvides: una trepadora trasplantada a 30 °C (o más) es como correr un maratón sin agua… salvo que nunca terminará la carrera.

Así que, para una plantación con éxito, recuerda simplemente que las estaciones suaves como el otoño y la primavera son tus aliadas.

hoja de clemátide helada
Una clemátide en invierno

Ignora el suelo: es un detalle insignificante

Para fallar al plantar tus trepadoras, no hay nada más simple: no te preocupes por el suelo. Al fin y al cabo, la tierra es tierra, ¿no? ¿Por qué perder el tiempo analizando su composición o comprobando su retención de agua?

Planta directamente en un suelo compactado, tan duro como una acera, y observa cómo tu trepadora lucha desesperadamente para hundir sus raíces. Y si tu terreno queda empapado después de cada lluvia, mejor todavía: a las raíces les encantará ese “baño” permanente… que acabará ahogándolas.

Si tienes un suelo arenoso, déjalo tal cual. ¿Se van los nutrientes con la mínima gota de agua? Pues mala suerte para tu planta: si quería comer, que hubiera sido más resistente.

En resumen, no hagas ningún esfuerzo por mejorar tu suelo. Ignora por completo la importancia de un buen drenaje o el aporte de compost.

Y si de verdad quieres que crezca… la clave del éxito es un suelo bien preparado, ni demasiado pesado ni demasiado drenante, con un aporte de compost o estiércol para enriquecerlo. Para eso, puedes leer nuestro artículo: Cómo mejorar la retención de agua de un suelo

suelo compactado
Un ejemplo de suelo arcilloso.

Olvida el tutorado: deja crecer en modo “freestyle” total

Para una trepadora, no hay nada más eficaz que eliminar por completo el soporte. ¿Por qué molestarse en instalar una estructura de celosía, una pérgola o alambres tensados? Deja que tu planta se encargue sola. Después de todo, se supone que debe trepar, ¿no? Encontrará la manera… o no.

Si quieres añadir un toque de caos, instala un soporte totalmente inadecuado. ¿La hiedra tiene zarcillos con los que se agarra a fachadas y muros? ¡Pues dale una red! La clemátide tiene zarcillos? ¿Una superficie plana sin nada para enroscarse le vale? ¡Claro! ¿Y por qué no una cuerda demasiado fina o un tutor mal puesto? Con el primer golpe de viento, todo se vendrá abajo y tu planta acabará en el suelo, desanimada.

Aún mejor: déjala rastrera. Sin una estructura donde agarrarse, tu hiedra o tu madreselva decidirá extenderse suavemente sobre el suelo. Ya no es una planta trepadora: es una planta rastrera, pero al menos habrás innovado.

Para los perfeccionistas del fracaso, coloca el soporte demasiado lejos de la planta. Los tallos buscarán desesperadamente dónde agarrarse, sin alcanzar nunca su objetivo. ¡Una lección preciosa de frustración vegetal!

Obviamente, para tener éxito, basta con instalar un soporte sólido y adecuado desde el principio. Incluso podrías leer este artículo lleno de consejos: Tutores y soportes para plantas: todo lo que necesitas saber para elegirlos bien. Pero ¿dónde estaría la diversión si no hubiera un poco de caos?

flores de clemátide
Sin soporte, ¿la clemátide florece igual?

Riega (o no) como un pro… del sabotaje

Si sueñas con una trepadora que se marchite rápidamente, el riego es tu mejor arma. Tienes dos opciones: hacerlo demasiado o no hacerlo nada.

Para quienes aman los excesos, riega abundantemente, todos los días, incluso cuando llueva. Asegúrate de que el suelo esté siempre empapado. Las raíces, privadas de oxígeno, se ahogarán lentamente, pero con seguridad. Verás cómo tu planta se pone amarilla, se desploma y, finalmente, se rinde.

Por el contrario, si prefieres el “modo secano”, deja que la planta se las arregle. Déjala en paz durante los periodos de calor, aunque muestre signos evidentes de sed. Una trepadora que se seca es una trepadora que ya no trepa.

Por último, para un resultado aún más caótico, riega de manera completamente aleatoria. Una semana de diluvio seguida de diez días de sequía… lo que basta para desestabilizar tu planta y garantizar su desgracia.

El secreto de una planta sana: regar lo justo, cuando toca, teniendo en cuenta el tiempo y las necesidades específicas de tu trepadora. Pero… ¿dónde estaría el drama si todo saliera bien?

Planta sin tener en cuenta el espacio: viva la improvisación

Para garantizar el fracaso total, planta tu trepadora donde quieras, sin preguntarte qué será en unos meses o años. Al fin y al cabo, ¿para qué planear cuando puedes improvisar?

¿Sueñas con una glicinia? Perfecto: instálala al pie de una celosía frágil o justo al lado de tu bajante. Te sorprenderá ver cómo esa fuerza de la naturaleza acaba doblando, rompiendo e incluso arrancando todo lo que se encuentre a su paso. Si empieza a invadir tus ventanas, tu tejado o incluso la casa del vecino, ¡es que has conseguido no anticiparte!

Aún mejor: planta tu glicinia o un buganvillero justo al lado de tu red de canalizaciones. Las raíces jóvenes se meterán en el más mínimo hueco o se enredarán alrededor de las tuberías. Al cabo de unos años, tu fontanería podría darte algunas sorpresas: infiltraciones, tuberías obstruidas y, por qué no, una pequeña inundación para rematar. Total, ¿quién habría pensado que una planta podía divertirse tanto con tus infraestructuras?

Y ya puestos, ¿por qué pensar en el espacio disponible? Instala varias trepadoras juntas en la misma maceta o al pie del mismo soporte: es ideal para crear atascos vegetales. Con un poco de suerte, sus trepadoras se ahogarán entre sí.

No pienses nunca en el mantenimiento futuro. ¿Para qué podar o controlar el crecimiento? Deja que tu planta se convierta en una maraña salvaje, imposible de desenredar. Una jungla desordenada, donde la humedad ambiental quedará atrapada y eso favorecerá la aparición de hongos y otras podredumbres. ¿No es mucho más espectacular?

Para tener éxito, basta con elegir bien la ubicación, contar con suficiente espacio y prever un soporte sólido adaptado al tamaño adulto de la planta. Y no descuidar la poda.

glicinia en balcón
Sin hacer mucho ruido, esta glicinia puede llegar a deformar la barandilla del balcón… ¡sin contar su peso!

Ignora por completo las enfermedades y las plagas

Para una trepadora en pésimo estado, adopta la estrategia del “dejar hacer”. ¿Quién necesita vigilar la planta para detectar los primeros signos de enfermedades o la llegada de plagas? ¡Desde luego que no tú!

Si se instalan pulgones y convierten tus brotes jóvenes en un bufé a voluntad, déjalos tranquilos. Quizá acaben yéndose por sí solos… o no.

¿El oídio cubre tus hojas con un bonito velo blanco? Trátalo como una decoración natural. En cuanto a las babosas y los caracoles que se comen tus tallos jóvenes, ¿por qué espantarlos? Total, tienen que comer, ¿no?

Para rematar, no podar nunca las partes enfermas o dañadas. Deja que esas infecciones se propaguen tranquilamente: pronto tu planta se convertirá en una obra maestra de desolación. Y, sobre todo, no desinfectes tu tijera entre dos podas: ¡nada mejor para transmitir enfermedades de una planta a otra!

Si de verdad quieres perfeccionar este método, evita aportar cualquier cosa a la planta para ayudarla a defenderse: ningún tratamiento natural (purines o decocciones), nada de jabón negro y, sobre todo, no uses acolchado para alejar las plagas o proteger el suelo de las variaciones de temperatura. Una trepadora a la deriva es una trepadora destinada al fracaso.

Obviamente, para tener éxito, bastaría con vigilar regularmente tu planta, tratar los problemas pequeños de forma rápida y mantener un entorno saludable. Pero eso es para jardineros prudentes… no para ti, ¿verdad?

pulgones en rosal
Si se les deja hacer, los pulgones pueden volverse muy invasivos.

¿Sueñas con un muro cubierto de plantas trepadoras con flores, o con una pérgola invadida por una vegetación exuberante? Es un proyecto precioso… pero las cosas pueden torcerse enseguida si no te organizas bien. Porque seamos sinceros: entre el jazmín que prefiere rastrarse que trepar, la clemátide que se marchita en pocos días y la […]

La hiedra es una planta valiosa tanto en el jardín como en maceta en el balcón o la terraza. ¡Decorativa y sin complicaciones, se adapta a todas partes, viste con elegancia muros, vallas, cabañas y cubre suelos difíciles, como el pie de los árboles donde no crece nada! Aquí tienes excelentes razones para invitar a la hiedra a tu jardín!

1. Las hiedras son decorativas todo el año

Gracias a su follaje persistente y decorativo, las hiedras aportan una gran presencia durante todo el año, incluso en invierno. Hay una amplia gama de variedades con dibujos o colores: algunas son especialmente luminosas, como las abigarradas con crema, blanco o amarillo.

2. Son plantas sin preocupaciones

Campeonas de las condiciones difíciles, las hiedras son plantas fáciles y no requieren exigencias especiales. Se contentan con poco y se adaptan a todo. Una vez establecidas, crecen de forma más o menos rápida según la variedad. Y, por último, el frío y la sequía no les asustan.

3. Hay una variedad para cada rincón del jardín

Las hiedras son especialmente útiles para recubrir un muro, una valla, una cabaña de jardín o para tapizar un talud. Las variedades de hojas verdes pueden conquistar un rincón a la sombra, mientras que las abigarradas necesitan un poco de luz para lucir bien su color.

4. Las hiedras son excelentes cubresuelos

En el jardín, las hiedras protegen el suelo y mantienen la humedad. Contribuyen así a reducir la erosión y a proteger la fauna. Su cobertura es tan densa que las malas hierbas no logran atravesarla.

5. Son aliadas de la biodiversidad

La hiedra atrae a un montón de insectos, especialmente polinizadores como las abejas silvestres, los sírfidos y también las mariposas. Además, proporciona refugio y alimento a muchas aves: los mirlos, los carboneros y las zorzales aprecian las bayas, mientras que el chochín y el reyezuelo disfrutan de anidar en ella.

Las variedades indispensables

Nuestros preferidos

Nuestros preferidos: 'Sagittifolia' - 'Glacier' - 'Ivalace' - 'Sulphur Heart'
  • 'Sagittifolia' : Una variedad de follaje verde tierno, original y elegante, recortado en 5 lóbulos, con uno central muy alargado.
  • 'Glacier' : La hiedra tiene pequeñas hojas magníficamente abigarradas de gris y plata.
  • 'Ivalace' : Una variedad de porte pequeño, con verde vivo y brillante, cuyos lóbulos son estrechos y con el borde más o menos ondulado.
  • 'Sulphur Heart' : Una hiedra caprichosa, compacta y soleada, con hojas grandes en forma de corazón, de color amarillo intenso y luego verde lima. Ideal en maceta.

Los campeones

  • 'Bellecour' : Apodada la terror de las malas hierbas; esta variedad se distingue por un porte rastrero y compacto, sin dejar pasar nada.
  • 'Marginata Elegantissima' : Magníficamente abigarrada de blanco crema, destaca especialmente en invierno, cuando se pone distintos tonos de rosa.
  • 'Arbori Compact' : Variedad no trepadora que forma un pequeño arbusto compacto, extraordinariamente florífera y melífera. Perfecta en borduras o seto bajo.
  • Hedera helix : La especie imprescindible, que se adapta a todas partes; especialmente útil para la fauna salvaje y muy visitada por las abejas.

La hiedra es una planta valiosa tanto en el jardín como en maceta en el balcón o la terraza. ¡Decorativa y sin complicaciones, se adapta a todas partes, viste con elegancia muros, vallas, cabañas y cubre suelos difíciles, como el pie de los árboles donde no crece nada! Aquí tienes excelentes razones para invitar a […]

¿Cuál de nosotros no se ha topado algún día con una glicinia en el tronco de un árbol milenario, cuyas ramas levantan la verja de un jardín antiguo o trepan por la fachada de una casa señorial? Tal vez haya tenido la ocasión de presenciar el espectáculo grandioso de un ejemplar fuera de control, cuya vegetación sube de copa en copa hasta la cima de grandes árboles, en lo que seguramente fue, en otro tiempo, un jardín. Parece ser que esta liana de la gran familia de las leguminosas (Fabáceas) se plantó allí desde hace varios siglos. Pero no es así...

glicinia wisteria historia origen viaje anécdota
Las glicinias se lanzan al asalto de los muros de las casas, a veces de forma completamente incontrolada, lo que hace que todo tenga un encanto especial...

La reina de las lianas

Los primeros pies de glicinia de China (Wisteria sinensis) fueron introducidos en Europa en 1816 por un personaje de Su Majestad, el capitán Welbank. Se cuenta que, en una bella noche de mayo de 1816, fue invitado a cenar por un rico comerciante chino de Cantón. La cena se sirvió bajo una pérgola cubierta de glicinias en flor, que el comerciante le señaló con el nombre de « Zi Teng », que significa « vid azul ». Impresionado, el capitán pidió a su anfitrión que le cediera algunos plantones jóvenes. Enviada a Europa, la glicinia china comenzó allí una carrera fulgurante y brillante como planta trepadora. Indomable y perfumada, la glicinia se plantó tanto en la ciudad como en el campo, en los parques de las mejores propiedades, así como en los jardines rurales más humildes.

Si se suele decir que la clemátide es la « Reina de las Lianas », la glicinia sin duda merece el título de Emperatriz. Mucho menos exigente y caprichosa, casi indestructible, la glicinia de China resiste tanto al frío como a la sequía y no sufre ni plagas ni enfermedades en nuestras latitudes. Según uno de nuestros mejores especialistas de esta planta en Francia, « ¡no hay tierra suficientemente pobre, ni sol abrasador, ni suelo seco que no le permita florecer bien ! ».

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No solo es preciosa, también es tan robusta

Nativa de las provincias del noreste y del sur de China, en particular del Sichuan, la Wisteria sinensis se encuentra en bosques, entre 500 y 1 800 metros de altitud. Esta especie botánica, así como sus numerosas variedades, cuenta con una vitalidad y unas capacidades de adaptación que despiertan la admiración desde el principio. Al inicio, son los artistas y los hombres de letras quienes se entusiasman. En 1888, Van Gogh escribía « Bajo estos candelabros de amatistas, parece que todavía vemos a Sarah Bernhardt bailando ». Claude Monet la plasmó en sus lienzos y la plantó en masa en su magnífico jardín de Giverny. Edmond Rostand la glorificó con el lirismo que se le conoce. La escritora Colette, inigualable en su manera de percibir y describir cualquier criatura viva, habla de « laguna malva », de « espíritu reptiliano », o incluso de « déspota florida e incontrolable ». « Aprendí, al verla actuar, cuál es su poder asesino: ¿de qué sirve, entonces, una belleza convincente », dice. Y ya está todo dicho: tallos que parecen de boa constrictor y una floración primaveral verdaderamente mágica, en forma de lluvia perfumada con una delicadeza increíble.

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La glicinia del puente japonés en Giverny

La glicinia en nuestros jardines

Para acompañar la glicinia de China, si dispone de espacio, piense por ejemplo en la parra virgen Parthenocissus quinquefolia, igual de resistente y magníficamente coloreada de escarlata en otoño. O también en la clemátide de las setos, Clematis vitalba, cubierta por una nube blanco-crema en verano. Si el espacio es limitado, no todo está perdido: moldee su glicinia en forma de arbolito mediante una poda metódica.

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Glicinia guiada en árbol en el Jardín de la Chêneraie, cerca de Angers (© Gwenaëlle David)

¿Lo sabía?

Los botánicos bautizaron las Glicinias Wisteria, en honor a un profesor de anatomía de Filadelfia, Caspar Wistar.

Todas las plantas trepadoras originarias del hemisferio norte se enroscan o se retuercen en sentido contrario al de las agujas del reloj, a diferencia de las del hemisferio sur. Este fenómeno lo induce la rotación de la Tierra. ¿Por qué la glicinia japonesa, al contrario de la china, se enrosca en el sentido de las agujas del reloj, si Japón está en el hemisferio norte?  Porque hace algunos millones de años, Japón estaba situado en el hemisferio sur. Ese fragmento de tierra se desplazó lentamente hacia el norte hasta alcanzar la latitud en la que se encuentra actualmente.

¿Cuál de nosotros no se ha topado algún día con una glicinia en el tronco de un árbol milenario, cuyas ramas levantan la verja de un jardín antiguo o trepan por la fachada de una casa señorial? Tal vez haya tenido la ocasión de presenciar el espectáculo grandioso de un ejemplar fuera de control, cuya […]

Si hay una planta que sea objeto de toneladas de ideas preconcebidas, esa es la Hiedra común o Hedera helix. Todo parece haber empezado con Plinio el Viejo durante el primer siglo después de Jean-Claude, que no veía en esta encantadora planta trepadora más que una destructora de muros y árboles, hasta llegar a calificarla de «Celastro».

Sin duda se levantó con el pie izquierdo el día que escribió tales disparates... porque, te lo aseguro, la hiedra, esa hermosa planta trepadora autóctona, no merece esa ira, ese rechazo categórico.

¡Desmontemos entre todos 5 ideas preconcebidas sobre la hiedra!

1) La hiedra es una planta parásita que mata a los árboles

La única parte que no es falsa en esa frase, que se oye o se lee por todas partes, es: «la hiedra es una planta».

No es un parásito, el árbol solo le sirve de soporte. La hiedra no va a «chupar» nutrientes de tu árbol, porque sus raíces aéreas solo le sirven para sujetarse. Tiene sus propias raíces y realiza su propia fotosíntesis. Por tanto, no necesita parasitar a nadie para vivir.

Y la hiedra no mata tus árboles.

Cuando conduzco salidas a la naturaleza, en cuanto pasamos bajo árboles viejos y pintorescos, a menudo me dicen: «sí, pero señor, ¡mi árbol murió justo después de que esa plaga de hiedra lo invadiera!».
Entonces respondo: «la hiedra solo usó tu árbol como soporte porque este ya no engrosaba, pues estaba al final de su vida o al menos bastante envejecido.»
En realidad, la hiedra vive muchísimos años, a veces varios cientos, por lo que a menudo sobrevive a la muerte de su soporte. De ahí que la gente piense que la hiedra mató al árbol, cuando en realidad el árbol murió de muerte natural y la hiedra le sobrevivió.

hiedra

La hiedra protege el tronco del hielo, del exceso de humedad e incluso de ciertos roedores como los corzos. Algunos compuestos producidos por la hiedra poseen incluso virtudes fungicidas, lo que reduce el riesgo de enfermedad fúngica para el árbol. Además, la hiedra florece en un momento distinto al de su soporte: por tanto, no hay competencia en la polinización. Las hojas de la hiedra caen y enriquecen el suelo en un momento diferente al del follaje del árbol soporte, lo que vuelve a beneficiarlo. La hiedra tampoco «le quitará el sol» al árbol, porque solo crecerá sobre el tronco principal y algunas ramas gruesas. En definitiva, no es parasitismo, sino más bien mutualismo, ya que ambas partes salen ganando.

¿Lo sabías? La hiedra sigue creciendo tras la muerte del árbol. Aunque eso combina dos medios extremadamente ricos para la biodiversidad: hiedra + madera muerta en pie, puede convertirse en una fuente de peligro, ya que la hiedra ofrece resistencia al viento mientras que la madera muerta puede romperse en cualquier momento. Depende de ti decidir si conviene mantener tal asociación en el jardín o reducir el tamaño del conjunto.

2) La hiedra se come las casas

No. La hiedra no daña los muros en buen estado. E incluso en muros en mal estado, lo único que hará será deteriorar un poco más las juntas. Pero, sobre todo, proporciona una protección física frente a la humedad y sanea la base de los muros. Ofrece aislamiento térmico en invierno y también en verano, nada desdeñable, del orden de dos a tres grados de diferencia en interiores.

Dos salvedades, no obstante: no dejes que la hiedra suba demasiado hasta las tejas. Estas podrían desplazarse por lianas que se introduzcan por debajo. Atención también a los muros de tierra: la hiedra puede tomarlo por «tierra de verdad» y dejar crecer sus raíces en el interior.

hiedra

3) La hiedra atrae arañas

¿Y? ¿Sabías que también atrae a una multitud de insectos, en particular a los últimos polinizadores de la temporada, ya que la hiedra es de las últimas en florecer, en torno a octubre, en la naturaleza o en el jardín? Los insectos ligados a la hiedra o que viven gracias a ella son numerosísimos: abejas silvestres, himenópteros, Escarabajos sírfidos, moscas, cetonias e incluso mariposas. La Limonera, una mariposa en fuerte regresión, aprecia invernar en la hiedra, y no es la única. No es de extrañar, pues, que las arañas también estén muy presentes...

La hiedra también proporciona refugio y alimento a muchas aves: gorriones, mirlos, carboneros, zorzales... Las bayas son especialmente ricas en lípidos y ayudan a las aves frugívoras y omnívoras a sobrevivir en invierno. La hiedra sirve asimismo para la nidificación del chochín común, los reyezuelos... y como dormidero para algunos rapaces nocturnos como el Búho chico o el Cárabo común.

hiedra melífera

Además, la hiedra alimenta a algunos mamíferos, como el lirón careto, la marta, el lirón avellanero, e incluso... sirve de refugio a algunos murciélagos.

¡Quitar la hiedra es eliminar todo un ecosistema!

4) La hiedra es triste

No. O entonces no tenemos la misma definición de tristeza... La hiedra, como ya vimos, rebosa vida y además es una planta que se mantiene atractiva todo el año gracias a su follaje perenne. La hiedra es alegre porque existen variedades magníficamente coloreadas: abigarrado de crema, blanco o amarillo, o con el follaje más o menos recortado. Puede usarse como cubresuelos, en topiario, para disimular elementos poco estéticos o malla... La hiedra tiene mil y un usos en el jardín.

hiedra

5) La hiedra no sirve para nada

¡Anda ya! Además de todo lo que ya hemos comentado, la hiedra sirve para muchas cosas:

  • Protege el suelo, en el bosque o en tu jardín, creando una cubierta que mantiene la humedad y cierta frescura. Así contribuye a reducir la erosión del suelo y a proteger la fauna edáfica. 
  • Es una planta medicinal conocida desde tiempos inmemoriales: antitusivo, antiespasmódico, purgante y utilizada en pomadas anticelulíticas. Atención, eso sí, a no ingerir las bayas, que son tóxicas. 
  • La hiedra es capaz de descontaminar el aire, especialmente al captar el polvo y otras partículas grandes.
  • Incluso se puede hacer detergente para lavar la ropa gracias a los saponósidos que contienen sus hojas.
  • ...o coronas para adornar las cabezas rubias de nuestros hijos.
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Conclusión

La hiedra es mucho más que una simple trepadora. Posee muchísimos atractivos estéticos y ecológicos. Puede plantarse como cubresuelos, para disimular elementos poco estéticos o para alegrar un muro. Es una planta a prueba de todo, crece rápidamente incluso en los lugares más sombreados y se multiplica por esqueje con muchísima facilidad. En resumen, deja vivir tu hiedra o, mejor aún, ¡planta más! Símbolo de longevidad entre los celtas, es casi seguro que la hiedra te sobrevivirá...

Por último, ¡descubre nuestra ficha completa sobre la hiedra!

Si hay una planta que sea objeto de toneladas de ideas preconcebidas, esa es la Hiedra común o Hedera helix. Todo parece haber empezado con Plinio el Viejo durante el primer siglo después de Jean-Claude, que no veía en esta encantadora planta trepadora más que una destructora de muros y árboles, hasta llegar a calificarla […]

Los días de buen tiempo están a la vuelta de la esquina y te das cuenta de que tu jardín o tu terraza está bastante triste? ¿Tienes una pared antiestética que esconder, un vecino de enfrente que quieras olvidar o una valla sin interés? ¿O quizá tienes simplemente ganas de color... y rápido?

Aquí tienes una selección de 10 plantas trepadoras anuales de crecimiento ultrarrápido, ideales para crear, en un abrir y cerrar de ojos, un decorado floral para la temporada. Estas lianas se agarran solas a cualquier soporte que les des y también se introducen entre arbustos para completar o prolongar su floración. Y la guinda del pastel, requieren poco espacio en el suelo y son muy fáciles de cultivar!

Ipomoea, ¡trompetas!

Ipomoea es una Veza voluble que se agarra sola a su soporte. Apreciada por su cultivo extremadamente fácil, y por su floración generosa que llega sin interrupción desde el verano hasta las heladas.

Ipomées, Ipomoea tricolor

Sus flores, en forma de trompetas, muestran colores variados: blanco, azul, lila, púrpura, rojo... algunas están incluso estriadas o se presentan en elegantes gamas. Se abren al inicio del día y se cierran por la tarde, en las horas de más calor. Las hojas, de un verde intenso, tienen forma de corazón.

  • Altura : 2,50 metros hasta más de 6 metros
  • Exigencias : calor y un suelo rico que se mantiene fresco. Exposición sur, protegida del viento.
  • Usos : tierra, maceta (terraza, balcón). Puede utilizarse como cubre-suelo.

Para conocer todo sobre las Ipomoeas, consulta nuestra ficha : Las Ipomoeas, siembra, plantación, cultivo y cuidado.

El Guisante de olor, aroma adicional.

¿Quién no ha caído alguna vez ante la delicadeza del Guisante de olor ? Esta trepadora florece de junio a septiembre, con flores de colores variados, vivos o más pasteles. Pueden ser blancas, rosas, rojas, púrpuras, salmonadas y algunas incluso bicolores. Su aroma suave es otro de sus atractivos, perfuma la casa si cortas algunas ramas para hacer ramos (además, eso anima a la planta a producir nuevas flores).

Guisante de olor, Lathyrus odoratus

El Guisante de olor se fija solo a su soporte gracias a finos pero firmes zarcillos. El follaje, verde con reflejos azulosos, es ligero y elegante.

  • Altura : 1,50 a 2 metros
  • Exigencias : un suelo rico, profundo pero drenado, al sol.
  • Usos : tierra, maceta.

Todo lo que necesitas saber sobre el Guisante de olor, su cultivo, su cuidado y sus usos. Guisante de olor, su cultura, su entretien, sus utilisations.

La Capuchina, para el jardín y la cocina

Quizá la más fácil de las anuales trepadoras, la Capuchina es muy popular. Imposible de pasar por alto, está perfecta para jardineros principiantes. De mayo-junio hasta las primeras heladas, presenta un follaje redondeado y generoso, por encima del cual se elevan sin interrupción flores de aspecto exótico, en forma de campana rojas, amarillas o naranjas. No hace falta palpilarla, el pecíolo de las hojas se enrosca solo al primer soporte que encuentre. Si no encuentra uno, la planta forma entonces un cubre-suelo colorido.

Capucine, Tropaeolum majus

En suspensión, la planta acaba cayendo en cascada desde su contenedor. Todas las partes de la planta son comestibles y aportan a las ensaladas un toque picante. Las hojas, por cierto, son ricas en vitamina C! Las pulgones se aficionan a la capuchina, lo que evita que colonicen otros vegetales, una gran ventaja para los alrededores de un huerto.

  • Altura : 3 a 4 metros
  • Exigencias : todo tipo de suelo no muy rico a pobre, incluso seco. Exposición sol o semi-sombra. Soporta clima marino.
  • Usos : tierra, macetas, suspendidos, huerto (para contener los pulgones). También puede usarse como cubre-suelo.

Descubra nuestros consejos para Plantar, sembrar y cuidar la Capuchina.

La Judía escarlata, bonita y sabrosa!

Si la Judía escarlata puede usarse en el huerto, es también por su valor ornamental que se emplea en el jardín. Su follaje, abundante y de un verde fresco, permite formar una bonita pantalla. En verano, flores en racimos, reunidas en la extremidad de los tallos adornan esta gran trepadora. Rojas, anaranjadas, blancas, rosadas e incluso bicolores, aparecen en abundancia y dejan paso a vainas alargadas, deliciosas si se cosechan aún tiernas.

Judía escarlata, Phaseolus coccineus

Las grandes judías que contiene también son comestibles. Como todos los frijoles, éste se enrolla solo en su soporte, que debe ser adecuado a su tamaño. Su cultivo es muy fácil de lograr.

  • Altura : 3 a 5 metros
  • Exigencias : un suelo suelto, fresco y bien drenado, al sol.
  • Usos : jardín de ornamento, en tierra. En huerto. En maceta, para crear una pantalla estética en una terraza.

La Cobée, un encanto sobreañadido.

Veza vivaz, cultivada como anual en nuestros climas, la Cobée muestra un follaje exuberante, verde con reflejos azulados. Las flores, en forma de campanillas con los bordes rizados, florecen en tonos verdosos, para luego volverse blanco crema a azulado según la variedad. Presentadas en largos pedúnculos que las hacen inclinarse, parece que observen al jardinero. La floración es bastante tardía y no siempre aparece antes de agosto, pero se prolonga hasta las primeras heladas.

Cobée, Cobea scandens

Fácil de cultivar, se enrolla sola a su soporte. Esta bonita trepadora al encanto indiscutible aporta un toque retro al jardín.

  • Altura : 3 a 4 metros
  • Exigencias : todo suelo fértil, que no se desecie, a exposición soleada o semi-sombra.
  • Usos : en tierra plena al jardín o en maceta en un patio, una cour o un balcón.

La Mina lobata, un look exótico con tonos cálidos

Veza vivaz con comportamiento de anual en nuestras latitudes, la Mina lobata conocida como "Bandera española" es una trepadora muy original. Su follaje verde, denso y abundante, con 3 lóbulos, ya ofrece un interés decorativo. Resalta las inflorescencias, en numerosos espigas erguidas de flores tubulares que evolucionan desde rojo vivo a naranja, y luego a un amarillo luminoso para terminar en crema. Los distintos colores conviven en la planta desde julio hasta las heladas.

Mina lobata

De lejos, la planta parece un candelero adornado con cientos de velas. De cerca, la inserción de las flores da la impresión de contemplar una cofia de plumas de Indio. Su aspecto exótico no deja a nadie indiferente. Fácil de cultivar, la planta se enrolla alrededor de su soporte y se resemilla fácilmente sin volverse invasiva. Puedes intentar conservarla de un año para otro instalándola en una maceta que guardarás en la mala temporada.

  • Altura : 2 a 3 metros
  • Exigencias : todo suelo medianamente fértil y bien drenado, a ubicación soleada y muy cálida.
  • Usos : idéale para un ambiente exótico, tanto en tierra como en maceta sobre una terraza muy luminosa.

La Susana de ojos negros, voluptuosidad y exuberancia.

Vivaz gélive, la Susana de ojos negros est a tratar como una anual cuando se cultiva en el jardín. En maceta, puedes protegerla para intentar conservarla durante el invierno. Esta trepadora muy florífera muestra, desde junio hasta las heladas, flores en distintos tonos anaranjados o amarillos cuyo centro se asemeja a un ojo negro, melífera, esta trepadora atrae a los polinizadores. El follaje, verde oscuro, tiene forma de corazón y constituye un precioso marco para la floración.

Suzanne aux yeux noirs, Thunbergia alata

La Susana escala sola todo soporte, qu' elle enlace de ses tiges volubiles, mais elle peut aussi courir dans les massifs et faire office de couvre-sol fleuri ou retomber avec élégance d'une suspension.

  • Altura : 2 m
  • Exigences : suelo rico y húmedo, bien drenado, al sol o semi-sombra. Proteger de vientos fuertes.
  • Usos : massifs, macetas, invernaderos, suspensiones.

Para todo saber, consulte nuestra ficha "Susana de ojos negros: sembrar, plantar y cuidar"

El Lofos, un « muflier trepante »

El Lofos (llamado Lophospermum por los botánicos) es una planta perenne que no resiste al frío.A la vez ligera y demostrativa, florece de verano a heladas en tonos rojos, rosas o blancos. Las flores tubulares se parecen a las de las digitales o de mufliers y adornan un follaje estrecho, triangular y con bordes claramente dentados. Verde con reflejos gris, aporta interés decorativo.

Lofos blanc, Lophospermum scandens album

En las regiones con inviernos templados, la planta puede volver a salir desde la base aunque las partes aéreas desaparezcan. Sin embargo, es más realista considerarla como anual o plantarla en una maceta para colocarla en una veranda durante la mala temporada.

  • Altura : 3 metros (tanta extensión)
  • Exigencias : suelo drenado, fresco a moderadamente seco, a exposición luminosa pero no abrasante (semi-sombra posible).
  • Usos : en el jardín, como trepadora pero también como cubre-suelo o en suspensión. En una veranda no demasiado caliente en verano.

El Clitoria, un guisante azul todo en feminidad

Cada vez más utilizado, el Guisante azul o Clitoria ternata es una planta perenne efímera y sensible a las heladas que forma parte de las trepadoras perennes utilizadas como anuales para decorar rápidamente el jardín. Su carácter perenne puede recuperarse cultivándola en maceta en una veranda.

Guisante azul, Clitoria ternata

Con un follaje verde y pinnado emergen flores de forma sugerente que le han valido su nombre. Son de un azul profundo cuyo centro es blanco y teñido de amarillo, y aparecen en cantidad de julio a septiembre, a veces más tiempo según las condiciones meteorológicas. Melífera, esta trepadora es apreciada por las abejas y mariposas. Las judías que siguen a las flores tendrían virtudes afrodisíacas. De cultivo fácil, su look original y tropical no deja de causar impacto.

  • Altura : 3 metros
  • Exigencias : suelo rico, fresco pero drenado. Exposición soleada no abrasante o semi-sombra.
  • Usos : tierra plena, para escalar un gran arbusto, una enrejada, una valla…o en maceta para una terraza. En veranda se comporta como una perenne.

La Zarandaja de Egipto, acumula todas las virtudes

La Dolique o Lablab es una trepadora cuyo cada parte ofrece un interés ornamental. También llamada "Guisante Indio", su follaje generoso, verde con reflejos vino tinto aporta una buena profundidad. Entre julio y septiembre está salpicado de flores semejantes a las del guisante de olor, en tonos de rosa y lila, y ligeramente perfumadas.

Dolique d'Egypte, Dolichos lablab

Melífera, esta liana acoge a numerosas mariposas y otros polinizadores. Frutos en vainas brillantes purpúreas adornan la planta luego para un efecto decorativo que se prolonga tardíamente en otoño. Fácil de cultivar y de crecimiento muy rápido (las flores se abren aproximadamente 5 semanas tras la siembra), esta trepadora que se agarra sola a su soporte es imprescindible para crear un decorado express de toda belleza!

  • Altura : 3 a 5 metros
  • Exigencias : todo suelo drenado, incluso seco y calcáreo, a exposición soleada y cálida.
  • Usos : en el jardín, en lugares cálidos y secos. En maceta, en un patio o sobre una terraza.

Los días de buen tiempo están a la vuelta de la esquina y te das cuenta de que tu jardín o tu terraza está bastante triste? ¿Tienes una pared antiestética que esconder, un vecino de enfrente que quieras olvidar o una valla sin interés? ¿O quizá tienes simplemente ganas de color… y rápido? Aquí tienes […]

Sea medianero o pertenezca a vecino, efecto de muro en jardín es sensiblemente igual. Se impone con fuerza, subraya posible estrechez de espacio y ofrece con frecuencia cara oscura poco alegre. Y si, además, está construido con vulgares bloques de hormigón y oculta sol, ganas de empuñar maza pesada no están lejos. Esta solución última debe olvidarse (a menos que muro le pertenezca), aquí algunas ideas para componer con, vestir o aprovechar muro en jardín.

Si, como yo, siempre está al acecho de últimas tendencias, estoy segura que ya piensa "muro vegetal". Forman magníficos cuadros y es excelente opción si dispone de presupuesto adecuado. En efecto, jardín vertical no se improvisa: hace falta técnicas bastante avanzadas. Lamento romper sus sueños, pero es costoso y lo es aún más si instalación está mal dominada, porque deberá reemplazar vegetales, muertos por falta como exceso de agua o fertilizante.

Instalar muro vegetal: cuadro exuberante

Muro vegetal - Fuente: Pinterest

Propongo orientarnos hacia soluciones simples, realistas y fáciles de implementar.

Implantar macizo delante de muro

Primera solución para romper efecto masivo de muro es usarlo como fondo. Si es bastante bonito (encanto de viejas piedras…), su presencia pronto se equilibrará con vegetal. Arbustos, viváceas son grandes clásicos. Basta elegirlos bien en función de exposición. Si muro oculta sol, a usted arbustos de tierra de brezo, Hostas, Helechos, Epimedios… Si está expuesto sur, retendrá calor y entonces podrá permitirse plantar algunas frioleras. Desafortunadamente, esta opción solo es posible en jardín grande...

Plantas trepadoras: campeonas de escalada

Plantas trepadoras son evidencia cuando se trata de vegetalizar muro. Es en primer lugar a ellas que debería pensarse, además ocupan espacio reducido en suelo.

Que escalen solas edificio con ayuda de sus crampones (Vid virgen, Hiedra…) o que necesiten que les ayudemos un poco, todo es posible. Madreselvas, Clemátides, Hortensia trepadora, Akebia... elección es amplia. No dude en asociarlas entre sí para componer tapiz exuberante que se iluminará con flores a lo largo de estaciones.

Vegetalizar muro: Madreselva, Akebia quinata rosea, Schizophragma, Clemátide 'Etoile Rose', Hortensia trepadora

Respecto a instalación, he renunciado a espalderas de comercio (demasiado caras o poco elegantes) en favor de cables metálicos (de marca Gripple). Hago con ellos lo que quiero, es discreto y tremendamente sólido. Si es un poco manitas y creativo, ¡láncese e invente sus propios soportes!

Apueste por madera y dé ilusión

Para ocultar muro desagradable, madera es material de elección. Su aspecto natural se combina forzosamente bien con vegetales y da pequeño aire de campo a más urbanos de jardines. Bastante fácil de implementar, no es tan costoso si se orienta hacia especie como Pino de Oregón.

Para contrarrestar efecto de encierro, solución consiste en dar ilusión de aperturas. Sabiamente dispuestos e integrados en vegetación, espejos de jardín son verdaderamente sorprendentes.

espejo jardín

Bonito efecto de apertura gracias a espejo (Fuente: Pinterest)

En categoría trampantojo, simular presencia de cabaña, como hacen Isabelle Olikier o Hugues Peuvergne, será también de más bello efecto. Madera, puerta y ventana de recuperación… algunos fines de semana de trabajo y ¡listo!

Trampantojo: excelente idea para vestir muro en jardín

Dos ejemplos de trampantojo: cabaña de Isabelle Olikier y refugio de Hugues Peuvergne (Foto Pinterest)

¡Color!

Planos de color son muy dinamizadores en jardín pequeño o terraza. Dan tono sin rodeos y acompañan bien jardines de estilo moderno. Naranja vivo, rojo profundo, azul Klein, amarillo sol o rosa indio… todo es posible mientras permanezca coherente con ambiente general de jardín y elija juiciosamente mobiliario.

Muro colorido en terraza

Dos ejemplos de muros coloridos - Fuente: Pinterest

Negro repele con frecuencia. Lo adoro. Da nota muy chic y contemporánea y realmente pone en valor follajes: ¡no lo excluya de su paleta, incluso a sombra!

Blanco es muy polivalente: asociado con azul y viváceas mediterráneas, le lleva a Mikonos. Con Hortensias, ¡aquí está en Bretaña! Roto con ligero toque de beige, sienta bien también a jardines blancos. Por otro lado, evítelo en regiones poco soleadas, al riesgo de encontrarlo pálido nueve meses sobre doce.

Pero quizás beneficie de buen golpe de lápiz: ¿por qué no animar muro con bonito dibujo? Si no es caso, oriente hacia personas como Claire Delahaye, paisajista (Slowgarden), que domina perfectamente arte de fresco:

Fresco para vestir muro en jardín

Fresco - Foto: Slow garden

Finalmente, si como yo, tiene espíritu más bien práctico, sepa que muro expuesto sur es ideal para apoyar pérgola, bonita cocina de verano o invernadero… este último se beneficiará de inercia de piedra para conservar suave calor.

Mayoría de estas imágenes han sido desenterradas en Pinterest… Es verdadera mina de ideas. No dude en inscribirse y suscribirse a nuestros tableros!

Sea medianero o pertenezca a vecino, efecto de muro en jardín es sensiblemente igual. Se impone con fuerza, subraya posible estrechez de espacio y ofrece con frecuencia cara oscura poco alegre. Y si, además, está construido con vulgares bloques de hormigón y oculta sol, ganas de empuñar maza pesada no están lejos. Esta solución última […]

¿Un rincón verde en un espacio pequeño? ¡es posible! Las combinaciones son muchas para crear un bonito balcón florido, pero los resultados no siempre están a la altura de nuestras expectativas... Hay varios puntos que respetar, igual que en el jardín, para quedar plenamente satisfechos con tu creación: exposición, espacio disponible, etc. Por mi parte, me apetecía darme un pequeño capricho: una clemátide en el alféizar de mi ventana.

Pero ¿cómo elegir bien la clemátide?

Ante todo, hay que pensar en el tamaño que alcanzará de adulta: conviene elegir de preferencia una variedad de poco desarrollo. Es el caso, por ejemplo, de la clemátide 'Baby Star', que no supera 1,5 metros de altura y resulta ideal en maceta en un balcón. Porque cuanto mayor sea el desarrollo del ejemplar, mayor tendrá que ser la maceta que acoja a tu nueva protegida. En el sitio de Promesse de Fleurs, una selección de clemátides para maceta está disponible... pero la elección es amplia y, para decidirse, hay que saber jugar con los colores y el follaje. Por ejemplo, la clemátide 'Early Sensation' está bien adaptada al cultivo en maceta y tiene la ventaja de lucir un follaje perenne. Otras tienen una floración muy larga, otras incluso son perfumadas...

Clemátide 'Baby Star'
Clemátide 'Baby Star'

En la plantación, procura drenar bien el fondo de la maceta; a las clemátides no les gusta el agua estancada... mejor un sustrato bien fértil, incluso enriquecido con compost. Después, hay que prever un soporte para tu trepadora:  por ejemplo, una espaldera de madera o una pirámide de bambú. Si tienes espacio, déjala correr a lo largo de las ramas de un arbusto plantado muy cerca... Por mi parte, simplemente instalé cables de acero inoxidable sujetos a ganchos: los zarcillos de la clemátide encontraron sin problema el modo de agarrarse.

Luego, como en el jardín: los pies a la sombra y la cabeza al sol. La mayoría de las veces, el sol es la clave del éxito de una bonita floración, siempre que respetes riegos regulares. La clemátide también agradece tener las raíces frescas: todos conocemos el truco de la teja vieja que protege la base, pero lo mejor es probar combinaciones de plantas que cumplan esa función. Por ejemplo, vivaces bien tupidas y poco exigentes pueden convivir con la clemátide en la maceta y proporcionarle la sombra necesaria. ¿Lo mejor para mí? ¡los geranios vivaces, por supuesto! Fáciles de cuidar y muy floríferos, son los compañeros ideales de la trepadora en maceta.

He probado: combinación clemátides y geranios

  • A la sombra: la clemátide 'Sweet Summer Love' junto a una ventana más sombreada ha florecido bastante bien. Su tamaño medio se adapta al cultivo en maceta y, la guinda del pastel, sus flores desprenden un dulce aroma azucarado... La combiné con el conocido geranio vivaz 'Orion', incansable. El conjunto es muy bonito, incluso a la sombra. Añadí incluso una fucsia pequeña, y los tres parecen convivir sin demasiados problemas. Aun así, creo que habrá que cambiar la maceta (menos de 30 cm de diámetro) el año que viene.
  • Al sol: la clemátite 'Dancing Dorien' se ha instalado en una maceta de zinc, con otro geranio, 'Dragon Heart', que me entusiasma desde hace ya un mes, sin interrupción. La floración se ralentizó a mediados de junio (me salté uno o dos riegos...) para volver con más fuerza. Combina de maravilla con las flores dobles y blancas de 'Dancing Dorien', que acaba de iniciar su floración.

¿El balance? Dos rincones de ventana floridos que, espero, aguantarán todo el verano...

¿Un rincón verde en un espacio pequeño? ¡es posible! Las combinaciones son muchas para crear un bonito balcón florido, pero los resultados no siempre están a la altura de nuestras expectativas… Hay varios puntos que respetar, igual que en el jardín, para quedar plenamente satisfechos con tu creación: exposición, espacio disponible, etc. Por mi parte, […]

En regiones sometidas a inviernos fríos y rigurosos, vegetación está en reposo forzado. Jardinero, impaciente por volver a ver florecer sus peonías, rosales y otras hortensias, espera con ansias el fin programado de esta estación monótona. Sin embargo, numerosas plantas, muchas más de lo que se cree, desafían frío para exhibir sus flores más bellas en invierno. Aquí tienes una selección de arbustos y viváceas imprescindibles en invierno:

1) Helleboro o Helleboro de Abjasia

Helleboros (Helleborus niger y H. orientalis) son princesas de invierno (¡deberíamos decir "Príncipe" porque Helleboro es masculino)! Sus flores se presentan en amplia paleta de colores y aseguran espectáculo hasta principios de primavera. Son fáciles de cultivar en suelo fresco y a media sombra. Para saber todo sobre esta magnífica vivácea, descubre nuestra ficha de planta: "Helleboros: plantarlos, cultivarlos"

Helleborus niger Double Fashion (izquierda) es primera en abrir baile, sus flores blancas, inmaculadas se abren a mediados de diciembre, es única Helleboro de Abjasia con flores dobles / Helleborus orientalis Double Picotee (izquierda), es igualmente original. Esta variedad florece a finales de invierno.

2) Membrillero de flor

Membrilleros de flor (Chaenomeles japonica, C. speciosa) nos deleitan con precocidad de su floración. Ofrecen flores simples o dobles cuyos colores van desde rojo fuego, notable desde lejos, hasta blanco puro pasando por rosas salmón o albaricoque muy bonitos. Son arbustos vigorosos, fáciles de cultivar y combinar, en seto o en macizo.

Dos magníficas variedades: Chaenomeles Nicoline y Chaenomeles speciosa Kinshiden, uno de pocos que dispone de flores blanco verdoso

3) Forsitia blanca o Abeliophyllum distichum

Abeliophyllum distichum es pequeño arbusto asiático, originario de Corea, ¡que merece atención! Muy resistente, ofrece a finales de invierno, sobre ramas desnudas, pequeñas flores blancas de cuatro pétalos con centro amarillo anaranjado. Su tamaño modesto (1,5 metros en todas direcciones) es ideal para pequeños jardines o primer plano de macizos arbustivos.

Flores blancas de Abeliophyllum distichum son como copos de nieve, también se llama Forsitia blanca.

4) Avellano mágico

Sublime en corazón de invierno, Avellano mágico sorprende también por forma original de sus flores. Sus pétalos finos y alargados le confieren encanto particular al que debe ciertamente apelativos de "Avellano mágico". Considerado por muchos como "Mimosa del Norte", es igualmente florífera, ¡solo le falta perfume!

Para saber más, descubre nuestro dossier completo: "Avellano mágico: plantación, cultivo, mantenimiento y asociación"

Diferentes variedades de avellano mágico: H. pallida, Jelena, Feuezauber y Amethyst

5) Camelia Cinnamon Scentsation

Camelias son reputadas por su floración invernal pero variedad 'Cinnamon Scentsation' nos seduce particularmente por su porte natural y perfume de canela, suave y refinado de sus numerosas pequeñas flores blanco rosado. Su floración ocurre generalmente en febrero para terminar solo en corazón de primavera. Compacto, se cultiva también fácilmente en jardín que en macetas, en balcón o terraza.

Camellia Cinnamon Scentsation: camelia de otoño con flores muy perfumadas en invierno

6) Dafné odora

Dafné odora es arbusto capaz de llevarte por punta de nariz porque, en materia de planta odorante, ninguna otra especie puede destronarlo! En efecto, sus pequeñas flores rosa intenso desprenden perfume potente, embriagador en radio de 30 metros. En jardín, aprecia sombra y media sombra así como suelos frescos pero bien drenados. Su crecimiento es relativamente lento pero tu paciencia será recompensada por su formidable fragancia. Para saber todo sobre Dafnés, te invitamos a consultar nuestra ficha de planta: "Dafné: cómo plantarlo, cultivarlo y mantenerlo"

Dafné odora aureomarginata, arbusto con follaje perenne cuyas flores exhalan perfume casi mítico

7) Garrya elliptica

Garrya elliptica o Garrya con hojas elípticas es bello arbusto que alcanza altura de 3 metros aproximadamente. Original y muy ornamental, se ilustra en corazón de invierno por notable floración en gatitos colgantes, largos de 20 a 20 cm. Pero no te fíes de su apariencia preciosa, es realmente resistente (hasta -12 °C) e incluso fácil. Se encontrará particularmente bien en suelo drenante, en clima oceánico o en cualquier jardín protegido de vientos fríos.

Garrya elliptica, arbusto notable en invierno

8) Madreselva de invierno o Lonicera fragrantissima

Mucho menos conocida que madreselva trepadora, Lonicera fragrantissima forma arbusto redondeado, flexible, algo extendido. Relativamente discreto, se revela en invierno cubriéndose de pequeñas flores blancas, muy perfumadas. Semiperenne y de altura de 2 metros, es candidato perfecto para setos libres o fondos de macizo. Es apreciado por abejas a las que proporciona alimento precioso pero también por pájaros que consumen sus bayas en otoño.

Madreselva de invierno es apreciada por abejas a las que proporciona alimento precioso pero también por pájaros que consumen sus bayas en otoño.

9) Clematis de invierno

En cuanto a floración, trepadoras y, más particularmente, clematis no se quedan atrás: en clima suave, adopta clematis cirrhosa como 'Advent bells', ¡florecen desde principios de invierno! Y en todas partes, apuesta por valor seguro: clematis armandii que, además de ser persistente, es resistente y florece desde finales de invierno, en marzo - abril.

Clematis cirrhosa 'Advent Bells' y Clematis armandii

10) Jazmín amarillo

Jazmín amarillo (jasminum nudiflorum) brilla por brillo de sus flores. Es planta trepadora sarmentosa, algo rígida, que muestra luminosas flores amarillas desde diciembre, sobre ramas desnudas, lo que acentúa aún más efecto. Este jazmín será perfecto apoyado contra pared bien expuesta donde florecerá en abundancia.

Flores amarillo dorado de Jasminum nudiflorum se abren en corazón de invierno, a pesar de apariencias este jazmín amarillo es perfectamente resistente, sus flores se abren incluso cuando hiela.

Bonus - Chimonanthus praecox

Muchos nos recuerdan sobre Chimonanthus praecox ¡y tienen razón! También llamado Chimonanthe, este arbusto de invierno se distingue particularmente por su fabuloso perfume. Originario de China, es arbusto resistente con porte algo rígido que alcanza 3 a 4 metros de alto en edad adulta. Desde diciembre, sus ramas desnudas se adornan con pequeñas flores amarillas, bastante discretas. Para conocerlo mejor, te aconsejo lectura de artículo de Pierre: Chimonanthus praecox, perfume encantador en invierno

chimonanthus praecox, una floración muy perfumada en invierno

Floración de chimonanthus praecox, divinamente perfumada

A excepción de clematis cirrhosa, todas estas plantas son muy resistentes y fáciles de cultivar. Si algunas toleran suelos calizos, otras requieren en cambio suelo más bien ácido. Para prolongar al máximo estas floraciones invernales en regiones frías, un consejo: plántalas al abrigo de vientos fríos y secos en invierno, al pie de pared o seto en exposición oeste o sur. Protegidas, flores se abrirán algunas semanas más!

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Muy similar a una glicinia, la Milletia japonica 'Mandaríno' o glicinia de verano es una trepadora original que nos llega directamente de Asia y más concretamente de Japón. Tan voluble como una glicinia, sus jóvenes tallos se enrollan en cualquier soporte y le permiten alcanzar 5 a 6 m de altura.

Milletia japonica

Millettia japonica 'Mandaríno'

Una "glicinia" original: la glicinia de verano o Milletia japonica

La originalidad de esta trepadora, apodada también "Glicinia roja", reside en sus flores. Son de un magnífico rojo carmesí mezclado con violeta de una rara intensidad y se abren no en primavera, como muchas glicinias, sino en medio de verano, alrededor de julio-agosto y se renuevan hasta tarde en la temporada. Aunque espectaculares por su color rojo carmesí mezclado con violeta, desprenden un aroma discreto, menos intenso que el de las glicinias clásicas, pero no obstante agradable. Además, su follaje verde manzana es persistente lo cual es una ventaja no despreciable cuando se desea ocultar un muro antiestético.

Bueno saber: las flores de la Millettia japonica 'Mandaríno' son muy atractivas para abejas y otros insectos polinizadores, que vienen a libar en pleno verano, período en que los recursos florales son a veces más escasos.

Una bonita trepadora que crece rápido…

La Millettia japonica 'Mandaríno' es una trepadora de crecimiento rápido, capaz de alcanzar 5 a 6 metros en pocos años si las condiciones le convienen. Solo requiere una poda ligera a finales de invierno para eliminar madera muerta y equilibrar su estructura, mientras se guían sus tallos volubles sobre un soporte sólido como una espaldera o una pérgola para ayudarla a desarrollarse bien.

...pero, una rusticidad un poco limitada

La Millettia 'Mandaríno' solo tiene ventajas excepto quizás su rusticidad que le impedirá cultivarse en exterior en regiones frías. Resistente hasta aproximadamente -7 °C esta trepadora está reservada para regiones suaves y templadas, sin embargo cuando se cultiva contra un muro al sur su rusticidad se refuerza, además algunos ejemplares viejos han resistido temperaturas de -12 °C durante un corto período en región parisina, algunos incluso afirman que resistiría hasta -15 °C, en cualquier caso esta bonita trepadora hará felices a jardineros aficionados, probadores de novedades y para los más temerosos, sepan que la Millettia podrá cultivarse en macetas y entrar al calor durante invierno.

¿Cómo cultivar una Milletia japonica?

La Millettia japonica 'Mandaríno' aprecia un suelo bien drenado, porque teme exceso de humedad, especialmente en invierno. Un suelo rico y húmedo favorecerá un buen crecimiento y una floración abundante, pero también puede adaptarse a tierras más pobres si son suficientemente profundas. En cuanto a pH, tolera tanto suelos ligeramente ácidos como neutros, pero evite suelos demasiado calcáreos que podrían perjudicar su desarrollo. Para una floración óptima, instálela a pleno sol, idealmente al abrigo de vientos fríos, como contra un muro expuesto al sur.

La Milletia tiene necesidades de agua moderadas: aprecia riegos regulares el primer año para enraizar bien, pero una vez establecida, tolera bastante bien sequía. Sin embargo, en período de fuertes calores prolongados, un aporte de agua ocasional favorecerá una floración generosa y un follaje vigoroso.

La glicinia roja se planta preferentemente en primavera (marzo a mayo) o a principios de otoño (septiembre a octubre), cuando el suelo aún está suficientemente caliente para favorecer un buen enraizamiento antes de invierno.

Muy similar a una glicinia, la Milletia japonica ‘Mandaríno’ o glicinia de verano es una trepadora original que nos llega directamente de Asia y más concretamente de Japón. Tan voluble como una glicinia, sus jóvenes tallos se enrollan en cualquier soporte y le permiten alcanzar 5 a 6 m de altura. Una «glicinia» original: la […]

Jardín en invierno no es necesariamente sinónimo de matas secas, tierra desnuda y ramas tristes.

Floraciones se hacen ciertamente mucho más raras que en verano, pero si compones algunas escenas especialmente para invierno, asociando algunas flores y follajes interesantes y coloridos, las apreciarás aún más. Descubre también perfumes de invierno.

Irremplazables, pequeños bulbos precoces

Florecen al ras del suelo o casi, ¡pero qué delicia! Plántalos en grupos bastante importantes, una decena al menos, para crear manchas coloridas visibles también desde lejos y colócalos en lugares estratégicos, cerca de terraza, de puerta de entrada, a lo largo de camino entre garaje y casa, al alcance de mirada de ventanas y puertas-ventanas.

  • Ciclamen de isla de Cos, Cyclamen coum, despliega casi simultáneamente sus hojas redondas, jaspeadas de plata o verde oscuro liso, sus pequeñas flores rosa claro a rosa púrpura intenso, a finales de invierno o a veces desde Navidad.
  • Ifeión, Ipheion uniflorum ‘Wisley Blue’, seduce a finales de invierno, desde noviembre-diciembre cuando invierno es suave, por sus flores estrelladas azul lila.
  • Entre iris, busca pequeños iris reticulata, de 10-15 cm de alto, que se declinan en febrero-marzo en floraciones azul claro a violeta oscuro o púrpura, iris unguicularis que pueden florecer desde noviembre-diciembre, azul lavanda a violeta oscuro.
  • Acónito de invierno, Eranthis hyemalis, despliega justo por encima del suelo, tan pronto como tiempo se hace más suave en febrero, sus flores en copa amarillo vivo posadas sobre una gola verde oscuro.
  • Campanilla de invierno por supuesto están entre primeros en cita de jardín, luminosos y delicados a finales de invierno. Plántalos en grupo y déjalos naturalizarse a lo largo de años. Para salir de lo ordinario, busca forma con flores dobles, Galanthus ‘Flore Pleno’ o Galanthus elwesii, más grande.

Si los instalas en pleno sol, en situación bien abrigada, primeros crocos botánicos florecerán ellos también desde febrero, a veces finales de enero. Haz tu elección entre variedades de Crocus chrysanthus, con flores amarillas o blancas, y C. tommasinianus, con flores azul pálido a azul violeta.

Si narcisos se abren raramente antes de marzo, ‘February Gold’ merece mención por sus flores amarillo vivo sobre tallos de 20-25 cm, desde febrero como su nombre indica.

bulbos de invierno

Eranthis hyemalis, Ipheion, cyclamen coum, iris reticulata y campanilla de invierno

Viváceas de invierno

  • Helleboros son muy a menudo primeras viváceas en las que piensa jardinero para invierno… ¡y con razón! Reina es por supuesto helleboro de Abjasia, Helleborus niger, con grandes flores blanco puro, aunque no siempre está en cita de fiestas de fin de año. Innumerables y soberbios helleboros híbridos que ofrecen extraordinarios colores, de blanco a púrpura casi negro pasando por todos matices de rosa, florecen a partir de enero o febrero. Original y robusta, descubre helleboro de Córcega, Helleborus argutifolius, con racimos de flores verde pálido.
  • Bergenias son otro valor seguro de jardín en invierno, por su follaje persistente a menudo teñido de bronce o púrpura con tiempo frío, por sus racimos apretados de flores blancas, rosas a púrpuras. Para precocidad, busca Bergenia cordifolia, en flores desde febrero.
  • Arbusto enano a menudo clasificado entre viváceas, brezo vizcaíno, Erica carnea, es otra aliada de jardinero para animar invierno. Se declina en numerosas variedades con fino follaje verde a dorado o bronce, con floración blanca, rosa a rojo de diciembre a abril. Tolera suelos calizos.
  • Pulmonarias son otras viváceas para finales de invierno y comienzos de primavera, aliando follaje característico más o menos punteado o jaspeado de plata, y ramos de flores virando de azul a rosa, a veces rojas. Busca más precoces, como Pulmonaria longifolia, P. rubra, P. saccharata y sus variedades.
  • Pensamientos hacen valiosos rellenos coloridos y oferta actual es tal que es difícil no encontrar felicidad para algunas macetas, algunas matas en bordillos de camino o contra pared de casa.

Viváceas de invierno

Helleborus niger, Bergenia, Erica carnea, Pensamientos y Pulmonaria

Arbustos poco conocidos, estrellas de invierno

Muy a menudo, jardinero concibe plantaciones de arbustos para bella estación. ¡Sería lástima descuidar aquellos que florecen y aportan toques coloridos en corazón de invierno!

  • Durillo, Viburnum tinus es imprescindible, aliando follaje persistente y ramos de pequeñas flores blanco rosado de otoño a primavera.
  • Otra viburnum, con follaje caduco, Viburnum bodnantense, merece ser plantada por sus ramos de pequeñas flores cerosas rosas, odoríferas, abriéndose al menor respiro entre otoño y primavera.
  • Avellanos mágicos figuran también entre estrellas de invierno, con su sorprendente floración amarillo vivo a naranja cálido sobre madera desnuda.
  • Poco conocido, chimonanto (Chimonanthus praecox) se revela él también en invierno, con sus flores en copa amarillo azufre, perfumadas, sobre ramas desnudas.
  • Muy robusto, con follaje coriáceo y espinoso, mahonia Charity (Mahonia x media ‘Charity’) despliega entre diciembre y marzo sus largos racimos compactos, amarillo vivo.
  • A descubrir, madreselva arbustiva, arbustiva, Lonicera fragrantissima, con ramos de flores blanco crema muy odoríferas, a lo largo de invierno.
  • Con floración perfumada blanca y discreta, sarcococca ofrece también follaje oscuro y barnizado.
  • Skimmias con bello follaje barnizado son interesantes en invierno, sea por sus bayas coloridas en plantas hembras, sea por sus yemas florales rojo oscuro en invierno para formas macho como Skimmia japonica ‘Rubella’, abriéndose en primavera en flores blancas.
  • Indispensable y tan fácil, jazmín de invierno (Jasminum nudiflorum) es más bien trepadora, cuyas flores amarillo claro puntúan tallos desnudos, todo invierno y a veces desde noviembre cuando tiempo es suave.

Arbustos con floraciones invernales

Viburnum tinus, Virburnum bodnantense, Hamamelis, Chimonanthus praecox, Mahonia, Lonicera fragrantissima, Sarcococca, Skimmia y Jasminum nudiflorum

Follajes, cortezas, siluetas gráficas… ¡piensa también en ellos para animar jardín de invierno!

Para animar y estructurar jardín en invierno, procura introducir follajes persistentes (boj, cotoneaster, tejo…), siluetas originales una vez desnudas, como la de avellano tortuoso, cortezas coloridas o exfoliándose bonitamente como las de algunos prunus, arces, abedules.

No te precipites tampoco a finales de otoño para podar severamente plantas perennes. Algunas matas o inflorescencias secas mantienen bella apariencia hasta corazón de invierno, sobre todo cuando están subrayadas por escarcha. Es caso muy a menudo de grandes gramíneas, de grandes sedums, de algunos asters con flores muy pequeñas… ¡siempre habrá tiempo para podarlos severamente a finales de invierno!

Jardín en invierno no es necesariamente sinónimo de matas secas, tierra desnuda y ramas tristes. Floraciones se hacen ciertamente mucho más raras que en verano, pero si compones algunas escenas especialmente para invierno, asociando algunas flores y follajes interesantes y coloridos, las apreciarás aún más. Descubre también perfumes de invierno. Irremplazables, pequeños bulbos precoces Florecen […]