Durante siglos, las verduras han viajado a través de los continentes, transportadas por exploradores, comerciantes y botánicos. Berenjenas, patatas, apios, coles, zanahorias y otros nabos… Las verduras tan familiares en nuestra cocina de todos los días suelen venir de los antípodas, o al menos de territorios lejanos. Se aprende en nuestras clases de historia que el tomate y el maíz nos llegaron de América. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre la epopeya de nuestras verduras?
De la Antigüedad a las últimas hibridaciones modernas, verduras procedentes de Asia y de Oriente Próximo u originarias de América: les propongo una escapada espacio-temporal por los cuatro rincones de nuestro planeta. Quizá descubran cuál es la verdura más antigua del mundo, cuáles son las verduras más consumidas hoy en el mundo y algunos relatos sabrosos sobre su historia y su procedencia hasta nosotros.
Origen de las verduras: los continentes que las vieron nacer
Tres grandes zonas del mundo son el origen de la mayor parte de las verduras que hoy componen nuestra alimentación: Oriente Próximo, Asia y las Américas. Tengan en cuenta que cuando se habla de este origen, se refiere a las zonas geográficas donde esas verduras se han cultivado, y no a donde la verdura se registró como planta silvestre. Esto a veces explica las divergencias que observamos entre el origen de algunas verduras (un buen ejemplo es el debate aún sin resolver sobre la berenjena, que sería china o india).
Estos son los orígenes de algunas de las verduras más utilizadas en la actualidad, por continente y grandes regiones del mundo:
- América : tomate (México y América Central), judía, calabazas y calabacín (México), patata (Perú y Bolivia), pimiento (América Central), boniato (Perú), maíz (México)
- Asia : berenjena y pepino (India), espinaca (Persia), ajo, chalota y cebolla, zanahoria, pepino, nabo, crosne (Japón)
- Oriente Próximo : guisantes* (media luna fértil), rábano, lenteja, garbanzo, rúcula y la col que allí se domesticó probablemente.
- Medio Oriente : zanahoria (Afganistán), cebolla (Irán y Afganistán),
*(a menudo se admite como una de las verduras más antiguas del mundo; su cultivo se remonta a 7 000 a 10 000 años)
Europa y África también son el lugar de origen de varias verduras de nuestro día a día. Col, hinojo, acelga, chirivía, haba, y muchas ensaladas como la mâche (procedente de Sicilia y Cerdeña), la escarola o la achicoria para Europa; la remolacha y el cardo provienen de África del Norte.
Si todas estas verduras fueron traídas por las grandes expediciones de los siglos XV y XVI o por la conquista árabe (la Ruta de la Seda y la Ruta del Incienso no trataban de víveres, sino de especias, tejidos y maderas preciosas), se producirá una lenta evolución: se domesticaron y, después, se aclimataron en regiones con climas muy distintos a sus zonas de origen.
Las verduras a través del tiempo: pequeña cronología de un éxito anunciado
El consumo de verduras está documentado en numerosos textos y manuscritos antiguos a través de diferentes culturas y épocas, pero también mediante pinturas y bodegones a partir del Renacimiento. Así, los arqueólogos han permitido identificar la despensa de nuestros lejanos antepasados; los historiadores han investigado su introducción, y los naturalistas y botánicos han estudiado su aclimatación en nuestros países.
Se aprende en la escuela: el ser humano nómada no cultivaba; era un cazador-recolector. Cuando se vuelve sedentario, en el Neolítico, aproximadamente -10 000 antes de nuestra era, empieza a domesticar algunos animales… y ¡a plantar! Los primeros focos de sedentarización en Oriente Medio, lo que se denomina la media luna fértil (correspondiente a Irán, Irak y Turquía) dan cuenta del cultivo de cereales, como la cebada (Hordeum vulgare), y después del trigo, la avena y el centeno. Considerada como primer alimento cultivado, la cebada figuraba claramente en el menú de nuestros antepasados de la cuenca mediterránea.
El Antiguo Egipto, que nos dejó multitud de testimonios sobre sus prácticas alimentarias en templos, tumbas y papiros, cultivaba en el fértil valle del Nilo la col y el pepino, pero también los garbanzos y, de manera sorprendente, el rábano, además del mastranto (papiro), que se consumía. Era un pueblo esencialmente vegetariano.
Más cerca de nosotros, en la Roma antigua, se han podido identificar las verduras que comían los habitantes de Pompeya: guisantes, habas y lentejas encontrados en Egipto, así que, muchas legumbres, pero ya aparecen también verduras como la col, el puerro, las cebollas y los espárragos. Todas estas verduras las menciona Columela, un agrónomo romano, y Plinio el Viejo en su Naturalis Historia.
Más tarde aún, en la Edad Media, muchos manuscritos relatan las verduras que se cuelan en las mesas: sobre todo verduras de hoja, como la espinaca, la acelga y la borraja, verduras de raíz (crosne, chirivía, zanahorias, nabos…) y las llamadas verduras perpetuas o vivaces. Todavía hay rastros de legumbres como los garbanzos y las lentejas. La remolacha aparece y Carlomagno intenta imponerla en el huerto. La incluye en su Capitulare de Villis y la recomienda como cultivo hortícola para el Imperio. La cocina medieval se reduce entonces a menudo a todas estas verduras, consumidas en forma de sopas, caldos, tartas y guisos. Las carnes, la caza y los pescados quedan reservados para las clases nobles.
La era de los descubrimientos en los siglos XV y XVI hace más densa esta cartografía de las verduras. El descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 es el origen de la introducción de muchas verduras nuevas en Europa, como el tomate, la patata, el maíz, el pimiento y la calabaza, por citar solo las más conocidas. Estas verduras procedentes del Nuevo Mundo fascinan literalmente a nuestro viejo continente. Estarán en las mesas de los monarcas y las cortes europeas, garantizando el esplendor de los banquetes durante el Renacimiento, y después se integrarán en las cocinas europeas en la época moderna.
Después, asistimos a la aclimatación y apogeo de estas verduras en climas cálidos, para adaptarlas a nuestras regiones, a nuestra higrometría y a nuestras cuatro estaciones. Los invernaderos, que se desarrollarán a partir del siglo XVIII, permitirán un impulso sin precedentes del cultivo hortícola. Los agricultores podrán producir poco a poco muchos tipos de verduras a lo largo de todo el año, aumentando tanto la diversidad como la productividad.
Berenjena, zanahoria y alcachofa: tres verduras domesticadas sometidas a lupa
Alexandra ya se había acercado a la fascinante historia de algunas verduras en Mi huerto viene de lejos, como la patata, el tomate o las calabazas. Completo esta lista hablándoles aquí de la berenjena, la zanahoria y la alcachofa: tres verduras llenas de sabor y color… bueno… ¡no todas al principio!
- La berenjena
La berenjena (Solanum melongena L), a la que durante mucho tiempo apodaron la manzana de los locos o la manzana de Sodoma en el siglo XIV, tuvo una reputación bastante mediocre antes de convertirse en esa verdura de verano tan apreciada hoy en la cocina mediterránea, libanesa y asiática. Se decía entonces que era peligrosa, porque se la asimilaba, como se hacía con el tomate, sin demasiadas razones, a la belladona, que pertenece a la misma familia botánica: la de las solanáceas. Se le atribuían fiebres, crisis de epilepsia, y quienes la comían estaban incluso destinados a perder la razón.
Así pues, las berenjenas fueron, como otras verduras, consideradas inicialmente plantas ornamentales en Europa, pero pronto ganaron mucha popularidad como alimento en el sur de Europa. Se constata su cultivo hacia el 500 a. C. en la India y en Birmania. Las berenjenas blancas serían las formas cultivadas más antiguas. En la India, Birmania y China, aparecen referencias a variedades claras o blancas en textos antiguos, ya desde el siglo V.
De hecho, en inglés todavía se llaman "eggplants" porque se parecían… a huevos de gallina.
Fueron los árabes quienes la descubren en la Edad Media y la traen desde Asia, probablemente desde la India, en el siglo XV. La llaman "al-bâdinjân", la introducen en el área mediterránea y la adoptan rápidamente gracias a sus intercambios comerciales con el mundo árabe. La berenjena pasa por el norte de África, luego por España y, después, por otros países del Magreb. Pero son los italianos quienes realmente la popularizan en el siglo XIX. A partir de entonces, se consumirá más en España e Italia, además de en Grecia. La berenjena no llegará a los mercados del norte de Francia hasta la mitad del siglo XIX.
La berenjena sigue siendo muy consumida en Oriente Medio, donde es la estrella de platos emblemáticos como el baba ghanoush en el Líbano, o el Imam bayildi en Turquía, por ejemplo. Además, en Turquía, donde la mermelada de berenjenas es una especialidad, también se consume dulce, pero asimismo en Andalucía se come cocinada con miel como plato: la berenjena recupera así su estatus de fruta, porque botánicamente, lo es.
Hoy en día, la berenjena aparece en el top 7 de las verduras más cultivadas del mundo, con más de 60 millones de toneladas al año. La producción mundial de berenjena es esencialmente china e india: China representa aproximadamente el 63 % de la producción mundial y la India, alrededor del 24 %. Se consume mayoritariamente en Asia. Hoy no hay menos de 341 variedades de berenjenas registradas en el catálogo oficial.
- La zanahoria
Se atribuye a Irán un cultivo desarrollado de la zanahoria (Daucus carota), pero se dice que apareció en Afganistán en el siglo X, en realidad, bastante recientemente. Inicialmente se producirá en Europa, sobre todo en España, y al pasar los Pirineos llegará a Francia y, después, a Italia en el siglo XIV.
Zanahorias amarillas, blancas y rojas, antepasados de la zanahoria naranja, han deleitado las mesas reales europeas con ese color hasta el Renacimiento. Como otras verduras o frutas que poco a poco cambiaron de color, la zanahoria muestra en su origen tonos blanquecinos. Fueron los holandeses quienes, a lo largo del siglo XVII, mediante numerosas hibridaciones, transforman esa zanahoria pálida en una zanahoria cada vez más naranja.
Ahora encontramos en los puestos zanahorias amarillas y púrpuras: ¡qué curioso giro de los acontecimientos!
- La alcachofa
La alcachofa (Cynara scolymus), para nosotros un símbolo bretón, es originaria… de la cuenca mediterránea, de África del Norte, con más precisión. No es otra cosa que un cardo silvestre domesticado. Probablemente ya se consumía en la Antigüedad por los egipcios y los bereberes en su forma silvestre, el cardo (Cynara cardunculus).
A partir de esta especie, por selección, se obtiene la alcachofa cultivada. Gana Italia desde el siglo I, en época del Imperio romano, que la utiliza sobre todo, igual que Grecia, por sus propiedades medicinales. Es en el Renacimiento, hacia 1644, cuando se populariza de verdad y empieza a cultivarse en los huertos aristocráticos, especialmente en Nápoles y Sicilia. Entonces se le atribuyen virtudes digestivas e incluso afrodisíacas. Aparece en Francia gracias a Catalina de Médicis, que la introduce en los jardines reales en el siglo XVI. A Luis XIV le encantaba este vegetal… La Quintinie cultivará cinco variedades diferentes.
No es hasta principios del siglo XIX cuando la alcachofa se vuelve popular, gracias a la creación del famoso Camus grueso de Bretaña. Así, se convierte en un cultivo hortícola de gran envergadura en Bretaña, Provenza y en el Valle del Loira. Existen varias variedades, como la Gros vert de Laon, la alcachofa morada de Provenza o la poivrade—que aparece más tarde—, una variedad pequeña y tierna que a menudo se consume cruda o con aceite. La alcachofa sigue siendo una verdura emblemática de la cocina mediterránea, que se encuentra rellena, en barigoule o a la romana.
Hoy, Italia, España y Egipto figuran entre los tres principales productores de alcachofas del mundo, muy por delante de Francia.
Las "nuevas verduras"
Aunque a menudo pensemos que todas nuestras verduras son antiguas, algunas solo aparecen en nuestros huertos y en nuestros puestos hace muy poco, especialmente con la globalización alimentaria, el auge del bio y nuevas costumbres de consumo (sin gluten, vegetarianismo).
Entre las verduras que han llegado recientemente a nuestros huertos y a nuestros mercados figuran las verduras exóticas, pero no solo…
- La chayote (o christophine), una cucurbitácea de América Central, muy utilizada en las cocinas antillanas y de Reunión, y que ahora ya está bien aclimatada y se cultiva en Francia, en la zona atlántica de clima suave o en el sur.
- Col kale – regresó con fuerza desde los años 2010, estrella de las dietas saludables. Hoy se cultiva mucho en huertos urbanos, ecológicos y alternativos.
- La col romanesco llegó a nuestros mercados en los años 1990.
- La batata : era rara hace todavía 30 años y hoy está presente en todos los mercados, cultivada incluso en el suroeste francés. Algunas variedades están adaptadas al clima francés.
- El yacón (pera de tierra): originario de Sudamérica, sigue siendo marginal, pero entra en los circuitos ecológicos y en las AMAP (Asociación para el Mantenimiento de una Agricultura Campesina). Su sabor es dulce, parecido al tupinambo.
Se suma a esta lista el rábano negro, una verdura antigua rehabilitada por la cocina moderna y las tendencias del bienestar. Durante mucho tiempo estuvo confinado a la herbolaria, pero hoy vuelve a aparecer en ensaladas de invierno y en platos detox. Estas verduras son una prueba del renacimiento vegetal del siglo XXI, entre el exotismo y las innovaciones culinarias.
También asistimos a la redescubierta de verduras olvidadas como el crosne, la acelga, la helianthi, el crosne o el cardo, y de hierbas como el ajo de oso, a menudo recuperadas por chefs o huertos ecológicos.
La agricultura del siglo XXI también ha visto la aparición de verduras híbridas o creadas mediante cruces, como el broccolini (cruce entre brócoli y kai-lan) o la kalette (kale + col de Bruselas). Son un reflejo de nuestro gusto creciente por la innovación vegetal, pero también de la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.
¡Verduras que podrían no haber existido nunca!
Por último, también hay verduras que nunca llegaron a existir… y otras que podrían haber permanecido desconocidas en Europa.
Así, intentaremos consumir el tubérculo de la dalia, traído a Francia en 1802 desde México, vía España. Esta planta se cultivaba y se utilizaba con fines decorativos en tiaras floridas, pero también la consumían los aztecas desde hace siglos. El botánico André Thouin pensaba que podría utilizarse con nosotros, un poco como la patata: el tubérculo tiene una consistencia harinosa. Pero su sabor picante no convence a los probadores del momento, y así, queda relegada desde 1804 (¡para nuestro gran placer!) como única planta ornamental.
Algunas verduras tan apreciadas hoy en día han estado a punto de no entrar en nuestras cocinas. La patata y el tomate son buenos ejemplos: la primera se consideró durante mucho tiempo impropia para el consumo, indigesta, solo buena para alimentar a los animales y supuestamente transmisora de la peste; la segunda mantuvo durante mucho tiempo la imagen de planta tóxica. Los franceses no la adoptaron hasta partir de 1731, y los alemanes, más tarde, hacia 1870. Estas plantas acusadas de envenenadoras también tuvieron su lote en algunos frutos, pero volveremos sobre ello en un próximo artículo.
Para saber más
No puedo recomendarles demasiado uno de los libros que recibió recientemente el Premio Saint-Fiacre 2024: "Tour de France des fruits et légumes" de Noémie Vialard y Stéphane Houlbert, así como Histoire de légumes : Des origines à l'orée du XXI e siècle, de Michel Pitrat y Claude Foury.
Si pasean por Anjou, vayan a visitar los jardines del Puygirault, un lugar único que repasa la evolución del huerto desde los tiempos más remotos.
¿Quiere descubrir verduras antiguas? Descubra nuestros artículos y recetas sobre el tema:
- 9 verduras antiguas para cultivar en el huerto
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- La sopa de hojas de borraja: una receta sencilla y deliciosa,
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Légume oublié, el topinambur, también conocido como Nabo forrajero, Alcachofa de Jerusalén o Trufa del Canada, es una hortaliza de raíz y vivaz, cultivada por su tubérculo comestible. Durante mucho tiempo quedó relegado en favor de la patata, y hoy regresa con fuerza al huerto y a nuestros platos. ¡Le contamos por qué despierta tanto interés, cuáles son sus cualidades y cómo cultivarlo.
Para saberlo todo sobre el topinambur y su cultivo, consulta nuestra ficha completa : "Topinambur: plantación, cosecha, cultivo".
El topinambur, ¿qué es?
El topinambur o Helianthus tuberosus es una planta vivaz de la familia de las Asteraceae originaria del centro de Estados Unidos, donde se cultivaba por las tribus amerindias. Se importó a Francia en 1607 y se consumió ampliamente durante la Segunda Guerra Mundial, ya que, bajo la ocupación, los alemanes no lo requisaron, a diferencia de la patata. Después, fue desplazado por esta, probablemente porque se asociaba con ese periodo oscuro y era sinónimo de escasez.
El topinambur forma grandes matas que alcanzan entre 2,50 m y 3 m de altura (aunque también hay variedades enanas, que no superan los 50 cm). Sus largos tallos erguidos y rugosos llevan hojas de color verde oscuro, ovaladas a lanceoladas, de 10 a 20 cm de longitud, y en la parte superior despliegan, de agosto a octubre, bonitas flores amarillas que se parecen un poco a las del girasol, de la misma familia. Produce tubérculos carnosos y con nudos, que recuerdan a las raíces del jengibre. Esta planta, muy vigorosa, se propaga rápido gracias a sus tubérculos, lo que la hace un poco invasiva. El topinambur también está emparentado con la Hélianthis, otra hortaliza olvidada.
Existen muchas variedades de topinambur, con distintas formas y colores de tubérculos, además de diferentes sabores. La variedad 'Fuseau Culinaire', por ejemplo, se distingue por sus tubérculos alargados y beiges, con pulpa ligeramente dulce. También se pueden encontrar topinambures rosas o violetas.

¿Por qué vuelve a hablarse del topinambur?
El topinambur vuelve al centro del escenario por varias razones :
- Sus cualidades gustativas : Los tubérculos del topinambur tienen un sabor delicado que recuerda a la Alcachofa, a la Castaña de agua o al salsifí, con un ligero toque dulce. Hoy en día, el topinambur vuelve a estar de moda gracias a grandes chefs. El famoso chef con estrella Alain Ducasse lo convierte en una sabrosa crema/velouté.
- Sus cualidades nutricionales : El topinambur se considera rico en fibra, fósforo, potasio, hierro y vitaminas del grupo B. No contiene almidón. Aunque tiene un sabor ligeramente dulce, este se debe a la presencia de inulina, una fibra natural que no influye en la glucemia: el topinambur está especialmente indicado en caso de diabetes. Además, la inulina tiene la ventaja de ayudar a regular el tránsito intestinal. De bajo contenido calórico, el topinambur solo aporta entre 60 y 80 kcal por 100 g.
- Lo fácil que es de cultivar : Además de ser una hortaliza “perenne”, vivaz, el topinambur es muy fácil de cultivar. ¡Incluso tiende a ser un poco invasivo! Sin embargo, hoy existen variedades enanas adaptadas al cultivo en maceta, que se pueden instalar, por ejemplo, en una terraza. El topinambur también es perfectamente rústico.
- Su productividad : El topinambur es muy productivo, incluso en suelos pobres. En condiciones ideales, puede proporcionar hasta 3 kg de tubérculos por metro cuadrado.
Sumemos su bonita floración amarilla, que lo convierte en una planta muy ornamental. El topinambur encajará a la perfección en un jardín edimentario, a la vez bonito y productivo.

¿Cómo cultivarlo?
Los tubérculos se plantan de febrero a junio, para una cosecha de noviembre a marzo. El topinambur prefiere el sol o la media sombra y le van bien los suelos ligeros, bien drenados, bastante ricos en humus. Sin embargo, crece en cualquier tipo de suelo siempre que tenga un buen drenaje. Para saber más, no dudes en consultar nuestra ficha-guía "Plantar topinamburos"
Como puede llegar a ser un poco invasivo, hay que reservar al topinambur un espacio adecuado. Colócalo lejos, fuera del huerto (donde podría ahogar a las demás hortalizas), por ejemplo en una esquina de jardín poco utilizada. Las variedades enanas, que en general no superan los 50 cm de altura, se pueden plantar en maceta y son especialmente adecuadas para jardines pequeños.
Los tubérculos se cosechan aproximadamente 7 meses después de la plantación. Cava alrededor y extráelos con una horca de doble mango a medida que los necesites. Una vez cosechados, no se conservan mucho (solo 2 a 3 días en el frigorífico), así que conviene recolectar solo la cantidad que vas a utilizar. Esto también se debe a que los tubérculos no se conservan bien, por lo que se comercializan muy poco… ¡Una razón más para cultivarlo en el jardín!
¿Cómo cocinarlo?
Los tubérculos del topinambur se pelan generalmente antes de consumirse, pero también es posible simplemente enjuagarlos o cepillarlos para retirar la tierra. Los tubérculos más grandes y con menos nudos, obviamente, son más fáciles de pelar. Para evitar que su pulpa se oxide y se ponga marrón, puedes dejarlos en remojo en agua con un poco de zumo de limón. Es mejor consumir el topinambur en pequeñas cantidades, ya que tiene propiedades carminativas y puede resultar difícil de digerir.
El topinambur se presta a muchas recetas. Aquí tienes algunas ideas para cocinarlo:
- En ensalada : cortado en láminas o rallado, como las zanahorias, aliñado por ejemplo con una vinagreta.
- En gratén : puedes hacer una variante del gratén dauphinois sustituyendo las patatas por topinambures.
- En sopa o crema/velouté : con nata fresca y avellanas tostadas.
- Salteado : con patatas, champiñones y cebollas. Puedes darle un toque con ajo, hierbas de Provenza...
- En puré : combínalo con patatas para preparar un puré sabroso. Aliña con comino y nuez moscada.
- Al horno : puedes preparar topinambures asados, por ejemplo con tomillo.

Légume oublié, el topinambur, también conocido como Nabo forrajero, Alcachofa de Jerusalén o Trufa del Canada, es una hortaliza de raíz y vivaz, cultivada por su tubérculo comestible. Durante mucho tiempo quedó relegado en favor de la patata, y hoy regresa con fuerza al huerto y a nuestros platos. ¡Le contamos por qué despierta tanto […]
Este año, hemos probado una veintena de variedades de tomates para cultivar en el huerto con el fin de seleccionar las mejores. Pero como el cultivo de los tomates varía de una región a otra, Ingrid y Sophie los han probado cada una en su huerto: una en el norte de Francia y la otra en el sur de la “Francia hexagonal”. ¡Casi llegó a provocar una guerra del tomate! Pero, para mayor alegría de sus papilas gustativas. Descubre nuestras 5 variedades de tomates favoritas seleccionadas según varios criterios y en función de la región, con un extra de una variedad que nos decepcionó un poco.
Nuestros criterios de elección
1- El sabor
El sabor es uno de los criterios que tiene toda su importancia. Según las variedades y las condiciones de cultivo, los tomates tienen un sabor más o menos dulce o ligeramente ácido, con una textura que va de jugosa a crujiente. Cabe señalar que los tomates cherry suelen ser los más dulces, pero, una vez más, todo depende del grado de madurez y también de la región de cultivo.
2- La productividad
La productividad de las plantas de tomate también es un criterio de elección, sobre todo porque depende fuertemente de las variedades y de su precocidad, especialmente en el norte. Las condiciones climáticas de cultivo (insolación, temperaturas, etc.) también pueden influir en la producción de cada planta de tomate.
3- El cultivo y el cuidado
Algunas variedades de tomate pueden formar una mata alta y ancha, que necesita tutorado para evitar que se rompan las ramas bajo el peso de los frutos. Otras variedades son mucho más pequeñas ('Green sausage') y requieren menos espacio, pudiendo incluso cultivarse en maceta. Además, hemos tenido en cuenta la resistencia de las variedades a las enfermedades, en particular el famoso mildiu, pero también a las plagas y a la sequía que tuvimos este verano de 2022.
4- El tamaño de los frutos
El tamaño de los tomates puede variar considerablemente según la variedad: de unos pocos centímetros en los tomates cherry ('Poire jaune', 'Miel du Mexique'), hasta más de 10 centímetros en las variedades más grandes, como la tomate 'Ananas' o la 'Brandywine'. También varían en forma, color y textura. Los tomates cherry pequeños serán perfectos para el aperitivo, las variedades medianas para ensaladas, mientras que los más grandes encajan perfectamente para preparar coulis, salsa de tomate o para tomates rellenos.
Ingrid: nuestro top 5 para el norte
Tomate 'Miel du Mexique': el más abundante - 19/20
Este es el tomate que más me sedujo. Esta variedad de tomate cherry pertenece a las primeras cosechas, ¡pero también a las últimas! Buena productividad durante todo el verano (casi a diario), buena resistencia a la sequía y también a las enfermedades (la última en coger mildiu en otoño). Estos pequeños tomates rojos son muy jugosos, con un sabor ligeramente dulce.
Tomate 'Green Zebra': el más original - 17/20
Aquí tenemos un tomate original precioso, con su bonito color verde anis, rayado de amarillo anaranjado y una pulpa verde esmeralda muy dulce y con mucho sabor. Nos encantó en ensalada o, simplemente, con un hilo de aceite de oliva. Es un poco tardío, pero ese detalle se olvida rápido gracias a su sabor, su buena productividad y su tolerancia a la sequía.
Tomate 'Joyau d'Oaxaca': un excelente tomate antiguo - 16/20
Me encantan especialmente los tomates antiguos y esta variedad supo responder a mis criterios: temprana, con bonitos frutos jugosos (de 50 a 130 g) con piel rosa anaranjada y con una bonita pulpa bicolor, amarillo anaranjada y roja. Es perfecta para ensaladas y para hacer coulis.
Tomate 'Green Doctor's Frosted': el más dulce - 15/20
Estos sorprendentes pequeños tomates cherry verdes tienen una pulpa especialmente jugosa y dulce. Un verdadero placer para el aperitivo. Casi como un dulce que se come con gusto ! De hecho, es la preferida de mis hijos.
Tomate 'Brandywine': el más carnoso - 14/20
Una variedad estupenda que nos ofreció frutos grandes, entre 200 y 300 g cada uno. Este tomate es de un rojo rosado bonito, ligeramente acanalado, muy jugoso y sabroso. Excelente en ensalada, en coulis o en tomate relleno.
Sophie: nuestro top 5 para el sur
Tomate 'Green zebra': el más sabroso - 18/20
Con sus colores sorprendentes, rayados de amarillo y de verde, la 'Green Zebra' atrae las miradas en el huerto, pero también en el plato. Y, en la degustación, revela las mejores cualidades entre todas las variedades de tomates probadas: tiene un sabor suave y ligeramente ácido, apenas dulce, y una textura bastante firme que la hace ideal para ensaladas. De tamaño medio, es fácil de manejar, de usar en cocina y de picar directamente en el jardín. La encontré fácil de cultivar, resistente a la sequía y a las enfermedades comunes de los tomates; en resumen, al alcance de todos los jardineros, incluso los principiantes.
Tomate 'Liguria': el más carnoso - 18/20
De tipo Corazón de Buey, la variedad 'Liguria' produce muchos y muy grandes frutos acanalados, de un rojo bien marcado. Me conquistó por su generosidad, pero también por sus cualidades gustativas: tiene pocas semillas. Se degusta cruda, pero también es ideal para tomates rellenos, coulis o salsas.
Tomate 'Prince Borghese': el más dulce - 16/20
Un tomate de tipo racimo, de tipo cocktail, muy sabroso y bastante firme, con un sabor claramente dulce. En el huerto, 'Prince Borghese' forma pies de unos 1 m de altura, bastante compactos, lo que la hace ideal para cultivar en un huerto cuadrado o en jardines pequeños. Los racimos son numerosos y generosos, y se pueden conservar los frutos durante mucho tiempo.
Tomate 'Brandywine' : el más jugoso - 15/20
El color de este tomate no es especialmente atractivo, hasta el punto de que asociamos espontáneamente las cualidades gustativas con el bonito color rojo. La piel es de un rojo bastante pálido, rayado de verde en la base. Pero cuando lo probas, cambias inmediatamente de opinión: 'Brandywine' tiene un sabor fino, aromático y suave, y además es muy jugoso. ¡A disfrutar tal cual, bien maduro y lleno de sol, solo con un hilo de aceite de oliva!
Tomate 'Rio grande': el más productivo - 14/20
Variedad tipo 'Roma' que produce racimos de frutos oblongos, rojos y muy carnosos. Además de ser especialmente sabrosa y de textura firme, la variedad 'Rio grande' también da una gran abundancia de frutos durante toda la temporada. Sus plantas tienen un crecimiento vigoroso y pueden alcanzar una altura de 1,5 a 2 metros, produciendo muchos frutos. Su resistencia a las enfermedades es una ventaja adicional que ayuda a garantizar una cosecha abundante y deliciosa.
Los menos buenos
Para el norte: el tomate 'Ananas' - 2/20
Muy tardía: a pesar de haber sembrado en abril, la primera tomate 'ananas' la recogí solo en septiembre. Esta variedad no está hecha para mi región y soporta mal la sequía, además de ser muy sensible al mildiu.
Para el sur: el tomate 'Lemon tree' - 4/20
Esta tomate es decepcionante en cuanto a sabor. Su pulpa harinosa no nos convenció: ni es jugosa ni sabrosa, y además está demasiado ácida.
Las condiciones de los dos ensayos
Para estos dos ensayos, dos huertos:
- El primero, en el de Ingrid, está en el extremo norte de Francia, en el municipio de Hazebrouck, a 40 km de Lille.
- El segundo, en el de Sophie, está en el sur de Francia, cerca de Narbonne y de la costa mediterránea.
Hemos aplicado condiciones de cultivo similares en ambos huertos, a saber:
- Siembra de semillas de tomate en semillero (en macetitas) a principios de abril: primero en interior, y luego en invernadero frío cuando germinaron.
- Hacia mediados de mayo, después de descartar el riesgo de heladas, las plantas de tomate se trasplantaron al huerto.
- Los brotes laterales (chupones) no se retiraron.
- Las primeras cosechas en el huerto de Sophie empezaron a inicios de julio, con los tomates 'Prince Borghese' y 'Joyau d’Oaxaca'.
- En el huerto de Ingrid, la primera cosecha empezó más tarde, hacia finales de julio, con las mismas variedades, pero también 'Green sausage', 'Miel du Mexique' y 'Orange Berry'.
- A tener en cuenta: ambas regiones sufrieron la sequía estival, con una insolación muy buena y poca lluvia.
Lista de tomates probados
Tomates de frutos grandes
- Tomates 'Ananas jaune'
- Tomate 'Joyau d’Oaxaca'
- Tomate 'Rio Grande'
- Tomate 'Jack white'
- Tomate 'Brandywine'
- Tomate 'Black from Tula'
- Tomate 'Noire de Crimée'
Tomates de frutos medianos
- Tomate 'Petit cœur de bœuf'
- Tomate 'Liguria'
- Tomate 'Green Zebra'
- Tomate alargado 'Lancelot'
- Tomate 'Prince Borghese'
- Tomate 'Green Sausage'
- Tomate 'Andine cornue'
- Tomate 'Lemon Tree'
Tomates cherry
- Tomate 'Poire jaune'
- Tomate 'Miel du Mexique'
- Tomate 'Green Doctor’s Frosted'
- Tomate 'Orange Berry'
- Tomate 'Black Cherry'
¿Y vosotros, cuáles son vuestras variedades de tomate favoritas? Contádnoslo todo en los comentarios.
También puedes escuchar nuestro podcast:
Este año, hemos probado una veintena de variedades de tomates para cultivar en el huerto con el fin de seleccionar las mejores. Pero como el cultivo de los tomates varía de una región a otra, Ingrid y Sophie los han probado cada una en su huerto: una en el norte de Francia y la otra […]
Acaba de pasar el nuevo año, trayendo consigo sus buenas resoluciones y las ganas de preparar tu huerto, especialmente comprando tus patatas tuberosas para cultivar. Pero, ¿cuándo se pueden comprar realmente las patatas? ¿Qué hacer con esos preciados tubérculos mientras llega la plantación en el jardín? Descubre nuestros consejos para comprar bien, conservar y preparar tus patatas para plantar.
Desde enero para tener más donde elegir
Las plantas de patata suelen estar disponibles desde el comienzo del año, en enero. El primer beneficio indiscutible de comprar pronto tus patatas, es tener variedad donde elegir: patatas tempranas, tardías, resistentes al mildiu o originales y coloridas, así que hay opciones para todos los gustos.
Consejo: en Promesse de flores, puedes hacer tu pedido y aplazar la entrega al periodo que elijas.
De enero a abril según el clima y la época de plantación
¿Sabías que hay que comprar las patatas al menos 6 semanas antes de la época de plantación? Y es que, para obtener un buen rendimiento, la patata necesita ponerse a brotar durante 4 a 6 semanas antes de la plantación. Los brotes vigorosos así obtenidos permiten que las plantas de patata resistan mejor la humedad. Además, esta operación acelera la época de recolección y, por tanto, la rotación de cultivos en el huerto.
Por lo tanto, tienes que definir la fecha de compra en función de tu fecha de plantación y teniendo en cuenta este periodo de brotación.
Para las regiones del sur:
Los inviernos suaves del sur de la Península permiten plantar desde febrero-marzo bajo invernadero para las patatas llamadas “primerizas” y tempranas. Por eso compraremos nuestras patatas para cultivar bajo cubierta aproximadamente un mes antes, en enero.
El cultivo en terreno abierto comenzará hacia marzo o abril, cuando la tierra tenga una temperatura superior a 10 °C. En este caso, tendrás que comprar tus patatas hacia febrero-marzo.
Para las demás regiones:
En las regiones con inviernos más duros, el periodo de plantación bajo cubierta suele empezar hacia el mes de marzo. Así que podrás comprar tus patatas para cultivar bajo invernadero 4 a 6 semanas antes de su cultivo, desde febrero.
En terreno abierto, la plantación se realiza entre marzo y mayo, cuando se descarta el riesgo de heladas tardías y las temperaturas del suelo superan los 10 °C. Teniendo en cuenta el tiempo de brotación, tendrás que comprar tus patatas entre febrero y abril.
¿Cómo conservar las patatas mientras esperas?
Si has comprado patatas demasiado pronto, puedes entonces conservarlas varias semanas en una caja de madera o en una bolsa de yute. Después, coloca las patatas en la oscuridad, en un lugar fresco, sin heladas, seco y ventilado, como en una bodega o un garaje sin ventanas.
Si, a pesar de tus esfuerzos, aparecen algunos brotes mucho antes del periodo de brotación deseado (4 a 6 semanas antes de la plantación), puedes retirarlos para evitar que los tubérculos se agoten.
¿Hasta cuándo se pueden comprar las patatas?
Las últimas patatas se podrán comprar hasta el mes de mayo, para plantarlas, como muy tarde, en junio. En efecto, según la variedad, las patatas necesitan cultivarse entre 60 y 120 días para ofrecer una cosecha abundante. Tendrás que tener en cuenta ese tiempo de cultivo y el tiempo de brotación para elegir la variedad adecuada.
Ten en cuenta también tu tiempo meteorológico y tus temperaturas a finales del verano, especialmente hacia finales de agosto y septiembre. Y es que, en regiones muy frías (por ejemplo, en montaña) o muy húmedas, el cultivo de patatas a final de temporada puede resultar dañado. En ese caso, conviene “anticipar” la plantación en abril-mayo o utilizar túneles o mantas de cultivo.
Para ir más allá:
- Encuentra todas nuestras variedades de patatas.
- Para saberlo todo, consulta nuestra ficha completa sobre la patata: plantación, cultivo y recolección.
Acaba de pasar el nuevo año, trayendo consigo sus buenas resoluciones y las ganas de preparar tu huerto, especialmente comprando tus patatas tuberosas para cultivar. Pero, ¿cuándo se pueden comprar realmente las patatas? ¿Qué hacer con esos preciados tubérculos mientras llega la plantación en el jardín? Descubre nuestros consejos para comprar bien, conservar y preparar […]
Sigamos nuestro viaje veraniego en compañía de las plantas viajeras. Esta semana, rumbo a América tropical, en busca del origen de la Ipomoea batatas, más conocida como "patata dulce". Seguiremos a esta gran viajera en todo su periplo, de América a China, pasando por las islas y por nuestro continente europeo. Aclimatada desde hace poco, cada vez está más presente en el huerto y también en nuestros platos. Descubramos su recorrido y su historia.
Los orígenes de la patata dulce
Desconocida en estado silvestre, el origen de la Ipomoea batatas ha dado pie durante mucho tiempo a debates. Sin embargo, estudios científicos y arqueológicos han establecido que sería originaria de América tropical o subtropical. Así, encontramos una gran diversidad de Ipomoea desde el sur de México, en la península del Yucatán, hasta la cuenca del Orinoco en Venezuela. Ante esta gran cantidad de variedades, los científicos creen que ese sería su lugar de origen.
Gracias a excavaciones arqueológicas, también se sabe que esta planta tuberosa estaba presente en Perú hace 8 000 a 6 000 años antes de J.-C. Las huellas de su cultivo voluntario se remontan a 4500 antes de J.-C, aunque es muy probable que ya se utilizara en agricultura mucho antes.
El viaje de la patata dulce
Entre los años 1000 y 1100, la patata dulce habría partido a la conquista de la Polinesia acompañada por viajeros. Después, continúa su periplo hasta Nueva Zelanda, la isla de Pascua y Hawái.
La patata dulce desembarca en Europa en el regreso de las expediciones dirigidas por Cristóbal Colón en 1492. Entonces se cultivará principalmente en las regiones del entorno mediterráneo. Más tarde, serán las Filipinas las que descubran su sabor a lo largo del siglo XVI gracias a los comerciantes españoles. Allí cosechará un gran éxito que la llevará después hacia China en 1594, y luego al Japón hacia 1605. Los comerciantes portugueses la introducirán en África en el mismo periodo.
En Francia, no será hasta 1750 cuando despierte cierto interés, gracias a Luis XV, que apreciaba su carne dulce. Sin embargo, su cultivo en la Península Ibérica no acaba de despegar y le cuesta consolidarse hasta el día de hoy.
El origen de su nombre: Ipomoea batatas
El nombre de género Ipomoea se compone de "ips", que significa "gusano" en griego, y de "homoios", que quiere decir "similar". Se puede traducir como "planta vermiculada", en referencia a sus tallos rastreros.
El término "batatas" era el nombre que le daban los "Tainos", un pueblo de la isla de los caribes donde Cristóbal Colón desembarcó en 1492.
¿De dónde viene el término "patata dulce"?
El origen de este nombre no está claro, pero aquí tienes la explicación que parece más plausible para los historiadores: poco tiempo después del descubrimiento de la "batatas", los conquistadores españoles trajeron del Perú la patata, entonces llamada "papa" por los pueblos amerindios. Como ambas plantas son tuberosas y provienen del mismo continente, parece que los comerciantes españoles las denominaron después con el término "patata", una contracción de ambos nombres. En Francia, "patata" se traducirá como "patate". Sin embargo, para evitar la confusión, se añadió el adjetivo "dulce" para distinguir la patata dulce de la patata.
La patata dulce en el jardín
En nuestras latitudes, la patata dulce se cultiva principalmente en el huerto por su sabor particular. Aprecia el calor y la humedad, y le va especialmente bien en las regiones del sur, en terreno abierto, donde la producción será mejor. En otros lugares, preferirá el cultivo en invernadero o en maceta. Incluso agricultores del norte consiguen cosechas excelentes en terreno abierto, protegiendo sus raíces tuberosas con una lona negra colocada sobre la tierra. La patata dulce se desarrolla en la mayoría de los tipos de suelos, pero aprecia especialmente las tierras sueltas, arenosas y ricas, nunca secas, y con buen drenaje.
Sus tallos rastreros y su bonito follaje original hacen que la patata dulce se haya instalado en macetas y jardinera, junto con las anuales. Así, se puede asociar con el azul de los lobelias y con el rosa intenso de los geranios.


La patata dulce en la cocina
Aunque no pertenecen a la misma familia, los tubérculos de patata dulce se cocinan como los de la patata. Así, puedes prepararlos en gratinados, en purés, en sopas y cremas, en salteados e incluso como patatas fritas o en chips. Su sabor ligeramente dulce también es adecuado para preparar postres, como pasteles, tartas y confituras. Hasta sus hojas son comestibles y se cocinan como las espinacas. La patata dulce parece ser rica en betacaroteno, vitamina B6 y minerales (cobre y manganeso).
Para saber más
- Descubre todas nuestras variedades de patata dulce
- Para saberlo todo, consulta nuestra ficha completa sobre la patata dulce: plantación, cultivo y recolección en el huerto
Sigamos nuestro viaje veraniego en compañía de las plantas viajeras. Esta semana, rumbo a América tropical, en busca del origen de la Ipomoea batatas, más conocida como «patata dulce». Seguiremos a esta gran viajera en todo su periplo, de América a China, pasando por las islas y por nuestro continente europeo. Aclimatada desde hace poco, […]
El 16 de enero de 2018, la fundación Eat publicó un informe en la revista médica The Lancet que confirma lo que ya sospechábamos desde hace algunos años: para nuestra salud, para alimentar a todo el mundo y a los habitantes del planeta, es urgente vegetalizar nuestra alimentación.
¿Te parece esto aburrido, temes que sea malo para la salud? ¿Crees que volverse vegetariano, incluso solo unos días a la semana, te condena a comer tofu? ¡No te engañes! Bien llevado, la alimentación vegetariana (y vegana) es sana y equilibrada. Si eliges bien tus hortalizas y las cocinas con un toque de inventiva, está llena de sabores... Y la otra ventaja es que puede cultivarse en el huerto!

Las legumbres: las proteínas indispensables
"«Pero, ¿dónde las encuentras, las proteínas?» es una de las preguntas más habituales. En primer lugar, hay que saber que todas las hortalizas contienen proteínas, pero sobre todo en las legumbres (lentejas, frijoles, guisantes, habas…), las semillas oleaginosas (nueces, avellanas) es donde se encuentran con mayor presencia. Los cereales también las contienen, pero son un poco más difíciles de cultivar en el huerto.
Mi selección :
- La judía enana para desgranar Flambo : esta variedad mejorada ofrece dos a tres cosechas sucesivas por año, de julio a octubre. Me gustan mucho sus granos blancos moteados de rosa y su sabor muy fino. Pueden consumirse frescos, en seco o semidescos. Una vez cocidos, pierden su color, pero no es grave: el placer también reside en desgranar estas pequeñas maravillas. En la cocina, son muy fáciles de preparar, con tomate, por ejemplo. También se pueden hacer deliciosas cremas.
- La haba Aguadulce de vainas muy largas : precoces, muy productivas y vigorosas, estas habas producen vainas espectaculares, que pueden alcanzar 40 cm. Albergan granos grandes y carnosos, tiernos al morder. Es una de las primeras legumbres cosechadas en el huerto, desde mayo si se siembra en febrero. Ideal en Buddha bowls de primavera, con rábanos y zanahorias tiernas; las habas permiten también preparar tapenades para sumergir tus grissini.
- La judía enana para desgranar Rouge Canadian Wonder : este frijol rojo es una variedad antigua también conocida como "Riñón de gallo". Muy productivo, también tiene la ventaja de conservarse bien en seco. Es un gran clásico de la cocina mexicana que sigue siendo la base del chili, incluso si está “sin carne” (sin carne). También se cocina en tortita y sustituye al filete en las hamburguesas veganas.
- El garbanzo : es un cultivo al que los jardineros no suelen pensar. Sin embargo, los garbanzos son fáciles de cultivar en climas cálidos y secos. Producen, en 4 meses, granos redondos, beige. Rico en proteínas (19 g / 100 g), el garbanzo es muy utilizado en la cocina vegetariana, tal cual o reducido a puré, con condimentos y tahín para el hummus imprescindible.
- La soja de huerto : la soja es una legumbre bien conocida que se cultiva en clima templado, tan fácilmente como los frijoles. Los más experimentados pueden convertir sus semillas en leche de soja o tofu… pero es más sencillo cultivarla para degustarla verde, con la vaina, en edamame.

Des légumes colorés, des saveurs douces, pour les vitamines et le plaisir
En el placer de comer, la vista cuenta casi tanto como el sabor. Componer una ensalada apetitosa es un ritual para quienes buscan comer con atención plena. En invierno, el color también es importante, pero la dulzura de los sabores es particularmente reconfortante, ¡no te prives de ello!
Mi selección :
- El tomate índigo rosa : es un tomate cocktail original con piel azul violáceo, casi negro y pulpa rosa a púrpura oscuro. Su color se debe a la presencia de antocianina, un pigmento que se encuentra en frutos como arándanos o uvas y que es rico en antioxidantes. Al cortarlo, da relieve a las ensaladas, sobre todo si lo mezclas con otras variedades originales como el tomate piña. En el huerto, se cultiva como cualquier tomate y muestra una buena vigorosidad y una buena resistencia al frío.
- La remolacha Chioggia : precoces, esta pequeña remolacha redonda es muy decorativa. Sembrada de abril a mayo, se cosecha desde principios del verano y muestra una pulpa rosa rayada de blanco y un sabor dulce. Es la remolacha para consumir cruda, en carpaccio o rallada, en ensalada!
- La calabacita amarilla : es una de mis calabazas favoritas, tanto porque sirve para todo (puré, gratinados, fritos, potajes), como porque su sabor suave y dulce es incomparable. Si me gusta tanto, es también porque es especialmente fácil de cortar, lo cual se agradece cuando uno tiene prisa. En el huerto, en clima fresco, no es necesariamente una campeona de la productividad, pero su sabor compensa ampliamente ese pequeño defecto!
- La batata : originaria de Sudamérica, la batata es una hortaliza que le gusta el calor y los riegos regulares… pero te recompensará con hermosos tubérculos de pulpa naranja, dulce, reconfortantes al corazón del invierno. Dependiendo de tu suelo y tu clima, se planta en tierra o en maceta, hacia mediados de mayo. En mi casa, tiene mucho éxito cuando se carameliza ligeramente con miel y se espolvorea con semillas de sésamo… pero también se puede cocinar al horno.

Los pequeños plus, los potenciadores
El invierno pasado, os hablaba de los "superalimentos": las semillas de chía, las semillas de calabaza, la kale, las bayas de goji... Por supuesto, forman parte de mi selección. (Os invito a descubrirlos en este artículo). A esta lista, este año añado:
- La cúrcuma longa, llamada cúrcuma curry : pariente del jengibre, es una planta condimentaria que se cultiva como un dalia… pero más bien en maceta bajo nuestros climas. Es un excelente antiinflamatorio, rico en antioxidantes. A finales del verano, se cosechan las raíces amarillo anaranjado que se consumen frescas. En la cocina, se usan simplemente ralladas, como el cúrcuma en polvo.

¿Te ha dado ganas de adoptar la tendencia veggie ? Entonces déjame recomendarte dos excelentes libros, no de jardinería sino de cocina esta vez, perfectos para empezar:
- "La cocina de Jean-Philippe" de Jean-Philippe Cyr - ediciones "La Plage"
- "Principiante vegano" de Marie Laforêt - ediciones "La Plage"
El 16 de enero de 2018, la fundación Eat publicó un informe en la revista médica The Lancet que confirma lo que ya sospechábamos desde hace algunos años: para nuestra salud, para alimentar a todo el mundo y a los habitantes del planeta, es urgente vegetalizar nuestra alimentación. ¿Te parece esto aburrido, temes que sea […]
Con la llegada de la primavera, la actividad está en pleno apogeo en el vivero. Desde hace unos días, muchos jardineros nos hacen la siguiente pregunta: "Mis siembras se ahilan, ¿por qué?".
¿Qué es una siembra que se ahila?
Una siembra que se ahila se traduce por un crecimiento rápido y en altura de las plántulas. También se dice que la planta se etiola. Este fenómeno de tallos largos y débiles se caracteriza por tallos anormalmente largos, muy finos y poco resistentes. En lugar de mantenerse erguidas, incluso pueden tumbarse. El desarrollo del sistema radicular se reduce, al igual que el de las hojas, que pueden mostrar decoloración.
¿Por qué se ahilan mis siembras?
La siembra que se ahila es un fenómeno frecuente cuando se hacen las siembras en caliente, en interior. La causa principal: una luminosidad demasiado baja correlacionada con temperaturas demasiado altas. Las siembras también pueden ahilarse si siembras de forma demasiado densa, sin espaciar lo suficiente las semillas.
El “ahilado” se produce cuando aparecen las primeras hojas; inmediatamente empiezan a buscar con qué hacer su fotosíntesis: la luz. Y cuanto mayor sea el calor, más necesidad tendrán de luz. Si esta falta, la plántula se empeñará y buscará más arriba alargando su tallo.

en busca de la luz, estas jóvenes plántulas alargan su tallo de manera desmesurada
¿Cómo evitar este fenómeno?
A modo de resumen, en la naturaleza, cuando hace calor, es final de primavera o verano y los días son largos. Si reproduces esas temperaturas en casa, hace falta que la luminosidad corresponda.
Para evitar que tus siembras se ahilen, varias soluciones concretas y trucos:
- Para las plantas que necesitan temperaturas bastante elevadas para germinar (pimientos, pimientas, tomates), vigila atentamente la emergencia. Una vez que aparezcan las primeras hojas, colócalas en un lugar muy luminoso (el alféizar de una ventana) pero más fresco. Acuérdate, además, de girar tus cajitas cada día para que todas las plántulas reciban una insolación máxima.
- Si no es posible, prevé una iluminación hortícola auxiliar, (ahora se encuentra en Ikea) para proporcionarles un suplemento de luz que cubra sus necesidades.
- No mimes en exceso tus siembras, no siembres en caliente las plantas que emergen perfectamente a 10 - 15 °C,
- espacia bien tus semillas : una siembra demasiado densa genera demasiada competencia por encontrar la luz,
- Si todo esto te parece complicado, retrasa unas semanas tus siembras. A medida que los días se alargan habrá más luz y algunas siembras incluso podrán hacerse en el exterior, bajo cubierta.
¿Qué hacer con una siembra que se ha ahilado?
La mayoría de las veces, no hay solución milagrosa: hay que repetir la siembra, porque una siembra que se ha ahilado rara vez da plantas de calidad y los eventuales intentos de rescate son largos y engorrosos. Para las plantas que se trasplantan enterrando una parte del tallo (las Solanáceas), el fenómeno de tallos largos y débiles, si es moderado, es menos grave, ya que el tallo demasiado largo se enterrará durante el Trasplante. Después formará un sistema radicular bien desarrollado.
¿Y tú, tienes trucos para recuperar una siembra que se haya ahilado?
Con la llegada de la primavera, la actividad está en pleno apogeo en el vivero. Desde hace unos días, muchos jardineros nos hacen la siguiente pregunta: «Mis siembras se ahilan, ¿por qué?». ¿Qué es una siembra que se ahila? Una siembra que se ahila se traduce por un crecimiento rápido y en altura de las […]
Las fiestas de fin de año suelen dejar huellas: tez apagada, hígado sobrecargado y la ropa, curiosamente, se ha quedado pequeña… Por ello, no es de extrañar que Comer mejor forme parte del top 10 de las buenas resoluciones para el año nuevo. Para ello, nada mejor que los súperalimentos! Aquí está mi pequeña selección de frutas y hortalizas "saludables", especialmente buenas para la salud, que puedes cultivar en tu jardín; lo cual, además, te permitirá hacer un poco de ejercicio 😉
1) Semillas de Chía
semillas de Chía son procedentes de una salvia anual, Salvia hispanica, originaria de México. Cultivada desde hace milenios en el continente americano, esta pequeña semilla apareció en nuestros platos hace relativamente poco. Con numerosos beneficios, constituye una excelente fuente de omega-3 y de fibras. Además, tiene la particularidad, al formar un mucílago al contacto con líquidos, de espesar las preparaciones, lo que aumenta el efecto saciante de los alimentos.
- ¿Cómo usar las semillas de Chía?
Las semillas de Chía no tienen un sabor muy marcado, aunque a algunos les resulta agradable una nota a avellana. Por ello, pueden usarse en casi cualquier sitio: espolvoreadas sobre una ensalada, mezcladas en un pan casero, pero también en yogures. Virginie prepara un excelente pudín por la mañana, con leche de almendra y frutas de temporada. - ¿Cómo cultivar sus semillas de Chía en el jardín?
La Chía se cultiva fácilmente en clima templado, en cualquier buena tierra. La siembra se realiza en primavera y la cosecha de las semillas, en otoño. ¡Cuidado, esta salvia no es rústica!

Las semillas de Chía: un 'súperalimento' procedente de una salvia, Salvia hispanica
2) El col kale
Verdadera verdura de moda, el col kale es un repollo que ha dado mucho de qué hablar en los últimos años. Y si los estadounidenses están locos por él, es por su alto contenido en fibra, en hierro, en vitaminas A, C y K, pero también en antioxidantes. Excelente para la salud de la vista gracias a la luteína y la zeaxantina que contiene. También es una muy buena fuente de calcio.
- ¿Cómo usar el Kale?
El Kale se consume preferentemente crudo para conservar la mayor cantidad de vitaminas. Puede pasar fácilmente por la licuadora para "potenciar" un smoothie o un jugo. También se come cocido, en gratinado, por ejemplo. Pero, no voy a mentir: las hojas del Kale son de textura coriácea. Antes de consumirlas, conviene ablandarlas tras quitar la nervadura central. Para ello, mira, es fácil (está en inglés pero lo entenderás rápido) :
- La cultura del Kale
Este repollo se cultiva como cualquier repollo rizado. Requiere una tierra rica, pero ofrece la ventaja de ser muy resistente a enfermedades y plagas. Para saberlo todo, descubre nuestra ficha de consejos: "la culture du Kale et du chou frisé au potager "

El Kale, un "super chou" que ama los masajes
3) Col Flower Sprout
El Col Flower Sprout o Kalettes (BrusselKale para los angloparlantes) es un pequeño nuevo cultivo muy prometedor. Híbrido de Kale y de col de Bruselas, produce, como la col de Bruselas, tallos cubiertos de botones de hojas. Estos mini-repollitos, dentados, verde oscuro y violeta, son poco calóricos y muy ricos en vitaminas C, K y B6. Además, este repollo tiene buen sabor… ¡no es amargo y su sabor, dulce y ligeramente avellana, va muy bien! Original, también encantará a cocineros apurados porque se cocina muy rápido y conserva una agradable textura crujiente.
- El Flower Sprout, en cocina
Rápido de cocinar, se cocina como desees: al vapor, salteado rápido o al agua en solo 4 minutos… todo sin olor o casi. Polivalente, puede servir de acompañamiento, pero también como base para muchas ensaladas y, como el Kale, añadir a los zumos de frutas. - Cultivar los Flower Sprouts
En el huerto, estos pequeños repollitos se cultivan exactamente como los coles de Bruselas. Para saberlo todo, sigue nuestros consejos: "Cultivar el col de Bruselas"

El Flower Sprout : mi-kale, mi-repollo de Bruselas - Foto : www.kalettes.com
4) El Jengibre
Exótico, el jengibre ha sido conocido durante mucho tiempo por sus efectos afrodisíacos. Popularizado con la proliferación de restaurantes de sushi, ahora se aprecia tanto por su sabor como por sus propiedades tonificantes, digestivas, antibacterianas y antioxidantes.
- El jengibre fresco, en la cocina
Los beneficios del jengibre para la salud son numerosos, pero es sobre todo indispensable en la cocina asiática (en marinadas, caldos o salteados para realzar un wok), pero también en la cocina tradicional. En casa lo uso a menudo en repostería, para dar un toque de chispa a compotas de manzana. También me gusta mucho confitado; su sabor picante es perfecto para dar un empujón cuando hay fatiga momentánea. Por último, el jengibre también se usa en infusión con limón, dentro de una cura detox. - Cultivar nuestro propio jengibre:
El jengibre no es complicado de cultivar, pero necesita necesariamente calor. A menos que vivas en una zona tropical, su cultivo se realiza mejor en una gran maceta, dentro de casa o bajo una veranda caliente.

El rizoma de jengibre puede usarse en infusión dentro de una pequeña cura detox
5) El Goji
Las bayas de Goji proceden de un arbusto de origen asiático, Lycium. Se consumen frescas o deshidratadas. Este pequeño fruto estuvo durante mucho tiempo de moda por su contenido en vitaminas B, C y E pero sobre todo por su riqueza en antioxidantes. No obstante, su popularidad se ha reducido un poco tras el descubrimiento de lotes, aunque certificados como bio, que contenían una gran cantidad de pesticidas. Motivo de más para cultivarlas uno mismo.
- Las bayas de goji, ¿para qué se usan?
Frescas, las bayas de goji se consumen en mueslis y granolas caseros, en yogures, ensaladas de frutas o también en zumos. También pueden aportar una pequeña nota dulce a las ensaladas. Deshidratadas, se incorporan fácilmente a galletas y otros pasteles. - Cultivar el Goji en tu huerto, ¿es posible?
Sí, ¡todo ello! Como muchos arbustos asiáticos, Lycium barbarum se adapta a nuestros climas. Es rústico y admite incluso el calcio; sin embargo, es en las regiones más soleadas cuando fructificará mejor. Para saberlo todo sobre el cultivo de estas deliciosas bayas, descubre nuestra ficha de consejos: "Cultura, cosecha y secado de las bayas de Goji"

Las bayas de goji se prestan a numerosas preparaciones. A diario, añádelas a tus mueslis
6) El Rábano negro
El rábano negro forma parte de estos vegetales un poco desconcertantes a primera vista. Generalmente de buen tamaño, tiene una piel negra que recubre una pulpa blanca, crujiente y rica en potasio, magnesio. Ligeramente laxante y desintoxicante, el rábano negro facilita el tránsito y "limpia" el hígado, pero sobre todo se aprecia por su poder antibacteriano. Rico en rapanina, ayuda a tratar afecciones invernales como la tos.
- ¿Cómo usar el rábano negro?
Este rábano se consume simplemente crudo, en finas lonchas o rallado, en ensalada o sobre una rebanada de pan untado. También se puede extraer su jugo que, mezclado con azúcar, hará un excelente sirope para la tos con flema. Las hojas de rábano también se pueden preparar en sopa. - ¿Cómo cultivar el rábano negro en el huerto?
Es un rábano de invierno que se siembra en verano. Su cultivo no presenta dificultad, pero, debido a su larga raíz, necesita una tierra bastante profunda y bien descompactada.
7) Las semillas de calabazas
Las semillas de calabazas son muy ricas en proteínas (entre 20 y 25%), en ácidos grasos insaturados, en vitaminas y en minerales, entre ellos magnesio y hierro. A menudo consumidas dentro de una alimentación vegetariana o vegana, también se recomiendan para aliviar problemas urinarios.
- ¿Cómo incorporar las semillas de calabaza en tu alimentación?
Tostadas, las semillas de calabaza son ideales como aperitivo o como pequeño refrigerio. Enteras o trituradas, se pueden espolvorear sobre ensaladas o incorporar a masas de pan o pasteles. - ¿Cómo producir tus propias semillas de calabaza?
Todas las calabazas sirven, pero para evitar la tediosa tarea de pelarlas, hay que escoger la Calabaza Lady Godiva. De hecho, esta variedad tiene la ventaja de producir semillas desprovistas de envoltura. Para cultivarla con éxito, procede como para las demás calabazas: reserva un espacio amplio y plántala en suelo rico o ampliamente enriquecido con compost, incluso si no está muy maduro.

La calabaza Lady Godiva (Foto: Ferme de Sainte Marthe), una calabaza perfecta para la producción de semillas. Su pulpa, media, resulta muy adecuada para los potajes.
Y tú, ¿consumes uno o varios de estos "súperalimentos"? ¡Cuéntanoslo todo!
Las fiestas de fin de año suelen dejar huellas: tez apagada, hígado sobrecargado y la ropa, curiosamente, se ha quedado pequeña… Por ello, no es de extrañar que Comer mejor forme parte del top 10 de las buenas resoluciones para el año nuevo. Para ello, nada mejor que los súperalimentos! Aquí está mi pequeña selección […]
Las primeras heladas matinales han hecho su aparición y es un poco el inicio del fin del huerto, salvo si, como yo, dispones de un invernadero de jardín.
El término de invernadero es amplio y agrupa diferentes tipos de instalaciones que ofrecen un nivel de protección contra el frío muy variable. Para el cultivo de hortalizas, el modelo más utilizado, tanto por los horticultores como por los jardineros, es el invernadero túnel.
Aunque no esté calefaccionado, este invernadero, llamado "Invernadero frío" es, sin embargo, muy práctico. La principal ventaja es que las temperaturas suben rápidamente. En pleno invierno, el menor rayo de sol permite obtener una calor suave, propicio al desarrollo de las hortalizas. Y al cortar el viento, el invernadero también limita los efectos del frío.
Veamos todo lo que se puede hacer allí, así como las precauciones a tomar cuando se cultiva bajo cubierta.
Un invernadero en el huerto: posibilidades y ventajas
- Alargar notablemente las temporadas
El invernadero, al crear un microclima favorable y al proteger las hortalizas de las heladas débiles, permite cultivar y, por tanto, cosechar, más temprano y más tarde. La tierra se calienta rápidamente allí en primavera, lo que permite a las semillas germinar rápidamente. Así, en clima suave y desde enero, es posible sembrar zanahorias, lechugas precoces, rábanos… cosechar calabacines en junio, pero también recoger, hasta finales de octubre, tomates, berenjenas y pepinos.
- Incrementar la productividad
El calor del invernadero también permite lograr cultivar una gama más amplia de hortalizas, especialmente aquellas “del sol” como tomates, pimientos y otras, más exóticas, como la batata o el pepino africano, a menudo poco productivos en las regiones con clima “hostil”. Instalados en un ambiente cálido, que les resulta perfecto, crecen mejor y más rápido, dando así rendimientos más altos.

Cultivar bajo túnel permite cosechar uva, incluso en clima frío. Crédito de la foto: Local Food Initiative
- Protegerse de ciertas enfermedades
Lo mencionábamos en nuestra ficha de consejos: « Tomate: mildiu, otras enfermedades y plagas », la mejor protección es cultivarlas bajo cubierta. De hecho, el invernadero, al proteger de la lluvia, limita fuertemente los riesgos de aparición de enfermedades criptogámicas.
- Sembrar y multiplicar sin ocupar demasiado espacio
Todos los que hacen sus planteros de hortalizas lo saben: de marzo a mayo, la casa suele estar muy llena de hortalizas frías que no pueden instalarse en el huerto antes de los Santos de hielo. Aunque el invernadero frío no sea adecuado para semilleros muy precoces, a veces realizados desde febrero, sin embargo permite almacenarlos, e incluso plantarlos, desde abril, con una protección adicional adecuada (velo grueso, chasis, instalación específica de tipo cofre equipado con un cable calefactor) para prever las noches frías.
El invernadero es también el lugar ideal para hacer crecer esquejes, cuyas groselleros negros y groselleros preparados en otoño serán plantados en la primavera siguiente.

El invernadero frío es adecuado para los semilleros y para resguardar los esquejes. Para proteger tus plantas, piensa en añadir protección adicional para evitar posibles daños de una noche fría.
Las limitaciones del invernadero frío
- La regulación de la temperatura
No es fácil de imaginar, pero en un invernadero túnel no calefaccionado, puede helar. También puede hacer allí un calor muy rápido. La inercia es muy baja y, sin intervención de tu parte: las temperaturas pueden, en 24 horas, hacer montañas rusas: caer a -5 °C por la noche y subir a +40 °C durante el día. Una amplitud térmica incómoda para las plantas.
Para evitarlo, una única solución: la ventilación… que se realiza habitualmente abriendo las puertas o las aberturas laterales, si el túnel las tiene. Ventilar regularmente también permite evacuar una humedad demasiado alta que favorece la aparición de enfermedades como el oidio. Ya lo habrás entendido: gestionar el clima de una invernadero es a veces un poco delicado y requiere, sobre todo, una presencia casi constante.

Bajo cubierta, la regulación de la humedad ambiental es importante para evitar enfermedades.
- La gestión del riego
Bajo invernadero, no cuentes con el cielo para regar (a menos que optes por el modelo "Cabriolet" de Serres Tonneau) sino con tus brazos fuertes o, en su defecto, tu ingenio... Esto puede parecer obvio, pero para cultivar en este entorno cerrado, es fundamental prever el suministro de agua, su almacenamiento y, eventualmente, un sistema de riego autónomo. Dicho esto, la cuestión del riego es sin duda el punto más fácil de resolver. En nuestra casa, el invernadero está a más de 50 metros de la casa: el agua de lluvia recogida se transmite gracias a una pequeña bomba a una reserva dedicada al invernadero. El riego automático es por gravedad y no requiere electricidad.
- Una estética discutible
Si los invernaderos de vidrio suelen integrarse bien en los jardines, seamos honestos: no ocurre lo mismo con los invernaderos túnel. De noche, a la luz de la luna llena, puede parecer casi bonito, pero de día no. No obstante, existen soluciones para integrarlo: cultivar alrededor de las plantas de gran altura (tupinambos, girasoles gigantes, cardos…) o relegarlo al fondo del huerto.
Sin embargo, conviene saber que la apariencia del invernadero se olvida pronto cuando se disfruta del placer de cultivar y trabajar en el huerto bajo los días de lluvia.

Un invernadero, también es un pequeño refugio de paz donde cultivar, incluso en pleno invierno, es un placer. Crédito de la foto: Caltriana Nicholson
Para terminar, descubre una selección Sélectos de las mejores invernaderos de jardín.
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¿Conoces la sandía de ratón ? Yo tampoco… al menos hasta que la descubrí entre las novedades de nuestra amplia gama de semillas de hortalizas.
¿Qué es la sandía de ratón?
La sandía de ratón (Melothria scabra) es una planta trepadora que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. También conocida con los nombres de Sandía de ratón o “Melón de ratón” (Mouse Melon) al otro lado del Atlántico. Nos llega de Centroamérica y México, donde se cultiva como planta vivácea.
Por pura curiosidad, sembré mi primera sandía de ratón a finales de marzo para plantarla en junio en el jardín. Tras un inicio algo calamitoso (ola de calor + olvido de riego rara vez dan buenos resultados), se recuperó enseguida y estuvo a la altura de su reputación de planta fácil de cultivar.

Sandía de ratón: una flor diminuta seguida de un adorable fruto pequeño
Rápidamente, sus tallos finos dotados de zarcillos se agarraron a la malla para formar un bonito enredo de hojas lobuladas. Al amparo de un verano relativamente lluvioso, mi planta de sandía de ratón se desarrolló sin el menor cuidado (¡ni rastro de oídio!) y me ofrece, en este final de verano, una cosecha de lo más respetable.
En cuanto al sabor, es más bien una grata sorpresa: esta adorable minisandía presenta, como se anuncia, un sabor a pepino con un ligero toque ácido nada desagradable. Se come con piel, lo que aporta un crujiente igual de agradable.

... así que ya te puedes imaginar que la sandía de ratón es una hortaliza que encanta a los niños
¿Qué hacemos con las sandías de ratón?
Que no te confunda el tamaño, las sandías de ratón no están únicamente destinadas a alimentar a un ejército de muñecos de Playmobil hambrientos... Se comen y se preparan de distintas formas.
De la forma más sencilla, la sandía de ratón se disfruta con sal, tal cual, para el aperitivo. También puede servir para decorar cócteles como el mojito: tu rodaja de limón se sentirá menos sola. Unas cuantas sandías de ratón invitadas en una ensalada de tomates cereza o con rábanos también quedarán de maravilla… Por último, hará las delicias de los amantes de los encurtidos, ya que se conservan muy fácilmente en vinagre, como los pepinillos.
Para un tarro grande de 500 g de sandías de ratón en vinagre, aquí va mi receta:
- Cosecha tus sandías de ratón justo antes de su plena madurez (ni demasiado finas ni demasiado rechonchas),
- Lávalas cuidadosamente,
- Prepara tu vinagre blanco (400 ml) añadiendo 1 cuchara de café de sal, 4 cucharadas de azúcar de caña, 1 cucharada de hojas de menta, 1 cucharada de hojas de eneldo (previamente lavadas y picadas), semillas de cilantro,
- Coloca tus sandías de ratón en el tarro, vierte el vinagre y cierra la tapa
- Guarda en la nevera durante un mes y después, ¡a disfrutar!

¡Conservar las sandías de ratón: sencillo y rápido!
Y tú, ¿ya has cultivado la sandía de ratón? ¿Cómo las preparas?
¿Conoces la sandía de ratón ? Yo tampoco… al menos hasta que la descubrí entre las novedades de nuestra amplia gama de semillas de hortalizas. ¿Qué es la sandía de ratón? La sandía de ratón (Melothria scabra) es una planta trepadora que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas. También conocida con los nombres de […]
Las buenas razones para cultivar tu huerto son numerosas y la posibilidad de cultivar verduras originales, que no se encuentran fácilmente en el comercio, forma parte de ello. Entre ellas figuran verduras asiáticas pero también plantas aromáticas, que, a menos de vivir en el distrito XIII de París, son una rareza en los puestos de mercado.
Sin embargo, estas verduras chinas, pero también japonesas, a veces curiosas, crecen a veces muy bien bajo nuestras latitudes... y aquí tienes una pequeña lista que será del agrado de todos los aficionados a la cocina exótica... pero también a platos más tradicionales.
1) Daikon o rábano blanco
El Daikon (Raphanus sativus longipinnatus) es un gran rábano blanco de invierno. Primo del rábano negro, ofrece una pulpa suave, jugosa y se conserva muy bien.
En la cocina japonesa, se consume crudo, en ensalada, al estilo de las zanahorias ralladas. A veces se marina o se cocina al vapor o salteado. Drenante, diurético, a menudo se considera un verdadero alimento saludable.
Su cultivo, en el huerto, no presenta ninguna dificultad si se asegura de aflojar bien el suelo con anterioridad.
2) Pak Choï u Bok choy
El Pak Choï, también conocido como Bok choy (Brassica rapa chinensis), es un col chino de hojas tiernas, con tallos verde claro en sus bases blancas. Este col ofrece un sabor que recuerda a la chicoria, al repollo clásico y al nabo.
Se puede preparar crudo o cocido, salteado rápidamente en el wok o brazado. Su sabor combina bien con el jengibre, así como con el de los shiitakes, si tienes la suerte de encontrarlos cerca de ti (no hace falta buscarlos en la naturaleza, estos hongos japoneses no crecen espontáneamente aquí!).
3) Pé-Tsaï o Chou de Pekín
El Pé-Tsaï, conocido como Chou de Pekín (Brassica rapa pekinensis) es otro tipo de col china, bastante diferente del Pak Choï. Un poco más cercano a nuestros repollos blancos tradicionales, produce cabezas densas y alargadas. Sus hojas verde brillante tienen gruesas nervaduras.
Apreciarás su sabor suave y delicado al degustarlo crudo, en ensalada, pero también cocido al wok con verduras crujientes. Este col de China también puede servir de base para recetas menos exóticas y acompañar salchichas y otros embutidos.
En el huerto, estos dos repollos se cultivan un poco como los repollos clásicos, pero requieren un poco más de calor. Para saber todo sobre su cultivo, no dudes en consultar Nuestra ficha técnica: Cómo cultivar las coles chinas con éxito.
4) Crosnes del Japón
Las Crosnes del Japón (Stachys affinis) pertenecen a la categoría de verduras perennes. Estas son plantas hortícolas rizomatosas cultivadas no para sus partes aéreas, sino por sus tubérculos cuyas formas me recuerdan a las raíces de la avena en rosario.
Si las crosnes son tan reputadas, es por su sabore fino, a medio camino entre la alcachofa y el tupinambo, pero también porque se venden a precio de oro, ya que su cosecha no es mecanizable.
En el jardín, prosperan mejor en suelos bastante ricos y algo arenosos. Y como hay que desenterrarlas con una pala, la cosecha se facilita. Cuidado, se parecen un poco a la menta; evite plantarlas cerca para no tener que desenredarlas antes de la cosecha.
Introducidos en Francia desde el siglo XIX, las Crosnes ya se han ganado su lugar en nuestras cocinas, donde se consumen, a la francesa, de forma similar a las patatas: salteadas, fritas o en puré.
5) Mizuna u mostaza japonesa
El Mizuna(Brassica rapa nipposinica), al igual que la rúcula, pertenece a la gran familia de las Brassicáceas. Es una agradable pequeña ensalada con hojas finamente lobuladas. Este vegetal japonés ofrece un sabor bastante suave realzado por una nota picante que funciona de maravilla en ensaladas.
En el huerto, el mizuna se cultiva muy fácilmente, se siembra en tierra libre o bajo abrigo (invernadero, marco) de mayo a septiembre. Tiene la ventaja de crecer y crecer de nuevo rápidamente y ofrece sus deliciosas hojas incluso en invierno.
En la cocina, es muy apreciado en ensalada, pero también puede servir de base para un pesto, decorar y acompañar todo tipo de platos asiáticos. Cocido, el mizuna se consume un poco como la espinaca: salteado rápidamente o incluso en puré.
Descubre todos nuestros consejos para reproducir la cultura del Mizuna.
6) Bardana japonesa tokinogawa o Gobo
La bardana japonesa (Arctium lappa) es una gran planta cultivada por su larga raíz cuya forma y sabor recuerdan al salsifí. Es una bienal, pero no tendrás que esperar mucho para cosecharla ya que se extrae a los tres meses tras la siembra.
La raíz de bardana, rica en vitaminas, es también célebre por sus numerosas propiedades (depurativas, antisepticas, antifúngicas…).
No voy a contarte historias: la bardana no es una planta fácil en el huerto. Es bastante exigente con el suelo, que le gusta suelto y profundo, pero también con el riego, que debe ser regular y abundante durante todo el periodo de cultivo. Si dispones de buena tierra... y de un riego automático fiable, ¡no lo dudes!
Su larga raíz marrón se consume cruda o cocida. Extremadamente rara en Francia, esta verdura de raíz, algo fibrosa, se cocina finamente rallada, en ensalada o cortada en juliana y luego salteada.
7) Melisa u citronela
La melisa (Cymbopogon citratus), a no confundir con la mélisse ni con la Hierba Luisa, es una planta herbácea también conocida como Citronelle Madagascar. Y si los angloparlantes la llaman "lemongrass", es que, de hecho, es una gramínea y que emana un delicioso aroma cítrico. Se encuentra muy ampliamente en todo el sudeste asiático y todos los que la descubrieron durante un viaje a Vietnam o Tailandia guardan un maravilloso recuerdo.
En el jardín, la melisa aprecia suelos ricos, calor, pero también agua, especialmente durante su periodo de crecimiento. Es una planta de frío, no rústica, que se cultiva a menudo en maceta, protegida durante el invierno. Su cultivo es posible bajo un invernadero frío, en regiones con inviernos suaves (probado con éxito, aquí, en Bretaña).
Cabe señalar, por cierto, que la melisa (planta y aceite esencial) es conocida por alejar a los mosquitos.
En la cocina, son las bases de sus tallos las que se consumen. Una vez peladas, se cortan para aromatizar las salsas de las carnes blancas (el famoso "pollo con melisa"), de los pescados, caldos y marinadas. Se combina muy bien con el jengibre, el curry y la leche de coco.
Esta lista de verduras asiáticas no es, por supuesto, exhaustiva. Si eres curioso, si te gustan los sabores exóticos y tienes el gusto por el viaje, incluso solo gastronómico, te invito a descubrir nuestra selección "Sabores del mundo" que reúne una bonita gama de frutas, verduras y aromáticas procedentes de los cinco continentes... para cultivar en tu huerto.
Las buenas razones para cultivar tu huerto son numerosas y la posibilidad de cultivar verduras originales, que no se encuentran fácilmente en el comercio, forma parte de ello. Entre ellas figuran verduras asiáticas pero también plantas aromáticas, que, a menos de vivir en el distrito XIII de París, son una rareza en los puestos de […]
La siembra de las judías suele ser bastante tardía aquí y se realiza a lo largo de junio. Por un lado, porque calculo para que la hora de las primeras cosechas coincida con nuestra vuelta de vacaciones… (fecha de siembra + unos 60 días), y por otro, porque tengo que encontrar tiempo para montar los soportes que las recibirán.
De hecho, me decanto por las judías de enrame llamadas trepadoras en detrimento de las judías de mata baja, que sin embargo son rápidas de sembrar y fáciles de cultivar. ¿Por qué complicarme tanto? ¡Porque las judías trepadoras tienen otras ventajas, por supuesto!
Judías trepadoras: un cultivo ornamental
La primera razón por la que cultivo judías de enrame es pura coquetería. Nuestro huerto es visible desde la terraza (es muy práctico para poder dar un pequeño repaso con la azada colineal mientras charlas con quienes se relajan en las tumbonas…) y, por tanto, debe ser ornamental. Grandes tutores de bambú o barras de acero, colocados en tipi o en tienda canadiense, ofrecen de inmediato unas bonitas líneas verticales. Una vez que las judías se desarrollan bien, la estructura desaparece bajo la exuberancia del follaje, dando al jardín un toque de jungla que no me desagrada en absoluto. ¡Y eso sin hablar de su bonita floración!

Una instalación en tipis - Fuente: Pinterest
Un cultivo que ocupa poco espacio
La segunda ventaja es que este cultivo ocupa poco espacio en el suelo, ya que el desarrollo de las plantas es vertical. Si las instalas en una única línea, orientada al sur, las judías de enrame además tienen la ventaja de proporcionar una sombra beneficiosa a otras hortalizas, como las lechugas, por ejemplo, que temen el calor intenso.
También se cultivan con mucha facilidad en jardines pequeños e incluso en macetas, en la terraza o el balcón, ya que las estructuras pueden apoyarse contra un muro o una malla.
Cosechas abundantes
La tercera ventaja es la alta productividad de este tipo de judías. En relación con el espacio ocupado en el suelo, ofrecen rendimientos notables, del orden de 2 a 2,5 kilos por m2 (frente a solo 1 a 1,5 kilos por m2 en las judías de mata baja), de media.
Una recolección más fácil
La facilidad de recolección es la cuarta ventaja: ya no hace falta agacharse ni avanzar en cuclillas a lo largo de la hilera para recogerlas: están a la altura de la mano. Es cierto que a veces habrá que estirar un poco el brazo, pero nada del otro mundo, aunque tus tutores alcancen los tres metros de altura, y aquí está el motivo:
¡Una gran flexibilidad!
La última baza de las judías de enrame es su flexibilidad… no para trepar por los soportes, sino por su capacidad de poder cosecharse tardíamente. Como se mencionó más arriba, numerosas variedades, como Mélissa, Blauhilde, Phénomène, se consumen tanto en vaina tierna como en grano.
Guarda la escalera porque el principio es sencillo: cosecha las vainas jóvenes y degústalas enteras todas las que estén a tu alcance, y deja engordar las vainas más altas. Al final de la temporada, desmonta la estructura y recoge lo que quede para comerlo en grano, fresco o seco.
Por último, ten en cuenta que las judías trepadoras pueden integrarse en los macizos de flores e incluso plantarse en medio del césped, aunando lo útil y lo agradable al convertirse en una casita para los más pequeños.

Dos estructuras lúdicas - Fuente: Pinterest
La siembra de las judías suele ser bastante tardía aquí y se realiza a lo largo de junio. Por un lado, porque calculo para que la hora de las primeras cosechas coincida con nuestra vuelta de vacaciones… (fecha de siembra + unos 60 días), y por otro, porque tengo que encontrar tiempo para montar los […]
Cultivar el propio jardín es un acto político. No lo digo yo, sino Pierre Rabhi.
Y si hablamos de política, a menudo hay doctrina, mayoría, oposición y movimientos contestatarios.
Debéis de estar preguntándoos qué mosca me ha picado o qué le he echado a mi café de la mañana. Tranquilos, hoy voy a hablaros de cultura, de la poda y del manejo de los tomates, porque es un ejemplo perfecto de tema que divide a los jardineros.
De hecho, desde hace décadas se asume que los tomates, con mano de hierro enfundada en guante de goma, se sujetan con tutores, se conducen con firmeza y se podan. Es una tradición con reglas estrictas: plantas firmes, en posición de “firmes”, sujetas a inflexibles estacas y eliminación sistemática y sin piedad de los “chupones”. Orden y método.
Todo habría sido sencillo sin la llegada de una nueva generación de jardineros, insumisos hasta el punto de poner en duda lo que consideran mitos hortícolas. Y, sobre todo, curiosos o impertinentes hasta experimentar métodos alternativos como el cultivo de tomates en jaula, a ras de suelo, libres y sin poda e incluso sin agua.
¿Contestación estéril, peligroso laxismo o inicio de la anarquía? (Dime cómo cultivas tus tomates y te diré a quién votas...)
Pero, antes de encargar encuestas, exploremos estos métodos, no precisamente convencionales...
Tomates en jaula o libertad vigilada
Encerrar para liberar puede parecer contradictorio. En la práctica, digamos que se trata de una libertad vigilada.
Este modo de cultivo consiste en cultivar los tomates sin podarlos, rodeando las plantas con una jaula de malla para sostenerlas y contener su abundante vegetación. Estas jaulas tienen una doble ventaja: liberan al jardinero tanto de la esclavitud de la caza de los “chupones” como de la servidumbre de los riegos diarios, gracias a la reserva de agua prevista dentro de la propia jaula. Para fabricarlas, hemos preparado un tutorial que te lo explica todo, paso a paso: construir una jaula para tomates.
Tomates también se benefician de esta técnica: al no podarse, ya no presentan heridas y, por lo tanto, menos enfermedades. Los brotes axilares, antes eliminados, producen flores que se convierten en frutos, ofreciendo así cosechas más abundantes que con un manejo clásico.

El cultivo de tomates en jaula - Foto: "Le sens de l'humus"
Tomates sin tutores ni poda: independencia, pura y simple
El principio no puede ser más simple y viene de perlas a los jardineros perezosos, pues basta con plantar la mata (preferiblemente tumbada, su posición favorita) y ¡dejar que haga el resto!
Los tomates se extienden de forma natural por el suelo. Única condición: aislarlos de la humedad con un acolchado espeso compuesto de materiales secos (paja, hierba seca) o con cajas. Como las calabazas, tus tomates se pondrán cómodos... La ventaja es evidente: no tendrás nada que hacer salvo cosechar. Pero ojo, este método requiere espacio y también ausencia de ratones de campo, topillos y otras ratas toperas que se darían un festín.
Fíjate, de paso, que también es perfectamente posible cultivar, de forma clásica, tomates sin tutores. Para ello, elige variedades de porte determinado, que forman un arbusto más o menos “autoportante”... según la fuerza del viento. Es el caso del tomate arbustivo (... lógica implacable), pero también de las variedades enanas y de cereza como Totem o Gold nuggets.
¿Y el tomate sin riego? Un movimiento alternativo revolucionario
El cambio es ahora... ¡y empecemos por cerrar los grifos! Porque hacer crecer tomates sin agua es posible y Pascal Poot lo demuestra, cultivando nada menos que 450 variedades, sin regar nunca. Pero para ello no hay polvos mágicos, sino un proceso largo que consiste en “enseñar” a las hortalizas, generación tras generación de semillas, a vivir con lo justo, con un mínimo vital garantizado: una simple dosis de compost.
Demostración:
Y tú, ¿eres más bien de mantener el orden y de la depilación obligatoria de las axilas (de los tomates... se entiende) o militas por la confiscación masiva de tutores y tijeras de podar?
Vale, lo confieso: en casa somos más bien de buen alumno, pero poco constantes: quitamos los chupones durante las primeras semanas para, al final, dejarnos llevar con felicidad por una jungla incontrolable que parece enarbolar orgullosa un cartel: «¡Viva el tomate libre!»
Cultivar el propio jardín es un acto político. No lo digo yo, sino Pierre Rabhi. Y si hablamos de política, a menudo hay doctrina, mayoría, oposición y movimientos contestatarios. Debéis de estar preguntándoos qué mosca me ha picado o qué le he echado a mi café de la mañana. Tranquilos, hoy voy a hablaros de […]
Instalar un huerto en el balcón y cultivar verduras y hierbas aromáticas, incluso en la ciudad, es perfectamente posible. En artículos anteriores, vimos que existen numerosas soluciones para jardinear en la ciudad, incluso sin jardín: las sacas de cultivo, pero también los huertos elevados.


Sin embargo, ¡difícil empujar las paredes! ¿Qué otra opción? Elegir verduras y variedades adaptadas a espacios pequeños. Estas hortalizas, enanas o particularmente compactas, suelen ser productivas. Ofrecen verduras de tamaño clásico o de pequeño tamaño, lo cual es perfecto cuando no hay una familia grande que alimentar o cuando cultivas tanto por placer como por sabor.
Para evitar que te limites al cultivo de rábanos, te hemos preparado en la web una amplia selección de verduras perfectamente adaptadas a espacios pequeños y que también van de maravilla en los mini-huertos (incluidos los cuadrados), de la cual aquí va una muestra:
1) Las ensaladas
Casi todas las ensaladas se pueden cultivar en maceta, pero hay que reconocer que el espacio que ocupa, por ejemplo, una Lechuga Grosse Blonde Paresseuse es importante. Por eso te aconsejamos más bien optar por Mezclum y Mesclun. Aun así, si quieres cosechar bonitas lechugas repollas, te recomiendo:
- la Lechuga Tom Thumb: una variedad de tipo manteca que forma cogollos pequeños de unos 15 cm de diámetro.
- la Lechuga Little Gem, su prima romana, ofrece cogollos pequeños de corazón tierno y excelente sabor.
2) Los tomates
El Tomate cereza es el rey del balcón. Si dispones de un balcón grande, se pueden cultivar todas las variedades. En caso contrario, para evitar que su generosidad te ocupe todo el espacio, aquí tienes variedades productivas pero de desarrollo razonable. Algunas, colgantes, incluso pueden cultivarse en suspensión.
- Los Tomates cereza Balconi Red y Yellow son dos variedades híbridas F1. Producen, respectivamente, frutos pequeños rojo rubí y amarillo dorado, de 3 centímetros de diámetro. Su ventaja radica en su porte ultracompacto, ya que las plantas, de porte arbustivo, apenas alcanzan 30 cm de alto por otro tanto de ancho.
- Los Tomates Pendulina Red y Yellow son bastante parecidos. Originarios de Suecia, se distinguen por su capacidad para crecer en maceta colgante… y formarán cascadas de bonitos frutos tipo cereza, de 15 a 30 g, rojos o amarillos, según la variedad.
3) Los calabacines
Los calabacines no rastreros también existen en versión en miniatura y crecen fácilmente, como:
- el Calabacín Patio Star F1. Ideal para el Cultivo en maceta, forma plantas de 45 cm de alto por 60 cm de ancho y da deliciosos frutos pequeños cilíndricos, de verde oscuro.
- el Calabacín bola Eight Ball F1 destaca por la forma de sus frutos: redondos, son de muy buena calidad y pueden cosecharse en cuanto alcanzan 5 cm de diámetro. Esta variedad produce durante un periodo largo.
4) Los pimientos y los picantes
También dentro de las llamadas “verduras del sol”, pimientos y picantes adoran los espacios pequeños y soleados. Entre las variedades en miniatura, seguro que te enamoras de:
- el Pimiento Mini Chocolate Bell: productivo, ofrece minifrutos de color rojo castaño, de 3 a 5 cm de diámetro.
En cuanto a los picantes, te invito a descubrir:
- la Pimienta de Cayena ‘Red Cherry Small’ que produce frutos redondos, del tamaño de un tomate cereza, de rojo intenso. ¡Ojo, su sabor es fuerte!


5) Las berenjenas
Las berenjenas aman el calor y estarán perfectamente a gusto en un balcón o en una terraza resguardada de las corrientes de aire. La limitación de espacio es la ocasión perfecta para descubrir variedades sorprendentes.
- La Berenjena ‘Patio Baby’ es una variedad a la vez muy precoz y productiva, que produce plantas compactas con frutos pequeños, perfectos para un Cultivo en maceta o en espacios reducidos. Se planta en abril-mayo para cosechar de julio a octubre.
- La berenjena Pusa Purple Cluster lo tiene todo para gustar: originaria de la India, es productiva y forma, en plantas de tamaño normal, racimos de frutos pequeños morados, muy decorativos y de buen sabor.
- La berenjena Blanche Ronde à Œuf es una variedad enana; ofrece, en plantas de unos 30 cm de alto, bonitos frutos blancos, redondos, del tamaño de un huevo.
- Si prefieres variedades clásicas, la berenjena Ophelia será perfecta: la planta no supera los 35 cm de alto y sus frutos, violeta oscuro, alcanzan el tamaño de una pelota de golf.
6) Las zanahorias
Cultivar zanahorias en el balcón no es muy complicado, pero hay que elegir imperativamente un contenedor lo bastante profundo para el desarrollo de las raíces. Las zanahorias de tipo Semilargo (como la Zanahoria de Luc) están bastante indicadas, pero, en maceta o en Jardinera clásica, con las variedades redondas obtendrás los mejores resultados. Te recomiendo especialmente:
- La Zanahoria Marché de Paris: una variedad precoz de raíces redondas, rojo anaranjado, de carne tierna y sabrosa. Esta zanahoria pequeña se disfruta tanto glaseada como en el aperitivo.
7) Los pepinos
Los pepinos tienen fama de ser voluminosos, pero se entutoran fácilmente. En jardín pequeño o en maceta, nos gustan especialmente las variedades de pepino “snack”, como ‘Rocky’, ‘Broumana F1’ o ‘Iznik F1’. Son igual de crujientes que las variedades clásicas, pero el tamaño de los frutos no supera los 15 cm.
8) Las judías, los guisantes, las habas
Las judías enanas y guisantes enanos no son necesariamente la mejor respuesta a la falta de espacio… Es mejor preferir las variedades de judías y guisantes de enrame, que aprovecharán la Vertical trepando por una Espaldera. Las plantas ocuparán menos espacio en el suelo y te proporcionarán cosechas abundantes.
Si te gustan las habas, te recomiendo especialmente la variedad Robin Hood, que da, en plantas de unos 30 cm, bonitas vainas cortas con granos verdes.
La lista no es exhaustiva y, para las demás verduras, como las coles, el puerro, el maíz… te invito a consultar nuestra colección de verduras para balcón en nuestra web.
Y para concluir, permíteme recordarte las condiciones para tener éxito al cultivar bonitas verduras en el balcón o en la terraza:
- utiliza un sustrato de calidad (evita los “de primer precio”, que se secan muy rápido)
- acuérdate de abonarlo con regularidad
- vigila el riego, porque los cultivos en maceta son más sensibles a los Periodos de sequía.
Instalar un huerto en el balcón y cultivar verduras y hierbas aromáticas, incluso en la ciudad, es perfectamente posible. En artículos anteriores, vimos que existen numerosas soluciones para jardinear en la ciudad, incluso sin jardín: las sacas de cultivo, pero también los huertos elevados. Sin embargo, ¡difícil empujar las paredes! ¿Qué otra opción? Elegir verduras […]
¿Conoces Mezclun? Entre los muchos tipos de lechugas, las variedades con cogollo seducen a muchos jardineros, tanto por su aspecto generoso, el crujido o el grosor de sus hojas. Pero una vez recogidas, hay que sembrarlas de nuevo... a diferencia de aquella de la que voy a hablar hoy!
Las Mezclun se encuentran ampliamente representadas por las lechugas, en particular por la Hoja de Roble rubia pero también por las diferentes variedades que componen los mezcluns. Este tipo de ensalada no forma cogollo: sus hojas, lisas o rizadas, relativamente finas son agrupadas en rosetas, más o menos apretadas. Aunque visualmente son un poco menos atractivas (aunque…), ofrecen numerosos beneficios y merecen un lugar en el huerto.
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Las Mezclun crecen… y vuelven a crecer rápido
Como su nombre indica, estas Mezclun se cortan. Se cosechan sin arrancar la raíz, sino simplemente cortando las hojas. Pero allí donde son particularmente interesantes (y productivas), es que repoussent, et rapidement (en español: crecen de nuevo, y rápidamente). No indefinidamente, por supuesto, pero dos o tres veces, como mínimo. la cosecha se realiza a medida de las necesidades, desde la etapa de hojas jóvenes o más tarde, a madurez.
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Elles se sèment toute l’année ou presque !
Estas pequeñas lechugas son fáciles de cultivar y se pueden sembrar casi todo el año: generalmente bajo cubierta, de octubre a febrero y al exterior de marzo a septiembre.
Las sembrarás como te convenga: en mini macetas o en vasitos para las lechugas (lo que evitará que sean devoradas por babosas y caracoles) o directamente en terreno, en línea o a voleo, especialmente para Mezclun.
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Verdura para cultivar en todas partes: en huerto o en maceta
Menos voluminosas que las lechugas o las escarolas pommadas, las Mezclun también tienen la ventaja de poder cultivarse prácticamente en cualquier sitio. Pueden instalarse solas, en un espacio dedicado al huerto, pero también intercalarse entre las hileras de otros vegetales (son normalmente buenas vecinas) que le harán sombra en verano.
Son perfectas para todos aquellos que disponen de poco espacio en el jardín o no tienen jardín en absoluto. Ocupan poco espacio en un huerto en cuadro y pueden incluso cultivarse en casa en invierno y luego en la terraza o en el alféizar de una ventana, ,en macetas, en jardineras y incluso en jardín vertical.

En jardineras o bajo cubierta, en invierno : Mezclun es fácil de cultivar
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Mezcluns: una amplia selección
A hojas verdes, rubias o moradas, lisas o rizadas, estas lechugas se presentan en una amplia gama de color, de textura y de sabor. Es sencillo, ¡hay para todos los gustos! Entre las variedades más reputadas, se encuentran las lechugas, representadas por la Hoja de Roble rubia, las Salad Bowl (roja o verde) y las magníficas Lollo Bionda y Lollo Rossa.

Lechugas para cortar : Hoja de Roble rubia - Lollo Rossa - Red Salad Bowl
Si te gusta especialmente la variedad y la practicidad de las mezclas de semillas, ve a las Mezcluns. Además de ser “todo en uno”, suelen aportar sabores marcados que no tienen igual para realzar platos de verano.
Entre mis favoritas, figuran:
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El mezclun niçois bio (Ferme de Sainte Marthe). Compuesto de lechugas, escarola, espinaca, rúcula y perifollo (¡entre otros!), es una mezcla rica que permite componer el tradicional mesclun provenzal. Presentado en cinta de semillas, es muy rápido de sembrar y elimina en gran parte la tarea de despunte. Siembra: de marzo a julio |
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El mezclun "Speedy Mix" (Thompson & Morgan) ofrece, en un sobre, una bonita selección que crece a gran velocidad. Está compuesto de rúcula, berros y de Mostaza oriental y ofrece un sabor agradablemente picante. Siembra: de marzo a septiembre. |
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El conjunto "The Good Life Mix" (Thompson & Morgan) es perfecto para cultivo bajo cubierta no calefactada a finales de otoño e invierno. Está compuesto de variedades algo raras (Komatsuna, Mizuna, Mostaza, Pak choi), deliciosas y perfectas para la cosecha de brotes tiernos. Semilla: de marzo a octubre |
Y tú, ¿cultivas Mezclun en el huerto? ¿Cuáles son tus variedades favoritas?
¿Conoces Mezclun? Entre los muchos tipos de lechugas, las variedades con cogollo seducen a muchos jardineros, tanto por su aspecto generoso, el crujido o el grosor de sus hojas. Pero una vez recogidas, hay que sembrarlas de nuevo… a diferencia de aquella de la que voy a hablar hoy! Las Mezclun se encuentran ampliamente representadas […]
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo!
Encuentra también este artículo en nuestro pódcast sobre los Santos de Hielo:
¿Qué son los Santos de Hielo?
Los « Santos de Hielo » designan un periodo del mes de mayo tradicionalmente asociado a la luna roja, que tiene lugar después de Pascua. En la práctica, son unos días algo delicados en el jardín, durante los cuales pueden producirse heladas tardías.
¿Cuándo es? La fecha de los Santos de Hielo
¡No hace falta buscar cuándo caen los Santos de Hielo este año! Es todos los años en las mismas fechas: 11, 12 y 13 de mayo. Estas tres fechas corresponden respectivamente, en el antiguo calendario, a San Mamerto, San Pancracio y San Servacio. En las regiones más frescas, se añade un último compañero: San Urbano, que se celebra el 25 de mayo.

¿Se puede plantar antes de los Santos de Hielo o conviene esperar?
Por supuesto, es posible plantar antes de este periodo todos los vegetales que resisten las heladas: árboles, arbustos y vivaces resistentes.
En cambio, evita instalar en el jardín las flores anuales sensibles a las heladas (petunias, impatiens...) y todas las hortalizas sensibles al frío como los tomates, las berenjenas, los calabacines, los pimientos. Otro factor a tener en cuenta es, por supuesto, la región donde se encuentra tu jardín. Los riesgos de heladas tardías son mucho menores en Niza que en Estrasburgo, donde tendrás que esperar a finales de mayo para salir totalmente de la zona de peligro.
Dicho esto, en la práctica, estadísticamente, parece que el riesgo de heladas no es tan alto.
Así que, si llevas 10 días trabajando en el jardín en camiseta y estás impaciente por empezar tu Huerto, nada te impide poner unas tomateras. No obstante, mantén un ojo en las previsiones meteorológicas, y también en el cielo, porque las noches despejadas son propicias a las heladas. Prepara algo para proteger tus siembras y plantas del frío… por si acaso… y todo debería ir bien.

En cambio, si formas parte de quienes son más bien inquietos, poco dados a jugársela o algo despistados: ¡ten paciencia! Al fin y al cabo, cada cosa a su tiempo… y, plantadas más tarde pero con el suelo bien templado, las hortalizas puestas a finales de mayo o principios de junio alcanzarán pronto a las plantadas mucho antes.
Tanto si eres jardinero principiante como experimentado, seguro que has oído hablar de los famosos « Santos de Hielo ». ¿Cuándo pasan? ¿Conviene atenerse a los dichos populares y esperar a que hayan pasado para empezar el Huerto e instalar las Jardineras? ¿Qué hay que temer de este periodo? ¡Te lo contamos todo! Encuentra también este artículo […]
Los rábanos suelen ser las primeras hortalizas cultivadas en el huerto: al inicio de la temporada, pero también para jardineros principiantes, ya que se les considera fáciles. Todos conocemos, quizá por haberlos sembrado ya en la escuela primaria, el famoso rábano de 18 días… pero mucho menos las demás variedades.
Como entramos en la plena temporada de siembra de rábanos, os propongo hoy explorar la gama de posibilidades que ofrece este pequeño vegetal, irresistiblemente crujiente, que se siembra casi todo el año.
Rábanos para forzar
Los rábanos para forzar son muy precoces. Pueden sembrarse desde enero-febrero bajo cubierta (invernadero frío, chasis o túnel) o un poco más tarde, a cielo abierto, en el huerto. Prontos, crecen rápido y adornan las mesas desde la Pascua.
- El rábano Fluo F1 : una variedad híbrida que se distingue por su precocidad. Este rábano ofrece raíces semilargas, rojas con extremo blanco. Siembra: desde diciembre y hasta abril
- El rábano Gaudry 2 : muy precoz, da bonitas raíces redondas, rojas vivas con extremo blanco. Siembra: desde enero bajo cubierta y hasta septiembre.
- El rábano para forzar redondo escarlata : crece rápidamente y produce bonitas raíces esféricas, completamente rojas, con carne blanca, crujiente. Siembra: de marzo a septiembre
Rábanos de todos los meses
La designación "de todos los meses" podría sugerir cierta banalidad. ¡No es así! Si todas estas variedades comparten la flexibilidad de su amplia ventana de siembra (generalmente, de mediados de marzo a mediados de septiembre), pueden ser clásicas, pero también exhibir colores originales.
- El rábano Flamboyán es una de las variedades más apreciadas. De crecimiento rápido, da raíces cilíndricas semilargas, rojas con extremo blanco. No pica y se conserva muy bien. Siembra de marzo a agosto.
- El rábano National 2, semi-précoce da bonitas raíces rosadas con extremo blanco. Nos gusta su sabor agradable, un poco picante. Siembra de marzo a octubre.
- El rábano Amethyst es un rábano redondo que se distingue por su color: un violeta precioso con reflejos metálicos. De gran efecto en el plato, también ofrece un sabor agradable y no se vuelve picante si se olvida en el huerto. Siembra de marzo a agosto.
- El rábano Pernot claro es versátil, puede sembrarse muy temprano y ofrece raíces alargadas, rojas vivas con extremo blanco. Siembra de marzo a septiembre.
Rábanos de verano y rábanos rave
- El rábano Chandelle de Glace ofrece una larga raíz blanca, casi translúcida, en forma de estalactita. Su pulpa, crujiente, es fina y ofrece un sabor un poco picante. Siembra: marzo - abril a noviembre.
- El rábano rave Zlata nos viene de Checoslovaquia. Redondo, está recubierto por una piel amarilla que cubre una pulpa blanca de sabor original, un poco cítrico y picante. No se deshilacha y resiste a la montación. Siembra de marzo a agosto.
- El rábano redondo escarlata gigante de Würzburg forma raíces muy grandes y redondas. Su sabor permanece suave. Siembra de abril a agosto.
Qué de opciones, ¿verdad? En caso de que no sepáis decidir, no dudéis en orientaros hacia mezclas de semillas… Es una opción económica y práctica cuando os gusta cultivar varias variedades en un pequeño huerto.
Finalmente, aunque la siembra de rábanos se considera fácil (nuestros consejos: "La siembra de rábanos"), puede, para los menos diestros, convertirse en tediosa tarea de aclarado. Para evitarlo, pensad en cintas de semillas: simples y fáciles, os harán ganar mucho tiempo.
Los rábanos suelen ser las primeras hortalizas cultivadas en el huerto: al inicio de la temporada, pero también para jardineros principiantes, ya que se les considera fáciles. Todos conocemos, quizá por haberlos sembrado ya en la escuela primaria, el famoso rábano de 18 días… pero mucho menos las demás variedades. Como entramos en la plena […]
¡Abril es el mes ideal para preparar el otoño! Porque es el momento de sembrar calabazas. Elige las Calabazas Huchi Kuri, las Calabacitas amarillas y las Rouge vif d’Étampes: su pulpa sabrosa y dulce te dará las mejores sopas, gratinados, purés y tartas.
La calabaza Atlantic Giant: ¡una variedad de competición!
Pero si tienes niños (o alma de niño y vecinos a los que dejar boquiabiertos), prepara Halloween plantando Jack O Lantern, o mejor aún, cultiva calabazas gigantes: las calabazas Atlantic Giant.
Es a partir de estas semillas particulares —no modificadas genéticamente, sino cuidadosamente seleccionadas a lo largo de los años— como se pueden obtener calabazas grandes, muy grandes.
Durante décadas los estadounidenses han batido todos los récords. Pero actualmente es un joven cultivador belga, Matthias Willemijns, quien es campeón del mundo con una calabaza de 1190,5 kilos. Es decir, el peso de diez elefantitos. O de un hipopótamo. O, si te resulta más claro, de un Peugeot 206.
La calabaza gigante, ¡un deporte costoso pero lucrativo!
En EE. UU., el cultivo de tales «monstruos» es casi un deporte, que puede costar mucho dinero (abonos, fertilizantes, fitosanitarios, invernaderos, sistema de riego y calefacción al principio y al final de la temporada, sombreado en verano, etc.) pero que también lo reporta: los grandes concursos están dotados con premios importantes que alcanzan varias decenas de miles de dólares. Las semillas de calabazas campeonas también pueden negociarse en torno a 20 a 50 $ la unidad, o incluso más. En subastas especializadas, recientemente se vendió una semilla por la módica suma de... 800 $. Sabiendo que una calabaza puede contener de 300 a 600 semillas, he aquí un negocio que puede resultar muy interesante…
Las calabazas gigantes a menudo se tallan después para Halloween en linternas monstruosas.
¿Cómo cultivar la calabaza de todos los récords?
El cultivo de las Atlantic Giant es idéntico al de las calabazas ordinarias: siembra en interior en hoyos a mediados de abril, y plantación en el huerto de mediados a finales de mayo, cuando haya pasado todo riesgo de heladas.
Siempre que abones (muy) generosamente el terreno donde la plantes, que asegures un riego regular y que dejes UN solo fruto por planta, podrás alcanzar con bastante facilidad un peso de 100 a 200 kilos.
¿Y después, qué hacemos con ella?
He cultivado Atlantic Giant durante algunos años. ¡El mayor pesó 212 kilos!
Por supuesto, lo ideal es contar con amigos y vecinos fornidos para sacar la calabaza del huerto, y después que te gusten la sopa, el gratinado, el flan, el helado, el puré y la tarta de calabaza. Aunque esta variedad no sea, desde el punto de vista gustativo, la mejor, puede proporcionar una base de sopa apreciable para una fiesta escolar, un campamento scout o una velada de Restos du Cœur. Éxito asegurado si celebras el cumpleaños de tus hijos en otoño, o si expones el monstruo delante de tu casa: ¡las reacciones de los transeúntes que vienen a hacerse una foto junto a la calabaza valen oro!
Así que, durante algunos años, al principio de la creación del jardín, cultivamos calabazas gigantes. A su lado, mi pequeño era diminuto.
Así fue como llamé mi jardín «Calabazas y Duende».
¡Abril es el mes ideal para preparar el otoño! Porque es el momento de sembrar calabazas. Elige las Calabazas Huchi Kuri, las Calabacitas amarillas y las Rouge vif d’Étampes: su pulpa sabrosa y dulce te dará las mejores sopas, gratinados, purés y tartas. La calabaza Atlantic Giant: ¡una variedad de competición! Pero si tienes niños […]
Promesse de Fleurs ofrece no menos de 2000 variedades de semillas de hortalizas : semillas clásicas, semillas bio etiquetadas AB, pero también variedades híbridas F1 (e incluso híbridos F1 bio!). Ante tal abanico de posibilidades, ¿qué elegir ?
Para aclararle, hoy le propongo hacer un repaso de estos diferentes tipos de semillas.
Una semilla biológica, ¿qué es?
Lo que distingue una semilla biológica de una semilla clásica es el modo de cultivo de la porta-semilla. De hecho, las semillas bio o « AB » provienen de plantas cultivadas sin productos fitosanitarios (insecticidas, desherbantes químicos de síntesis…). Estas semillas tampoco reciben tratamiento tras la cosecha. Llevan la etiqueta AB para Agricultura Biológica y están certificadas por Ecocert, un organismo de control y certificación independiente.
¿Por qué comprar semillas bio?
- ¿Las hortalizas obtenidas de semillas bio son mejores para la salud?
A escala del huerto, no, las hortalizas derivadas de semillas bio no son necesariamente mejores, ya que es tu forma de gestionar tu huerto la que hará que tengas o no buenas hortalizas y posibles residuos de pesticidas en tus cosechas. Sin embargo, a nivel global, sí, porque al comprar semillas bio apoyas prácticas ecológicas de la agricultura biológica y proteges así el medio ambiente… ya que tu proveedor no contamina.
- El caso particular de las semillas NT o no tratadas
Las semillas no tratadas o « NT » provienen de plantas cultivadas de forma convencional; no son bio: durante el cultivo se permite el uso de productos fitosanitarios. Lo que las diferencia es que no reciben ningún tratamiento tras la cosecha. Para información, estas semillas están autorizadas en la horticultura biológica cuando las semillas biológicas están agotadas.

semillas bio : Granja de Sainte Marthe, Vilmorin, Sluisgarden
Una semilla híbrida F1, ¿qué es ? ¿Hay que temerlas?
- Un híbrido F1, ¿qué es?
Las variedades híbridas F1 provienen del cruce de progenitores seleccionados para combinar sus cualidades. De este modo se obtienen variedades a menudo más precoces, productivas y resistentes a ciertas enfermedades. Las producciones son también más homogéneas, las hortalizas más calibradas y de mejor conservación. Las plantas obtenidas pueden además ser más compactas y adaptadas a pequeños espacios. En cuanto al sabor, las opiniones difieren: algunos las consideran generalmente insípidas y otros les encuentran un sabor mejor. Pero, una vez más, la forma de cultivar las hortalizas influye necesariamente.
Sabe también que los semilleros realizan un trabajo de selección y cruce para proponer regularment nuevas variedades. Estas variedades, llamadas mejoradas, no son obligatoriamente híbridas F1.
- ¿Cuál es el problema con las semillas F1?
El principal problema con las semillas híbridas F1 es que con ellas es imposible hacer sus propias semillas. Las cualidades no se transmiten a la generación siguiente. Por lo tanto, tendrás que volver a comprarlas. A la escala del jardinero aficionado, aunque las semillas sean más caras, es una inversión que se amortiza rápidamente por las cosechas… pero es un poco más complicado para los horticultores y los agricultores que se vuelven dependientes de los semilleros.

Col lisa Tête de Pierre, Tomate Previa y Berenjena Bonica : todos híbridos F1 productivos, resistentes y fiables.
¿Y las semillas clásicas ?
A diferencia de las semillas bio: las semillas clásicas se cultivan de forma convencional. Es muy, muy raro para las gamas destinadas a particulares, pero, a veces, las semillas pueden haber recibido un tratamiento tras la cosecha, con el fin de evitar cualquier riesgo de moho y eliminar posibles plagas. Si es así, la mención del tratamiento figurará en el paquete.
Por cierto, hay que saber que las semillas recubiertas no están tratadas sino recubiertas simplemente con una sustancia natural (a base de arcilla) que las hace mucho más fáciles de sembrar y reduce la labor de aclarado.
Semillas bio o clásicas… ¿qué pasa con variedades antiguas?
Los productores de semillas bio son reconocidos por mantener las variedades antiguas, seleccionándolas para conservar sus particularidades. Así, es más probable encontrar algunas joyas antiguas, cultivadas antaño en su región o por su abuelo. No obstante, no es un monopolio: los semilleros tradicionales también proponen hortalizas antiguas, variedades regionales conocidas como « de terroir ».

Espinaca monstruosa de Viroflay, Alcachofa violeta de Provence y Endibia Wallonne : variedades antiguas o regionales propuestas en bio en semillas clásicas
¿No hay F1 en huerto biológico?
Para concluir y por si desata algún debate, en mi casa la Tomate Previa convive con la Noire de Crimée, el Pepino Gynial con el Verde largo inglés... y ni siquiera menciono girasoles de colores. ¿Por qué? Porque considero que en un huerto biológico, híbridos F1, semillas AB y clásicas pueden coexistir sin que ello resulte incoherente. Y no es contradictorio: existen variedades F1 bio, como, por ejemplo, el Col de Bruselas Igor...).
¿Por qué? Porque soy pragmático: la fiabilidad y la resistencia de los híbridos F1 permiten cultivar sin ningún tratamiento (ni siquiera una pequeña pulverización de la mezcla bordelesa, ¿eso no es bio?) y obtener, casi con seguridad, cosechas abundantes. Esta seguridad permite así probar sin miedo variedades antiguas, sabrosas pero cuyos resultados pueden ser un poco más impredecibles. Y, por otra parte, lo que cuenta sobre todo es la forma de cultivar las hortalizas: suelo sano, compost, un buen acolchado, nada más sencillo para hacer crecer tus hortalizas de forma natural.
¿Y en tu caso? ¿Pruebas las semillas clásicas certificadas AB o te inclinas más por F1?
Promesse de Fleurs ofrece no menos de 2000 variedades de semillas de hortalizas : semillas clásicas, semillas bio etiquetadas AB, pero también variedades híbridas F1 (e incluso híbridos F1 bio!). Ante tal abanico de posibilidades, ¿qué elegir ? Para aclararle, hoy le propongo hacer un repaso de estos diferentes tipos de semillas. Una semilla biológica, ¿qué es? Lo […]
El tomate es una hortaliza-fruto que ofrece numerosas variedades, a veces muy originales. Antiguas o de obtención bastante reciente, casi todas tienen personalidades muy marcadas de las que sería una pena prescindir. Así que, para sorprender a tus amigos o, simplemente, por el placer de probar nuevas variedades, aquí tienes una pequeña selección de tomates curiosos, decorativos y sabrosos:
1) Tomate Indigo Rose
'Indigo Rose' es una variedad estadounidense, desarrollada por la Universidad Estatal de Oregón. De tipo cóctel, sus frutos visten un precioso color azul noche, casi negro, que acaba en rojo parduzco a la madurez. Así que despertará curiosidad tanto en la planta como en el plato. Su sabor no es, desde luego, inolvidable, pero es totalmente correcto y, sobre todo, es conocida por su contenido en antioxidantes.
2) Tomate Jack White
'Jack White' es un poco la opuesta a 'Indigo Rose': sus grandes frutos blanco crema, redondos y acanalados, pueden pesar hasta 1 kilo. Encierran una pulpa de tipo Corazón de Buey, de excelente calidad gustativa. Los entendidos apreciarán la complejidad de su sabor, que mezcla lo ácido y lo dulce. Resulta perfecta en ensaladas coloridas (¿con la 'Noire de Crimée' para un efecto yin y yang?) y también para rellenar.

Tomates Indigo Rose y Jack White - Foto: La Ferme de Sainte Marthe
3) Tomate Lemon Tree o Tomate limón
Los tomates amarillos no son del todo inusuales… Lo que sí sorprende es cuando adoptan aspecto de limón, como es el caso de esta variedad antigua, originaria de Rusia. Productiva, esta tomatera te ofrecerá racimos de frutos de 6 a 8 centímetros. Su sabor es, como cabía esperar, ligeramente acidulado, muy agradable en ensaladas de verano.
4) Tomate Elberta Peach
En una línea bastante similar, el tomate 'Elberta Peach' se distingue por el aspecto de pelusa de su precioso follaje y el tacto aterciopelado de sus frutos. ¡Sí, existe un tomate peludo! Sus frutos son de grande calibre para un tipo cóctel. Su coloración, roja con vetas amarillas, resulta bastante variable. Desarrolla un sabor dulce y ofrece una pulpa más bien firme.

Tomate Lemon Tree y Elberta Peach - Fotos: La Ferme de Sainte Marthe
5) Tomate Green Doctor's Frosted
Aquí tenemos de nuevo una variedad estadounidense, pero de tipo cereza esta vez. Muy productiva, da bonitos frutos pequeños verdes, algo translúcidos, que lo tienen todo para gustar: de textura firme, se muerden y revelan entonces una pulpa jugosa extremadamente dulce.
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6) Tomate pera amarilla o Yellow Pearshaped
Este tomate cereza (bueno, pera…) es sin duda el más bonito de la selección. Puede cultivarse En macetas y produce numerosos pequeños frutos amarillos, piriformes, de sabor dulce. Muy decorativa, además la aprecian especialmente los niños, que disfrutarán cultivándola.

Tomates cereza: Green Doctor's Frosted y Pera amarilla - Fotos: La Ferme de Sainte Marthe
7) Tomate Tlacolula Pink
Esta variedad tardía, originaria de México, se distingue por sus frutos grandes, de rosa oscuro, con forma de pera. Incluso pueden "fusionarse" para formar frutos muy grandes, particularmente curiosos. Cortados, revelan una magnífica pulpa de tipo beefsteak, fácil de cocinar, para rellenar o para hacer deliciosos coulis, gazpachos o zumos.
8) Tomate Aunt Ruby's German Green
He aquí uno de los tomates verdes más grandes, ¡y nos encanta! Su origen es algo incierto: ¿nativo de Estados Unidos o quizá traído por emigrantes alemanes a Estados Unidos? En cualquier caso, es una variedad magnífica que puede ofrecer frutos de hasta 500 g. ¿Su originalidad? ¡Su magnífica pulpa verde va cubierta por una piel esmeralda teñida de rosado en los hombros! Apreciarás seguro su sabor muy equilibrado: dulce con un ligero toque de acidez.
9) Tomate Green Sausage
Olvida las salchichitas gomosas de aperitivo: ¡pásate a las salchichas verdes! Sus frutos, cilíndricos y de unos 8 cm de largo, lucen una bonita piel abigarrada amarilla y verde. Su sabor es afrutado, un poco acidulado, y también va muy bien para salsas y coulis. Y como es un tomate enano, que no necesita poda y que se cultiva muy bien En macetas, en la terraza o en el balcón… ¡tus amigos vegetarianos te lo agradecerán!
10) Tomate Voyage
Y como siempre hay que guardar lo mejor para el final, permíteme presentarte el tomate 'Voyage' o 'de los viajeros'. Es una variedad antigua realmente sorprendente. Y, en efecto, al ver sus frutos, algo deformes, uno piensa que es un tomate que ha rodado mundo. Con un peso medio de 100 gramos, parece compuesto por un aglomerado de pequeños frutos. Curioso, este tomate no por ello deja de ser productivo… y sabroso, pues revela una pulpa jugosa y dulce.

Tomate Green Sausage y Voyage - Fotos: La Ferme de Sainte Marthe
Estamos en pleno periodo de siembra... Y tú, ¿qué variedades has seleccionado para el huerto este año?
El tomate es una hortaliza-fruto que ofrece numerosas variedades, a veces muy originales. Antiguas o de obtención bastante reciente, casi todas tienen personalidades muy marcadas de las que sería una pena prescindir. Así que, para sorprender a tus amigos o, simplemente, por el placer de probar nuevas variedades, aquí tienes una pequeña selección de tomates […]
Berenjena, pimiento y guindilla tienen en común un gusto desmedido por el calor. Por eso, su siembra se hace en casa, desde febrero si piensas cultivarlos bajo invernadero y en marzo para un cultivo en el huerto.
¿Cómo acertar con la siembra y obtener buenas plantas?
Es una siembra que a veces intimida a los jardineros principiantes porque las semillas necesitan calor para germinar y son algo sensibles al mal del semillero. No obstante, si respetas algunas pautas sencillas, es una siembra al alcance de todos.
- La siembra en mini invernadero o propagador
El método clásico consiste en sembrar las semillas en bandejas llenas con un buen sustrato para siembra. Siembra las semillas espaciándolas unos 2 centímetros y luego cúbrelas con unos milímetros de sustrato previamente tamizado. Riega muy suavemente, con un pulverizador… pero en modo “nebulización” para no desplazar las semillas. Para evitar el mal del semillero, cúbrelas después con una capa muy fina de carbón vegetal previamente reducido a polvo.
La temperatura óptima de germinación de estas tres hortalizas se sitúa entre 20 y 25 °C. A menos que vivas en un piso sobrecalentado, tendrás que encontrar el lugar ideal. Para estas siembras, los propagadores calefactados (de la marca Garland, por ejemplo) son realmente muy prácticos, pero también puedes utilizar la parte superior o la cercanía de un radiador. Por mi parte, pongo las bandejas encima de nuestra estufa de acumulación, hasta la germinación.


Colocar la siembra al calor: en un propagador (Foto: Garland) o, como en mi caso, sobre la parte superior de la estufa (de esteatita)
En cuanto a los pimientos, cuidado al manipular las semillas y lávate bien las manos después de tocarlas: un contacto con los ojos puede dejar un recuerdo doloroso.
- ¿Conoces el método “Scottex”?
Desde hace algunos años se habla bastante del método “Scottex”… que no debe su nombre a un oscuro botánico, sino a una marca de papel absorbente tipo Sopalin. Este modo de siembra se inspira un poco en las pruebas de germinación. Consiste en colocar las semillas sobre un trozo de papel absorbente, previamente humedecido (a ser posible con agua caliente), y encerrarlas en un tarro de cristal o en una bandeja de plástico. La ventaja de proceder así reside en la rapidez de la germinación: el tiempo de permanencia al calor es más corto. Por haber probado el método un año, me pareció eficaz, pero… no hay que ser un manazas cuando llegue el momento de colocar las semillas germinadas en maceta: ¡la operación requiere precisión y buen pulso!
Del Trasplante a la instalación en el huerto: las precauciones que debes tomar
Una vez que las plántulas estén bien desarrolladas (como mínimo con 2 hojas verdaderas, pero no esperes demasiado), puedes trasplantarlas de una maceta a otra pasando a macetas pequeñas individuales. Siguen necesitando calor (la temperatura ambiente de una casa es suficiente), pero también luz, de lo contrario se ahilarán. Colócalas en el alféizar de una ventana y espera… al menos hasta los Santos de Hielo (generalmente después del 15 de mayo) para instalarlas en el jardín. Al principio, si vives en una región más bien fresca, prevé una ligera protección contra el frío nocturno.
¿Qué variedades elegir?
Existen muchísimas variedades de pimientos, pimientas y berenjenas… Para los primeros, elegirlos según su fuerza te evitará cultivar algo que tu paladar no soportaría. Y en cuanto a las berenjenas, si tu clima no se presta demasiado a su cultivo, opta por sólidos F1 como ‘Bonica’ (en semillas o en plantas injertadas), temprana y fácil de cultivar.
Por mi parte, esta es mi pequeña selección para este año:
- El Pimiento ‘Penis’, una novedad en nuestra colección… que tengo que probar, solo por ver la cara de mis vecinos (y también un poco la de mi suegra... la jardinera es bromista).
- La Pimienta ‘Purple Bell’, muy original, que completará mis ‘Californian Wonder’.
- La berenjena ‘Rotonda Bianca Sfumata di Rosa’ y la berenjena ‘Ronde à œuf’, como complemento de la tradicional ‘de Barbentane’.
¿Y tú, has empezado tus siembras para el huerto? ¿Algún truco para compartir?
Berenjena, pimiento y guindilla tienen en común un gusto desmedido por el calor. Por eso, su siembra se hace en casa, desde febrero si piensas cultivarlos bajo invernadero y en marzo para un cultivo en el huerto. ¿Cómo acertar con la siembra y obtener buenas plantas? Es una siembra que a veces intimida a los […]
Ya llega la hora de los primeros semilleros en el huerto. Y este año, lleno de sorpresas en cuanto al tiempo, es más que prudente protegerlos del frío. De hecho, para cosechar temprano guisantes verdes, ensaladas, zanahorias y hermosos rábanos, no conviene demorar en sembrarlos. Pero ya lo sabes, hasta los Santos de Hielo, la helada puede morder, y de forma cruel. Aquí tienes toda la gama de soluciones que se ofrecen para evitar que el frío venga a arruinar todas tus esperanzas.
1) Velos de crecimiento o de invernada
Los velos se presentan en diferentes grosores. Los más pesados (60 g e incluso 90 g por m2) se utilizan principalmente en horticultura, en zonas con inviernos muy fríos. Para el aficionado jardinero, se encuentra comúnmente el P17 (17 gramos por m2), denominado velo de crecimiento y el P30, llamado velo de invernada. La protección térmica varía, como habrás entendido, en función de este peso. Su acción principal consiste en romper el viento y atenuar los efectos de una lluvia torrencial o del granizo. Permeables al agua y transpirables, permiten así crear un microclima favorable al crecimiento de las plantas. Pero no protegen plenamente del gel, especialmente si es severo. Estos velos son reutilizables siempre que los elijas de buena calidad y los cuides.
La ventaja de los velos es su gran facilidad de colocación: simplemente cubrimos los jóvenes planteles y los mantenemos en su lugar con, a elección, grandes piedras, sacos llenos de arena, tablas de madera…
2) Mini-túneles con films de forzado o rígidos
Junto a los velos de crecimiento se encuentran los films de forzado. De plástico de grosor variable, perforados o no, permiten acelerar el crecimiento de las plantas al crear, no ya un microclima, sino un efecto invernadero. Suelen colocarse sobre arcos para formar pequeños túneles (llamados « túneles Nantais » o « chenillas »). Si se colocan siguiendo las reglas del arte, con arcos de horticultura de metal y cuerda, se pueden levantar fácilmente los lados para la ventilación y el riego eventual. Como con los velos: apuesta por la calidad de las películas para poder usarlas durante muchos años.
Otra solución consiste en colocar mini-túneles rígidos. Están bastante bien diseñados y, para algunos modelos, cuentan incluso con una trampilla extraíble en la parte superior para el riego. Colocados en dos tiempos tres movimientos, son realmente prácticos… pero algo costosos.


Diversas maneras de proteger sus cultivos: túnel rígido y campana (Foto : Garantia) y velo de forzado (Direct-Filet)
3) El chasis frío
Generalmente compuesto por un armazón de madera, cubierto con una lámina de vidrio (de vidrio o en policarbonato), el chasis frío está más bien destinado a semilleros tempranos, que serán trasplantados al huerto una vez que la primavera ya esté bien instalada. Pero nada le impide cultivar ahí sus primeros rábanos o sus primeras ensaladas. Pero, cuidado, como con los túneles, habrá que ventilar o incluso abrir completamente los chasis durante los primeros días de buen tiempo.
4) Otros tipos de protección: campanas, acolchado y reciclaje.
Las campanas de vidrio, tan bonitas, ya son raras en los huertos… y cuando se encuentran en el comercio, también son muy caras. Se han reemplazado por modelos de plástico que poseen, para los mejores, ventilaciones. Son completamente adecuadas para la protección de las jóvenes plantas, pero no realmente para los semilleros. Y como para los chasis, cuidado con el sobrecalentamiento.
Con frecuencia se subestima el efecto protector del acolchado. Sin embargo, existe, pero está más bien destinado a cobijar a las jóvenes plantas que a los semilleros. Hojas muertas, paja extendida en capa gruesa suelen prevenir los efectos del gel.
Finalmente, puedes improvisar numerosos refugios con medios del lugar: cestas volteadas, cubiertas o no de velo y colocadas sobre los semilleros para la noche, pequeños tipi formados por ramitas… y si usas velos antiinsectos en verano, sabes que también ofrecen una buena protección contra el viento a principios de la primavera. Pero no olvides retirarlos para las hortalizas cuyas flores deben polinizarse para producir: sin insectos = sin hortalizas.
Ya llega la hora de los primeros semilleros en el huerto. Y este año, lleno de sorpresas en cuanto al tiempo, es más que prudente protegerlos del frío. De hecho, para cosechar temprano guisantes verdes, ensaladas, zanahorias y hermosos rábanos, no conviene demorar en sembrarlos. Pero ya lo sabes, hasta los Santos de Hielo, la […]
Los Kiwis crecen de maravilla en Bretaña. ¿Lo sabías? La semana pasada recibí una caja entera. Como reparto generosamente mis excedentes de cosecha en verano, imagino que es el efecto boomerang…
Mientras tanto, es la prueba de que Actinidia no procede necesariamente de Nueva Zelanda y que se cultiva muy bien en nuestros climas. Pero, después de haber pasado parte de mi domingo pelándolos para convertirlos en mermelada, entenderás que hoy te hable de otro tipo de Kiwis: el Mini kiwi.
Mini kiwi, ¿qué es?
El Mini kiwi (Actinidia arguta) o "Mini kiwi" es una especie de Kiwi en miniatura que tiene la indudable ventaja de poder comerse con piel. Cierto, los frutos son más pequeños pero sin pelusa. Su piel lisa encierra una pulpa igual de dulce y aromática que la del Kiwi. Y como son igual de productivos (una planta adulta puede ofrecer cerca de 100 kg de frutos) que su primo mayor, Actinidia deliciosa, basta con comer varios para obtener una dosis de vitamina C equivalente, o incluso superior.

Otra ventaja del Mini kiwi: no hay posibilidad de confusión (Imagen Pinterest)
¿Cómo cultivar el Mini kiwi?
El Mini kiwi se cultiva exactamente igual que el Kiwi (consulta nuestra ficha de consejos) : planta trepadora voluble, sus largas lianas deben entutorarse sobre un soporte sólido. Como el Kiwi, es dioico: las variedades hembra deberán ir acompañadas de una variedad macho. Pero existen variedades autopolinizantes. Son algo menos productivas, pero tienen la ventaja de poder plantarse en solitario. Y donde el Mini kiwi se vuelve aún más interesante es en que es ultra resistente. Originario de los bosques de China, Japón y Rusia, soporta sin inmutarse temperaturas cercanas a -20 °C, incluso -25 °C (¡recuerda… Siberia!), puede plantarse en casi cualquier lugar, incluso en regiones con inviernos rigurosos.
Los frutos del Mini kiwi se cosechan a finales de verano y comienzos de otoño, antes que los de los Kiwis clásicos, y se conservan muy bien en frío.
Las diferentes variedades
- 'Ambrosia': una variedad hembra que ofrece frutos pequeños, verdes, salpicados de rojo
- 'Ken's Red' : un Mini kiwi de piel roja y pulpa púrpura, deliciosamente acidulada
- 'Nostino': una variedad macho que desempeña el papel de polinizador. Produce flores pero no frutos. Su presencia es indispensable para obtener la fructificación de las plantas hembra (calcular al menos un macho por cada 5 a 6 plantas hembra).
- 'Issai' : autopolinizante, se basta por sí mismo para ofrecer, a finales de verano, sus bonitos y pequeños frutos verdes.
¿Convencidos? Pero quizá ya habéis plantado este Actinidia tan original en el jardín, ¡no dudéis en contárnoslo!
Los Kiwis crecen de maravilla en Bretaña. ¿Lo sabías? La semana pasada recibí una caja entera. Como reparto generosamente mis excedentes de cosecha en verano, imagino que es el efecto boomerang… Mientras tanto, es la prueba de que Actinidia no procede necesariamente de Nueva Zelanda y que se cultiva muy bien en nuestros climas. Pero, […]
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es tan fácil que solo hay que elegir sus variedades!
Ajo, cebolla, cebolla chalota: antes de comprar, elegir la variedad adecuada
Estas tres hortalizas de bulbo, todas de la familia de las aliáceas, se presentan en un gran número de variedades. De colores y formas diversas, se diferencian también por su periodo de plantación: en otoño o en primavera. La elección se hace principalmente en función de este criterio.
Detengámonos, pues, en las variedades que podemos plantar desde hoy en clima suave y, en cualquier otro lugar, hasta marzo/abril.
Ajo
En primavera, se da prioridad al Ajo de culebra. Se dice que es algo menos productivo que las variedades de otoño, pero tiene la ventaja de conservarse durante más tiempo. Flavor, Printanor, Gayant, Arno… ¡todas estas variedades se conservan bien, e incluso muy bien!
Junto al ajo clásico (Allium sativum), citemos también una especie vivácea o "perenne" muy interesante, pues se instala para siempre, o casi: el Ajo de oso (Allium ursinum). Se cultiva a la sombra o en media sombra y se naturaliza fácilmente si el emplazamiento le conviene. Presenta hojas grandes y estrechas y luce, de abril a junio, una encantadora floración en umbelas blancas. Es una planta condimentaria y también medicinal. Y en él se come todo: el bulbo, las yemas florales y las hojas.
Cebolla: blanca, roja o amarilla
Blancas, amarillas, rosadas o rojas, la cebolla también te hará ver de todos los colores…
Al igual que el ajo, la cebolla puede plantarse en otoño. Yo nunca lo hago porque, en mi suelo pesado, la pudrición estaría asegurada. Y este año, las temperaturas bajo cero de comienzos de año han reforzado mi prudencia.
En casa cultivamos tres tipos:
- las cebollitas blancas que, recolectadas pronto, acompañan de maravilla las primeras jardineras de finales de primavera,
- la cebolla roja Red Karmen para dar sabor a las ensaladas veraniegas,
- la cebolla amarilla Paille des Vertus, de pulpa blanca, que consumimos todo el año porque se conserva muy bien.
En cuanto a las viváceas, ¿por qué no probar la cebolla de árbol (Allium cepa proliferum) ? Es una hortaliza antigua muy bonita, un poco alocada, que lleva en la parte superior de su Tallo floral unas bonitas Campanillas. También se consumen sus hojas.
Cebolla chalota
Larga, semilarga o redonda, una vez más, ¡la elección es amplia! La cebolla chalota gris se reserva para el otoño, mientras que la rosa se planta a finales de invierno/principios de primavera. En casa nos gusta la tardía Jermor… pero si buscas una variedad más precoz, inclínate mejor por Longor. ¡Ambas variedades se conservan muy bien!
¿Dónde y cómo plantarlas?
Ajo, cebolla y cebolla chalota se cultivan de la misma manera. Se colocan al sol, en suelos no demasiado ricos (¡no hagas en absoluto un aporte de compost previamente!) y que no retengan el agua. Si el drenaje deja que desear, colócalos sobre un caballón para evitar todo riesgo de pudrición que perjudicaría su buena conservación. Por último, para quien solo disponga de un balcón o una terraza para instalar su huerto, sabed que estas tres hortalizas también pueden cultivarse en jardinera o en maceta.
La plantación es muy fácil; encontrarás toda la información útil en nuestra Ficha: "Plantar el ajo, la cebolla chalota y la cebolla".
Pero en casa, nada de florituras: los plantamos con el pulgar… ¡que no vamos a privarnos de meter por fin las manos en la tierra!
Febrero marca la vuelta al huerto. La helada de enero, unida al claro deshielo de estos últimos días, ha dado a la tierra una textura ideal. ¡Una auténtica delicia! Casi parece primavera y por fin pueden empezar las primeras plantaciones. En casa, el ajo, la cebolla y la cebolla chalota abren el baile… ¡plantarlos es […]
Puede que te parezca todavía lejano, pero la vuelta al huerto llegará pronto. En primavera, todos conocemos esos momentos de ajetreo en los que hay que estar en todas partes a la vez. Es alegre pero a menudo poco productivo… a menos que hayas aprovechado el invierno pour planificar tu huerto.
Aquí tienes algunos consejos para anticiparte y organizarte, tanto en el tiempo como en el espacio, ¡todo en 5 pasos!

Primer paso : hacer la lista de lo que realmente quieres comer
Parece obvio, pero a veces algunos hortelanos hacen largas listas de hortalizas “imprescindibles” en el huerto. Y, en su entusiasmo, incluyen incluso aquellas que no les gustan demasiado (¡sí, sí, te lo aseguro!). Elabora entonces una lista razonable que incluya las hortalizas que te encantará ver en tu mesa. Pero no te prives del placer del descubrimiento añadiendo algunas variedades que llevas tiempo queriendo probar y también, por qué no, algunas hortalizas originales, antiguas o exóticas.
Segundo paso : establecer un calendario de siembra y de plantación
Una vez hecha esta lista, prepara una tabla y anota el periodo ideal para la siembra o para la plantación de cada variedad de hortaliza. Usando colores distintos, podrás identificar rápidamente lo que deba sembrarse en bandeja o en maceta pequeña, al calor (rojo), Bajo cubierta sin calefacción (azul) o directamente en terreno abierto (negro). Puede parecer un poco tedioso; créeme, te evitará perder la ventana de siembra y quedarte sin cosecha.

La planificación, un paso esencial en un huerto grande
Para principiantes, ten en cuenta que no todas las variedades de una misma hortaliza se siembran en el mismo periodo : por ejemplo, los guisantes verdes de grano liso no se siembran en el mismo periodo que los de grano rugoso. Lo mismo con las lechugas : ¡algunas no soportan el calor mientras que a otras no les afecta! Consulta siempre las instrucciones del sobre o los periodos de siembra recomendados en nuestras fichas de producto.
Tercer paso : determinar la ubicación futura de cada hortaliza (la rotación de cultivos)
Planificar el huerto es también organizarlo en el espacio. Si es tu primer huerto, la cuestión de la rotación aún no se plantea, pero es buen momento para pensar en su ubicación y en su estilo : ¿en cuadros? ¿En bancales?
En los demás casos, para evitar enfermedades y respetar las necesidades de cada hortaliza, conviene practicar la rotación de cultivos.

Las rotaciones por tipo de hortaliza
Para lograrlo, tendrás que tener en cuenta los cultivos del año anterior. A menos que tengas memoria prodigiosa, elabora un plan de rotación de cultivos. Es una herramienta imprescindible que consiste, sencillamente, en anotar (sobre un plano o asignando un código a cada parcela) la ubicación de los cultivos a lo largo del tiempo. Con esta información, podrás determinar el lugar de tus futuras hortalizas y prever, en consecuencia, los posibles aportes de compost necesarios para las más exigentes.
Cuarto paso : ¡mézclalo todo para un huerto más productivo!
Con el calendario de siembra y el plano del huerto en la mano, organizar una sucesión rápida de cultivos (en la misma parcela) ya está a tu alcance. Requerirá algo de reflexión para estimar el tiempo de ocupación de cada cultivo, pero producirás más, lo cual es interesante en huertos de tamaño reducido.
Otra técnica consiste en asociar los cultivos entre sí. Tendrás que determinar las mejores asociaciones o “plantas compañeras”, pero te permitirá ganar en productividad, multiplicar el número de variedades… y asegurar una protección Natural contra enfermedades y parásitos. Y si el paso 3 se te hace cuesta arriba, sin eximirte del todo, podrás relajarte un poco con la rotación.
Quinto paso : ¡las flores… y las aromáticas!
Las flores y las plantas aromáticas son un poco la guinda del pastel… Decorativas, lucen en los ramos (tanto para jarrón como para la cocina 😉 y además son muy útiles porque atraen y alimentan a los polinizadores y repelen ciertas plagas. Piensa en incluir su siembra en tu calendario y reservarles algo de espacio en el huerto : en un espacio dedicado, en los Bordillos de la parcela o entre las hileras, ¡se lo merecen!
¡Y listo! Ya solo te queda hacer inventario de tu caja de semillas de huerto… y realizar los pedidos necesarios.
Puede que te parezca todavía lejano, pero la vuelta al huerto llegará pronto. En primavera, todos conocemos esos momentos de ajetreo en los que hay que estar en todas partes a la vez. Es alegre pero a menudo poco productivo… a menos que hayas aprovechado el invierno pour planificar tu huerto. Aquí tienes algunos consejos […]
Un huerto duradero y autónomo, donde las hortalizas apenas exigirían mantenimiento y rebrotarían tras la cosecha… ¿Demasiado fácil? ¿Idílico? Sin embargo, es posible, al menos en parte… gracias a las hortalizas perennes, o vivaces. Bien conocidos por quienes practican la permacultura, aún están poco presentes en los huertos clásicos, lo cual es una pena porque, al fin y al cabo, ¡solo tienen virtudes!
Descubre también las hortalizas perennes en nuestro pódcast:
¿Qué es una hortaliza perenne o vivácea?
Como todas las plantas perennes, las hortalizas vivaces o perennes tienen un ciclo de vida que se extiende a lo largo de varios años. Aunque no son eternas, son plantas perennes que se cultivan en el jardín y se cosechan sin necesidad de renovarlas. Además de esta ventaja, estas hortalizas suelen ofrecer sabores marcados y auténticos… algo que no ha pasado desapercibido a muchos grandes chefs, algunos de los cuales incluso las cultivan en sus propios huertos.
En la categoría de los planteros y semilleros de hortalizas que se instalan durante muchos años, son bien conocidas la alcachofa, el espárrago blanco, el ruibarbo y las fresas. No me detendré en ellas para centrarme más bien en hortalizas y plantas condimentarias algo menos conocidas y que tienen la ventaja de ser resistentes. ¡Aquí van algunas hortalizas perennes imprescindibles!
1) Ajo de oso (Allium ursinum)
Se encuentra o se cultiva en sotobosque, donde se naturaliza fácilmente. Presenta hojas grandes y estrechas y, de abril a junio, ofrece una encantadora floración en umbelas blancas. Condimentario y también medicinal, de él se come todo: el bulbo, las yemas florales y también las hojas. Cosecha: de enero a octubre.

Ajo de oso
2) Ajo (Allium scorodoprasum)
Esta especie, muy ornamental, tiene la particularidad de producir, en la parte superior de sus tallos con flores, bulbillos aéreos. Sus hojas también se consumen, como el cebollino. Cosecha: en junio y julio.

Ajo
3) Cardo o alcachofa silvestre (Cyrara cardunculus)
Es una hortaliza antigua, muy cercana a la alcachofa. Si bien sus flores son comestibles, se cultiva sobre todo por sus cardos. De gran estatura, despliega un magnífico gris azulado, muy decorativo en el huerto. Y para quienes temen todo lo que pincha, existen variedades inermes. Cosecha: agosto - septiembre.

Cardo: follaje y flor
→ Leer también: Cultivar el cardo: una hortaliza de pencas sabrosas.
4) Quenopodio Bon-Henri (Chenopodium bonus-henricus)
A veces llamado espinaca silvestre o anserina. Se cultiva por sus hojas, que pueden degustarse como las espinacas: crudas en ensaladas o cocidas. Cosecha: de marzo a mayo y de septiembre a noviembre.

Quenopodio Bon-Henri
Descubre todo lo que hay que saber sobre el Quenopodio y mira nuestro vídeo en el que Olivier devuelve esta hortaliza olvidada a la actualidad!
5) Col perpetua de Daubenton (Brassica oleacerae)
He aquí una hortaliza perenne que hoy se toma su revancha: antaño cultivada con fines forrajeros, para alimentar al ganado, ahora figura en la carta de grandes chefs. Es una col que no forma cabeza y de la que se recolectan los brotes jóvenes, cuyo sabor se acerca al del brócoli. Cosecha: de septiembre a mayo.

La col perpetua de Daubenton
6) Glicina con tubérculos o judía silvestre (Apios americana)
Es una trepadora voluble de floración color malva, muy ornamental. Es una planta herbácea perenne muy utilizada en permacultura, en los bosques-jardín. Para degustarla, hay que esperar al invierno y extraer sus tubérculos, que se cocinan como la patata y son más nutritivos. En clima cálido, ofrece frutos también comestibles. Cosecha: de noviembre a marzo.

Glicina con tubérculos o «judía silvestre»
7) Levístico o apio de monte (Levisticum officinale)
Conocida también como apio de monte o hierba Maggi, esta hortaliza se utiliza sobre todo por su aroma, como planta condimentaria. Sus hojas, pero también sus semillas, aromatizan agradablemente sopas y marinados. Cosecha: de mayo a noviembre.

El levístico o apio de monte, también llamado apio de monte8) Cebolla de árbol (Allium cepa proliferum)
Como en el caso del ajo rocambole, no busques bajo tierra: es en la parte superior de su tallo floral donde esta hortaliza antigua, algo extravagante, ofrece sus campanillas. También se consumen sus hojas, como el cebollino. Cosecha: de julio a septiembre.
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Cebolla de árbol
9) Acedera u acedera-espinaca (Rumex acetosa, R. arifolus, R. sanguineus, R. purpurea)
Acedera ofrece, desde la primavera, hojas de sabor suave o acidulado, bastante parecidas a las de las espinacas. Se cultiva en el jardín, pero también en el balcón, en maceta grande. Es una planta fácil que se cosecha durante un largo periodo, pero poco a poco, porque se conserva mal. Cosecha: de abril a noviembre.

Acedera sanguínea - Rumex sanguineus
10) Puerro perenne (Allium ampeloprasum)
Este puerro vivaz solo produce ejes de tamaño pequeño, del grosor de un dedo, que resultan muy sabrosos. Cortadas a 2 cm del suelo, sus hojas rebrotan sin cesar, de septiembre a mayo. Poco exigente en espacio, este puerro se instala fácilmente entre las fresas. Cosecha: de septiembre a mayo.

El puerro perenne
Entonces, ¿listos para dar a las hortalizas perennes el lugar que merecen en el huerto? Aunque, quizá ya estén ahí... ¡Cuéntanoslo!
- Descubre nuestra amplia gama de hortalizas perennes
y algunos libros que les están dedicados :
Un huerto duradero y autónomo, donde las hortalizas apenas exigirían mantenimiento y rebrotarían tras la cosecha… ¿Demasiado fácil? ¿Idílico? Sin embargo, es posible, al menos en parte… gracias a las hortalizas perennes, o vivaces. Bien conocidos por quienes practican la permacultura, aún están poco presentes en los huertos clásicos, lo cual es una pena porque, […]
A la hora de saborear las hortalizas del huerto, no es raro maravillarse de su sabor y su textura. Y si, además, la planta ha crecido con brío, enfrentando todo tipo de dificultades, sería una pena no volver a cultivarla. ¿Por qué, entonces, no producir tus propias semillas, de hortalizas y también de flores?
¿Por qué hacer tus propias semillas?
Además del aspecto económico, producir tus propias semillas ofrece varias ventajas :
- permite ampliar el número de variedades cultivadas en el jardín, ya que el presupuesto ahorrado puede destinarse a la compra de novedades (¡y nos viene de perlas: vendemos novedades 😉 !) ;
- elegir los progenitores de la futura descendencia seleccionando, en la medida de lo posible, los mejores;
- aclimatar poco a poco, gracias al fenómeno de la mutación natural, una variedad a tu suelo, a tu clima e incluso a tu manera de cultivar;
- conservar variedades llamadas «del terruño» que quizá no interesen a las semilleras y que, sin embargo, son valiosas;
- compartir, intercambiar con otros jardineros (mientras siga más o menos permitido…) e incluso transmitir a tus hijos material para cultivar su huerto.

¿Hacer tus propias semillas, es difícil?
Producir tus propias semillas no es realmente difícil. Requiere tiempo, paciencia y conocer un poco el ciclo de vida de las plantas.
Recolectar las semillas es más o menos sencillo
Para hacer acopio de semillas de eneldo o de hinojo, basta con ir al jardín, sobre en mano, y sacudir las flores. Recolectar guisantes, judías u habas tampoco exige esfuerzos sobrehumanos: basta con desgranarlos. En cambio, recuperar la semilla de tomates o de tomate verde requiere una fermentación previa seguida de un secado minucioso. Por último, producir tus semillas de Cucurbitáceas puede parecer un juego de niños, de lo grandes que son. Pero, cuidado, algunas se hibridan entre sí con una facilidad desconcertante. Lo que puede deparar sorpresas buenas o malas. Pero ya lo hemos contado aquí.
… y más o menos rápido
La recolección de semillas de plantas anuales se hace dentro del año, al final de la temporada. Pero en las bienales, como la remolacha o la espinaca, tendrás que esperar varios meses, hasta que la planta florezca y después produzca sus semillas. Para estas plantas, eso supone una larga espera (hasta 14 meses en el caso del puerro), durante la cual las plantas madre ocuparán su sitio en el huerto. Por el contrario, algunas plantas exigen rapidez. Para recuperar las semillas de altramuz, las vainas deben estar bien secas… pero no demasiado, porque tienden a abrirse espontáneamente. Con unos días de diferencia, ¡solo encontrarás vainas vacías! Lo cual, estarás de acuerdo, es un fastidio cuando se las habías prometido a tu vecina.
Hacer buena semilla, las condiciones para tener éxito
Para obtener semillas de calidad, conviene respetar 3 principios sencillos:
1) Selecciona las plantas más vigorosas:
Recolectar tus semillas también implica elegir: las plantas o variedades más vigorosas, combinado con las hortalizas más sabrosas y, además, aquellas que hayan resistido con brío a las enfermedades. Deja, por tanto, a un lado los pepinos arrugados por el oídio, los tomates arrasados por el mildiu o esa variedad de rábano hueca desde su más tierna edad… Y, en general, todas las plantas raquíticas a las que hayas tenido que prodigar mil cuidados. En cuanto a las lechugas, no cedas a la tentación de recolectar la semilla de esa variedad que se espigó durante tus vacaciones. La ocasión hace al ladrón, sí, pero si este año no soportaron el calor, es muy probable que la descendencia herede el mismo comportamiento el año que viene.
2) Recolecta en su madurez y en buenas condiciones
No tengas demasiada prisa: mientras la semilla no esté madura, es demasiado pronto, porque no contará con las reservas necesarias para su germinación. Pero tampoco esperes demasiado… so pena de que, como con el altramuz, no encuentres ninguna, ya sea porque hayan caído o porque se las hayan zampado los pájaros (en mi jardín, a los jilgueros les encantan las de los cosmos). Idealmente, recoge tus semillas al final de un bonito día soleado; el secado se acortará notablemente. Y si, a diferencia de mí, jardineas con la Luna, hazlo en Luna ascendente, en día de semilla o de fruto.
3) Criba y seca
Si recolectas grandes cantidades de semilla en una sola operación, es necesario un cribado para deshacerte de los restos vegetales. A la escala de un huerto familiar, este paso puede realizarse con bastante facilidad. A modo de tamiz, utiliza los coladores de la cocina. Por mi parte, confieso no ser muy exigente en este punto, a diferencia del secado.
El secado de las semillas es determinante para evitar mohos. Para ello, nada de tostar las semillas a pleno sol de justicia. Mejor guárdalas a la sombra, en un lugar bien ventilado, y ten paciencia.






Conservar bien tus semillas
La duración de la capacidad germinativa varía según las hortalizas. En la chirivía o la angélica es muy corta. Pero incluso en aquellas cuyas semillas tienen fama de conservarse durante mucho tiempo, puede reducirse a cero por una mala conservación.
Entre los factores que afectan a la conservación de las semillas están la humedad, el calor excesivo y el formaldehído. Esta sustancia tóxica está presente en los muebles fabricados con madera aglomerada. Conserva entonces tus paquetes en un mueble de madera maciza, a ser posible sin tratar, dentro de cajas de metal o de cartón.
Para conservar bien tus semillas, olvida los Recipientes demasiado herméticos y opta por sobres. Puedes usar pequeños sobres o fabricar tú mismo tus sobres (hay muchos modelos en internet y, en particular, en Pinterest). Yo he optado por las fundas cristal de los filatelistas. Son prácticas porque son translúcidas y poco costosas (aproximadamente 5 euros por 100 sobres en formato 5,5 x 7,5 cm). Escribo el nombre de la variedad y la fecha de recolección directamente en el sobre, que cierro con cinta adhesiva reposicionable o « masking tape ».
Errores que no debes cometer
1) Recolectar semillas de variedades híbridas F1
Aunque generan debate y, erróneamente, se asimilan a semillas OGM, las variedades híbridas F1 son interesantes por su homogeneidad, su productividad o su resistencia. Lamentablemente, sus cualidades no se transmiten a las generaciones siguientes. Puedes recuperar las semillas, pero no encontrarás las mismas cualidades en la generación siguiente. Incluso puede que no obtengas fruto ni hortaliza alguna.
2) Hacer semilla a partir de frutas o verduras del supermercado
La vida está llena de sorpresas. Y a veces son buenas, incluso haciendo la compra en el supermercado. Un pepino ultracrujiente, un melón deliciosamente perfumado, un tomate sabroso, puede ocurrir. Entonces, ¿hacer semilla a partir de esas hortalizas, buena o mala idea?
Aunque a veces funciona, diría que más bien es mala idea, por las siguientes razones:
- estas hortalizas las producen cultivadores que, en su mayoría, utilizan variedades híbridas F1 (véase arriba)
- si Pascal Poot cultiva tomates sin agua o casi sin ella, todo hace suponer que un tomate criado en invernadero, fuera de suelo y con riego permanente dará descendientes un tanto exigentes, ¿no? En cambio, si frecuentas tiendas o productores ecológicos, intenta la experiencia. Aunque se pueden cultivar variedades F1 en ecológico, tendrás más posibilidades de dar con una variedad clásica, cultivada de forma tradicional e incluso "a la dura".
Y ya está, lo sabes todo o casi… ¡No dudes en compartir tus experiencias en los comentarios!
Para ir más allá :
- Producir tus semillas ecológicas - Christian Bouté - Editorial Terre vivante
- Descubre nuestro tutorial en vídeo dedicado a la recolección de semillas:
A la hora de saborear las hortalizas del huerto, no es raro maravillarse de su sabor y su textura. Y si, además, la planta ha crecido con brío, enfrentando todo tipo de dificultades, sería una pena no volver a cultivarla. ¿Por qué, entonces, no producir tus propias semillas, de hortalizas y también de flores? ¿Por […]
En el huerto, sembrar a finales de verano para cosechar hasta la primavera
7 hortalizas para sembrar, de finales de agosto a finales de octubre, en el huerto
1) ¡Las escarolas, todas las escarolas!
Las escarolas, crudas o cocidas (gratinadas o estofadas...), son ensaladas de invierno imprescindibles. No me extiendo, ya hablamos de ello aquí...
2) Los nabos
El nabo amarillo 'Boule d’Or', con su bonito color ámbar y su sabor muy dulce, es de mis hortalizas de invierno favoritas. Suele gustar a los niños, en sopa, puré, pero también relleno. Las variedades 'de Croissy' y 'Noir Long' también se adaptan muy bien a los cultivos de otoño y se siembran hasta finales de septiembre.
3) Canónigos
Muy ricos en vitamina C y hierro, los canónigos forman parte de las hortalizas que "animan" el invierno. Permiten preparar ensaladas estupendas. ¿Has probado a combinarlos con kiwi, aguacate y unos piñones? ¡Es una delicia! 'Vit' es una variedad reconocida por su productividad, su crecimiento rápido y su excelente calidad gustativa. Resistente al frío y precoz, 'Verte de Louviers' también es de muy buena calidad. Un poco más avanzado el otoño, siembra 'Verte de Cambrai': más tardía, te garantizará cosechas hasta marzo.
4) La espinaca
La espinaca, aunque no goza de mucha popularidad entre los niños, es una hortaliza tan deliciosa como "práctica". Se consume en ensalada, en el estadio de brotes jóvenes desde el otoño, o cocida, en su madurez, hasta finales de abril. Entre las variedades de invierno encontrarás, por supuesto, 'Géant d’hiver', pero también 'Monstrueux de Viroflay' y 'Parys', un híbrido F1 particularmente resistente al frío y a las enfermedades.

Nabo 'Boule d'Or', canónigos y espinaca 'Géant d’Hiver'
5) Los rábanos largos
En el huerto, los rábanos largos aún se cultivan poco. Sin embargo, son fáciles... ¡y nos sorprenden con mil colores! ¿Por qué no probar 'Rose d’Hiver de Chine'? Su nombre invita a soñar, ¿verdad? Su carne, blanca y crujiente, cortada en láminas muy finas, es ideal en ensalada o, simplemente, sobre una rebanada de pan con mantequilla. 'Chandelle de Glace' luce, por su parte, un bonito tono marfil y es igual de sabroso... lo mismo que los rábanos 'Noir long d’hiver de Paris' y 'Violet de Gournay'. Además, todos se conservan muy bien.
6) Lechugas de invierno
Con la bajada de las temperaturas, vuelve a ser posible sembrar lechugas. No te prives: hay que esperar un poco, pero es una gozada poder cosecharlas desde marzo. 'Merveille d’Hiver', 'Brune d'Hiver', 'Artic King', 'Bourguignonne' (llamada 'Grosse Blonde d’Hiver') son todas bien resistentes y aguantan con brío los fríos invernales.
7) Los repollos de primavera
Los repollos 'Cœur de Bœuf des Vertus', 'Cœur de Bœuf moyen de la Halle' y también 'Cabus express' (más pequeño) son tres repollos precoces conocidos por producir, rápidamente, bonitas cabezas cónicas de hojas tiernas en primavera. ¡No te prives!

Rábano largo, lechuga 'Brune d'Hiver' y repollo 'Cœur de Bœuf moyen de la Halle'
Ya estás "al día" sobre las siembras de finales de verano en el huerto 🙂 Verás, todas son fáciles y, en caso de duda, piensa en consultar nuestras fichas de consejo.
Algunos de estos cultivos quizá requieran, si el invierno es duro, una pequeña protección; no dejaré de hablar de ello a su debido tiempo. Sigue el blog o, mejor aún, suscríbete a la newsletter para que te avisemos de los nuevos artículos.
¿Qué sembrar a finales de verano en el huerto? A finales de agosto, llevados por la alegría de las cosechas o desbordados por los preparativos de la vuelta, los jardineros suelen descuidar las últimas siembras de temporada. Yo no soy una excepción. Y cuando llega el fin de las vacaciones, ¡ya es casi demasiado tarde […]
El mundo es injusto, incluso en el huerto. La escarola lo ilustra a la perfección : tan sabrosa y fácil de cultivar como la lechuga, resulta mucho menos popular y, en consecuencia, bastante poco presente en nuestros jardines. ¿Será por la consistencia de sus hojas? ¿Por su sutil toque de amargor? ¿Y si fuera porque aún no la hemos descubierto de verdad? Hagamos las presentaciones...
¿La escarola? No, escarolas. ¡Y un buen rompecabezas botánico!
Interesarse por las escarolas es, para empezar, enfrentarse a un pequeño rompecabezas botánico. Existen multitud de variedades. Aunque todas pertenecen a la gran familia de las asteráceas, se agrupan en dos grandes especies. Y ahí es donde todo se complica, juzga más bien:
1) Cichorium endivia
Se agrupa, dentro de 'Cichorium endivia', la endibia, o endibia verdadera en sentido botánico :
- las escarolas rizadas (Cichorium endivia crispum) de hojas muy recortadas. Algunas variedades: 'Fine de Meaux', 'Frisée de Ruffec'
- las escarolas lisas (Cichorium endivia latifolium) de hojas erguidas y abullonadas, como, por ejemplo, 'Cornet d’Anjou', 'Géante maraîchère', 'Casque d'Or'.

Pero, en ningún caso, la endibia llamada Escarola en el Norte. ¿Te has perdido? Es normal, Carl von Linné debía de ser un auténtico bromista...
2) Cichorium intybus
Cichorium intybus corresponde a las escarolas silvestres : se trata, muy lógicamente, de la escarola que crece espontáneamente en mi pradera, pero también de variedades cultivadas desde hace mucho tiempo y que no tienen absolutamente nada de silvestres. Estabas avisado.
Bajo el nombre Cichorium intybus, se agrupan las variedades siguientes:
- Las Escarolas silvestres (Cichorium intybus foliosum), que recuerdan un poco al diente de león. Su sabor fino ofrece una ligera amargura. Conviene forzarlas.
- Las escarolas Pan de azúcar (Cichorium intybus foliosum), que forman hermosas cabezas alargadas, con el corazón bien blanco.
- Las escarolas italianas (Cichorium intybus partim) suelen ser de color (p. ej., 'Roja de Treviso', 'Roja de Verona') o presentan bonitas cabezas en forma de rosa ('Grumolo verde'),
- la endibia o escarola, (Cichorium intybus foliosum) tan interesante cruda como cocida... ahogada en un océano de bechamel para los niños 🙂
- La achicoria para café, llamada industrial, de Ami Ricoré (Cicchorium intybus sativum) cuya raíz puede cocinarse en gratinado, como la escarola 'Tête d’Anguille', una variedad de terruño que estuvo a punto de desaparecer y que Promesse de Fleurs te propone este año.


Pero, tranquilidad: hayas asimilado o no todas las sutilezas botánicas, te animo a cultivarlas, aquí va el porqué…
En el huerto, un cultivo fácil… ¿Una helada ligera? ¡Ni se inmuta!
En el huerto, la siembra de las escarolas es más sencilla que la de la lechuga (todo está explicado aquí: Cómo lograr el cultivo de la escarola y blanquearla). A diferencia de otras ensaladas, sus semillas tienen la enorme ventaja de germinar por encima de 20 °C y el calor acelera su arranque.
Cuando llegan los primeros fríos, hay poco que temer porque las escarolas son bastante resistentes. Y aunque las rizadas y las lisas resisten menos que las escarolas silvestres, un velo de invernada, que se coloca en un abrir y cerrar de ojos, basta para protegerlas.
¿Blanquear la escarola? Sencillo y opcional…
Blanquear la escarola no siempre es necesario porque muchas variedades, como las escarolas 'Ronde Verte à cœur plein' o 'Grosse Bouclée', blanquean de forma natural.
El blanqueo consiste en bloquear la fotosíntesis privando a las hojas de luz. Es imprescindible para la endibia (aquí tienes: Cómo lograr el cultivo de la endibia) y permite obtener hojas de textura más tierna y sabor más suave. Pero, sin pánico, es muy sencillo: unos diez días antes de la fecha de cosecha, a elegir:
- cubre el cogollo con una maceta de barro o con una campana opaca,
- ata, con una cuerda, el cogollo para que el corazón de la escarola quede cubierto por las hojas exteriores,
- protege las escarolas con un túnel de plástico opaco o, si cultivas tus escarolas en cajón de cultivo, coloca plástico, cartones o esteras por encima.
Única precaución: no blanquear si se anuncian heladas, la podredumbre estaría asegurada.
Listo, ya sabes casi todo sobre las escarolas, ¡solo te queda sembrarlas! No lo dejes mucho, es el periodo adecuado.
El mundo es injusto, incluso en el huerto. La escarola lo ilustra a la perfección : tan sabrosa y fácil de cultivar como la lechuga, resulta mucho menos popular y, en consecuencia, bastante poco presente en nuestros jardines. ¿Será por la consistencia de sus hojas? ¿Por su sutil toque de amargor? ¿Y si fuera porque aún […]
En casa, en agosto, el huerto se convierte en un auténtico cuerno de la abundancia: tomates, calabacines, judías, por citar solo algunos, se cosechan en tal cantidad que ya no sabemos qué hacer con ellos. Y ese es precisamente el problema. Así que, si tú también te ves desbordado/a por los excedentes de cosechas, aquí tienes algunas ideas para no desperdiciar tus verduras.
Idea n.º 1: Dona e intercambia tus verduras sobrantes
Compartir las cosechas es un placer compartido… siempre que se haga con mesura. Llevar a los vecinos una caja llena de calabacines es un detalle, desde luego. Pero, salvo que vivas al lado de una familia XXL, eso solo traslada el problema, porque puede que ellos tampoco sepan qué hacer con ellos. Y la próxima vez es muy probable que se hagan los suecos al verte acercarte con una cesta, incluso vacía. Da, sí, pero asegurándote de antemano de que tus amigos tendrán tiempo de preparar las verduras, y ten en cuenta que la cesta pequeña y variada (sobre todo si incluye fresas) tiene mucho más éxito.
Piensa también en ponerte en contacto con asociaciones locales y con otras tiendas solidarias; no dudarán en indicarte qué necesitan.

Idea n.º 2: Vende tus cosechas, en casa o por internet
Vender las cosechas también es una opción. Puede parecer tacaño, pero las verduras que cultivas tienen valor; no han salido solas. No he encontrado información legislativa al respecto; sin embargo, parece que Hacienda no pone pegas siempre que la superficie de tu huerto sea inferior a 500 m² y este esté anexo a tu vivienda. Por elemental respeto hacia los hortelanos profesionales, no ocupes los mercados. Colocar un cartel delante de casa, anunciarlo en «Le Bon Coin» o en un grupo local de Facebook suele ser suficiente para que las personas interesadas se den por aludidas. Otra opción es registrarse en un sitio dedicado, como Le potiron.fr o cavientdujardin.fr

Me han contado que en algunos pueblos de Inglaterra, las verduras excedentes se dejan a veces delante de la casa, acompañadas de una hucha donde cada cual deja su moneda. Ingenioso, ¿verdad? ¿Has oído hablar de esta práctica?
Idea n.º 3: Transforma... pero sé creativo
Reflexionemos: ¿qué es lo que realmente da problemas con los excedentes de la cosecha? Muy a menudo, hay que reconocerlo, es el hastío («¿Otra vez judías?») provocado por la falta de imaginación del cocinero, ¿no? Bueno, también cuenta el talento, y sobre todo el tiempo… Aun así, enfrentarse a una avalancha de calabacines puede conducir a nuevas experiencias gustativas: ¡no todo en la vida es la ratatouille! ¿Por qué no probar la ensalada de manzana y calabacín o bien los buñuelos o el bizcocho de calabacín? ¿Un gazpacho casero, quizá? ¿Lasañas 100 % de verduras? Recuerda lo agradable que resulta, en pleno mes de febrero, volver a disfrutar del sabor de las verduras de verano. Esto debería darte un poco de ánimo para abordar el siguiente punto:

Idea n.º 4: Conserva, sí, pero con criterio
Ah, el recuerdo de los botes «Le Parfait» de mi abuela, alineados con esmero en la despensa. ¿Quién no ha querido retomar la tradición de las conservas caseras? Es fácil y económico.
Sobre la conservación de frutas y verduras, hemos preparado dos fichas de consejos que te invito a consultar:
Pero eso exige tiempo, material adecuado y, sobre todo, espacio suficiente para almacenarlas.

Así que haz balance antes de ponerte manos a la obra:
- ¿cuál es el espacio del que dispones, incluido en el congelador?
- ¿Cuáles son tus hábitos alimentarios? ¿Consumes regularmente conservas o platos congelados o eres más de 100 % fresco y de temporada?
- ¿Eres más de mermelada, frutas en almíbar o prefieres smoothies bien fríos?
- ¿Tienes varios fines de semana para dedicar a la preparación de conservas?
Si las respuestas son: no tengo sitio / solo como productos frescos / no me gusta la mermelada / prefiero leer en la terraza o ir a la playa... vuelve a las ideas n.º 1 y 2 🙂
¿Y tú? ¿Cuáles son tus trucos para dar salida a las cosechas demasiado generosas? ¿Alguna receta?
En casa, en agosto, el huerto se convierte en un auténtico cuerno de la abundancia: tomates, calabacines, judías, por citar solo algunos, se cosechan en tal cantidad que ya no sabemos qué hacer con ellos. Y ese es precisamente el problema. Así que, si tú también te ves desbordado/a por los excedentes de cosechas, aquí […]
Pero, ¿quién devora las coles en el huerto? ¿La oruga de la col, te suena?
La oruga de la col, un lepidóptero con orugas voraces
Pieris brassicae, de su dulce nombre latino, es un maldito lepidóptero terriblemente común, blanco crema y más bien apagado. Su particularidad, ya lo habrás adivinado, es atacar, en fase de oruga, a las coles y a todas las Crucíferas o Brasicáceas... entre ellas, mostaza blanca, muy útil en el huerto como abono verde.
Así que, aunque me encantan las mariposas, la oruga de la col me pone de los nervios sin ni siquiera tocar sus orugas. Porque los daños pueden ser importantes. Es simple: en caso de invasión masiva, te acuestas con bonitas coles, muy prometedoras, en el huerto y, a la mañana siguiente, al despertar, no te quedan más que esqueletos raquíticos, reducidos a las nervaduras. Exagero muy poco.
¿Cómo prevenir y luchar contra la oruga de la col ?
Sabiendo que está presente en toda Francia (y desde el Paleolítico, nos recuerda Wikipedia 😉 ) y que actúa de finales de primavera a octubre, convendrás en que la lucha está más que justificada.
Como con la mosca de la zanahoria y el minador del puerro, la mejor prevención, a falta de ir con la red cazamariposas, consiste en colocar de forma hermética un velo antiinsectos.




Si no has tomado esta precaución, así es como proceder, gradualmente, para limitar los daños:
- Vigila tus coles y revisa con atención el revés de las hojas (¡lo básico!),
- Destruye los huevos sistemáticamente y sin piedad,
- Realiza una pulverización de "Bt" o bacilo de Thuringia (Bacillus thuringiensis): esta bacteria, una vez ingerida por la oruga, provoca su muerte. Es un biopesticida utilizable, por supuesto, en agricultura ecológica. Aplica este tratamiento de forma temprana para que sea eficaz.
- Recoge manualmente las orugas (la pinza para pepinillos es una herramienta ideal para quienes rehúyen el contacto con ellas).
Y, como siempre, recuerda respetar las rotaciones en el huerto, asocia tus cultivos y recurre a las plantas aromáticas para despistar a estos indeseables.
Pero, ¿quién devora las coles en el huerto? ¿La oruga de la col, te suena? La oruga de la col, un lepidóptero con orugas voraces Pieris brassicae, de su dulce nombre latino, es un maldito lepidóptero terriblemente común, blanco crema y más bien apagado. Su particularidad, ya lo habrás adivinado, es atacar, en fase de oruga, […]
El ruibarbo (Rheum x rhabarbarum o R. rhaponticum) forma parte de esas hortalizas vivaces y resistentes, bastante fáciles de sacar adelante. Y mejor, porque nos encanta su toquecito ácido, tan agradable en mermelada, en tarta o en crumble. Sin embargo, parece que, en algunos jardines, da problemas: pies débiles, pecíolos raquíticos, floraciones a destiempo, brotes jóvenes devorados por misteriosos bichitos...
Así que, para acabar con el ruibarbo anémico, ¡aquí van algunos consejos!
El lugar adecuado y la tierra adecuada
Ante todo, reserva espacio, porque aunque tu planta parezca poca cosa en su maceta, crecerá muy rápido y se extenderá mucho: ¡un metro, e incluso 1,5 metros cuadrados por planta, no es exagerado! Es en un lugar fresco, con suelo húmedo pero bien drenado donde el ruibarbo da lo mejor de sí. Así que lo ideal es instalarlo a media sombra… evitando la cercanía de árboles grandes que, aunque aportan frescor, tienden a absorber toda el agua disponible en verano. Exigente, reclama una buena tierra, húmeda, mejorada si hace falta con un generoso aporte de compost.
Paciencia, mimos y un buen golpe de pala, de vez en cuando…
Aunque el crecimiento del ruibarbo es más bien rápido, necesita algo de tiempo para establecerse. Salvo en algunas variedades como 'Glaskins Perpetual', no cosecharás hasta pasado un año, o incluso dos, porque se aconseja, en el caso de las plantas jóvenes, no recoger nada durante el primer año (sí, es frustrante).
En cuanto a los cuidados, como hemos visto, la frescura es la mejor amiga del ruibarbo. Para conservar la humedad, la solución consiste en acolchar generosamente. En nuestro caso, no nos andamos con rodeos: al menos 20 cm de hojas secas en otoño, algo de césped de vez en cuando y, después de cada cosecha, extendemos al pie sus hojas, de las que no sabemos muy bien qué hacer (aparte de un purín insecticida...). En primavera u otoño, un buen aporte de compost siempre será bienvenido y estimulará la producción. Por último, cuando el pie envejece, puede volverse menos generoso: es señal de que ha llegado el momento de dividirlo. Para ello, espera a la primavera y, con ayuda de una pala, divide el tocón en varios trozos de una a tres yemas.

1) una planta de ruibarbo en plena salud gracias a un aporte de compost regular 2) la floración del ruibarbo 3) La "yema" a finales de invierno 4) Una planta joven de ruibarbo
Socorro, mi ruibarbo…
- Pequeña molestia n.º 1: mi ruibarbo está en flor
Es normal que un pie de ruibarbo adulto florezca; es un comportamiento natural destinado a asegurar su descendencia. Aunque espectacular, la floración del ruibarbo no es muy ornamental y se hace en detrimento del tamaño de los pecíolos. Además, fatiga la planta: no dudes en eliminar los tallos con flores en cuanto aparezcan. Si esperas… ¡será demasiado tarde!
- Pequeña molestia n.º 2: mi ruibarbo es muy pequeño
En el catálogo de los contratiempos del huerto, un ruibarbo enclenque es de lo más frustrante. La mayoría de las veces es porque no se plantó en el lugar adecuado o en la tierra adecuada. Si el pie te parece lo bastante fuerte como para ser trasladado a un lugar más propicio, no dudes en hacerlo… Si no, aumenta el compost, el acolchado y vigila el riego, hasta que encuentre su sitio.
- Pequeña molestia n.º 3: mi ruibarbo está devorado
Sí, otra vez los gasterópodos… Después de tanto leerme, ya te sabes la canción, ¿no? Entonces, un pequeño cordón de ceniza si el tiempo está seco, unos cuantos Gránulos de Ferramol y asunto resuelto.
Ya estás preparado para obtener ruibarbos bonitos, vigorosos y productivos. Por cierto, ¿sabías que a los ingleses les encanta y que su pasión por él les lleva incluso a forzarlo en bodega, un poco al estilo de las endibias? ¿Cosecha a la luz de las velas, qué hay más romántico?
El ruibarbo (Rheum x rhabarbarum o R. rhaponticum) forma parte de esas hortalizas vivaces y resistentes, bastante fáciles de sacar adelante. Y mejor, porque nos encanta su toquecito ácido, tan agradable en mermelada, en tarta o en crumble. Sin embargo, parece que, en algunos jardines, da problemas: pies débiles, pecíolos raquíticos, floraciones a destiempo, brotes […]
¿Ya está? ¿Tus zanahorias empiezan a brotar? ¿Tus puerros ya están trasplantados? Un solo eslogan en el huerto: Mosca de la zanahoria, mosca minadora del puerro, ¡la misma batalla! Ya es hora de protegerlos.
Como un Jardinero experto vale por dos, empecemos por la presentación de estos dos indeseables:
Mosca de la zanahoria y mosca minadora del puerro: presentación
Psila rosae y Phytomyza gymnostoma son dos dípteros que atacan, respectivamente, zanahorias, puerros y aliáceas en general. Nada se parece más a una mosca que otra mosca, así que te ahorro su retrato. Como puedes ver en estas dos fotos, estos parásitos excavan galerías en las raíces de las zanahorias y en el eje de los puerros. Los daños, más o menos graves según los años, pueden llegar a provocar la pudrición de las hortalizas.


¿Cómo proteger zanahorias y puerros?
Para protegerse de ellos, además de la rotación de cultivos, existen varios medios y pueden combinarse entre sí:
- asociar zanahoria y puerro, porque estas dos hortalizas se protegen mutuamente,
- organizar una confusión olfativa plantando, en medio de la hilera, plantas de olor intenso como el cilantro, pulverizando infusiones de lavanda, tanaceto o maceraciones de Artemisa, o utilizando esas mismas plantas como acolchado.



- instalar una protección física que consiste en colocar, de forma hermética, un velo o filamento antiinsectos sobre unos arcos. Es, indiscutiblemente, el medio más eficaz y, si has asociado zanahoria y puerro en un mismo bancal, podrás protegerlos simultáneamente, lo cual resulta muy práctico.
¿Ya está? ¿Tus zanahorias empiezan a brotar? ¿Tus puerros ya están trasplantados? Un solo eslogan en el huerto: Mosca de la zanahoria, mosca minadora del puerro, ¡la misma batalla! Ya es hora de protegerlos. Como un Jardinero experto vale por dos, empecemos por la presentación de estos dos indeseables: Mosca de la zanahoria y mosca […]















































